Localidades seguras, localidades dinámicas

La seguridad ciudadana y la seguridad socioeconómica y ambiental son factores críticos en el desarrollo de una localidad; hacen parte de una estrategia seria de desarrollo local.
¿Pero quién o quiénes tienen responsabilidad sobre estos cruciales aspectos? ¿Cómo integrar estos nuevos desafíos a las responsabilidades tradicionales del gobierno local? ¿Qué instrumentos están disponibles?La seguridad ciudadana y la seguridad socioeconómica y ambiental son factores críticos en el desarrollo de una localidad; hacen parte de una estrategia seria de desarrollo local.

¿Pero quién o quiénes tienen responsabilidad sobre estos cruciales aspectos?: varios actores, algunos de nivel nacional o extralocal y otros propios de la localidad. En estas líneas se pone el acento en los desafíos que enfrentan el gobierno y la sociedad civil local para mejorar la seguridad reforzando las condiciones que posibiliten un desarrollo sustentable de su localidad.

(i) Acerca de la inseguridad ciudadana

La seguridad ciudadana está amenazada por criminalidad, delitos contra el patrimonio, corrupción, narcotráfico, violencia familiar y callejera, entre otros tipos de violencia. Es bueno recordar que en ningún lugar la seguridad es absoluta pero que pueden lograrse grados mayores y menores de inseguridad.

Abatir inseguridad no es cosa sencilla; exige dar batalla en varios frentes. Si bien algunas medidas parciales son meritorias, la efectividad del esfuerzo aumenta cuando es posible desplegar una serie de acciones complementarias, como son:

– actuar sobre factores que facilitan la reproducción de la inseguridad (caso de la pobreza y la desigualdad que se abordan en la siguiente sección, pero también sobre adicciones, anomia, nihilismo, niños desprotegidos, algunas de las áreas donde la sociedad civil puede cumplir un rol determinante);

– preservar la seguridad existente y prevenir la aparición de nuevos focos de inseguridad mejorando la fuerza local de seguridad;

– educar para la seguridad en escuelas, centros vecinales y organizaciones de la sociedad civil, enseñando los recaudos a tomar, cómo alertar sobre situaciones amenazantes y diversas formas de contener conductas delictivas de familiares y conocidos;

– rehabilitar a quienes cumplan penas de modo que las instituciones penitenciarias no terminen siendo incubadoras de sistemas delictivos agravados; esto exige transformar el carácter exclusivamente punitivo de los sistemas vigentes en otro más comprehensivo donde la pena hace parte de un enfoque de rehabilitación y reinserción social de aquellos cuya peligrosidad hubiera desaparecido;

– coordinar con las acciones de seguridad ciudadana de otros niveles de actuación (provincial, federal o internacional según corresponda) para complementar los esfuerzos y compartir información de inteligencia.

Al igual que en otros sistemas (educativo, salud, transporte, etc), la participación de la población complementando la acción de los prestadores del servicio es esencial. En el sistema educativo es crucial la participación de padres y vecinos; en el sistema de salud actúan los propios pacientes y sus familias; en materia de seguridad las familias y los vecinos puede contribuir ajustando comportamientos y ofreciendo información sobre amenazas y acciones violentas de las que son testigos o tienen conocimiento.

La seguridad ciudadana no es condición suficiente para lograr desarrollo local pero es cada vez más una condición necesaria y diferenciadora entre localidades que compiten entre sí para atraer iniciativas, inversiones, emprendimientos económicos, culturales o deportivos. Si bien se expresa localmente, la inseguridad ciudadana tiene causales locales y externas. Erradicar causales locales de inseguridad es responsabilidad de las autoridades y de la comunidad local a quienes les toca enfrentar tanto episodios aislados de inseguridad como otros más graves de carácter estructural. Entre estos últimos les toca identificar y desmontar redes delictivas enquistadas en la propia administración municipal que, en ocasiones, pueden involucrar a funcionarios, inspectores, dirigentes políticos, medios de comunicación, legisladores y las propias fuerzas de seguridad. Es que las diferentes modalidades delictivas tienden a conectarse y, cuando así ocurre, la amenaza para la seguridad ciudadana crece exponencialmente. Frente a ello sólo cabe elevar la seguridad ciudadana a nivel de política de estado.

(ii) Acerca de la inseguridad socioeconómica y ambiental

En localidades con fuertes desigualdades sociales y escasas oportunidades de trabajo se comprometen los valores de solidaridad y de esfuerzo honrado. El privilegio segrega y discrimina generando círculos de inclusión y de exclusión. Al trabarse el acceso a oportunidades se desalienta la iniciativa y se esteriliza la energía dando paso a desazón, frustación, nihilismo y, eventualmente, a la búsqueda de atajos delictivos. La situación sería aún más grave si primase arrogancia, soberbia o prepotencia en quienes detentan el poder económico, social o político; estarían agregando ofensa al privilegio.

