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	<title>Transformaciones - Opinion Sur</title>
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		<title>¿Quién es quién en los paraísos fiscales?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Belkis D'Aveta]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Sep 2024 19:40:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>Cerca de un tercio de la riqueza privada global está oculta en estas guaridas. Alojan a las empresas que permiten a las personas más ricas del mundo controlar su fortuna&#160;evadiendo </em>&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://opinionsur.org.ar/wp/quien-es-quien-en-los-paraisos-fiscales-2/">¿Quién es quién en los paraísos fiscales?</a> aparece primero en <a href="https://opinionsur.org.ar/wp">Opinion Sur</a>.</p>
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<p><em>Cerca de un tercio de la riqueza privada global está oculta en estas guaridas. Alojan a las empresas que permiten a las personas más ricas del mundo controlar su fortuna&nbsp;evadiendo responsabilidades sociales, mientras que la clase media y los pobres tienen que cumplir con el pago de sus impuestos.&nbsp;Los países periféricos son los principales damnificados por la fuga de capitales.</em></p>



<p>Una de las&nbsp;caras de la globalización son los “paraísos fiscales”, creados para garantizar la&nbsp;evasión fiscal y el blanqueo de capitales. Según Oxfam, un paraíso fiscal es un territorio donde la tributación fiscal es muy baja o prácticamente nula y pueden hacerse transacciones y operaciones de casi cualquier tipo sin necesidad de registros o controles. Por supuesto, no todos tienen las mismas características. Algunos son los preferidos para las&nbsp;fortunas personales, como Mónaco, y otros son el campo de cultivo perfecto para&nbsp;malas prácticas empresariales, como por ejemplo Panamá o Liberia. Dentro de los paraísos fiscales hay una&nbsp;especialización&nbsp;en diferentes materias fiscales.</p>



<p>Aunque son una pieza clave de la economía moderna,&nbsp;sus orígenes se remontan a la antigüedad. En&nbsp;Relatos de los paraísos fiscales: chiflados, bandidos y estafadores,&nbsp;Charles Adams señala que los paraísos fiscales jugaron un papel muy importante en el&nbsp;crecimiento y estabilidad del Imperio romano. «El gobierno romano premiaba a ciudades que le eran fieles dándoles el estatuto de puertos libres de impuestos o Libertas», indica. En cambio, el&nbsp;tributo, según el historiador Cícero, era más bien un&nbsp;castigo&nbsp;para todos los que se rebelaban contra Roma.</p>



<p>En los años &#8217;50 comenzó a acuñarse el término «paraísos fiscales». Sin embargo, las bases de los paraísos fiscales tal como se conocen hoy en día, es decir, territorios cuya ley fiscal permite cero o muy bajos impuestos a fin de atraer clientes del extranjero,&nbsp;emergieron en el siglo XIX.</p>



<p>En&nbsp;Historia de los paraísos fiscales,&nbsp;el profesor Ronen Palan señala que al comienzo estos territorios&nbsp;no eran naciones independientes, sino los estados norteamericanos de Nueva Jersey y Delaware.&nbsp;Estos distritos, finalizando el siglo XIX, implementaron la política de&nbsp;«incorporación fácil», utilizada por todos los paraísos fiscales actualmente, que permite que alguien «compre cualquier compañía prefabricada y comience a comercializar en menos de 24 horas». La compañía ya está estructurada y sólo hay que poner los nombres de los dueños.</p>



<p>En Europa, a inicios del siglo XX, los cantones suizos, particularmente el empobrecido cantón de Zug, cerca de Zurich, copió esta práctica. De este modo&nbsp;el triángulo Zurich-Zug–Liechtenstein&nbsp;surgió como un verdadero&nbsp;centro de paraísos fiscales en Europa&nbsp;en los años &#8217;20, menciona Palan.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Beneficios</strong></h4>



<p>Los paraísos fiscales ofrecen como beneficio el&nbsp;secretismo. Como el dinero suele ser producto de actividades ilícitas, por lo cual no fue declarado impositivamente,&nbsp;no se revela la titularidad de las cuentas bancarias. El secreto bancario surgió en Suiza en 1934 y sirvió a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. En los paraísos fiscales transita la corrupción, al disponer de todas las facilidades para lavar dinero sin saber su origen, evadir impuestos, triangular utilidades o gastos de las multinacionales para sobre o subfacturar y así disminuir la carga impositiva.</p>



<p>Por otro lado, otra herramienta fundamental del esquema de paraísos fiscales es la&nbsp;residencia virtual de una empresa, creada por los británicos. Esto permite a compañías&nbsp;incorporarse al Reino Unido sin pagar impuestos, un desarrollo que algunos creen es la pieza clave del fenómeno de los paraísos fiscales.</p>



<p>Actualmente, los paraísos fiscales conforman una parte importante de la economía mundial y aproximadamente&nbsp;un tercio de las 200 personas más ricas del mundo, con un patrimonio estimado en 2,9 trillones de dólares, controlan parte de su fortuna personal a través de compañías ubicadas en estas guaridas.&nbsp;Así se facilita que&nbsp;el llamado «1 por ciento» evada sus responsabilidades sociales, mientras que la clase media y los más pobres tienen que cumplir con el pago de sus impuestos.</p>



<p>Como señala el profesor Mario Rapoport, “los paraísos fiscales están en todo el mundo. Inglaterra tiene como 20, empezando por la misma Londres y en islas que dependen del Reino como las Bermudas y las Vírgenes. En el corazón de Europa están Luxemburgo, Mónaco, Andorra junto a Irlanda y Delaware en Estados Unidos”.</p>



<p>El FMI y un economista norteamericano, James Henry, estiman que&nbsp;cerca de un tercio de la riqueza privada global está oculta en el sistema global de paraísos fiscales. En el caso de Argentina, Jorge Gaggero estima que 500 mil millones de dólares, casi un PBI argentino, se encuentra allí alojado.</p>



<p>Algunos de los&nbsp;paraísos fiscales más importantes están bajo soberanía de las principales potencias del mundo, que se benefician ampliamente de su existencia.&nbsp;El problema surge cuando sus propios contribuyentes migran a otras regiones y escapan a su control. El entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama decía:&nbsp;el problema es que la existencia de paraísos fiscales es legal.&nbsp;Por otro lado, Estados Unidos exige a Europa y a otros países información exhaustiva de las cuentas de residentes norteamericanos en bancos europeos, pero no ofrece información de los residentes europeos y ni de otros países con cuentas en bancos de EEUU.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Multis</strong></h4>



<p>Apple está acusada por senadores de Estados Unidos de evasión fiscal&nbsp;al haber creado entidades offshore para no ser residente en Estados Unidos a los efectos fiscales. Así&nbsp;evitó el pago de 9 mil millones de dólares en 2012. La mayor parte de la&nbsp;producción de Apple está radicada en Singapur, China y otras regiones de Asia, lo que aumenta el déficit comercial estadounidense.</p>



<p>Las llamadas “Big Four” (es el término inglés utilizado para referirse a las firmas más importantes del mundo en el sector de la consultoría y auditoría) en sociedad con bancos y estudios jurídicos desarrollan lo que se conoce como&nbsp;“Planificación fiscal internacional”, que es una manera de en eludir y evadir impuestos en favor de las grandes empresas.</p>



<p>Así por ejemplo&nbsp;Apple, a través de la creación de dos filiales en Irlanda, donde los impuestos son menores, redujo sus obligaciones fiscales, dado que en Estados Unidos el pago de impuesto se rige por la residencia de la persona jurídica, en este caso Irlanda. Pero para este último, el pago de los impuestos es donde se encuentra el control y la dirección de la empresa, que es Estados Unidos. Esta discusión tomó protagonismo en la negociación de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea debido&nbsp;al riesgo que el Reino Unido se transforme en una “mega plataforma” de evasión fiscal.</p>



<p>Aproximadamente el 40 por ciento de las sedes sociales europeas de las 250 principales multinacionales están en Londres.&nbsp;El Brexit abrió dos posibilidades: 1) que las empresas se muden al continente con una importante pérdida de la recaudación fiscal para los ingleses; 2) que Inglaterra se transforme en una suerte de “mega plataforma” de evasión fiscal, que hoy en parte ya lo es con las Islas Vírgenes, Bahamas, Bermudas, Alguilla, Caimán, Maldivas, Turcas y Caicos, Man, Yersey, Guernesey e Islas Malvinas, que están bajo soberanía inglesa. Esto preocupa a Alemania y Austria por su propio paraíso fiscal Liechtenstein, a Francia por Mónaco, Andorra y Luxemburgo.&nbsp;La apuesta es impresionante ya que esos paraísos fiscales tienen depositados 7,5 billones de dólares, 80 por ciento de los cuales provienen de la evasión fiscal.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Periferia</strong></h4>



<p>Los países periféricos, como Argentina, resultan ser los principales damnificados por la fuga de capitales en provecho de los países centrales,&nbsp;que dominan las más importantes plazas offshore.</p>



<p>Según el Boston Consulting Group, para el caso de América Latina,&nbsp;los activos externos de sus residentes se distribuyen en Suiza, con el 29 por ciento;&nbsp;Estados Unidos, con el&nbsp;28 por ciento;&nbsp;Caribe y Panamá, con el&nbsp;29 por ciento y un 7 por ciento que va al Reino Unido&nbsp;y sus dependencias como Guernesey, Jersey e Irlanda.</p>



<p>Dese 1970,&nbsp;la fuga de divisas representa un problema estructural para la Argentina, asociado al comportamiento de los grupos económicos locales y multinacionales, que en pos de maximizar sus ganancias evitan el pago de impuestos y localizar sus activos financieros en guaridas fiscales, fuera del alcance de las autoridades locales. A lo largo del tiempo se mantiene un&nbsp;piso constante de salida de divisas, independientemente de la estabilidad económica y política del país.&nbsp;Si bien los flujos se agudizan en momentos de crisis, también se registran niveles elevados en épocas de estabilidad política y crecimiento económico.</p>



