Una columnista de Opinión Sur Joven está viviendo por seis meses en Nueva York, la capital financiera del mundo. Desde allí, con la mirada de una argentina ya acostumbrada a estar en crisis económica permanente, nos cuenta cómo la viven hoy los neoyorkinos.

Hay una prueba infalible para saber si alguien vive en Nueva York o sólo está de visita en la ciudad: su entrada a la estación del subte. Si al deslizar el pase entra sin problemas y de una vez, no hay dudas: juega de local. Si por el contrario se queda trabado en el molinete, de inmediato salta a la luz que es un turista o recién llegado. Con las crisis sucede algo parecido, sólo hay dos opciones: pasás o no pasás la barrera, seguís en camino o te caés del sistema por tiempo indeterminado. La actual crisis económica mundial, la mayor desde 1929, no es la excepción. Millones de personas en todos los puntos del mapa están padeciendo las consecuencias del congelamiento de la economía global.

El epicentro de la crisis esta vez no estuvo en un país asiático de nombre impronunciable, ni en Brasil, ni en México, y tampoco (¡oh, sorpresa!) en la Argentina. Como todos bien sabemos fue en los Estados Unidos donde se inició el terremoto financiero. En esta nota te contamos cómo se viven estos tiempos de incertidumbre en el corazón de la debacle, desde Nueva York. ¿Qué pasa en las calles de Brooklyn, el Harlem y del Bronx, dos de los famosos barrios de inmigrantes? ¿Y en Wall Street? ¿Se nota la crisis en el ostentoso Manhattan? ¿Qué tienen para decir al respecto en la sede central de la ONU los líderes del mundo?.

Contame otra, que esa yo ya la escuché

Conocer cómo viven la crisis los habitantes de esta ciudad me provocó un Deja Vú, esa sensación de “esto ya lo viví loco”. Inflación, desempleo, recesión, incertidumbre son mucho más que palabras conocidas para nuestros oídos; son parte de la realidad que vivimos todos los días. En la Argentina somos tan expertos en este tema que podríamos dar charlas y talleres para nuestros vecinos del norte sobre como lidiar con ella. Tantos años tratando de enseñarnos cómo llevar las riendas de nuestros países, que no estaría mal ser esta vez nosotros quienes escribamos los libros y demos las conferencias magistrales.¿Quién se anima a empezar con el listado de recomendaciones? Primero vamos con el diagnóstico.

“¿¡Que si me afectó la crisis!?Antes vivía con 100 pesos a la semana, ahora sigo cobrando 100 pero necesito 140 para vivir”, dice Luis, un mejicano de 33 años que trabaja de mozo en una residencia de estudiantes en Manhattan. Me comenta que su esposa está embarazada y que le preocupa muchísimo lo que pueda pasar en los próximos meses. Cuando escuchan nuestra conversación varios de sus compañeros de trabajo se acercan y opinan, se forma un verdadero coro de quejas. Todos tienen algo para decir.

“Suben los precios de todo, hasta venir a trabajar es mucho más caro”, comenta Lilian, de República Dominicana. El transporte público subió más del 30% en unos pocos meses en esta ciudad. Por ejemplo, el pase del subte subió de 1,50 a 2 dólares y se dice que pronto va a aumentar a 2,50. No es un tema menor, unos 7,7 millones de personas viajan a diario en los transportes públicos de Nueva York. En un vagón se mezclan cada mañana latinos, árabes, asiáticos, africanos y muchos otros. La crisis les impacta a todos sin importar su origen. Sin importar que nada tienen que ver con las causas de la debacle. Como afirmaba recientemente el presidente de Brasil Lula da Silva: “Esta es una crisis fomentada por el comportamiento irracional de gente blanca, de ojos azules, que antes de caer en el conflicto parecía que lo sabía todo y ahora demuestra no saber nada”.

Casa tomada

Dicen que en China la palabra crisis es igual a oportunidad. Algo así les sucede a los homeless en el Brooklyn, al sur de la isla de Manhattan. Resulta que con el boom de la construcción se levantaron numerosos condominios para vender departamentos; pero con la incertidumbre económica y financiera ya nadie pudo pagar los alrededor de 350 mil dólares que costaba cada uno, entonces los bancos estuvieron por rematar esos edificios. Ante esta situación, los funcionarios de la ciudad tomaron una medida «sin precedentes»: redujeron el número de familias sin hogar que terminaron en la calle a causa de la crisis y les proveyeron de vivienda en esos condominios. Hoy el gobierno paga por el alquiler a los dueños: “Es como un hotel. Es el mejor lugar en que he vivido», dijo Nelson Delgado, 36, que ahora se encuentra en un ostentoso departamento de dos dormitorios, dos baños y piso de granito. Los vecinos están indignados, no sólo por tener que “compartir con esta gente”, sino también porque el gobierno paga por esos alquileres con la plata de sus impuestos. Acá podés ver las fotos del condominio

El Bronx y el Harlem

El Bronx es uno de los cinco distritos de New York, famoso por ser el lugar donde nació el Hip-hop. Residen allí casi un millón y medio de habitantes, la mayoría de ellos inmigrantes o hijos de inmigrantes.

El HarlemLatino también conocido como “El Barrio” se ubica en el noreste de Manhattan y es donde vive la mayoría de la comunidad hispana de Nueva York. Allí hay latinos de todos los países, pero predominan los descendientes de puertorriqueños, los llamados Nuyoricans.

