No correr detrás del ahorro concentrado, desconcentrarlo y mejorar su asignación

Un crítico factor impulsor del desarrollo es la magnitud del ahorro nacional y cómo se lo aplica. Cuando fuga del país o va a la especulación financiera se esteriliza su capacidad de impulsar la producción nacional. Además, si el ahorro que queda en el país se concentra en financiar actores poderosos postergando a los demás, el resultado es una gravosa subutilización del potencial productivo nacional. Resolver esta situación exige ajustar la estrategia de abordaje: no ayuda correr detrás del ahorro concentrado sino toca desconcentrarlo, retenerlo en el país y mejorar su asignación.

Con más frecuencia de lo que se cree, la tasa de ahorro de un país respecto a su Producto Bruto Interno suele ser considerable; cifras del 20%, 25% y hasta del 30% no son excepciones. No falta el ahorro sino que no llega a aplicarse donde más se lo requiere que es financiar la inversión en actividades de la economía real necesarias para un desarrollo justo y sustentable. El ahorro se filtra hacia otros fines con gravísimo perjuicio para el bienestar general. Una parte considerable se fuga al exterior, principalmente hacia países centrales y guaridas fiscales. Otra parte se orienta a la especulación financiera que no genera bienestar general sino sólo ganancias extraordinarias para grupos concentrados que lucran a costa del resto. Adicionalmente, una proporción del ahorro que llega a la economía real se orienta a financiar a las empresas líderes que refuerzan su predominancia sobre el resto de actores con frecuencia extrayendo valor de proveedores y consumidores.

De ahí que el problema no se reduzca a una escasez de ahorro sino que refiere a quienes controlan su asignación esterilizando eventuales efectos positivos. Estas líneas exploran opciones para transformar la estructura del ahorro y mejorar su asignación.

El absurdo de perder ahorro nacional y acudir al endeudamiento externo

Perder o dilapidar el ahorro nacional tiene gravísimas consecuencias. El ahorro de un país es la fuente más legítima para financiar su inversión productiva. Por cierto esto no significa negar el financiamiento externo sino utilizarlo muy selectivamente como un complemento para fortalecer la capacidad de producción nacional.

Si efectivamente el ahorro nacional se orientase a financiar la inversión productiva, se reducirían los riesgos de incurrir en un gravoso sobre endeudamiento externo o de aceptar indiscriminadamente inversión extranjera. Se evitaría dedicar cada vez más recursos para cancelar una deuda externa que termina siendo inmanejable así como discernir sin apremio qué inversiones extranjeras vale promover y cuáles no. Esto otorga mayores grados de libertad para poder decidir autónomamente las estrategias de desarrollo nacional.

Evitar la esterilización de buena parte del ahorro nacional

Habrá que encarar complejos desafíos para evitar que se fugue o mal use buena parte del ahorro nacional: es imprescindible frenar la fuga de capitales, abatir la enorme evasión impositiva, reorientar hacia la economía real el ahorro que se vuelca a la especulación financiera y desconcentrar el crédito interno. Enfrentar esta violencia económica exige tanto regular la disposición del ahorro existente como promover que se generen nuevos ahorros a nivel de pequeños y medianos actores; todo ello orientado a transformar la estructura y disposición del ahorro nacional.

1. Regular el ahorro existente

  • La mayor fuga de capitales proviene de ganancias extraordinarias de actores que lucran con posiciones oligopólicas o de actividades ilícitas. Esta fuga es facilitada por grandes bancos multinacionales1. Puede ser encarada con controles sobre los movimientos financieros y el accionar bancario junto con medidas que promuevan la conveniencia de invertir en áreas prioritarias. Esto requerirá nuevos y mejores vehículos de inversión como ser fideicomisos con garantías públicas especializados por sectores (comunicaciones, energía, turismo, salud comunitaria, entre otros).

  • Muy ligado con lo anterior está la necesidad de acabar con la tremenda evasión impositiva, particularmente la gran evasión que practican ciertas corporaciones en complicidad con la red global a la que pertenecen. Esto exige mejorar permanentemente los sistemas de control utilizando todos los modernos recursos disponibles que permiten cruzar información y utilizar precios de transferencia para evitar evasión por subfacturación o triangulaciones.

  • Por cierto que deben evitarse situaciones de grave sobre endeudamiento pero si se les ha generado no habrá salida sustentable sin lograr negociar una reestructuración, manteniendo luego una prudente política de nuevos endeudamientos.

  • Para desestimular operaciones financieras especulativas se impone gravar con firmeza la renta financiera y establecer controles de entrada y salida de capitales para impedir recurrentes movimientos desestabilizadores.

  • Nuevas normativas serán necesarias para desconcentrar la asignación del crédito ya que tradicionalmente el sistema financiero prefiere financiar a las corporaciones de mayor envergadura. Bancos comerciales y fondos de inversión buscan maximizar ganancias sin considerar los impactos de sus decisiones sobre el bienestar general. De ahí la necesidad de regular su accionar junto con fortalecer la banca de desarrollo y la banca cooperativa.