<p>Así,&nbsp;la tasa impositiva efectiva que paga el decil más alto es del 8 por ciento&nbsp;(CEPAL, 2016) en comparación con el 14 al 20 por ciento del mundo desarrollado. Por otro lado, la recaudación impositiva que financia la inversión o gasto público se basa mayormente en impuestos indirectos, donde el rico y el pobre pagan el mismo porcentaje de impuestos.</p>



<p>En Argentina,&nbsp;la contribución o presión fiscal no es alta sino que es tremendamente desigual.&nbsp;Una estimación de Alex Cobham y Petr Janský (2017), arroja una pérdida de impuestos para Argentina de 21.400 millones de dólares en el año 2013, debido al&nbsp;desvío de ganancias de las empresas multinacionales, lo que representa una pérdida anual del 4,42 por ciento del PIB. Por otro lado, la fuga de divisas disminuye el nivel de inversión interna, que requieren los países de la periferia para alcanzar un mayor grado de desarrollo económico. Los niveles tan significativos de fuga de capitales Argentina han sido financiados mediante una política de indiscriminado endeudamiento externo, que tienen&nbsp;consecuencias actuales en la problemática de cómo pagar al FMI.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Qué hacer</h4>



<p>Hay muchas medidas que se pueden tomar para controlar esta sangría de recursos y mejorar la distribución del ingreso mediante políticas públicas acordes. Es central&nbsp;fortalecer los sistemas de control de los Estado, utilizar todos los instrumentos tecnológicos y jurídicos disponibles e instalar el tema con fuerza en la opinión pública.</p>



<p>Para países como Argentina es crucial&nbsp;visibilizar las maniobras delincuenciales de los operadores del comercio exterior argentino&nbsp;que se conocen en el resto del mundo. Durante el macrismo, China se asombró de la discrepancia entre las cifras oficiales de exportaciones argentinas a ese país, inferiores a las importaciones que registra la República Popular provenientes de los puertos argentinos.</p>



<p>Es importante&nbsp;fortalecer el intercambio de información tributaria entre países&nbsp;y realizar un registro global y publico de beneficiaros finales, es decir, saber quiénes son los verdaderos dueños de las multinacionales. También&nbsp;controlar&nbsp;a los “facilitadores” que hacen posible estas artimañas evasivas y elusivas&nbsp;y unificar las listas de paraísos fiscales incluyendo a la City de Londres y Delaware. Encarar reformas fiscales globales para terminar con las exenciones impositivas y terminar con el secretismo bancario.</p>



<p>Publicado en <em>CASH</em> 2 de enero de 2022</p>



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		<title>Alternativas a la crisis global de la alimentación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Aguirre]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Aug 2024 22:32:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>Es necesario repensar la alimentación actual en su totalidad y actuar ya. Porque dadas las ventajas sistémicas de la malnutrición, la baja talla, la obesidad y las carencias de micro </em>&#8230;</p>
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<p><em>Es necesario repensar la alimentación actual en su totalidad y actuar ya. Porque dadas las ventajas sistémicas de la malnutrición, la baja talla, la obesidad y las carencias de micro y macronutrientes, y dado que, a pesar del padecimiento individual, son funcionales al desenvolvimiento de la vida social, entonces, debemos esperar que esta sea la nueva forma del hambre en el nuevo milenio.</em></p>



<p>La expansión colonial de las potencias europeas va a encontrar en África, América y Asia no solo el oro que financió su desarrollo, sino también la posibilidad de cultivar el alimento más caro de su pirámide de precios: el azúcar, que pasará de endulzar las comidas de la realeza a sostener la alimentación de los pobres. El sistema de plantaciones del Caribe inaugura el comercio a gran escala de esclavos africanos (secuestrados para remediar el genocidio de los nativos). Tanto en América como en el Sudeste asiático, las plantaciones de azúcar (con sus trapiches para cristalizarla) se expandieron a expensas de selvas y culturas. A partir del siglo xvii, el azúcar barato inundó las cocinas de todo el mundo y financió metabólicamente la Revolución Industrial y –al destilar melaza para producir aguardiente– se convirtió en un arma de dominación territorial tanto como en un matahambre proletario<a href="https://nuso.org/articulo/311-la-desigualdad-la-comida-y-los-cuerpos-de-clase/#footnote-10"><sup><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">10</mark></em></strong></sup></a>. </p>



<p>Si el capitalismo mercantil extendió el comercio de azúcar por el mundo, el capitalismo industrial lo utilizó a fondo. Las fábricas se construyen sobre la planificación espacial de los trapiches. La energía de los trabajadores metropolitanos se aseguró con infusiones baratas venidas de ultramar. La energía –por el azúcar– y la sensación de saciedad y calor –mediante el agua caliente– dieron a los obreros lo que necesitaban para soportar largas horas de trabajo malamente remunerados. Ya que la aristocracia se apropiaba de la mayor parte de la producción alimentaria, los trabajadores aceptaron con gusto el azúcar barato. No hay que olvidar que el sabor dulce, justamente porque era escaso cuando se formó la anatomía de la especie, no va a ser rechazado, como bien lo comprobaron los abolicionistas europeos cuando llamaron –con poco éxito– a boicotear el consumo de azúcar para frenar el infame comercio de esclavos.&nbsp;</p>



<p>Aun hoy, después de medio siglo de presión salubrista que pugna por reducir el azúcar en las dietas, dadas la magnitud y las consecuencias perniciosas de su consumo, el objetivo apenas se logra por sustitución con edulcorantes. Prácticamente todos los alimentos industrializados contienen azúcares (con la sacarosa y jarabe de alta fructosa entre los más comunes) porque aumenta tanto la palatabilidad como la conservación, y también está presente en forma «invisible» en alimentos salados que no se espera que la contengan.</p>



<p>El transporte de especies que siguió a la expansión colonial europea remodeló los ecosistemas promoviendo 15 géneros a escala planetaria, destruyendo el paisaje y la organización local en aras del rendimiento comercial. La industria alimentaria que surgió de esta abundancia transformó los alimentos a través de la conservación, mecanización, transporte, inocuidad controlada por sistemas expertos, publicidad y comercialización basada en redes mayoristas-minoristas de nivel planetario. Hoy, más que industrias, son 250 <em>holdings</em> altamente diversificados (empresas agrícolas, laboratorios de semillas, bancos, empresas de transporte, puertos, supermercados, etc.) a escala global los que deciden la dieta del comensal de las sociedades actuales<a href="https://nuso.org/articulo/311-la-desigualdad-la-comida-y-los-cuerpos-de-clase/#footnote-11"><sup><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">11</mark></em></strong></sup></a>. Y como la escala baja el precio, se fabrica masivamente y se vende globalmente, de manera que compran para comer los mismos productos industrializados argentinos, chinos, franceses o nigerianos. Largas cadenas de comercialización llevan los envases a todos los rincones del planeta y convierten al comensal en consumidor. Son mercancías «buenas para vender antes que buenas para comer»<a href="https://nuso.org/articulo/311-la-desigualdad-la-comida-y-los-cuerpos-de-clase/#footnote-12"><sup><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">12</mark></em></strong></sup></a> porque a pesar de la diversidad de marcas, todas contienen lo mismo. El éxito de un alimento industrializado está en que se produzca a bajo costo de manera que, aunque el comprador lo desconozca, dentro del envase hay cosas que no faltarán porque abaratan costos: hidratos de carbono, grasas, sal y azúcar, junto con conservantes, saborizantes y colorantes<a href="https://nuso.org/articulo/311-la-desigualdad-la-comida-y-los-cuerpos-de-clase/#footnote-13"><sup><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">13</mark></em></strong></sup></a>, entre las sustancias permitidas, y residuos de plásticos, fármacos y plaguicidas entre las no permitidas. La norma de nuestro tiempo es comer en soledad productos desconocidos, en envases individuales y, sobre todo, comer sin parar (24 horas los siete días de la semana) en cualquier lado y a toda hora. </p>



<p>Los alimentos procesados sustituyeron a los productos naturales reduciendo el tiempo dedicado a cocinar (en una sociedad que paulatinamente deslegitimó las tareas reproductivas), los ultraprocesados sustituyen comidas enteras (como la «barrita de cereal» que sustituye el almuerzo en la oficina). Esta beneficiosa situación para la industria resultó muy cara para los consumidores, porque este tipo de alimentación (junto con la reducción del movimiento) son considerados responsables de las enfermedades crónicas no transmisibles (diabetes, hipertensión, colesterolemia, acv, etc.) que aquejan al mundo actual hasta el punto de convertirse en pandemias: la obesidad es la primera pandemia no infecciosa declarada como tal por la Organización Mundial de la Salud (oms)<a href="https://nuso.org/articulo/311-la-desigualdad-la-comida-y-los-cuerpos-de-clase/#footnote-14"><sup><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">14</mark></em></strong></sup></a>. </p>



<p>En un artículo anterior, hemos abordado la crisis de la alimentación<a href="https://nuso.org/articulo/311-la-desigualdad-la-comida-y-los-cuerpos-de-clase/#footnote-15"><sup><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">15</mark></em></strong></sup></a>, que hoy se presenta como estructural (alcanza simultáneamente la producción, la distribución y el consumo), paradójica (habiendo alimentos para todos, existen 800 millones de desnutridos<a href="https://nuso.org/articulo/311-la-desigualdad-la-comida-y-los-cuerpos-de-clase/#footnote-16"><sup><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">16</mark></em></strong></sup></a>) y terminal (la contaminación probablemente haya superado las capacidades autodepuradoras de todos los ecosistemas). </p>



