Fuerzas arremolinadas en un mundo complejo

En realidades complejas como la presente se arremolinan fuerzas de diversa naturaleza y envergadura. Desde la geopolítica el pasaje hacia lo multipolar desencadena nuevos liderazgos y volátiles desenlaces. Pesa fuerte la dinámica económica, la competitividad tecnológica, la imposición de normas de funcionamiento, el derrotero demográfico y, sobrevolando el mundo, el poderío militar. Las armas de destrucción masiva salen de un letargo creado para disuadir, para intimidar, después del horror de Hiroshima y Nagasaki no para ser usadas; crecen riesgos en mentes afiebradas.

Las fuerzas geopolíticas se proyectan al interior de los países donde minorías alienadas en codicias de acumulación sin límite arrinconan a mayorías cada vez más rezagadas y castigadas. Es la inaudita opulencia de unos pocos impulsando la fragmentación social, las desigualdades, despreciando lo solidario, el cuidado del planeta, más puños que manos tendidas. El amor fraterno, la paz, resisten como pueden ante egoísmos, engaños, manipulación, odios, recelos a lo diverso; se acallan voces, se atontan albedríos.

Desde los albores de la humanidad hubo violencias y derrotados, pillajes y saqueos, intereses y necesidades contrapuestas. Eso sí, cambian las formas de dominación, los mecanismos de sometimiento. La dureza abierta que se mostraba sin tapujos ahora procura encubrirse, aunque sigue destemplada. Y, sin embargo, a pesar del oscurantismo y las mordazas pudieron germinar, con luchas y esfuerzos, la comprensión, el esclarecimiento, los anhelos de libertad y justicia social, el respeto por los demás y por la naturaleza que cobija a todos, la Madre Tierra. De otro modo seguiríamos en cavernas perdidos en la ferocidad.

Es posible y necesario establecer mejores rumbos y formas de funcionar. Así como los desafíos se ajustan al devenir de los tiempos y la sucesión de hegemonías, las esperanzas y la determinación también se renuevan. Hoy, como siempre, toca erguirse y construir, a eso nos sumamos.

Cordial saludo.

Los Editores          

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