En ese contexto, la seguridad ambiental (el cuidado y preservación de los recursos naturales) es un factor crítico para asegurar condiciones de mediano y largo plazo al desarrollo local ya que constituyen el sustento de todos los demás sistemas económicos y sociales. Ello requiere de educación ambiental, reglamentaciones y emprendimientos productivos cuyo éxito esté directamente ligado a la preservación de los recursos naturales, como es el caso del ecoturismo, las producciones orgánicas, el tratamiento de efluentes, las energías renovables, etc. Se reforzaría así una activa base de intereses ambientales.

La seguridad socioeconómica no busca establecer un igualitarismo que impida premiar a quien más se esfuerza, a quien desarrolla creatividad o innovación, sino que procura asegurar niveles de vida dignos democratizando el acceso a oportunidades. El propósito es facilitar la emergencia de nuevos emprendedores sociales y económicos capaces de movilizar con efectividad los recursos locales, sin olvidar en el intento a los rezagados y a los más desprotegidos. Promover la inclusión socioeconómica de quienes conforman la base de la pirámide social es un imperativo para quitarle oxígeno y reducir el espacio de reproducción de las actividades delictivas.

En materia de seguridad socioeconómica y ambiental los gobiernos locales pueden tener una mirada azorada ya que, en general, no suelen disponer de conocimientos e instrumentos apropiados para encarar inversiones, promover emprendedores, acceder a mercados y utilizar modernas ingenierias de negocios. En verdad, los gobiernos locales se orientaron tradicionalmente a prestar servicios básicos como alumbrado, barrido y limpieza, provisión de agua y drenajes, mantenimiento de vías y espacios públicos, entre muchos otros. Ignoraban que gobernar no es tan sólo ejecutar programas públicos financiados con sus siempre restringidos presupuestos. En los tiempos que corren, gestionar una localidad es cada vez más promover, inducir, facilitar, catalizar la movilización de voluntades de otros actores que, en su conjunto, logren ayudar a materializar los objetivos perseguidos.

Esto exige convocar a terceros desde la credibilidad y la transparencia de un equipo de gobierno que explicita con claridad objetivos y mecanismos para alcanzarlos. Hoy en día un gobierno local dispone de una batería no convencional de nuevos instrumentos de promoción de emprendimientos económicos y sociales. Instrumentos promovidos por el sector público pero gestionados por otros actores, sean emprendedores individuales, organizaciones sociales, empresariales o de desarrollo. Instrumentos que no se financian con recursos públicos sino con la movilización de aportes, ahorros e inversiones de otras fuentes. Son iniciativas que permiten acercar a la comunidad local conocimientos especializados como es la identificación de oportunidades, modalidades de gestión, acceso a mercados y tecnologías, inteligencia comercial, que trascienden holgadamente la experiencia de un gobierno local. Estas iniciativas necesitan ser integradas a los esfuerzos de desarrollo local pero requieren de alguien que pueda y sepa movilizarlas. He aquí un rol crítico que pueden jugar los gobiernos locales en el siglo XXI.

Hay un sinnúmero de nuevos mecanismos susceptibles de ser establecidos con la acción de promoción –no de gestión ni de financiamiento- de un gobierno local; entre otros las desarrolladoras de emprendimientos locales, los programas de microcrédito, las redes de inversores ángeles social y ambientalmente responsables, los fondos locales de apoyo a la inversión productiva, fundaciones y fideicomisos (privados o mixtos) que financien innovación social, la acción de organizaciones de la sociedad civil y el involucramiento de universidades y otros establecimientos educativos con la pequeña producción, los programas de concientización de empresas líderes de cadenas productivas para ejercer mayor responsabilidad mesoeconómica (incorporar a su matriz de decisiones efectos secundarios sobre terceros y la comunidad en la que se desenvuelven), y la lista podría seguir y seguir.

(iii) Una reflexión final

El peor favor que un gobierno local podría hacer a las nuevas funciones de promoción de mejores niveles de seguridad socioeconómica y ambiental sería descuidar sus responsabilidades tradicionales. ¿Suena paradojal? Sin embargo no lo es. Se indicó que promover desarrollo implica hoy que el gobierno local ayude a movilizar actores que sean capaces de generar y sostener iniciativas económicas, sociales, culturales o deportivas, no que asuma la gestión de las mismas. La crítica acción de promoción debe practicarse ajustada al principio de ser catalizadora y subsidiaria. Esto es, facilitar que germinen en la localidad diversas usinas de promoción de iniciativas de modo de multiplicar el impacto sobre el desarrollo y capturar la riqueza de la diversidad de enfoques y perspectivas. De esta forma se estaría también preservando la capacidad de gestión del gobierno local que, entonces sí, podría encarar al mismo tiempo las nuevas acciones de promoción y el ejercicio de sus responsabilidades tradicionales.

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