<p>En la producción, soportamos una crisis de calidad (exceso de hidratos de carbono, grasas y azúcares con situación crítica en micronutrientes como vitaminas, hierro y calcio) y de sustentabilidad (si se continúa con el modelo extractivista de agricultura química, ganadería farmacológica y pesca depredatoria, el deterioro del medio ambiente compromete la producción futura). Como la distribución se realiza a través de mecanismos de mercado, hay una crisis de equidad, porque los alimentos no van donde se necesitan sino donde pueden pagarlos, con consecuencias nefastas en la población, como el subconsumo y sobreconsumo, ambos insalubres. Y respecto del consumo, soportamos una crisis de comensalidad, ya que la comida industrial ha sustituido todos los patrones locales boicoteando las identidades alimentarias (que son parte de la identidad) y borrando la comida casera y la mesa en un picoteo permanente de «ocnis»: objetos comestibles no identificados<a href="https://nuso.org/articulo/311-la-desigualdad-la-comida-y-los-cuerpos-de-clase/#footnote-17"><sup><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">17</mark></em></strong></sup></a>. </p>



<p>El extraordinario crecimiento de la disponibilidad de alimentos en el siglo&nbsp;xxi&nbsp;no garantizó el fin del hambre ni de las enfermedades de base alimentaria. Con una disponibilidad aparente de 3.200 kcal/persona/día como promedio global (lo que implica una producción capaz de alimentar a 10.000 millones de personas), los 8.000 millones de personas que hoy habitan el planeta deberían acceder a las 2.000 kcal/persona/día recomendadas por los nutricionistas. Se oculta que 30% de los alimentos producidos se pierden en transporte e industrialización, se desperdician (por mal manejo) o se tiran (para mantener los precios). Y se oculta que a medida que el sistema alimentario se globalizaba hasta ser, como hoy, un sistema-mundo, con enclaves productivos y nichos de mercado, el hambre ya no depende de causas naturales (sequías, inundaciones), sino económicas (acceso a los alimentos), y entre los que sí pueden comprar se invirtieron los cuerpos de clase del pasado: ahora los pobres tienen mayor probabilidad de ser gordos mientras que los ricos pueden mantenerse flacos, ambos con enfermedades específicas asociadas a esos cuerpos.&nbsp;</p>



<p>Hoy es más fácil encontrar sobrepeso y obesidad en la pobreza que en la riqueza. Porque los pobres del mundo compran (o reciben) alimentos rendidores (procesados por la industria global) llenos de energía (barata) y carentes de micronutrientes (caros). A esta malnutrición también se la ha llamado el hambre oculto: porque encubre con la abundancia (de pan, papas, grasa y azúcar) todos los males de la escasez (de carnes, lácteos, frutas y verduras). Lo penoso es que los propios damnificados no cuestionan el carácter social de su condena, porque siglos de asociar los cuerpos opulentos al bienestar hacen que el sobrepeso no funcione como un alerta sanitario; a lo sumo se ve como una molestia estética.&nbsp;</p>



<p>A esta malnutrición inducida por la industria (porque es la oferta hegemónica en las ciudades) podemos verla como funcional al desenvolvimiento de la vida social, económica y política. Con esta configuración del consumo todos parecen obtener algún beneficio: la población, el mercado y el Estado, solo que en esta especie de juego perverso los seres humanos están condenados a perder de antemano por el solo hecho de jugarlo.&nbsp;</p>



<p>Para los pobres es ganancia porque, al revés de lo ocurrido en el pasado, ahora comen. Mal, pero comen. Pueden desarrollar su vida, aprender, trabajar, reproducirse, participar de las actividades sociales, etc. Se trata de una organización del consumo insalubre pero inclusiva. Las carencias de micronutrientes, la inmunodepresión o la infección se visibilizan en el largo plazo y como padecimiento individual (mayor sensibilidad a las infecciones, menor nivel de aprendizaje, nacimientos de bajo peso, anemias, etc.). El sistema médico tiene respuestas clínicas (individuales). Atiende, controla, legitima, normatiza y medica, lo que resulta en la ampliación de sus funciones (de tratar la enfermedad a controlar la salud). La industria farmacéutica se amplía con la medicalización de los alimentos (fortificados). La malnutrición es funcional también para el sistema agroalimentario, ya que aun el consumo limitado de los pobres permite la creación de un mercado que produce ganancias (y sin duda más ganancias que la ausencia de consumo de una población hambreada o que un consumo en un sistema alternativo, informal, de autoproducción y autoconsumo).&nbsp;</p>



<p>Cuando el consumo de los hogares baja a niveles críticos, el Estado complementa con los mismos alimentos procesados de su consumo insalubre. Ya sea por economía (baratos), por logística (secos, envasados fáciles de transportar) o por aceptación (son los mismos fideos, aceites y azúcar que comen cuando pueden comprar), para el mercado hasta simplifican la demanda. También son funcionales al componente político, que genera clientela partidaria mediante planes que bajan la conflictividad social.</p>



<p>Son funcionales a la organización económica porque los malnutridos trabajan, producen incluso con baja productividad, en los mercados de trabajo urbanos formal e informal. Funcionales a las concepciones que tienen sobre sí mismos y sobre los otros los diferentes sectores, porque marcan, delimitan, relacionan, oponen y complementan visiones de la vida, la sociedad y el cuerpo, en parte marcando, en parte enmascarando las relaciones entre ellas.</p>



<p>&nbsp;Si nuestro análisis ha sido certero, es necesario repensar la alimentación actual en su totalidad y actuar ya. Porque dadas las ventajas sistémicas de la malnutrición, la baja talla, la obesidad y las carencias de micro y macronutrientes, y dado que, a pesar del padecimiento individual, son funcionales al desenvolvimiento de la vida social, entonces, debemos esperar que esta sea la nueva forma del hambre en el nuevo milenio.</p>



<p>10. Sidney Mintz:&nbsp;Dulzura y poder. El lugar del azúcar en la historia moderna, Siglo XXI Editores, Madrid, 1996.</p>



<p>11.Raj Patel:&nbsp;Obesos y famélicos. Globalización, hambre y negocios en el nuevo sistema alimentario mundial, Marea, Buenos Aires, 2008.</p>



<p>12.M. Harris: ob. cit.</p>



<p>13.Marion Nestle:&nbsp;Food Politics: How the Food Industry Influences Nutrition and Health, University of California Press,&nbsp;Berkeley, 2003.</p>



<p>14.Margaret Chan: «Alocución de la Dra. Margaret Chan, Directora General, a la 66.ª Asamblea Mundial de la Salud», 20/5/2013, disponible en <a href="http://www.who.int/dg/speeches/2013/world_health_assembly_20130520/es"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">www.who.int/dg/speeches/2013/world_health_assembly_20130520/es</mark></em></strong></a>.</p>



<p>15.P. Aguirre: «Alternativas a la crisis global de la alimentación» en Nueva Sociedad No 202, 3-4/2016, disponible en <a href="http://www.nuso.org"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">www.nuso.org</mark></em></strong></a>.</p>



<p>16.FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS: «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. Fomentando la resiliencia climática en aras de la seguridad alimentaria y la nutrición», Roma, 2018.</p>



<p>17.Claude Fischler:&nbsp;El (h)omnívoro. El cuerpo, la cocina y el gusto, Anagrama, Barcelona, 1995.</p>



<p>Párrafos seleccionados del <a href="https://nuso.org/articulo/311-la-desigualdad-la-comida-y-los-cuerpos-de-clase/"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">artículo</mark></em></strong></a> publicado en Nueva Sociedad 311 / Mayo &#8211; Junio 2024</p>



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		<title>Una receta práctica para gravar a los más ricos del mundo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sam Pizzigati]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Jul 2024 19:45:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>¿Alguna vez se ha preguntado por qué la brecha entre los más ricos del mundo y los demás es cada vez mayor? Gabriel Zucman, uno de los mejores economistas jóvenes </em>&#8230;</p>
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<p><em>¿Alguna vez se ha preguntado por qué la brecha entre los más ricos del mundo y los demás es cada vez mayor? Gabriel Zucman, uno de los mejores economistas jóvenes del mundo, acaba de elaborar un informe que incide en una razón clave: Nuestros superricos no pagan casi nada de impuestos.</em></p>



<p>¿Cómo de casi nada? Así de cerca: En las últimas cuatro décadas, las fortunas de los «individuos con patrimonios muy elevados» han aumentado, teniendo en cuenta la inflación, una media del 7,5% anual. ¿Cuánto han pagado anualmente en impuestos estos ricos? Han estado pagando, calcula Zucman, un tipo impositivo efectivo «equivalente al 0,3% de su riqueza».</p>



<p>Otros analistas han compartido en los últimos años variaciones de esa misma historia básica. Pero ninguno de esos analistas ha tenido nunca la oportunidad de compartir esa historia en un escenario más amplio que Zucman, director fundador del Observatorio Fiscal de la UE y economista de la Universidad de California en Berkeley.</p>



<p>Zucman elaboró su nuevo e histórico informe a petición expresa de Brasil, la nación que ostenta actualmente la presidencia del G20, la agrupación mundial de las naciones económicas más poderosas del mundo. Los superricos del mundo, en opinión de los actuales dirigentes brasileños, no pagan ni de lejos la parte de impuestos que les corresponde.</p>



<p>A principios de este año, el Ministro de Hacienda de Brasil invitó a Zucman a dirigirse a los ministros de economía del G20 para explicarles la mejor manera de invertir esta situación. El pasado mes de febrero, Zucman hizo precisamente eso, presentando un impresionante alegato a favor de un impuesto mínimo global para los multimillonarios. Posteriormente, Brasil pidió a Zucman que preparara un informe sobre esta idea para la próxima reunión de ministros de Finanzas del G20, que se celebrará a finales de julio en Río de Janeiro.</p>



<p>Zucman ha presentado oficialmente ese informe, y su estudio ya está en los titulares de todo el mundo.</p>



