Efervescencia y transformación

Hay estos días mucha efervescencia en América del Sur. Fuertes y novedosos aires están soplando. Se ensayan diferentes modelos de país con mayor o menor consenso/oposición interna y externa. La singularidad de cada experiencia es notable; no es sencillo encontrar comunes denominadores para caracterizar lo que sucede en Chile, Venezuela, Brasil, Bolivia, Argentina, Ecuador, Perú, Uruguay, Colombia y ahora Paraguay. Esto se da en una fase de importantes cambios en las condiciones internacionales las que, mientras por un lado ensombrecen la situación de países con enormes poblaciones pobres, por otro lado favorecen a los países de la Región, varios de los cuales son productores de alimentos así como de recursos energéticos y otros minerables no renovables.

En este reacomodo de fuerzas y expectativas entran en colisión nuevos y viejos intereses y protagonistas: aquellos que emerjen con los nuevos tiempos y los que aseguran el funcionamiento de los sistemas existentes. Una vez más toca encarar el dilema de dar paso a cambios que son imprescindibles, ligados a la equidad y la justicia para con mayorías largamente postergadas y, al mismo tiempo, asegurar que esos cambios no traben el funcionar del conjunto justamente en un momento donde pueden capitalizarse oportunidades a las que antes no solíamos acceder.

¿Cuánto de crecimiento basado en los pilares existentes -ya probados pero injustos- habremos de procurar, y cuánto de un nuevo tipo de desarrollo que dé paso a innovaciones más inclusivas pero menos probadas podremos lograr? ¿Perderemos oportunidades por las pugnas que suscita una imprescindible redistribución de los ingresos? ¿Tocará cristalizar la exclusión para asegurarnos crecer a tasas impensadas poco tiempo atrás? ¿Podríamos tener lo mejor de ambos mundos, innovación y justicia social con vigoroso crecimiento?

¿Cómo asegurarnos la voluntad y contribución de las empresas líderes de cadenas productivas sin seguir postergando a los cientos de miles de pequeños productores que conforman la base de nuestro aparato productivo?¿Y qué hacer con las necesidades largamente represadas en materia de educación, salud, seguridad y vivienda digna? ¿Cómo financiarlas y cómo gestionar su cobertura? ¿Quiénes pagarán esas cuentas y quiénes evadirán su cuota de responsabilidad? ¿Cómo cerrar las grietas por donde fluye la corrupción, el delito agravado, la violación de los derechos humanos, la destrucción del medio ambiente, el vaciamiento de las instituciones democráticas?

Es verdad, no son pocos ni sencillos los desafíos y, sin embargo, cada generación ha encarado los suyos, que no han sido ni menores ni menos complejos que los nuestros. Nos tocará ejercer realismo con solidaridad, ser eficaces y justos, premiar el empuje y la creatividad sin desvalorizar a quienes con su trabajo crean las condiciones para que esa creatividad y liderazgo puedan ejercerse. Por ahí irán las búsquedas. Vernos como seres humanos que hacen parte de sistemas económicos donde cada quien complementa y facilita el esfuerzo del otro y no como unidades aisladas que creen ser autosuficientes. Reconocernos como parte de un sistema social cuya salud exige justicia y equidad de oportunidades y donde no cabe olvidar a sus rezagados y a quienes están más desprotegidos. Entendernos como una democracia plena y no formal, en la que las instituciones imperfectas que tenemos irán paso a paso mejorándose y donde el sistema político sepa acompañar y canalizar constructivamente las transformaciones que se reclaman en lugar de resistirlas o desvirtuarlas. Situarnos apenas como invitados privilegiados de este planeta tierra para que siga siendo nuestro mejor y más generoso aliado en lugar de atentar contra el medio ambiente y sufrir después las repercusiones de tamaña locura y despropósito.

Sí, por ahí va la cosa. Nada está del todo escrito, mucho por descubrir. Sin recetas y sin temores; con prudencia pero con determinación. Por ahí va la cosa. Para, por y con todos. Por ahí es que estamos labrando nuestro destino.

Confiamos que los artículos de este nuevo número de Opinión Sur sean de su interés y utilidad. Los esperamos el próximo mes; ojala los encontremos.

Cordial saludo.

Los Editores.

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