Economí­a y los pibes

Ideas y valores al exponer jóvenes a la cultura de emprender iniciativas productivas Días pasados fui entrevistado por un muy buen programa televisivo dedicado y protagonizado por jóvenes [[Una tarde cualquiera, Televisión Pública de Argentina]]. El entrevistador señaló que el propósito era “avivar la idea que es posible hacer cosas interesantes y rentables apostando a las buenas ideas y no a lo mismo de siempre”. Convinimos que podríamos iniciar nuestro diálogo a partir de de-construir esa expresión y así lo hicimos.

Arrancamos explicitando que en ese contexto «cosas» implicaba iniciativas productivas y que, al no postular cualquier iniciativa sino aquellas que fueren “interesantes y rentables”, procuraban aunar motivación de los jóvenes dispuestos a establecer la iniciativa productiva con su viabilidad económica. Adicionalmente al “no apostar a lo mismo de siempre” apuntaban hacia la noción de innovación y creatividad. Emerge entonces un muy interesante conjunto de ideas y de valores que bien vale considerar en el seno de una audiencia de muchachos y muchachas. Ese diálogo ayudaría a movilizar el afán creativo de los pibes hacia un espacio que poco se abre para ellos; algunos tendrían así una primera exposición a la cultura de emprender iniciativas productivas en lugar de sólo seguir la opción de buscar inserción laboral como empleados, por cierto igualmente respetable.

Luego vimos que existen muchas formas de promover la iniciativa creadora en los pibes sea induciendo, inspirando, informando sobre ejemplos de emprendimientos productivos que se ajustasen a las consignas adoptadas aunque, por sobre todo, escuchando atentamente la esencia de lo que los jóvenes vayan elaborando y proponiendo. Decimos “la esencia” para no caer en una rápida descalificación de ideas si es que las iniciativas esbozadas no reuniesen de entrada los requisitos necesarios para configurarse como iniciativa productiva sustentable. Esta fase de promover interés y creatividad emprendedora en los pibes es muy valiosa y vale trabajarla con seriedad y respeto.

Una vez receptadas diversas ideas de emprendimientos donde los jóvenes podrían participar sería bueno concentrarse en aquellas que, en principio, presentasen mayor potencial diferenciándolas de aquellas otras que, atendiendo a factores que enseguida abordaremos, tendrán mayor dificultad para superar la fase de idea y desembocar en un nuevo emprendimiento productivo. De esta forma se podría avanzar en profundidad con los casos escogidos reduciendo también eventuales frustraciones por propuestas un tanto inviables en las circunstancias concretas en las que toca operar. Pero atención, también es cierto que habrá ideas que en su estado original no son viables pero que con ajustes o modificaciones son capaces de adquirir viabilidad.  

En síntesis, en diálogo con los pibes se puede identificar «cosas interesantes» que luego es necesario evaluar para ver si conforman «buenas ideas» y si pueden llevarse al nivel de establecer emprendimientos productivos sustentables.

1. Buenas ideas

Aquí se abre un buen primer campo para debatir: qué entendemos por buenas ideas. ¿Estamos frente a buenas ideas que aportan al bienestar general y al mismo tiempo son capaces de generar ingresos para los jóvenes o, tal vez, tenemos buenas ideas para establecer un negocio rentable sin importar qué y cómo se produce?  Alerta porque en esta segunda opción se pueden colar muchas cosas: algunas muy obvias que no engañan a nadie como es el caso de actividades de narcotráfico y otras acciones delictivas. Pero más allá de lo delictivo, también se puede estar contrabandeando como «buenas ideas” producir algo que no respete aspectos importantes como el medio ambiente, la legislación laboral o impositiva, los permisos para funcionar, la higiene y salubridad necesarias en todo proceso productivo, un consumo responsable, etc.

Vale decir que un primer nivel de diálogo podría centrarse en analizar bien qué se desea producir y cómo se plantea producirlo. 

2. Rentabilidad

Que un emprendimiento productivo sea rentable depende de una serie de factores entre otros (i) si hay una demanda suficiente y sostenida sobre ese producto (un bien o un servicio), (ii) que los competidores que existan no absorban toda esa demanda sin dejar espacio para nuevos actores, y (iii) la forma como nos organizamos para producir y vender.

Si la demanda no fuese suficiente y sostenida (apenas ocasional) y si hubiese fuertes competidores que cierran el camino, la iniciativa podría terminar no siendo viable. Pero, aun en el caso que existiese esa demanda y que fuese posible coexistir con los competidores presentes, una deficiente organización para producir y vender de todos modos afectaría la rentabilidad del emprendimiento.

Al hablar de cómo se organiza el emprendimiento productivo nos referimos a varias dimensiones, entre otras dos de la mayor importancia:

(a) Cómo se estructura el nuevo emprendimiento. Vamos por una pequeña empresa tradicional basada en uno o varios individuos, en este caso jóvenes o, alternativamente, consideramos algo más novedoso como es establecer un emprendimiento inclusivo de tamaño mediano utilizando moderna ingeniería organizativa; por ejemplo, sistemas de franquicias, consorcios de comercialización, agroindustrias locomotoras, entre otras ingenierías disponibles, que permiten articular en emprendimientos de porte medio a varios pequeños jóvenes productores con un socio estratégico.

(b) Como asegurar calidad de gestión. Muy relacionado con el punto anterior, se trata fundamentalmente de dirimir si los pibes se proponen gestionar por sí mismos, algo un tanto riesgoso dada su inexperiencia o, lo que sería más recomendable, si decidiesen juntarse con un socio estratégico con experiencia de gestión. En este caso y además de escoger bien al socio estratégico, será necesario establecer un mecanismo para asegurar una justa distribución de resultados; por ejemplo, convocar un Directorio de personas dispuestas a apoyar el esfuerzo joven aportando contactos y acceso a mercados y financiamiento que, al mismo tiempo, custodie el rumbo sustentable del emprendimiento.

Estos y otros aspectos están abiertos a debate y análisis y debieran al menos enunciarse para estimular el interés de los pibes sin deslizarlos hacia facilismos que no se corresponden con lo que deberán enfrentar en la realidad.

Al abrazo de despedida agregué una calurosa felicitación a quienes realizan Una tarde cualquiera por ofrecer un espacio para que se escuchen voces juveniles que tienen mucho y bueno por decir. “Voces y no ecos” lo define [Opinión Sur Joven->http://opinionsur.org.ar/joven/]

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