Crisis Global: ¿dónde estamos parados?

Las últimas fluctuaciones de Wall Street y la aparición de nueva información sobre la economía de los Estados Unidos y de otros países, ha cuestionado el nivel de optimismo que reinaba unos días atrás, colocando sobre la mesa preocupantes interrogantes sobre la evolución de la crisis, sus consecuencias y fundamentalmente sobre la estrategia y la naturaleza de la salida.Las últimas fluctuaciones de Wall Street y la aparición de nueva información sobre la economía de los Estados Unidos y de otros países, ha cuestionado el nivel de optimismo que reinaba unos días atrás, colocando sobre la mesa preocupantes interrogantes sobre la evolución de la crisis, sus consecuencias y fundamentalmente sobre la estrategia y la naturaleza de la salida. En estas líneas procuramos jerarquizar estas preguntas y ordenar las evidencias en las que se fundamentan de modo de precisar dónde estamos parados. Veamos primero las evidencias sobre las cuales existe un cierto consenso:

1.En primer lugar hay ya más voces que afirman que se redujo el riesgo que la economía estadounidense ingrese en una depresión. Lo que indica, a su vez, que existe un cierto acuerdo respecto a que los fundamentos de la economía estadounidense mejoraron durante este año en relación al año pasado. Además los precios de los activos crecieron un 30%, la volatilidad disminuyó, el precio de las materias primas tuvo un espectacular ascenso, el spread entre el rendimiento de los bonos corporativos y los bonos públicos disminuyó considerablemente al aumentar mucho el rendimiento de estos últimos, y el dólar se debilitó por la menor demanda de activos seguros

2.En particular, el sistema financiero estadounidense (en gran medida globalizado y epicentro de la crisis global) se ha fortalecido en relación a su situación de un año atrás como consecuencia de las enormes inyecciones de liquidez que ha recibido de la Fed y del Gobierno Central. Podríamos decir que nos hemos alejado definitivamente del riesgo que se reproduzca otro caso como el de Lehman Brothers. Sin embargo y a pesar del test de stress bancario, nadie conoce con precisión cual es la magnitud del default crediticio y, por ende, las necesidades financieras futuras del sistema financiero estadounidense, menos aún del sistema financiero global.

3.A pesar del enorme respaldo financiero recibido, en gran parte sacrificio de los contribuyentes estadounidenses, el crédito (o mejor dicho la adquisición de riesgo) no se ha restablecido, lo que frena el consumo, la inversion y el nivel de actividad.

4.El sector vivienda, motor del crecimiento de la economía estadounidense y originador en última instancia de la cris global, no presenta síntomas consistentes y sustentables de recuperación. El valor de las casas ha seguido deteriorándose.

5.La cifra mensual de trabajadores que pierden su empleo se reduce mes a mes, lo mismo que aquellos que solicitan el seguro de desempleo. Sin embargo, aún la cifra mensual de trabajadores que se incorporan al ejercito de desempleados supera el medio millón y el acumulado supera los 8 millones. En consecuencia cada mes se incrementa la tasa de desempleo en su irrevesible camino hacia las dos cifras.

6.El índice de confianza, así como el nivel de gasto del consumidor estadounidense han ido mejorando, alcanzando ambos indicadores niveles record en el mes de mayo. El plan de estímulo del Gobierno de Obama, las mejoras del precio de las acciones en Wall Street, la caída de las tasas de las hipotecas, la percepción que la caída del precio de las casas parecería haber alcanzado un piso, así como que el mercado de trabajo mejorará, han incrementado levemente la riqueza de los hogares y disminuído el efecto “miedo”. Esto es bueno y es riesgoso a la vez, ya que si no hay indicadores claros que la economía en el corto plazo inicia una recuperación sustentable, la esperanza puede tornarse en mayor desconfianza. Por otro lado, este leve incremento del gasto de los consumidores se ve desafiado por un icremento de la tasa de ahorro que presenta niveles no registrados en los últimos 15 años. En otros artículos hemos afirmado que el cambio en la relación gasto- ahorro de los consumidores norteamericanos conforma un cambio estructural que caracterizará por años el nivel y la estructura de la demanda interna (75% del producto) y, por ende, el nivel de actividad de la economía, así como de su estructura productiva.

7.Gran parte del sistema político estadounidense y el global han reconocido que el sistema financiero no se autorregula. El proyecto que elevó Obama al Congreso días atrás inicia un proceso de discusión legislativa sobre la supervisión y regulación del sistema financiero estadounidense (se iniciaría el mismo proceso en la CEE), incluyendo bancos, hedge funds, firmas de private equity y cada producto financiero nuevo que se le ofrezca al consumidor, creando una nueva Agencia Federal para tales fines.

