Nueva oportunidad para entidades microfinancieras

Las entidades microfinancieras no han logrado abordar plenamente el crítico aspecto de la viabilidad económica de su pulverizada clientela. ¿Cómo hacerlo sin comprometer su funcionamiento como entidad financiera? El desafío no pasa por agregar responsabilidades sino por procurar desarrollar sinergías con organizaciones especializadas en reposicionar micro productores en tramas productivas más promisorias que las que suelen integrar. ¿Cuáles son esas organizaciones? ¿Qué efectos catalíticos podrían así generarse para los micro productores y para los programas de microfinanzas? ¿Cuál podría ser el rol de las entidades microfinancieras en estas iniciativas? Queda por delante un enorme campo de trabajo que las entidades micro financieras aún no han abordado plenamente: el de la viabilidad económica de su clientela.

El microcédito y los demás productos de las microfinanzas (tarjetas de débito, micro seguros, pago de servicios públicos, cobro de subsidios, de jubilaciones y pensiones, entre otros) son poderosos instrumentos de desarrollo. Constituyen una condición necesaria para ayudar a salir de su situación de postración a los diversos sectores que conforman la base de la pirámide social; sin embargo no alcanzan a ser una condición suficiente ya que, por sí solos, no logran levantar todas las restricciones que explican el rezago, la pobreza, la desigualdad. Hay muchísimas otras variables que intervienen y que deben ser movilizadas en favor de los pequeños y micro productores. Está claro que muchas de esas variables escapan a la acción de las entidades microfinancieras, como es el caso de las grandes políticas macroeconómicas (política de gasto público, política fiscal, política monetaria y crediticia). Las entidades microfinancieras pueden ofrecer opiniones y comentarios sobre esas políticas públicas pero ni controlan ni gestionan esas variables.

 
En cambio hay otras variables que inciden muy directamente sobre la viabilidad económica de su clientela y que están más cerca de su ámbito de actuación. Son las referidas a cómo acercar conocimiento empresarial de excelencia al pequeño productor, cómo facilitar su acceso a mercados y, muy especialmente, cómo ayudarles para que se articulen en mejores términos con el resto del sistema económico del que hacen parte. Esto último incluye (i) cómo lograr que se integren como proveedores o distribuidores en cadenas productivas más promisorias que aquellas de muy pobre futuro en donde suelen estar posicionados y (ii) cómo beneficiarse de moderna ingeniería de negocios que ya esta disponible y probada en el mercado de modo que, al adoptarla, puedan acceder a mejores oportunidades.

 
¿Qué implicaciones se derivan de todo esto? Que hay mucho por delante para explorar. Se trata de campos e iniciativas que, bien concebidas y conducidas, podrían beneficiar mucho a la clientela de las entidades microfinancieras. Por cierto que, en principio, una entidad de microfinanzas no puede ocuparse por sí misma de estas cuestiones. Lo mismo sucede cuando es necesario atender a los micro productores con servicios de capacitación y acompañamiento. En esos casos se requiere la intervención de entidades especializadas, sean públicas, privadas o de la sociedad civil. La entidad microfinanciera no podría atender directamente esas responsabilidades sin poner en riesgo su propia viabilidad como institución financiera. Las organizaciones de capacitación y acompañamiento y la entidad microfinanciera encaran esfuerzos que son complementarios pero cada una tiene una misión específica, un equipo propio con objetivos convergentes aunque diferenciados, y utiliza metodologías de trabajo adecuadas a sus respectivos propósitos funcionales.
 

Con ese mismo enfoque sería ideal para una entidad microfinanciera contar con la complementación de una Desarrolladora de Negocios Locales, una nueva entidad que la entidad microfinanciera puede ayudar a conformar pero independiente de ella, tanto funcional como jurídicamente. La Desarrolladora se dedica a fortalecer la articulación de pequeños y micro productores (clientela actual o futura de la entidad microfinanciera) con el sistema económico local. Entre muchas otras posibles iniciativas puede (i) trabajar con empresas líderes de cadenas productivas para desarrollar programas de pequeños proveedores de modo de asegurarles un desarrollo tecnológico y precios compensatorios, (ii) promover sistemas de franquicias que agrupen a pequeños productores hoy dispersos en organizaciones de porte medio capaces de acceder a umbrales superiores de buenas oportunidades, (iii) asistir a centrales de servicios que atienden a un gran número de pequeños productores, (iv) ayudar a establecer consorcios de exportación para comercializar pequeña producción en nuevos mercados, (iv) organizar tramas productivas de pequeños productores rurales en torno a ciertas agroindustrias “locomotoras”, (v) acercar a la comunidad científica y tecnológica (universidades, institutos de investigación, colegios técnicos, etc) en apoyo de pequeños y micro productores.

 
Una Desarrolladora es una organización pequeña, social y ambientalmente responsable, muy operativa, intensiva en conocimiento, particularmente en cómo aprovechar oportunidades de mercado utilizando modernas ingenierías de negocios. Puede fortalecer económica y organizativamente a la clientela de una entidad microfinanciera mejorando su perfil crediticio y su capacidad de pago. Financia su operación con honorarios de éxito y de administración que cobra de los proyectos que promueve. Instituciones locales (organizaciones de la sociedad civil, sector privado y gobiernos locales) están en condiciones de aportar el capital semilla inicial a los que podrían sumarse las entidades microfinancieras.

Cada Desarrolladora necesita ajustar su perfil de canalizador de conocimiento y de moderna gestión económica a las circunstancias de su diversa clientela. Su tarea incluye ayudar a tender puentes con quienes están en condiciones de proveer capital y contactos comerciales a los pequeños y micro productores.

Veo por ahí un nuevo horizonte de oportunidades para el más pleno desarrollo de las entidades microfinancieras y de la clientela a la que sirven. Se trata en definitiva de generar sinergías sin perder el foco y la especialización que cada entidad haría bien en conservar. Es también una forma más efectiva de acercar soluciones a la base de la pirámide socioeconómica en una época donde las iniciativas económicas son más intensivas en conocimiento y donde casi nadie trabaja ya aislado sino insertos en tramas productivas. En ese contexto el microcrédito y los demás productos microfinancieros siguen siendo esenciales aunque insuficientes para resolver problemas tan complejos. Sin embargo, al agregar elementos catalizadores a la actividad microfinanciera se fortalece la viabilidad económica de los micro productores y, con ello, la sustentabilidad de la propia entidad microfinanciera. La Desarrolladora de Negocios Locales es uno de esos catalizadores.

———————————————————————————–

Si le interesó este artículo lo invitamos a conocer nuestras secciones de [Desarrollo->https://opinionsur.org.ar/wp/category/desarrollo/, [geopolítica.->https://opinionsur.org.ar/wp/category/geopolitica/ y [trasformaciones->https://opinionsur.org.ar/wp/category/transformaciones/

———————————————————————————–

Opinión sur es financiado por nuestros lectores.

Como contribuir?

_ – [Done desde 10 pesos por mes->https://opinionsur.org.ar/wp/contacto/

_ – [Adquiera nuestros títulos de la Colección Opinión sur->https://opinionsur.org.ar/wp/category/coleccion-opinion-sur/

———————————————————————————–

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *