La geopolítica y el auge de China

Comencemos por invertir el orden de los argumentos más manidos, ya que el auge de China en el mundo ha tenido un impacto directo en la manera en que se percibe la geopolítica hoy en día. Se trata de un acontecimiento único por el contexto histórico en el que acaece. 

En primer lugar, el anterior desarrollo de Japón, Corea, y Taiwán ha sido fundamental en la creación de un contexto favorable a la expansión industrial de China y el aumento en la importancia de las cadenas de valor concentradas en Asia.  En su libro Power Play [1] Victor Cha hace notar cómo los Estados Unidos ayudaron a crear un orden multilateral en Europa pero no en Asia, donde privilegiaron en cambio alianzas económicas y sobre todo militares de otro tipo.  A pesar de ello, la integración de Asia ha tenido lugar y sigue desarrollándose a través de lazos económicos y de una red compleja de inversiones y cadenas de valor.  El surgimiento de China y la manera en que encaró a su propia región han jugado un papel importante en ese proceso. 

En segundo lugar, la postura geopolítica de los Estados Unidos en contra de Rusia y a favor de China fue fundamental para lograr la entrada de China en el sistema económico global, con consecuencias que se hacen sentir hoy en día. Es todo lo contrario de la situación que existía durante la Guerra Fría, en la que Rusia estaba ausente del sistema mundial de comercio.  La entrada de China en la Organización Mundial de Comercio (WTO) facilitó su papel de nódulo manufacturero mundial, hecho que hace que la actual competencia entre los EEUU y China sea muy diferente de la rivalidad característica de la Guerra Fría.

  En tercer lugar, la política china de privilegiar el contexto regional fue clave en el surgimiento del poder económico de toda la región asiática. La RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership o Asociación Económica Integral Regional) es el resultado de esa política. En China la combinación especial de instrumentos de política pública de reforma junto con la apertura hacia el mundo, creó un contexto muy especial de relación con sus socios extranjeros.  El uso de la inversión extranjera directa (FDI) en el proceso de apertura diferencia la posición china en comparación con los  llamados “milagros asiáticos.” 

Otro elemento distintivo ha sido ha sido la manera en que las inversiones extranjeras privadas fueron orientadas en China por los instrumentos de planificación.  Se cuenta que Eisenhower una vez dijo que los planes no son nada pero que la planificación es todo.  La suya era una reflexión sobre la experiencia de guerra, mientras que en China tanto el plan y como la planificación son importantes y ambos se ponen al servicio de objetivos diversos.  Aunque nunca se cumpla al pie de la letra, el plan ayuda al sector privado a calcular y asumir riesgos, mientras que la planificación es un ejercicio social que ayuda a controlar y corregir a la burocracia. El desarrollo de las inversiones, los varios instrumentos de políticas públicas, el ajuste constante de la política industrial y la innovación en ciencia y tecnología son de interés especial para el Brasil.  En particular, la evolución de ciencia y tecnología es de notable interés en el pasaje  de un periodo en el que logro “ponerse al día” con los países mas desarrollados, a un periodo de desarrollo de políticas de innovación propia que hoy tienen consecuencias directas en la rivalidad con los Estados Unidos.  También son importantes tanto la extensión como la dirección de las inversiones que se hacen en materia de inteligencia artificial.

La crisis actual y la geopolítica

La crisis actual ha generado grandes cambios.  Estos empezaron con la hiper-globalización de fines de los años 90, y hoy encuentran a los países occidentales en un intento delicado de sopesar ganancias y perdidas.  El economista Dani Rodrik ha escrito extensamente sobre este tema. 

La reubicación de las actividades económicas del océano Atlántico al Pacífico y el peso de las cadenas de valor establecidas en Asia hoy tienen consecuencias políticas y económicas significativas para Occidente.  Han dado origen a nuevos arreglos económicos, especialmente en Asia, y colocan a regiones enteras del planeta, por ejemplo Eurasia, en la delantera geopolítica.

  En este nuevo ciclo de globalización, quienes se ven favorecidos son las agrupaciones regionales que tienen una dinámica propia de intercambios internos, tal como la Unión Europea, así como la industria electrónica y sus servicios.  Si enfocamos estos cambios en términos de hegemonía, tanto los efectos de la hiper-globalización como la subsiguiente crisis del 2008, junto con la rivalidad entre EEUU y China, han puesto en tela de juicio el concepto tradicional de hegemonía y su ejercicio.  Las medidas tradicionales antes usadas para ejercitar una hegemonía –dinero, fuerzas armadas y esquemas financieros—¿tienen acaso hoy el mismo peso que tenían en la ultima posguerra?  ¿Son bases sólidas o no para construir alianzas políticas? En un mundo multipolar el significado de hegemonía es distinto cuando el sistema económico global contiene fuerzas opuestas de manera integral y no accidental.

Estas consideraciones nos llevan a conectar de nuevo las nociones de  hegemonía y de geopolítica.  ¿Estamos frente a una nueva búsqueda de primacía y un retorno a un mundo unipolar?  En su libro The H-World, Perry Anderson[2] sostiene que hoy en Washington prevalece aun la idea de una hegemonía liberal, que comprende ambos océanos y que aspira a establecer alianzas entre economías liberales con sus corolarios políticos correspondientes.  ¿Se trata de una coalición de democracias similares? ¿O es en cambio un sistema nuevo de equilibrio de poder con elementos de cooperación y competencia, como sugiere Henry Kissinger?  En este sistema de dos polos fuertes ¿qué rol juegan otras potencias importantes?  ¿Qué significa la autonomía estratégica en tal contexto? ¿Qué papel juega el consenso regional, y qué espacio tienen las alianzas individuales?  ¿Cómo se puede crear un nuevo principio de subsidiaridad basado en la diversidad y dar nueva vida a las instituciones multilaterales?  Kissinger sostiene que una concepción de la política como negociación no puede conducirse con una búsqueda de soluciones finales.  ¿Cómo evitar un juego de suma cero?

Nuestra percepción

El Brasil debe tratar de posicionarse con independencia y autonomía en el mundo actual –un objetivo que es mas fácil de lograr cuando tiene respaldo regional.  En ese sentido, Brasil tiene que reestructurar su base institucional regional.  La concurrencia del futuro tendrá lugar alrededor de la tecnología en la construcciones económicas libres de carbón.  Debemos entender bien nuestra posición en esta concurrencia.  Tenemos que definir cómo hemos de participar en esta nueva era y en la nueva dirección de la globalización.  Aunque no seamos un productor principal de tecnología, existen campos de acción en los que podemos destacarnos, tales como la producción sin insumos de carbón.  Podemos muy bien lograr grandes avances en biotecnología y en el uso de la inteligencia artificial.  Para ello debemos participar en los esfuerzos multilaterales para regular estos campos y definir los límites de los bienes públicos globales.


[1] Powerplay: The Origins of the American Alliance System in Asia (Princeton Studies in International History and Politics, 2009.

[2] Perry Anderson, The H-Word: The Peripeteia of Hegemony, Verso, New York, 2017.


Reproducido del libro: Brasil China : ensaios 2002-2021 / Anna Jaguaribe; Paula Carvalho (Org.) – Rio de Janeiro : CEBRI; Ideia D, 2021.

Traducción libre de Juan E. Corradi.

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