<p>¿Cómo podría funcionar realmente un mínimo mundial sobre los multimillonarios cuando ningún organismo internacional tiene autoridad para imponer impuestos a las personas físicas? Ningún organismo internacional, señala Zucman, tiene tampoco autoridad para gravar a las empresas multinacionales. Pero el mundo tiene ahora lo que equivale a un impuesto mínimo del 15% sobre los beneficios empresariales que más de 130 naciones y territorios están aplicando de forma coordinada.</p>



<p>Ese mismo enfoque cooperativo, sostiene Zucman, podría aportar al mundo un impuesto mínimo efectivo sobre los multimillonarios. Este impuesto mínimo, propone Zucman, entraría en vigor cuando los multimillonarios no pagaran en impuestos anuales una suma equivalente al 2% de su riqueza personal.</p>



<p>En un mundo con este mínimo global del 2%, las naciones participantes seguirían siendo absolutamente libres de gravar a los más ricos con niveles mucho más altos que el mínimo. De hecho, según el informe de Zucman, la existencia de un impuesto mínimo mundial sobre los multimillonarios animaría a las naciones a aplicar tipos impositivos más altos a los más ricos del mundo. En un mundo con un impuesto mínimo, los multimillonarios tendrían menos oportunidades -e incentivos- para evadir impuestos.</p>



<p>Zucman calcula que un impuesto mínimo del 2% recaudaría hasta 250.000 millones de dólares al año de tan sólo 3.000 personas en todo el mundo. Extender este impuesto a los centimillonarios -bolsillos profundos de al menos 100 millones de dólares- añadiría otros 140.000 millones anuales. Aumentar el tipo impositivo mínimo para los multimillonarios al 3% podría elevar la recaudación anual hasta los 688.000 millones de dólares.</p>



<p>Una inyección masiva de nuevos ingresos fiscales de este tipo reforzaría significativamente la capacidad de nuestro mundo para hacer frente a los continuos desafíos de la pobreza y el cambio climático. Esos mismos ingresos también mejorarían significativamente la salud política de las democracias de nuestro mundo.</p>



<p>Los impuestos progresivos, subraya el informe de Zucman, siguen siendo «un pilar clave de las sociedades democráticas». Contar con sistemas fiscales que reconozcan que los ricos tienen los medios para pagar impuestos a un tipo más alto que las personas de escasos recursos «refuerza la cohesión social y la confianza en que los gobiernos trabajan por el bien común».</p>



<p>Por lo general, las sociedades modernas han intentado lograr ese fortalecimiento a través de los impuestos sobre la renta. Pero los impuestos sobre la renta han tenido poco éxito a la hora de recaudar ingresos apreciables de nuestros ultra ricos, relata Zucman, principalmente porque «los individuos de patrimonio neto ultra alto no obtienen sus ingresos de los salarios que ganan, sino de la riqueza que poseen &#8211; más precisamente, en la mayoría de los casos, de las empresas que poseen».</p>



<p>Estos ricos pueden utilizar las empresas que controlan para acabar con sus impuestos sobre la renta personal. Un ejemplo: Cuanto menos dividendos reparten sus empresas, más sube el precio de sus acciones. Y al no vender sus propias acciones personales, los ricos pueden eludir los impuestos sobre las plusvalías. Algunas de las mayores empresas del planeta que cotizan en bolsa -pensemos en gigantes corporativos que van desde Amazon y Tesla hasta Alphabet y Meta- sólo pagan dividendos simbólicos, si es que los pagan.</p>



<p>Este tipo de maniobras para eludir impuestos han permitido que el 0,0001% más rico del mundo -nuestra clase multimillonaria- haya cuadruplicado su riqueza como fracción del producto interior bruto mundial desde la década de 1980. Este enorme aumento de la riqueza de los más ricos ha escapado en su mayor parte a la tributación.</p>



<p>Con el impuesto mínimo mundial del 2% que propone Zucman, la situación cambiaría. Todos los multimillonarios tendrían que hacer frente a este impuesto mínimo si los «impuestos sobre la renta de las personas físicas, impuestos sobre el patrimonio y gravámenes económicamente equivalentes» que pagan suman menos del 2% de su riqueza total.</p>



<p>¿Podrían los multimillonarios eludir el pago de este impuesto mínimo global? ¿Podrían ocultar partes significativas de sus fortunas personales? No es probable. El valor de mercado de los activos de cada multimillonario no requeriría grandes investigaciones para averiguarlo, ya que la mayor parte de la riqueza de los multimillonarios procede del valor de las acciones de las empresas que poseen, un asunto de dominio público.</p>



<p>Y la mayoría de los países, añade Zucman, también han desarrollado métodos para valorar otras fuentes de riqueza de los multimillonarios, porque ya están gravando con impuestos las herencias o el patrimonio.</p>



<p>El impuesto mínimo para multimillonarios de Zucman permitiría a cada nación participante determinar cómo hacer que sus multimillonarios cumplan la norma impositiva mínima del 2%. Las naciones podrían, por ejemplo, definir las ganancias de capital no realizadas como ingresos, como ha propuesto la administración Biden, o establecer un impuesto sobre el patrimonio. Un impuesto del 2% sobre la riqueza personal de un multimillonario, señala Zucman, cumpliría «por definición» la norma internacional del 2%.</p>



<p>Los países también podrían simplemente suponer que las personas con un patrimonio muy elevado «obtienen una cierta fracción de su riqueza en ingresos» y gravar esos supuestos ingresos.</p>



<p>Zucman explica que si se permitiera a los países aplicar un impuesto mínimo a los multimillonarios, cada uno podría «elegir el instrumento que mejor se adapte a sus circunstancias, su contexto jurídico, su tradición fiscal y su sistema de información». Y este enfoque flexible probablemente «maximizaría el número de países que podrían unirse a la norma común».</p>



<p>El informe de Zucman reconoce que existen serios obstáculos, tanto técnicos como políticos, para someter a los multimillonarios a un impuesto mínimo mundial.</p>



<p>«Diversos factores políticos y geopolíticos», observa, «podrían dificultar la obtención de una participación verdaderamente mundial en la norma común propuesta».</p>



<p>Pero el ya existente impuesto mínimo sobre sociedades multinacionales, que cumple ahora tres años, ilustra vívidamente cómo la cooperación mundial puede superar incluso los obstáculos más serios. El nuevo impuesto mínimo sobre sociedades permite «a los países participantes gravar a las multinacionales de los países no participantes que no tributan lo suficiente». Un impuesto mínimo mundial coordinado sobre los multimillonarios podría adoptar ese mismo enfoque.</p>



<p>La propuesta de Zucman de un impuesto mínimo global sobre los superricos del mundo, según destacaron a principios de mes los ministros de Economía de Brasil y España, ya está ganando un importante impulso internacional. En una conferencia de prensa celebrada en Roma, estos dos ministros calificaron la subida de impuestos a los más ricos del mundo como una necesidad absoluta en un mundo que se enfrenta a retos que van desde el hambre y el cambio climático hasta la terrible carga de la deuda a la que se enfrentan actualmente los países de renta baja.</p>



<p>Un impuesto mínimo global sobre los multimillonarios, declaró el brasileño Fernando Haddad, «afectaría sólo a unos pocos miles de individuos mientras beneficiaría a miles de millones». Haddad continuó calificando un impuesto mínimo global a los multimillonarios como «una propuesta razonable en términos de justicia social, económica y política».</p>



<p>Zucman, por su parte, parece igualmente optimista sobre las perspectivas de su propuesta.</p>



<p>«Nuevas formas de cooperación internacional, consideradas utópicas durante mucho tiempo», como observa en su nuevo e histórico informe, «pueden surgir en un periodo de tiempo relativamente corto.»</p>



<p></p>



<p>Publicado en <strong><em><a href="https://www.counterpunch.org/2024/07/02/a-practical-prescription-for-taxing-our-worlds-richest/"><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Counterpunch</mark></a></em></strong>, Julio 2, 2024</p>



<p>Traducción: Antoni Soy Casals</p>



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		<title>TAL VEZ EN DINAMARCA SÍ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Wilfredo Chavez Serrato y Guido Croxatto]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Jun 2024 20:14:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La lenta erosión del estado constitucional de derecho ha encontrado en el lawfare su punto más álgido, capaz de torcer la voluntad electoral de la ciudadanía. No es casual que &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>La lenta erosión del estado constitucional de derecho ha encontrado en el lawfare su punto más álgido, capaz de torcer la voluntad electoral de la ciudadanía. No es casual que la criminalización y persecución, que a menudo terminan en exilio forzado, tenga a referentes de izquierda como víctimas excluyentes. Zelaya en Honduras, exiliado en Costa Rica; Evo Morales, exiliado en Argentina; Correa, exiliado en Bélgica; Lula, preso arbitrariamente en su país para favorecer a la ultraderecha (Bolsonaro nombró ministro de justicia al juez que encarceló sin pruebas pero «sin dudas» al actual presidente), las ocho indagatorias para Cristina Kirchner en un mismo dia, o la destitución irregular del profesor Castillo en Perú, primer presidente rural de la historia de ese país, hoy en manos de un régimen que desaprueba, según un informe reciente, más del 90 % de las y los peruanos.</p>



<p>No alcanza sin embargo con mencionar o denunciar un fenómeno. Hay que estudiarlo y medir sus alcances, para promover medidas que contrarresten este proceso. No es casual que los poderes judiciales limiten los avances populares con cualquier argumento, sólo en apariencia «republicano“. No se equivoca el presidente de Mexico, Lopez Obrador, cuando impulsa una profunda reforma de la Justicia. Todos nuestros países han visto como los poderes judiciales fungen de arietes del poder conservador para inhibir cualquier avance. En México han impedido muchas reformas. Esta frustración con la «justicia“ puede explicar también la marea de votos para respaldar a Morena, una de cuyas propuestas de campaña fue, precisamente, reformar el Poder Judicial. Scheinbaum no se equivoca. Su propuesta no es un accidente.</p>



