Fideicomisos especializados en la economía popular

Superar las duras condiciones que hoy agobian y mantienen acorralada a la economía popular exige establecer un efectivo sistema de apoyo, incluyendo desarrolladoras de emprendimientos asociativos de base popular y fideicomisos especializados en financiarlos con una combinación de inversión y crédito.

La economía popular suele ser vista como un coto donde sobreviven pobres y marginados sin considerar el inmerecido castigo que soportan ni reconocer el potencial social y productivo propio de ese espacio. Si existiese la determinación de materializar ese potencial, los emprendimientos de la economía popular, en particular los de escala mediana y base asociativa, necesitarían acceder a similares condiciones organizativas, financieras, tecnológicas y de gestión de cualquier otra empresa mediana.

Estas líneas complementan el artículo Economía popular, espacio estratégico para un más equitativo orden económico focalizando en el crítico rol que puede jugar un fondo dedicado a invertir en la economía popular. Se trata de establecer fideicomisos que ayuden a transformar a la economía popular en espacios socioeconómicos sustentables. Es decir, que logren crecer y sostenerse en el tiempo, sin que su único interés primordial sea favorecer a sus inversores. Por el contrario, todos quienes participan de la actividad productiva, inversores incluidos, recibirían justas compensaciones. El criterio básico es que importan los resultados económicos y también los efectos sociales y ambientales en las comunidades en las que operan.

Algunos de los más significativos rasgos de estos fideicomisos son:

  • Su propósito fundacional es financiar emprendimientos de la economía popular, en especial de tamaño medio y base asociativa. Esto incluye cooperativas de primer y segundo grado, consorcios de pequeños productores para comprar insumos y comercializar sus producciones, agroindustrias locomotoras, franquicias populares, empresas quebradas recuperadas por sus trabajadores, redes de talleres artesanales, entre muchas otras modalidades.
  • Los fideicomisos se capitalizarían acudiendo a diversas fuentes de financiamiento, según aconsejen las circunstancias de cada país, procurando hacer converger fuentes públicas, privadas y de organizaciones de desarrollo.
  • La estructura de propiedad y la gobernanza del fideicomiso pueden adoptar distintas formas siempre que se asegurase la permanente vigencia del mandato por el que fuere conformado.
  • El nivel de dirección de estos fideicomisos estaría integrado por representantes de los aportantes junto con los de organizaciones de la economía popular.
  • Los aportantes al fideicomiso no sólo contribuirían con recursos financieros sino además con su talento, creatividad, experiencia y relaciones.
  • El grupo inicial de aportantes al fideicomiso podría conformarse como Consejo Asesor para promover que se sumen otros aportantes que ellos ayudasen a movilizar.
  • El fideicomiso podría hacer dos tipos de operaciones: (i) una línea de inversión en el capital de emprendimientos de base asociativa de la economía popular (permanente o transitoria hasta ser adquirida por los propios productores o sus organizaciones) y (ii) una línea de inversión para capitalizar entidades que provean crédito a la economía popular.
  • Los criterios para aprobar financiamientos combinarían sustentabilidad económica y efectos sociales y ambientales. Por su naturaleza, estos fideicomisos especializados en la economía popular tendrían un mandato promocional para asignar los recursos, lo que no significa a fondo perdido. Es fundamental asegurar la sustentabilidad en el tiempo de los fideicomisos.
  • La operación de los fideicomisos no requeriría de un numeroso plantel administrativo ya que trabajaría en forma coordinada con desarrolladoras de emprendimientos de base asociativa de la economía popular. La función de las desarrolladoras es ayudar a establecer y desarrollar esas iniciativas productivas, la mayoría de las cuales podrían aplicar al financiamiento de los fideicomisos. Si se estimase necesario, el fideicomiso podría designar representantes en consejos directivos de algunos de quienes reciben su financiamiento.
  • Las operaciones financiadas serían monitoreadas en tiempo real con un apropiado sistema informático y reuniones de seguimiento.

El impacto de este tipo de iniciativa

Establecer desarrolladoras y fideicomisos de apoyo a la economía popular constituiría un importante paso para asistir a sectores poblacionales duramente castigados facilitando puestos dignos de trabajo e ingresos para acceder a mejores niveles de vida. Es una parte fundamental de reparar oprobios inferidos a un enorme sector poblacional. No hay sociedad que pueda desarrollarse en libertad y paz desviando la mirada de quienes han quedado desprotegidos en la pobreza y en la indigencia. Un sistema económico que incluya a todos y un firme cuidado ambiental son condiciones necesarias para que un país logre crecer con justicia y equidad. Aun así, es imposible ignorar que el proceso concentrador que prima en casi todos los países seguirá condicionando esta y cualquier otra iniciativa transformadora.

Ese adverso contexto no le resta valía a los esfuerzos por explorar más equitativos senderos de desarrollo. Advierte, en cambio, que la sustentabilidad nacional sólo puede afirmarse encarando intervenciones de mayor nivel, imprescindibles para desmontar los motores que sustentan la concentración y sus nefastas consecuencias. Habrá que tomar críticas decisiones económicas, sociales, culturales y ambientales, como regular los movimientos de capitales especulativos que no generan riqueza sino se apropian del valor producido por otros, establecer estructuras impositivas progresivas que aseguren justicia contributiva, atender con el gasto público iniciativas estratégicas y sectores poblacionales que más lo necesitan, transformar la matriz productiva para hacerla sustentable y las cadenas de valor para asegurar equidad a todos quienes las hacen posible, descolonizar mentes y el formateo de subjetividades, superar el sometimiento cultural, exigir legitimidad a nuestros representantes, cuidar de la Madre Tierra, luchar con firmeza contra todos los tipos de corrupción y la impunidad de los poderosos.

No son pocos los desafíos y los frentes de trabajo a encarar. Siempre fue así, desde los albores de la humanidad existió una permanente búsqueda de mejores formas de ser y de vivir en comunidad. Solo que esta vez nos toca a nosotros avanzar, sea a pasos largos o cortos. En esa búsqueda se inscribe el apoyo transformador para con la economía popular.

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