Los dos barrios se caracterizan por su vitalidad, por su energía, por estar en constante movimiento: hay cientos de negocios, mercados, peluquerías, jóvenes jugando al básquet, niños saliendo de las escuelas… imposible aburrirse. Me sorprende la cantidad de gente que se ve en las calles, algo que en la Argentina hace rato no pasa por la inseguridad. Sin embargo la crisis se percibe fácilmente: son muchos los locales cerrados, y los bares, deliveries y restaurantes están casi vacíos. Las palabras de Nelson, dueño de un restaurante Mejicano en el Harlem, confirman mi hipótesis: “Vendemos un cuarto de lo que lo hacíamos a comienzos del año pasado. Es imposible. Los precios de los mayoristas suben y no podemos hacer nada para evitar aumentar los nuestros. Y la gente no sale, no quiere gastar… ¿Viste el número de carteles de ‘se renta’ en esta cuadra nada más?” me pregunta. “Tuvimos que reducir el personal a la mitad”. Y agrega otro dato que me suena conocido, las tarifas de la luz y otros servicios han incrementado muchísimo en los últimos meses.

Con la profundización de la crisis, las condiciones de vida –en especial la de los jóvenes- se han deteriorado. Hay aún más despidos, cierres y paros técnicos de las empresas. Por eso quizás se ven muchos chicos en las calles y también se ha multiplicado el número de policías en la ciudad.

Placeres y vicios persisten pero, caros

Para la mayoría de la gente de EEUU salir a comer afuera varias veces por semana era algo común, por eso ahora es un gran “ajuste” dejar de hacerlo. Salen, pero menos; y sólo piden los “specials”, el listado de las opciones más baratas. Sin dudas el huracán pasó fuerte por acá y el impacto en la vida cotidiana es grande. Pero al mismo tiempo hay cosas que siguen en pie; cosas que para muchos de nosotros serían un lujo: mientras camino por el Harlem veo en seis cuadras cinco locales para arreglarse las manos, tres barbers y tres peluquerías; todos tienen bastante gente un lunes por la tarde en un barrio de trabajadores… tan, tan mal no están.

Sharif es un joven de Yemen, vive hace nueve años en New York y trabaja en un supermercado. “La gente compra igual las cosas básicas, hay algunas de las que no se puede prescindir, pero todo está más caro”, me comenta. ¿Ejemplos? Cigarrillos. El paquete de Malboro subió de 3,50 a 4,75 dólares. Ya eran carísimos por los impuestos que el Estado pone para disminuir el consumo, pero ahora alcanzaron su precio máximo.

A los bares también les llegó la crisis, pero no tanto. La camarera que entrevisté me dijo sonriendo que la gente en época de crisis necesita más que nunca del alcohol y la diversión. El regaettón y la salsa siguen sonando en los autos que pasan a toda hora, y en los club o discotecas, claro. Cumbia no escuché todavía.

Wall street boys

Caminar por el Distrito Financiero es una experiencia muy particular: los rascacielos gigantes se multiplican y parecen tambalearse cada vez que te atrevés a mirar para arriba. Detrás de cada ventanita de esos edificios trabajan los expertos en finanzas de Wall Street; quizás, los únicos que entienden la burbuja especulativa inmobiliaria a partir de la cual se desató la crisis.

Una cuarta parte de los trabajos de la gran ciudad se vinculan de alguna forma con Wall Street. Sin dudas, todos ellos están sintiendo el impacto de la crisis, en especial porque los alquileres son exorbitantes y el estilo de vida al que están acostumbrados es costosísimo. El vacío que dejaron las Torres Gemelas en la “Zona Cero” no es el único. Un empleado bancario me cuenta que la situación de muchos de ellos cambió drásticamente: de tener los salarios más altos de la ciudad, a estar desempleados hace meses. Incluso muchos de ellos tuvieron que tomar medidas extremas como mudarse de estado porque New York ya no requiere de sus servicios. ¿Estarán aprendiendo jardinería?

Las zonas caras de Manhattan siguen teniendo el esplendor de siempre, siguen llenándose los espectáculos de Broadway y sigo encontrando muebles en excelentes condiciones al costado de las calles todos los días. El famoso Central Park se colma de gente los domingos y con sólo ver la cantidad de comida que preparan para un picnic te das cuenta de que la crisis no impacta de igual manera a todos.

¿Qué deparan los próximos meses? ¿Cuánto durará la crisis? ¿Generará verdaderos cambios en el sistema actual? Lo sabremos más adelante. Una parte importante de la respuesta está en las decisiones que tomen los líderes del mundo. En estos días se celebra en Nueva York una Cumbre extraordinaria de la ONU donde se analizará la actual crisis financiera internacional y las medidas a tomar. La mayoría de los líderes del G20 (los países más altamente desarrollados) básicamente sostienen que la Conferencia debe limitarse a examinar las cuestiones “de impacto en el desarrollo y no discutir los aspectos financieros mundiales ni la regulación económica”. Se han hecho numerosos intentos por boicotear esta reunión y restarle importancia, sin embargo ya confirmaron su asistencia mandatarios como Evo Morales (Bolivia), Hugo Chávez (Venezuela) y Rafael Correa (Ecuador), quienes seguro tienen mucho para decir al respecto. ¿Vos que opinás? ¿Crisis = oportunidad?

Ilustración: Lorena Saúl

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