<p>Un aspecto que se ha instalado lentamente en las ciudadanías, y que explica un poco donde hemos venido a desembocar, es el desprecio creciente por el llamado «garantismo“ penal. Las “garantías“ nunca pueden ser, en una democracia, una «mala palabra». Al contrario. (No expresan una ideología sino un principio). Sin embargo, se han convertido en eso. Las garantías mediáticamente representan un disvalor. Las garantías –sobretodo del debido proceso penal- son, pese a ello, parte inherente de la igualdad ante la ley.</p>



<p>No todos son iguales frente a los jueces. El avance de la prisión preventiva sin pruebas es un flagelo que se ha extendido en todo el continente, aumentando la arbitrariedad en los procesos, carcomiendo el estado constitucional. Aún el sistema interamericano no se ha pronunciado con contundencia al respecto, más allá de una observación hacia las prisiones de México (en el fallo sobre los estancos). Principios básicos del derecho moderno se ven hoy jaqueados por prácticas punitivas incompatibles con la democracia. Son rémoras de procesos poco democráticos, que se mantienen todavía en tiempos de «democracia». A la política criminal de sudamérica le falta aún un largo camino por recorrer. Parecen estar hoy invertidos los principios que enseñamos en la facultad: presunción de inocencia, no invertir la carga de la prueba, principio de lesividad, de proporcionalidad, de respeto estricto a la defensa, prisión preventiva para pocos y muy excepcionales casos, y no como sucede ahora, que es la práctica «normal» y masiva: la pena anticipada. Lo que era para la modernidad la «última ratio», hoy es la primera salida. Menudo retroceso.</p>



<p>Se ha instalado tanto la erosión de garantías, que se termina dando hoy un salto al vacío. En vez de reponer lo que se fue desarmando y era esencial en una república, se termina pidiendo más, casi el golpe final contra la república: se pide a los jueces que «apresen» y encierren sin pruebas, por plazos indefinidos, bajando aún más la edad de imputabilidad. Bukele es presentado como un «modelo» a seguir. Se persigue a los abogados. Se normalizan en todos nuestros países, o en muchos, estados de «emergencia“ permanente, con presidentes que legislan y subrogan al Congreso. Se expande la «descodificación“ penal. Esta erosión de las garantías del debido proceso penal, que hace décadas afecta a los sectores más desfavorecidos (en la práctica, siempre ser pobre significa tener menos derechos, como decía Julio Maier, que quería quemar su título de abogado), se extendió también a los líderes politicos que cuentan con respaldo popular de los sectores más carecientes: Lula, Cristina, Evo, Correa, Castillo, podría sumarse Petro en Colombia. A Arévalo en Guatemala poco faltó para que la fiscalía no lo dejara asumir en su cargo. Fue la presión de Petro la que resolvió esa crisis politica («no me iré de Guatemala hasta que no asuma el presidente Arévalo»).</p>



<p>Esto nos muestra que se ha instalado un falso discurso en nuestras sociedades democráticas: la idea de que el juez que cumple con las garantías constitucionales y procesales «no es un buen juez», que el juez que respeta la Constitución con sus garantías escritas, es un «garantista», como sinónimo de hacer algo malo. Finalmente se asume, contrariando el derecho positivo (cuyo resguardo es el mandato de todo magistrado) la idea de que el juez «garantista» es un juez no imparcial, ni independiente, o está muy “politizado“. (Se critica a Lenia Batres en México con este argumento) Cuando es exactamente a la inversa: son los jueces que apresan masivamente gente pobre y sin pruebas, los que saltándose la Constitución, (es decir, el principio de legalidad), “politizan“ abiertamente su tarea, en función de lo que dicten (o pidan) los grandes medios. (Algunos llaman «criminología cautelar“ a este fenómeno de erosión procesal). Es menester desarmar y exponer esta paradoja, para reconstruir la independencia judicial. El juez garantista, el que defiende las garantías procesales penales, es el juez más «independiente“ de todos, es el juez “menos politizado“, porque al aplicar las garantías constitucionales, aplica la ley positiva. No es arbitrario. Curiosamente, en los medios masivos de muchos países predomina la idea contraria, que es, sin embargo, una idea falsa, inconstitucional. Y contraria a los pactos y tratados internacionales de los que nuestros Estados son parte.</p>



<p>Cuando un juez quiera actuar en forma imparcial, no corporativa, será vituperado en los medios …!por respetar y hacer valer la Constitución! Los jueces tienen miedo de ser independientes: temen el escarmiento mediático y cómo esto pueda condicionar o limitar su «carrera». Moro «ascendió» como juez haciendo política desde los tribunales. No haciendo valer el Derecho.</p>



<p>Una de las grandes tareas del progresismo, sino la principal, es la reforma del Poder Judicial. Necesitamos un Poder Judicial imparcial en serio, que haga valer con resolución y coraje las garantías de quienes nacen y viven en la miseria, como si sus derechos constitucionales y garantías de forma y fondo no contaran o fueran sólo de papel. Hoy no lo tenemos.</p>



<p>………………</p>



<p><em>(*) Wilfredo Chavez Serrano, ex Procurador General del Estado Plurinacional de Bolivia.&nbsp; Guido Croxatto, abogado.</em></p>



<p>Publicado en <em>OtherNews</em> 7 junio 2024 (y antes en <em>Página 12</em>)</p>



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		<title>El retorno del famoso “efecto derrame”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Bruno Susani]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Jun 2024 19:17:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>El Gobierno baja los impuestos a los ricos con el argumento de que va a impulsar la inversión. Es una relación que no se verificó en ningún lugar del mundo.</em>&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El Gobierno baja los impuestos a los ricos con el argumento de que va a impulsar la inversión. Es una relación que no se verificó en ningún lugar del mundo.</em></p>



<p>Que el&nbsp;éxito o el fracaso de la política económica del país se resuma al déficit, al superávit o al equilibro del presupuesto del Estado, vale decir, al resultado de la contabilidad pública, es completamente falso. Un país que tiene un presupuesto equilibrado no es un país donde los ciudadanos tengan una vida mejor que aquel donde hay un déficit. Es más, en general es lo contrario.</p>



<p>En Francia, por ejemplo, el déficit del presupuesto del Estado en 2024 será del 5 por ciento o quizás más; en EE.UU. será del 4 por ciento, y en Argentina debería ser de cero por ciento según Milei.&nbsp;Nadie pretende que esto mejore la situación económica de los argentinos ni que deteriore la situación económica de los franceses.</p>



<p>La contabilidad pública mide los gastos y los ingresos del Estado, ni más ni menos. Quienes pretenden que haya una bonanza económica cuando los gastos del Estado son iguales a sus ingresos, se equivocan.</p>



<p>Los animadores de televisión, locutores radiales o escribas de diarios empleados por los medios hegemónicos y los economistas ortodoxos han inculcado a los argentinos que el equilibrio del presupuesto del Estado es una cuestión primordial. Sin embargo, no solo no lo es, sino que, al contrario, es muy a menudo un indicador negativo en términos de bienestar de la población.</p>



<p>El equilibrio presupuestario del Estado puede lograrse incrementando los impuestos de los más ricos o disminuyendo sus gastos, como pasa actualmente, lo cual castiga a los sectores más necesitados.<strong>&nbsp;Aumentar los impuestos de los más ricos no provoca ningún problema económico significativo para el conjunto.&nbsp;</strong>Los economistas ortodoxos dicen que los impuestos disminuyen la inversión privada, pero en realidad el país actualmente padece la doble pena:&nbsp;<strong>los grandes&nbsp;lucradores&nbsp;fugan sus ingresos, con lo cual no hay inversión ni se cobran los impuestos.</strong></p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Efecto derrame</strong></h4>



<p>En ningún país del mundo los estudios económicos han permitido observar o demostrar que exista una correlación positiva entre la disminución de los impuestos pagados por lo más ricos y el incremento de la inversión. Frente a semejante evidencia, los neoliberales afirman que limitar los impuestos provoca el “efecto derrame”, vale decir, que el enriquecimiento de unos pocos provoca un mejoramiento de la situación de los más necesitados. Sin embargo, <strong>el “efecto derrame” no existe</strong>.</p>



<p>Lo que todos los economistas sabemos es que la disminución del gasto público provoca, como puede observarse en la actualidad, una caída de la actividad económica y una disminución de la riqueza creada. A largo plazo se ha observado en los países del centro capitalista que la disminución de los impuestos de los más ricos y la limitación del gasto público tiene una correlación positiva con una caída de la tasa de crecimiento de la riqueza y el crecimiento del desempleo y la pobreza. Esto se llama «estancamiento secular».</p>



<p>La disminución del gasto público iniciada por Milei provocó en Argentina una crisis económica. Esta situación era previsible y fue descripta en estas columnas. La&nbsp;disminución de la producción y el incremento de la pobreza y el desempleo<strong>,</strong>&nbsp;así como la situación de desamparo de los jubilados, era previsible y conocida por Milei y por Caputo.</p>



<p>Los economistas sabemos que esta situación de crisis es el producto de lo que Keynes llamaba una «recesión planificada» y es lo que causa preocupación en el FMI, ya que si la riqueza creada en el país disminuye, también lo hacen las posibilidades de que se pueda pagar la deuda que contrajeron Macri y Caputo con el organismo.</p>



<p>Esto explica las apresuradas visitas de altos funcionarios del organismo.&nbsp;Nadie cree que su subdirectora gerente,&nbsp;Gita&nbsp;Gopinath&nbsp;esté preocupada por la miseria en las villas, ni por los jubilados.&nbsp;Tampoco nadie piensa que la visita del director para el Hemisferio Occidental del FMI, el chileno Valdéz, que era un administrador del fondo de cobertura, “hedge fund”, Frontal Trust, y que debió renunciar al cargo de ministro de Economía de Chile porque apoyaba el proyecto de una mega mina a cielo abierto de una empresa norteamericana, en contradicción con la política de Bachelet, esté preocupado, por la gente en situación de calle.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Recesión planificada</strong></h4>