8.Esta semana el Banco Mundial reafirmó su pesimismo sobre la economía mundial, la cual a su juicio caerá 2.9% en 2009. A partir del próximo año el organismo preveé un rebote del crecimiento global que se traducirá en un crecimiento de 2% en 2010 y de 3.2% en 2011. Según este informe la economía estadounidense se contraerá un 3% en 2009, Japon caerá 6.8% y la Zona Euro un 4.5%. En contraposición los países subdesarrollados y economías emergentes crecerán 1.2% en 2009, lo cual es engañoso ya que si se excluyen China e India, el mundo subdesarrollado sufrirá una contracción de 1.6% en 2009. En América Latina la recesión será más profunda, con una contracción del producto de 2.3% en 2009 y un rebote al plano positivo de 2% en 2010. En América Latina destaca un lider que es Perú, con una previsión de crecimiento de 3% y en el otro extremo se encuentra México, una economía directamente afectada por su exposición a los Estados Unidos, cuyo producto, según el Banco Mundial, caerá este año un 5.8%. Si el conjunto de estas predicciones se confirman, se consolidaría una advertencia que implica un cambio geopolítico con previsibles consecuencias sobre el sistema monetario mundial: China, por el tamaño de su producto, pasará a ser la segunda economía a nivel mundial, desplazando a Japón.

9.El nivel de endeudamiento y emisión de la economía estadounidense ha comenzado a acrecentar los temores de inflación, aún compensados por el bajo nivel de consumo y de actividad. Estos temores, sumados al nivel de desempleo, debilitan la “energia” que pueda tener la recuperación y, por lo tanto, deprimen el nivel de expectativas, afectando a su vez el consumo y la inversión. Alan Greespan declaró muy recientemente “La capacidad excesiva reprime temporalmente los precios globales. Pero veo a la inflación como el mayor desafío a futuro».

Esta evidencias, basadas en información objetiva, nos llevan a formular algunas conclusiones para intentar entender donde estamos parados en la mayor crisis global de las últimas ocho décadas:

1.Es difícil conocer con certeza en qué punto del ciclo recesión- recuperación nos encontramos. Parecería que lo peor de la crisis ya pasó (ver incluso las últimas declaraciones de un escéptico Soros); sin embargo no hay evidencias que nos encaminemos en el corto plazo (este año) a la fase de recuperación. Analizando y cruzando datos lo único que podemos afirmar con convicción es que la recesión se modera y, con identico énfasis, que todavía no terminó. Pero no podemos con igual énfasis afirmar que la economia mundial tocó fondo, ni que está cerca de tocarlo. Lo que sucede con el crecimiento y los espasmos de optimismo de Wall Street, es que las cotizaciones de los activos de riesgo hace tiempo que vienen descontando el recorrido completo, el cual se aleja o acerca de acuerdo al último informe macroeconómico publicado.

2.La transición hacia la fase de recuperación será compleja, plena de altibajos y dificultades y la recuperación, cuando llegue, será fragil como consecuencia, entre otras cosas, de los altos niveles de desempleo que permanecerán por muchos años y de los impulsos recesivos con orígen en políticas fiscales y tributarias orientadas a bajar el enorme déficit que ha generado la economía estadounidense. Según Nouriel Rubini, “la recuperación probablemente sea frágil y muy por debajo del potencial por un par de años, si no más, porque la carga de la deuda y el apalancamiento del sector privado se combinan con las deudas del sector público para limitar la capacidad de los hogares y de las empresas para pedir prestado, gastar, consumir e invertir. Este escenario socava la esperanza de una recuperación en formato (V) por el escaso crecimiento, las presiones deflacionarias y las tasas de desempleo superiores al 10%” y concluye “como resultado de ello no se puede descartar que a fin del 2010 se conjure una tormenta perfecta, con el petroleo por encima de los 100 dólares, aumento del rendimiento de los bonos del Gobierno y subas de impuestos, que dé lugar a una relantización de la recuperación del crecimiento, si no a una verdadera doble recesión (formato W)”. En en el mismo sentido Paul Krugman opinó: “Todas las medidas que se han tomado parecen basarse en la creencia de que ésta será una recesión corta, sin embargo todo indica que no será así, que será un período sostenido de flaqueza”.

3.Según el último informe de la Organización Mundial de Comercio (OMC), se estima que el comercio mundial descenderá un 9% este año, aunque posteriormente el Banco Mundial revisó a la baja esta cifra. Partiendo de esta pronunciada caída, su reactivación tendrá un importante rezago en relación a la reactivación de la actividad económica en los Estados Unidos y en Europa; estará amenzado por políticas proteccionistas que se extenderán en el tiempo.

4.El impacto de la recuperación de la economía estadounidense tendrá un efecto retardado sobre la Euro Zona y las economías emergentes más industrializadas, muchas de ellas ubicadas en Asia. La recuperación económica en China y los países exportadores de materias primas, fundamentalmente alimentos, irá mas acompasada al tiempo y al ritmo de la recuperación en los Estados Unidos.

5.La estrategia de salida de la crisis y el avance hacia la recuperación comprenderá nuevos equilibrios de poder a nivel global, comenzando por la esfera monetaria. Recientemente el Grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y ahora el Banco Central de China reiteraron oficialmente que las transacciones comerciales y financieras a nivel mundial se efectúen a través de una moneda internacional (a worldwide currency) en remplazo del dólar.

Por lo tanto, sólo podemos responder a la pregunta inicial (¿dónde estamos parados?) señalando con cierta certeza que nos hemos alejado definitivamente del riesgo de la depresión, que la contracción se ha desacelerado, que la economía estadounidense no ha tocado fondo aún, que el período de transición que aún resta hasta el inicio de la recuperación es complejo y pleno de vicisitudes y altibajos, y que la recuperación, cuando se inicie, será frágil y prolongada.

[Blog de Carlos Garramón->www.carlosgarramon-reflexiones.blogspot.com/ ]

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