 

2. Generar nuevos ahorros desconcentradamente

Una exitosa regulación del ahorro existente dejará recursos disponibles para financiar a pequeños y medianos emprendimientos productivos y así generar nuevos ahorros de forma desconcentrada; ahorros por otra parte que suelen ser reinvertidos en los propios emprendimientos. De ahí que la regulación del ahorro existente y la generación desconcentrada de nuevos ahorros hagan parte de una misma estrategia de transformar la estructura del ahorro y mejorar su asignación.

Promover nuevos ahorros de forma desconcentrada requiere de medidas a nivel macroeconómico, meso económico y microeconómico.

Accionar macroeconómico

Entre otras medidas será necesario (i) transformar la estructura tributaria para hacerla progresiva y no regresiva como ocurre en la actualidad; (ii) promover la reinversión de utilidades de pequeñas y medianas empresas; (iii) alinear la asignación del gasto público con los objetivos sociales, territoriales y ambientales de inclusión, equidad y sustentabilidad; (iv) concentrar el crédito nacional sobre pequeñas y medianas empresas; lo cual no significa secar el crédito para grandes empresas pero sí forzarlas a que utilicen más sus propios recursos en lugar de fugarlos mientras toman crédito que restan a quienes no fugan ni disponen de los mismos recursos.

Accionar meso económico

La dimensión meso económica, que hace a cómo se estructuran y funcionan las cadenas de valor, es una crítica y descuidada área de intervención. En relación a generar ahorro de forma desconcentrada, interesa muy especialmente cómo se distribuyen los resultados (y por ende la capacidad de retener valor) al interior de las diferentes cadenas de valor. Toca trabajar para lograr una distribución justa de resultados entre todos los participantes de modo que el conjunto se fortalezca y no sólo las empresas que las lideran. Habrá que transformar aquellos aspectos de su estructura y funcionamiento que permita eliminar los mecanismos de apropiación de valor que hoy existen. Esto implica modificar la correlación de fuerzas al interior de cada cadena generando espacios de concertación de intereses con presencia del Estado, tal como ocurre en las negociaciones colectivas de salarios. Una más justa estructura de precios posibilitará un desarrollo balanceado de todos los integrantes de la cadena. Vale explicitar que absolutamente todos los participantes de una cadena generan valor pero con dos serias características diferenciales: quienes disponen de mayor capital, equipos, contactos, gestión y posicionamiento generan más valor y, por su mayor poder de negociación en cuanto a imponer precios de compra de sus insumos y de sus productos, tienen la capacidad de retener el valor que generan y además apropiarse de parte del valor que otros generan. El resultado es un sostenido proceso de concentración que se refuerza a sí mismo, más allá de las condicionalidades y singularidades de cada situación y momento.

De ahí que los cambios propuestos apunten a fortalecer la formación de capital en pequeños y medianos participantes de las cadenas de valor, reforzando su capacidad negociadora, eliminando abusos por posición oligopólica y posibilitando así que el ahorro se genere cada vez más desconcentrado.

Accionar microeconómico

Además de favorables contextos macroeconómicos y meso económicos, una movilización plena de la capacidad productiva nacional requiere medidas de apoyo directo a los micro, pequeños y medianos emprendimientos productivos. Es que, por sí solas, mejores condiciones de contexto podrían no ser aprovechadas por carecer los pequeños y micro productores de la capacidad para acceder a ellas.

Este otro crítico nivel de intervención ha sido analizado en varios textos de Opinión Sur por lo que aquí sólo sintetizaremos algunas de sus principales conclusiones.

El propósito es encarar las severas circunstancias de escasez que padecen los pequeños productores en casi todos los frentes de su proceso productivo: gestión, equipamientos y tecnología, contactos, acceso a mercados y financiamiento, entre otros. Escaseces todas relacionadas con restricciones inherentes a la pequeña escala y a la subordinación a la que son sometidos. Su vulnerabilidad requiere de fuentes especializadas de asistencia y financiamiento como parte de un efectivo sistema de apoyo a micro, pequeños y medianos emprendimientos productivos. De ahí que se plantee el establecimiento de desarrolladoras de emprendimientos inclusivos, regímenes tributarios y crediticios especiales, y fideicomisos dedicados a invertir en pequeños y medianos emprendimientos emergentes o en crecimiento.

Conclusión

Como sucede en tantos otros campos, se nos quiere hacer creer que la estructura prevaleciente del ahorro nacional y, por ende su asignación actual, son rasgos inamovibles de nuestros sistemas económicos que toca aceptar y convivir (diría sufrir) con ellos. Esto no es cierto. Aunque entrañe complejidades y oposición de quienes lucran con la presente situación, es posible transformar la estructura del ahorro nacional, retener la mayor parte del mismo en nuestros países y mejorar significativamente su asignación. Es uno de los importantes desafíos a asumir si es que aspiramos a vivir en un país para todos y un mundo sustentable.

1 El ciclo de endeudamiento externo y fuga de capitales, Pablo Manzanelli, Mariano Barrera, Andrés Wainer, Leandro Bona, Coordinador Eduardo Basualdo. Área de Economía y Tecnología de FLACSO Argentina.

One comment

  1. Junto a todo lo dicho me cabe agregar la necesaria modificación de la capacidad de la banca para producir dinero bancario,eufemismo que encubre la falsificación del dinero sin necesidad de imprimir papel moneda
    o dinero soberano.

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