<p>La disminución del gasto público y la búsqueda obsesiva del equilibrio presupuestario, como lo admite el FMI, provoca una<strong>&nbsp;disminución exponencial de la riqueza creada.&nbsp;</strong>Esto no es una teoría inventada por economistas heterodoxos, sino que es el resultado de cálculos realizados por los equipos del propio FMI.</p>



<p>Desde el desastre de la crisis griega y en los diferentes programas de “consolidación presupuestaria”, más comúnmente llamados ajuste fiscal, se admite que cuando se&nbsp;<strong>disminuye el gasto público de 100 pesos el impacto es una disminución de entre 200 y 300 pesos del&nbsp;PIB.</strong></p>



<p>Los datos de los que ya se dispone hoy muestran que la<strong>&nbsp;parálisis de la obra pública</strong>, provocada por el propio Estado, se tradujo, por el momento, en la pérdida en números redondos de 100 mil puestos de trabajo, que podrían llegar a 200 mil en junio si dicha política persiste.</p>



<p>El hacer hincapié en la contabilidad pública en lugar de describir los mecanismos de la economía que producen la riqueza y el empleo, implica el&nbsp;<strong>rechazo de parte de los formadores de opinión a exponer las condiciones del funcionamiento de la economía</strong>. Si así lo hicieran, los economistas y los periodistas de los medios hegemónicos deberían describir el&nbsp;rol del consumo, y de la necesidad de que la mayoría de los trabajadores, sean pasivos, jubilados o activos, detenten ingresos que constituyen la demanda global en general y del consumo en particular, lo cual supone unadistribución más justa del ingreso.</p>



<p>Esto implica una&nbsp;<strong>acción económica del Estado&nbsp;contra cíclica</strong>, con un incentivo a la inversión que premie la creación del empleo, y una política protectora de la industria, así como una regulación que permita maximizar el crecimiento económico. Esto también vale para la inversión, porque está claro que&nbsp;<strong>nadie invierte ni crea empleo si no existe una demanda para los productos que quiere producir.</strong></p>



<p>El mecanismo económico del crecimiento, como se ve, no tiene nada que ver con una suma de los ingresos del Estado menos la suma de sus gastos que mide la contabilidad pública, que solo es el resultado de lo actuado en el pasado. El resultado de lo pasado no puede ser un objetivo para el futuro. </p>



<p>Publicado en <em>Cash </em>5 de mayo de 2024</p>



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			</item>
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		<title>La nueva política industrial</title>
		<link>https://opinionsur.org.ar/wp/la-nueva-politica-industrial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Bruno Susani]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 May 2024 18:50:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>La integración de un país periférico en la economía mundial supone una protección selectiva pero inteligente de industrias claves</em></p>
<p>La crisis financiera del 2008 provocada inicialmente por la explosión de &#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La integración de un país periférico en la economía mundial supone una protección selectiva pero inteligente de industrias claves</em></p>



<p>La crisis financiera del 2008 provocada inicialmente por la explosión de la burbuja especulativa de las hipotecas sub primes en Estados Unidos, conocida como la Gran Recesión, produjo una ruptura en la globalización económica impulsada por el capital financiero del centro capitalista e impuso cambios en las políticas económicas fundadas en la austeridad presupuestaria, las tasas de interés positivas y la caída del poder de compra de los salarios.</p>



<p>Para contener la caída de la producción, la más grave desde los años 30, se incrementó de manera muy importante el gasto público para sostener la demanda global, se impusieron tasas de interés reales y nominales negativas y se incrementó la liquidez monetaria con la llamada “facilidades cuantitativas”, como jamás se había hecho en el pasado en tiempos de paz y se restringió el comercio mundial con políticas proteccionistas arancelarias y no arancelarias.</p>



<p>El correlato inesperado es que retornó al centro del escenario económico el concepto de política industrial, que había desaparecido de las declaraciones de los responsables políticos y esa noción se habían transformado por la hegemonía de la economía ortodoxa en una blasfemia. La razón invocada era que el mercado se encargaba de hacer bien lo que la política del Estado hacia mal.</p>



<p>Pero se utilizaba una doble vara porque, para “ayudar” la acción del mercado, el liberalismo había impuesto políticas que facilitaban la destrucción de la industria. Así, la concepción que prevaleció merced a la acción de los medios hegemónicos era que cualquier desvío con respecto al neoliberalismo económico era poco juicioso y que era mejor hundirse con la mundialización que emerger con el nacionalismo económico, teoría que actualmente tiene cada vez menos adeptos.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Nacionalismo económico</strong></h4>



<p>El nacionalismo económico no es una novedad: Alexander Hamilton, el primer ministro de economía de Jorge Washington, era un proteccionista. Lo fundamentó utilizando la tradición mercantilista francesa, lo expuso y lo aplicó de tal suerte que fundó la potencia industrial de su país. Facilitó la industrialización y la financió en parte gracias al sistema de aranceles que permitía percibir Derechos de Aduana (en 1801 proveían al Tesoro más de 10 millones dólares de aquella época y fue la principal causa de la guerra con Gran Bretaña entre 1812 y 1815).</p>



<p>Charles De Gaulle hablaba de la planificación del tejido industrial como de “una ardiente” necesidad”. En su opúsculo “La autosuficiencia nacional”, John Keynes explicaba en 1933 que “una mayor autosuficiencia nacional y una protección económica más importante podría servir a mejorar la situación lo cual la mundialización no ha permitido”. En Argentina la política industrial desplegada por los Planes Quinquenales impulsados por Juan Domingo Perón y las políticas de protección de la industria nacional permitieron desarrollarla. En 2023, el sector industrial y la construcción representan el 21 por ciento el PIB. No obstante, esto no siempre fue así: luego de la crisis del 2001, después de un cuarto de siglo de políticas económicas neoliberales, la industria apenas llegaba al 10 por ciento del PIB.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Política industrial</strong></h4>



<p>Una nación debe tener una estructura industrial que permita fundar su independencia económica. El Estado Nación solo puede existir en la medida en que se logra un equilibrio sustentable. En la década de 1930 hubo un debate sobre el beneficio de la industrialización, que estaba fundado en la necesidad de producir bienes que en esa época eran esenciales para garantizar la soberanía política de la Nación, pero también porque la balanza de pagos sería deficitaria si se importaban masivamente bienes de consumo. Este proceso, que aún sigue desarrollando al país, es la sustitución de importaciones.</p>



<p>Hoy las apuestas siguen siendo similares pero los cambios económicos, demográficos, tecnológicos, la crisis climática y políticos hacen necesario un aggiornamiento en las prioridades de las políticas estatales para garantizar su viabilidad y eficacia. No hay una política económica aceptable y sustentable sin una política de desarrollo industrial plausible.</p>



<p>Los economistas ortodoxos afirman que el nacionalismo económico en los países de la periferia capitalista es una propuesta populista, pero esquivan pronunciarse de esa manera cuando dichas políticas económicas son aplicadas en Europa o Estados Unidos. Hoy los Estados Unidos practican la substitución de importaciones con los microprocesadores electrónicos y lo hicieron a principios del milenio con la producción petrolera y gasífera hasta devenir hoy exportadores cuando en años 1980 importaban casi 25 por ciento del consumo.</p>



<p>Tampoco se trata de copiar lo que se hace aquí o allá, ya que no existe una forma única de desarrollo capitalista. La historia muestra que el capitalismo se desarrolló acompañando al colonialismo en el caso inglés, francés, holandés y belga, pero no fue el caso de Alemania, Austria, Suecia o Estados Unidos, lo cual muestra que el capitalismo puede desarrollarse puertas adentro.</p>



<p>Tampoco existe un modelo único de acumulación del capital. Este se realizó con una explotación salvaje de los trabajadores hasta principios del siglo pasado, pero, con el desarrollo y la hegemonía de la economía del bienestar, la situación de los trabajadores mejoró y el proceso de acumulación continuó a un ritmo acelerado y superior al anterior. El capitalismo no funciona mejor cuando existe una explotación ciega de los trabajadores porque el rol de la demanda es esencial. La ley de Say, según la cual la oferta crea su propia demanda, es errónea como lo demostró Keynes. El proceso de acumulación capitalista no solo supone inversiones, porque hay que producir y también hay que poder vender, y eso supone la existencia de compradores.</p>



<p>La ola del desarrollo industrial de una parte de la periferia capitalista con la globalización financiera a fines de los años 1960 muestra también que la industrialización es compatible con formas de organización políticas muy diversas. China comunista ha adoptado una forma de organización económica controlada por el Estado; mientras que en Corea del Sur, Singapur o Taiwán priman formas capitalistas autoritarias, pero con Estados liberales. En Japón las formas capitalistas están marcadas por formas culturales muy tradicionales en un Estado liberal.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Neoproteccionismo</strong></h4>



<p>La integración de un país periférico en la economía mundial supone una protección selectiva pero inteligente de las industrias claves. Nos encontramos actualmente en el marco de un proceso de reindustrialización del centro capitalista que está rompiendo con las formas, económicas, comerciales y financieras que fundaban la globalización de lo años 1990 (como el programa de inversiones masivas en las nuevas tecnologías como la IRA (Inflation Reduction Act) en Estados Unidos propuesta por Joseph Biden y dotada de 350 mil millones de dólares). El neoproteccionismo necesita abordar nuevas propuestas a través de una reflexión adaptada a esta circunstancia.</p>



<p>La nueva política industrial del centro capitalista se funda no solo en el desarrollo de nuevas tecnologías descarbonadas, sino también en la protección de las patentes, en un proteccionismo comercial muy detallista, en una vigilancia muy severa de la acción de las empresas privadas en sus relaciones con países “no amigos”, en una reorientación de los acuerdos comerciales con países amigos, con un rechazo del multilateralismo, entre otros.</p>



