El ocaso del sueño del poder digital

Una reseña de La extraña vida de Zlatan Gregorich, de Roberto Kozulj. Caligrama 2021.

La era digital y el imperio de los algoritmos materializan el sueño supremo de la dominación y el poder: el microcontrol de las subjetividades por medio de un monitoreo contante de las conductas gracias a las redes sociales y el capitalismo de plataformas.

El consumidor promedio es miembro activo de su propia dominación, cediendo felizmente a los gigantes de Silicon Valley toda la información sobre nuestros gustos y comportamientos… y gratis. A su vez, el transhumanismo, ideología íntimamente ligada a la cosmovisión de Silicon Valley promete llevar a cabo el proyecto de dominación tecnocientífica de lo humano en lo concerniente a la reingeniería y diseño del cuerpo humano, en lo que se ha llamado Evolución Racional (o Dirigida). Por fin dejaremos de ser esclavos de la ciega naturaleza para tomar control de nuestro destino evolutivo y biológico. Seremos fuertes, inteligentes, inmortales. Estos dos sueños son expresiones límites del proyecto de poder de Occidente. En otras palabras, el proyecto gira alrededor de la eliminación de la contingencia y de lo singular, los cuales serán reemplazados por un dominio total de lo humano, tanto en su dimensión cognitiva como biológica.

La novela debut de Roberto Kozulj escenifica esta situación por medio de una dialéctica entre sus dos personajes centrales. La mayor parte de la narrativa despliega la “extraña” vida de Zlatan Gregorich, sus viajes, sus relaciones, sus tragedias y épicos que, dentro de la dimensión propia de la vida humana, se perfilan como poco “probables” desde la perspectiva de la predicción computarizada. Seguimos a Zlatan a través de su infancia, sus viajes (Caracas, Roma, Bariloche…), sus amores, sus lecturas, en un patrón al parecer aleatorio que simboliza lo singular de una “vida” humana. Incluso cuando las andanzas de Zlatan parecen de “novela”, nuestras vidas se definen por la contingencia y los encuentros fortuitos, así como las consecuencias personales de grandes giros políticos e históricos. Entre estos eventos, uno de los ejes centrales de la narrativa son los cuadernos de Zlatan, guardados desde hace décadas en Nemi, localidad de la provincia de Roma. En estos escritos Zlatan vuelca lo que aprendió en base a sus exploraciones espirituales y su inesperada iluminación en Italia, tras una serie de tragedias e imprevistos que dejan a nuestro héroe frágil y sin rumbo. Durante los años siguientes, Zlatan volverá a reflexionar sobre esta experiencia y tratar de articularla de un modo racional. Los cuadernos contienen la clave para comprender la existencia y simbolizan un tipo de conocimiento que debe ser vivido, más que aprehendido intelectualmente. La narrativa brilla con una peculiar autenticidad, revelando lo inefable del microcosmos humano. Este aspecto de la existencia se encuentra más allá del alcance de todo poder, sugiere Kozulj, y se erige como sitio de resistencia frente al embate de la hegemonía tecnológica.

El otro personaje es el misterioso Señor Yo, “El Monarca”, síntesis del emprendedor tecnológico, quien muestra una desmedida obsesión por el “débil” y “prehistórico” Gregorich. La narrativa cambia bruscamente de perspectiva. Se sugiere que el Señor Yo está escuchando y siguiendo atentamente todos los detalles de la vida de Gregorich, con el fin de mejorar sus tecnologías de vigilancia y predicción. El Señor Yo es el principio de muerte, de anulación de la contingencia; su figura representa la convergencia de las tecnologías predictivas, la ingeniería genética, y los implantes neuronales, entre otras. Las particularidades de la vida de Gregorich presentan un desafío al conocimiento total que prometen las tecnologías algorítmicas: un caos sin orden ni patrón reconocible, la vida humana en toda su épica banalidad, en su trágica inmanencia. Es por eso que el Señor Yo. muestra un desdén cortante por la vida y por el sujeto con quien se ha obsesionado. En cierto modo, la dialéctica Zlatan/Yo, ilustra la dialéctica Dueño-esclavo. El dueño no es nadie sin el esclavo, no es dueño de nada. Ambos se necesitan mutuamente para constituirse como tales. Excepto que Zlatan parece poco consciente de la intromisión del Señor Yo, mientras que el éxito de la empresa del Señor Yo, depende de la vida de Zlatan, y de otras incalculables, inimaginables, inconmensurables vidas que componen el colectivo humano. En suma, lo que está en juego es la libertad humana, algo que el Señor Yo detesta profundamente y quiere erradicar.

Por medio de estos dos personajes, Kozulj nos presenta de un modo vívido la verdadera naturaleza de la confrontación entre libertad y esclavitud, en el contexto contemporáneo. En particular, Kozulj devela las ambiciones del poder y del proyecto transhumanista de reingenería humana en el contexto de una narrativa que expone, de un modo a veces doloroso e intenso, lo ingobernable de la existencia. Una lectura atrapante, oportuna y recomendable.

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