Héroes colectivos: son héroes porque son colectivos

Hay grupos humanos que resuelven a su manera la tensión entre lo personal/lo social, lo mío /lo nuestro, el individuo/la sociedad convirtiendo un desafío, un interés, un obstáculo personal en un hecho colectivo. Y eso no es poco en un mundo mediático que se alimenta de individualidades exitosas. Es un aporte de gran significación visibilizar los logros, la creatividad y el “buen vivir” de grupos de ciudadanos anónimos.

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Una historia sólo puede nacer de un “binomio fantástico” (…) No basta un polo eléctrico para provocar una chispa, hacen falta dos. Una palabra sola “reacciona” sólo cuando encuentra una segunda que la provoca y la obliga a salir del camino de la monotonía, a descubrirse nuevas capacidades de significado. No hay vida donde no hay lucha (…)

Gianni Rodari.  La Gramática de la Fantasía.

 

Tomando el guante y aplicando la fórmula de Rodari me abro al juego de poner en contacto las palabras “héroes” y “colectivos” para que se produzca una chispa y se encienda el pensamiento. En principio, tengamos en cuenta que esta pareja de vocablos es el título de una película que intenta visibilizar prácticas sociales de grupos humanos que han intentado resolver un problema o paliar una situación desventajosa de manera creativa. Antes de juntarlas me parece importante analizarlas por separado para luego, contemplar qué alquimia se produce en su ¿atrevida? mezcla.

En el Diccionario de la Real Academia la palabra héroe está definida como “persona ilustre y famosa por sus hazañas y virtudes”; también alude a “personaje de una obra de ficción que, generalmente, realiza acciones valerosas y arriesgadas”.  En nuestros días, estamos más acostumbrados a hablar de superhéroes, quizás porque el  heroísmo no se concibe sin poderes sobrehumanos. O de antihéroes palabra que no figura en el Diccionario de la Real Academia pero sí en Wikipedia que lo considera “un protagonista que vive por la guía de su propia brújula moral, esforzándose para definir y construir sus propios valores opuestos a aquellos reconocidos por la sociedad en la que vive”.

Todas las líneas que confluyen en el significado de “héroe” subrayan el aspecto individual, la actitud valiente y la posibilidad de transformar una situación desventajosa en una hazaña.

Pasemos, ahora, a bucear en el sentido de “colectivo”, un adjetivo que se usa en relación a “una agrupación de individuos”; “que tiene la virtud de recoger o reunir” –; en nuestros días se utiliza también como sustantivo para nombrar los grupos que comparten determinados intereses y que trabajan juntos para conseguir cambios en la sociedad.

La primera chispa que se produce al unir “héroes” con “colectivos” es la tentación de resolver la tensión que plantea la presencia conjunta de términos que habitualmente, concebimos separados: lo personal/lo social, lo mío /lo nuestro, el individuo/la sociedad.  Resolver este dilema hace al fondo de la cuestión que nos interesa profundizar en El Agora cuando miramos, recuperamos y difundimos buenas prácticas sociales.

En la mayoría de las historias, hay un grupo humano que ha resuelto de una determinada manera esta tensión, convirtiendo un desafío, un interés, un obstáculo personal en un hecho colectivo. Y eso no es poco en un mundo mediático que se alimenta de individualidades exitosas. Desde ese punto de vista, visibilizar los logros, la creatividad y el “buen vivir” de un grupo de ciudadanos anónimos no deja de ser una novedad.

El proyecto Héroes Colectivos tiene múltiples objetivos, no solo dar a conocer o visibilizar historias locales de transformación social. También intenta empoderar a las organizaciones y grupos protagonistas a seguir adelante, a reconocerse en su esfuerzo, en su alegría y en su magia de un hacer cotidiano, a mirarse a sí mismos con admiración, a renovar sus energías para contagiar a otras personas a seguirlos y realizar sus propias prácticas. Hacer las cosas bien, hace bien; y hacerlas entre muchos es mejor. La creatividad que nos distingue como seres humanos se potencia cuando se ejerce colectivamente.

Ahora bien, ¿hay heroicidad en estas prácticas? Es verdad que la mayoría de las iniciativas ubica a sus protagonistas en relaciones de poder diferentes a las instituidas: porque han creado espacios que antes no existían, porque han resuelto algún problema de una manera creativa, porque se animan a poner la pasión por encima del lucro,  porque creen en sus sueños. Todo eso, por sí mismo, ya es un acto heroico en medio de tanta aceptación pasiva de situaciones humillantes.

Ahora bien, me cuesta asociar estas experiencias de transformación social a hazañas, a epopeyas heroicas; posiblemente porque el bronce con que suele cubrirse a los héroes oculta su humanidad, su vulnerabilidad, sus dudas y errores. Y en ese sentido, nos parece importante cuando rescatamos una práctica para hacerla visible no caigamos en  la tentación de “cubrirla de gloria”, de mostrarla como “ejemplo de vida”; de modo estaríamos conspirando contra la dignidad de esas acciones cotidianas, tan alejadas de metas rimbombantes. Esas prácticas son lo que son porque no aspiran nada más que a cumplir con un deseo, con una tarea que se considera necesaria, como jugar o trabajar en grupo, como bailar o cantar juntos, como leer o cuidar, así sin más. Porque ese hacer juntos es lo transformador.

https://www.youtube.com/user/elagoravideos

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Asociación Civil El Ágora

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