<p>Esto significa que la nueva política industrial en Estados Unidos y la Unión Europea se orienta a concretizar y recrear una industria independiente rompiendo con la globalización, no exenta cambios sociales fuera del molde neoliberal como acaba de mostrar el gobierno norteamericano favorable a aumentos importantes de salarios en una industria clave como lo es la industria automotriz.</p>



<p>Las teorías de la dependencia mostraron que la adhesión a la división internacional del trabajo impuesta por las clases dominantes constituye una traba al desarrollo económico y a la justicia social. El crecimiento económico sirve para la ruptura de las relaciones económicas subordinadas, sea cual fuere la potencia hegemónica, lo cual supone una estrategia económica independiente de ruptura que implica una política industrial libre indispensable para ampliar la independencia económica.</p>



<p>La nueva política industrial debe utilizar una gama más amplia de instrumentos económicos y políticos que han sido condenados por el neoliberalismo. Hoy debemos postular que el Estado no solo debe jugar su rol en la definición de las relaciones sociales, y la distribución del ingreso. Debemos avanzar en una mayor injerencia del Estado en lo que hace a las reglamentaciones específicas a cada sector industrial, pero también la provisión de insumos como la electricidad, la educación de los futuros técnicos y trabajadores, la funcionalidad de la logística, la definición de una política de protección arancelaria y no arancelaria específica, etc.</p>



<p>La introducción de subsidios específicos y definidos según las industrias, y la generación de una política activa de facilidades en materia de créditos según los sectores industriales además de una política impositiva específica. Estas políticas sectoriales deben darse en el marco de una política económica anti cíclica y proactiva para favorecer el crecimiento del conjunto de la economía.</p>



<p>El fin de la dependencia no se producirá por el cierre de las fronteras comerciales o en un cambio de la potencia de referencia sino por el desarrollo de industrias que permiten escapar a los condicionamientos económicos de los centros hegemónicos. Es necesario considerar que las características que la producción local que crea empleos de alta calidad, el concepto de seguridad nacional que permite esquivar los condicionamientos, la competitividad de la producción interna respecto de las exportaciones de otros países muchas veces subvencionadas hacen indispensables un compromiso de las intervenciones del Estado en la matriz productiva.</p>



<p>Publicado en <em>Cash</em>, 31 de diciembre de 2023</p>



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		<title>El mito del libre mercado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel E Novak]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Apr 2024 18:43:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>Los paradigmas libertarios basan su teoría en la competencia perfecta. El desarrollo del capitalismo propició la concentración de mercados y demostró que la competencia perfecta no existe en ningún país </em>&#8230;</p>
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<p><em>Los paradigmas libertarios basan su teoría en la competencia perfecta. El desarrollo del capitalismo propició la concentración de mercados y demostró que la competencia perfecta no existe en ningún país del mundo. Aunque existiera, no evitaría la distribución regresiva de los ingresos.</em></p>



<p>El&nbsp;eslogan neoclásico, liberal, neoliberal y ahora libertariode que la mejor forma de funcionamiento de los mercados es totalmente libre de regulaciones y controles suena atractivo seductor para buena parte de la sociedad. ¿Qué mejor que la mayor libertad posible para ejercer cualquier actividad, sin nadie que la controle y restrinja, y menos si el que lo hace es el Estado perverso que todo lo paraliza y distorsiona?</p>



<p>Pero más allá de las percepciones intuitivas de una buena parte de la gente, en economía para postular algo tan categórico tiene que haber un fundamento racional suficientemente comprobable que lo respalde; dicho de otra forma, tiene que haber un razonamiento lógico y demostrable que lo fundamente, una teoría científica; porque la economía, aunque a veces no parezca, es una ciencia, social no exacta, pero una ciencia al fin, y no una mera técnica contable de equilibrio fiscal y desregulación normativa.</p>



<p>¿En qué se basan las teorías neoclásica, liberal, neoliberal y ahora libertaria para postular con tanta convicción el objetivo de desregular y dejar de controlar a todos los mercados? Curiosamente&nbsp;<strong>se basan en un paradigma</strong>, que como tal es indemostrable, como es la competencia perfecta.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>La competencia perfecta</strong></h4>



<p>Según la Real Academia Española, paradigma es “una teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento”. Y la competencia perfecta es un paradigma porque las&nbsp;<strong>condiciones que la sostienen le adjudican son prácticamente inexistentes&nbsp;</strong>en cualquier mercado.</p>



<p>Para corroborarlo veamos cuáles son las condiciones que debe cumplir un mercado para que sea de competencia perfecta:</p>



<p>* Atomización de oferentes y demandantes, o sea que haya una tal cantidad de unos y otros como para que nadie tenga una posición dominante.</p>



<p>* Libre entrada y salida de oferentes y demandantes, para que ninguno de quienes ya están operando en ese mercado pueda impedir que ingrese uno nuevo.</p>



<p>* Que cada oferente y demandante tenga toda la información de ese mercado, tanto en materia de precios, cantidades y calidad del producto en cuestión.</p>



<p>* Que el producto o insumo que se transa en ese mercado sea absolutamente homogéneo, es decir que todas las unidades que se ofrecen sean exactamente iguales y no se diferencien por ningún agregado o aditivo.</p>



<p>* Que ningún oferente o demandante detente una posición dominante que le permita imponer condiciones al resto en beneficio propio.</p>



<p>* Que no haya colusión (acuerdos) entre oferentes o demandantes para imponer condiciones unilaterales a la otra parte.</p>



<p>* Que no se puedan imponer condiciones de cautividad que impidan cambiar de proveedor de un bien o servicio.</p>



<p>Según las teorías neoclásicas, liberales, neoliberales y libertarias, sólo bajo todas estas condiciones, y suponiendo que todos los oferentes y demandantes atomizados se pongan de acuerdo simultáneamente en cada transacción (como si hubiera un único rematador que los organizara) se puede afirmar que el precio y la cantidad transados (acordados) serían los de equilibrio entre oferta y demanda, en la que todos los participantes quedarían conformes, nadie se aprovecharía de nadie y la asignación de recursos sería, por eso, óptima.</p>



<p>¡Que levante la mano quien conozca un mercado que funcione de esta forma en la actualidad! Nadie.</p>



<p>Si bien en los albores del capitalismo, allá por los siglos XVIII y XIX, la mayoría de los mercados de productos e insumos respondían en forma aproximada a estas condiciones de competencia, el mismo desarrollo del capitalismo llevó a una concentración creciente de la oferta o la demanda en la mayoría de los&nbsp;<strong>mercados</strong>, al punto de que hoy es&nbsp;<strong>prácticamente imposible encontrar uno que cumpla con todas las condiciones de competencia perfecta enumeradas</strong>.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¿Fallan los mercados?</strong></h4>



<p>Esta evidencia llevó a los pensadores neoclásicos a mediados del siglo pasado a desarrollar el concepto de “fallas o fallos de los mercados” para dar cuenta de una realidad cada vez más extendida: la de los&nbsp;<strong>mercados con gran concentración por el lado de la oferta (monopolios y oligopolios) o por el lado de la demanda (monopsonios y oligopsonios)&nbsp;</strong>y la más generalizada aún de la competencia monopolista, por la cual algunos oferentes logran diferenciar sus productos con alguna característica especial para ejercer una especie de monopolio transitorio hasta que un competidor logre imitarlos (leches y yogures con aditivos, shampúes con propiedades distintivas, indumentaria con logos, entre otros).</p>



<p>Esta muletilla de las fallas de mercado llevó a los neoclásicos a<strong>&nbsp;admitir la intervención</strong>&nbsp;y las regulaciones de los mercados que padecieran esta “enfermedad” (en la actualidad casi todos), abriendo la discusión acerca de cómo deberían ser esas intervenciones para que la solución no fuese peor que el problema a resolver.&nbsp;</p>



<p>Esta defección impulsó a los herederos de la escuela austríaca (libertaria) a postular dos cosas: 1) que los mercados no tenían fallas y que, si las había, eran transitorias hasta que la propia competencia perfecta pusiera las cosas en orden, y 2) que peor y más ineficientes son las “fallas del Estado”, haciendo ineficiente la asignación de recursos que sólo el capitalismo libre es capaz de optimizar.</p>



<p>Así, el fundamentalismo austríaco/libertario desafió al neoliberalismo neoclásico, restaurando como dogma indiscutible que ningún mercado debe ser intervenido ni regulado, y mucho menos por el Estado, para asegurar la eficiencia en la asignación de recursos de la economía que sólo puede garantizar el (anarco)capitalismo con sus infalibles “leyes” naturales.</p>



<p>Ahora bien, prescindiendo un poco de esta discusión aún no zanjada sobre cuál es la forma más eficiente de asignación de recursos en la economía, está la cuestión de los efectos sociales de la competencia perfecta. Para eso es interesante recordar la definición de optimización en esa asignación que postuló el economista italiano Vilfredo Pareto (1848-1923) al filo del siglo XX, planteando que esa eficiencia se da cuando la mejora económica de algunos no se logra en perjuicio de otros y que&nbsp;<strong>la situación óptima (óptimo de Pareto) se consigue cuando ya ninguna mejora es posible sin perjudicar a los demás.</strong></p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Eficiencia sin justicia</strong></h4>



<p>Ingenioso, ¿no? Sin embargo, esta definición deja de lado las consecuencias sociales de esta eficiencia (anarco)capitalista ya que, llevada a su extremo más puro, puede implicar, y de hecho ha implicado, que un porcentaje muy bajo de la sociedad sea el que obtiene mejoras económicas permanentes mientras que el resto sigue igual o peor que antes. Visto así, el ingenioso óptimo paretiano sólo sirve para explicar la eficiencia económica&nbsp;<strong>dejando de lado la regresividad distributiva y la injusticia social crecientes</strong>.</p>



