Conocimiento apropiado

Para promover y defender el bienestar general se requiere generar conocimiento apropiado: un conocimiento que ayude a encarar los desafíos más acuciantes que se enfrentan en el ámbito social, político, económico y ético.Es bien sabido que las sociedades contemporáneas están cada vez más basadas en conocimiento; no sólo tecnológico sino también económico, organizativo, financiero, psicológico, sociológico y filosófico. Es un conocimiento de 360 grados porque cubre todas las esferas del saber y de la vida social e individual.

Este conocimiento –asentado en siglos de desarrollo de las diferentes civilizaciones- es múltiple y diverso por más que ciertas usinas generadoras o movilizadoras de ideas y propuestas pretendan darle a sus productos un aire de universalidad que no tienen. Es que la enorme diversidad de situaciones y circunstancias que la realidad presenta no cesa de abrir espacios para que más y mejores conocimientos puedan seguir desarrollándose. La generación de conocimiento se compone de muchos episodios singulares –lo que da base para la especificidad y diferenciación del conocimiento- si bien puedan reconocerse comunes denominadores, influencias cruzadas, raíces u orígenes semejantes.

La generación y aplicación de este conocimiento diversificado y singular moviliza las sociedades. Las innovaciones, las inversiones, las formas de organización social y ambiental vienen influidas e imbuidas de ese conocimiento en acelerada expansión. El siglo XXI es el siglo de los servicios e industrias intensivos en conocimiento. Estas actividades no sólo son importantes generadoras de empleo sino que también tienen una incidencia monumental en los constantes saltos de productividad del trabajo y en la utilización –cuidadosa o destructiva- de los recursos naturales.

Es claro que para lograr un efecto dinamizador del bienestar general se requiere generar conocimiento apropiado. Esto es, alentar y facilitar que pueda producirse adaptado a nuestras circunstancias y necesidades: un conocimiento que ayude a encarar los desafíos más acuciantes que se enfrentan en el ámbito social, político, económico y ético. Concepto con algunas reminiscencias de la noción de tecnología apropiada que capturó nuestra imaginación algunas décadas atrás pero sumándole una segunda acepción al término apropiado: conocimiento apropiado por quién. Qué actores son capaces de “apropiarse” del conocimiento generado y quienes no: ¿todos, algunos, una mayoría?

Para que la inversión en “conocimiento apropiado” (en esa doble acepción) genere desarrollo sustentable debiera servir a todos y no a ciertos grupos privilegiados; ignorarlo compromete el futuro. La brecha de riqueza que existe entre países y grupos sociales se agiganta con la peligrosísima brecha de conocimiento que se expande por el mundo.

Es que en el mismo ámbito donde se desarrolla el conocimiento se juegan intereses y valores. De ahí que sea casi inevitable que el conocimiento emerja impregnado de valores y de intereses; esto es, que los valores y los intereses que prevalecen en el mundo y en cada sociedad en particular, condicionan y orientan la generación de conocimiento. Esto no quita que haya individuos y organizaciones que avancen en la generación de conocimiento motivados por el conocimiento mismo, en principio no utilitario, pero cada vez las condiciones y especialmente la orientación de la generación de conocimiento terminan siendo muy influidas por el cuerpo de valores e intereses prevalecientes. Es así crítico saber reconocer si los valores e intereses que están implícitos en el tipo de conocimiento que se genera o adopta termina siendo funcional a grupos hegemónicos o a la sociedad en su conjunto.

En cuanto a políticas que promocionan la generación de conocimiento es necesario considerar que valores, intereses, conocimientos y sus aplicaciones conforman un entramado de factores que inciden y sustentan muy diversos rumbos y formas de funcionamiento socioeconómico. Toca por tanto aplicar una política de promoción amplia y no discriminatoria del conocimiento priorizando aquellos que mejor sirvan al bienestar general.

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