Esperanza y desesperanza

No son pocos ni sencillos los desafíos que nos toca continuamente encarar. La familia con sus alegrías y sus pérdidas. El trabajo digno, sustentable, cuando lo hay ; las changas que aparecen y desaparecen; tremendo el ostracismo y la soledad del desempleo. Millones con techo, nutrición, atención sanitaria, y otros millones atrapados en encerronas de pobreza e indigencia. Tener todo lo material, aspiran muchos, seducidos por la compulsión a consumir hasta lo innecesario: a ellos nada alcanza, a los ignorados todo falta.

Mezclas de individual y colectivo;  la red de hermanos y la primacía de la angurria. En una orilla dignidad y transparencia, en la otra apropiación y corrupción; el arroyo lleva aguas mezcladas.

Asoma esperanzador el amor, la solidaridad, el cuidado de los seres y el planeta; pesan fuerte el egoísmo, la codicia sin límite, el ninguneo de los demás. Hay manos tendidas y puños cerrados. Voces con altoparlantes y sentires arrinconados. Alienación para acusar y castigar inocentes, chivos expiatorios que emergen de nuestra mezquindad e ignorancia. También los hay valientes, quienes no desvían la mirada, esclarecen, son ejemplo. Avanza el mundo en valles de esplendor y en laderas sombrías.

Inevitables, entrelazadas la esperanza y la desesperanza. Que la esperanza  guie y la desesperanza no agobie, para nosotros hoy, para los hijos y nietos del mundo mañana y de allí en más.

Cordial saludo,

Los Editores   

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