<p>En su último informe presentado en Davos 2024 la ONG internacional OXFAM afirma que en lo que va de esta década la riqueza conjunta de las cinco personas (varones) más ricas del planeta se ha más que duplicado, mientras la (¿riqueza?) de casi 5 mil millones de personas se ha visto reducida. Y que el 1 por ciento más rico de la población mundial posee el 43 por ciento de los activos financieros globales. Curiosamente, en ninguno de los dos casos se trata de gente perteneciente a la casta política.</p>



<p>Sintetizando, no sólo la competencia perfecta no existe ya en casi ningún mercado, sino que, aunque existiera, no evitaría la distribución regresiva de los ingresos y la consecuente concentración de la riqueza en la punta de la pirámide poblacional, fenómeno mucho más acelerado y extremo con mercados no competitivos, que tampoco están “fallando” sino que responden a lo que ya es su “condición natural” en el capitalismo contemporáneo.</p>



<p>Con esto queda bastante claro qué es lo que defienden y promueven neoliberales y libertarios (¿unidos por el espanto a la justicia social?): la concentración creciente de la riqueza cada vez en menos manos, que son las que pueden financiar a los adalides intelectuales del anarco-capitalismo.</p>



<p>No obstante, del otro lado de esta grieta ideológica, heterodoxos y “populistas-progres” también debemos aprender que&nbsp;<strong>no cualquier regulación es buena y que muchas veces da peores resultados que lo que se quiere arreglar</strong>. Y si no pensemos, como dijimos en alguna otra oportunidad, en el subsidio indiscriminado al consumo de energía, incluyendo a quienes tienen capacidad económica para pagar la tarifa plena, olvidando que es tanta injusticia la desigualdad entre iguales como la igualdad entre desiguales, y promoviendo un exceso de consumo inexplicable de un recurso tan escaso y costoso. Pero esta discusión dejémosla planteada para cuando se agote, lo antes posible, el experimento anarco-capitalista.</p>



<p>Publicado en <em>Cash</em> 10 de marzo de 2024</p>



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		<title>San Martín y los indios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sergio Kiernan]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Mar 2024 13:34:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>Cuando José de San Martín tuvo la idea de cruzar los Andes y caerles a los godos por la espalda, se dio cuenta de que tenía un enorme problema.</em></p>
<p>Era &#8230;</p>
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<p><em>Cuando José de San Martín tuvo la idea de cruzar los Andes y caerles a los godos por la espalda, se dio cuenta de que tenía un enorme problema.</em></p>



<p>Era una idea napoleónica, una de las grandes maniobras militares de la historia, pero le faltaba una cosa: esto no era Francia. Liberada de los borbones, extraordinariamente torpes en todo lo económico, Francia parecía capaz de pagar cualquier cosa. Cientos de miles de uniformes y fusiles, miles de cañones, millones de caballos, banderas bordadas en oro, flotas&#8230; Nuestro visionario tenía que arreglarse con lo que había por acá, que no era tanto.</p>



<p>Con lo que se hizo nombrar gobernador de Cuyo y en tres años electrizó a todos y cambió la economía local. No había ni tela para uniformes, con lo que se abrió una fábrica. Faltaba metal para fundir cañones, con lo que se revitalizó la minería. Faltaba pan, con lo que se salió de tanta vid y tanta fruta. Cuyo zumbaba de zapateros haciendo botas, de arrieros trayendo animales para alimentar tropas y proveer cueros, de obras de irrigación para llevar agua a los llanos. Esto muestra que San Martín logró reclutar y entusiasmar a todo el mundo, que estas patriadas sólo se hacen de a muchos.</p>



<p>El general también integró a los indios del sur mendocino. San Martín era de la generación revolucionaria que no pensaba en hacer un país dejando afuera «a nuestros paisanos». Tenía un modelo no de integración sino de convivencia como compatriotas, con lo que se dedicó a reclutar también a los mapuches locales, los pehuenches al sur. Lo que buscaba que aportaran eran caballos, sal y ganado, y si hiciera falta guías de montaña. También tenía un as en la manga, el de movilizar a los pehuenches y sus vecinos araucanos del lado chileno, aterrar a los españoles con la idea de un super malón, y hacerles creer que iba a cruzar más al sur.</p>



<p>San Martín terminó organizando dos grandes encuentros, de los que se llamaban parlamentos, el primero en septiembre de 1816 en el fuerte de San Carlos, un buen tirón al sur de la capital mendocina. La delegación de las Primeras Naciones tuvo al frente al lonco Necuñán, acompañado por 50 jefes menores y muchos capitanejos. El lenguaraz fue todo un personaje, el fraile Francisco Ynalicán, araucano él y capellán del fuerte. La función fue agotadora: en un parlamento todo el mundo tiene derecho a hablar lo que necesite hablar, con lo que la movida duró entre seis y ocho días, dependiendo de la fuente.</p>



<p>El general arrancó explicando la causa patria y diciendo que los españoles eran el enemigo en común, y que él pedía ayuda y permiso para pasar «por sus tierras, como dueños del país que son». La gente de Necuñán estaba de buen humor porque había sido recibida con un protocolo impecable. Cada columna que llegaba era recibida con salvas de cañonazos y entraba al fuerte predecida por un piquete de caballería «tirando tiros al aire». San Martín cuenta en una larga carta al general William Miller, inglés y oficial del Ejército de los Andes, que el espectáculo fue impresionante. Los pehuenches, explica, son altos y fuertes, y venían con el torso desnudo y pintado con motivos de guerra, igual que sus pingos. Atrás venían columnas de mujeres y chicos.</p>



<p>Un momento notable fue cuando San Martín terminó de explicar su campaña. Se hizo un total silencio en la sala de reuniones, de quince minutos, con los presentes «en una meditación la más profunda». Luego hubo un breve intercambio de opiniones y el lonco más viejo le dijo al general que «todos los Peguenches a excepción de tres Caciques que nosotros sabremos contener, aceptamos tus propuestas». Y ahí cada lonco y cada jefe se levantó y abrazó al encantado comandante. Cuando los demás, que esperaban montados y armados en el patio de la fortaleza se enteraron del acuerdo, desensillaron, le entregaron los caballos a los milicos, dejaron sus armas en un cuartito y arrancaron la fiesta. San Martín, avisor, tenía un corral lleno de yeguas, el plato favorito de sus invitados, y una buena reserva de aguardiente y chicha. Agudo, el general observó que las mujeres no bebían hasta caer la noche y que siempre quedaban algunas sobrias para cuidar el orden.</p>



<p>El segundo parlamento fue más a fin de año y nada menos que en El Plumerillo, la base del Ejército de los Andes. Fue un momento histórico que nos dejó una reliquia única, un símbolo del país que pudo ser, como subrayó el antropólogo y sabio en estas cosas Carlos Martínez Sarasola. Nuevamente, San Martín se sentó en círculo con los loncos y capitanejos, y nuevamente les explicó su idea de campaña. «Los españoles van a pasar del Chile con su Ejército para matar a todos los indios y robarles sus mujeres y sus hijos».</p>



<p>Y ahí tira una bomba:</p>



<p>«Como yo también soy indio voy a acabar con los godos que les han robado a Uds la tierra de sus antepasados».</p>



<p>Fue atómico. Todo el mundo se levantó y empezó a gritar ¡Viva el indio San Martín! ¡Moriremos por el indio San Martín!</p>



<p>La polémica sobre si era o no era indio, sigue fuerte, con teorías hasta sobre una adopción. Sus amigos le decían el cholo, sus enemigos -que en vida no era ni el Santo de la Espada ni el Padre de la Patria- le decían el indio, para joderlo. La posteridad lo blanqueó en tanto retrato a la francesa, moderándole hasta la nariz de hacha que se ve en la única foto que se sacó, en 1848.</p>



<p>Para cuando se subió a su mula de confianza y encaró los Andes, el general llevaba un artefacto literalmente único, un poncho de alto nivel simbólico. No se sabe si fue un regalo que le hicieron en los parlamentos, si es exactamente pehuenche o genéricamente mapuche, pero el poncho que puede verse en el Museo Histórico Nacional indica que las Primeras Naciones no veían al Libertador como un huinca más, o un líder militar, sino como alguien con un nivel espiritual más alto. «Un hombre de luz», se anima Martínez Sarasola.</p>



<p>En esta vida hay ponchos y ponchos, que van de lo práctico a lo rotoso, de la marca de rango a literalmente un mando de autoridad. Los unitarios los llevaban celestes, Rosas tenía uno de seda, los arrieros compraban los pampa gruesos e impermeables. Pero los grandes líderes indígenas mostraban su rango y su estirpe con piezas especiales que, si se conoce el código, literalmente pueden leerse. El lonco Mariano Rosas le regaló el suyo a Lucio V. Mansilla y le explicó que con eso puesto, nadie le iba a poner un dedo encima, al contrario. Si un huinca aparecía con esa prenda, era un hermano del jefe: el poncho era un pasaporte.</p>



<p>El de San Martín fue estudiado cuidadosamente por un experto chileno, Pedro Mege Rosso. La prenda tiene cuatro colores, negro profundísimo, azul brillante, blanco y amarillo. Ahí está el primer simbolismo, porque el cuatro es un número sagrado en las religiones originarias, una observación de los rumbos de la tierra y una teoría de los niveles de lo sacro. Un poncho de cuatro colores ya tiene una carga espiritual particular.</p>



<p>Pero lo más llamativo para el que conozca el código es que el poncho tenga partes en azul, y en azul brillante. El azul nunca se usaba explícitamente en los tejidos originarios, apenas se sugería en el negro profundo que lograba reflejos azulados en cierta luz. El azul es un color sagrado y la palabra mapuche, calfú, denomina tanto el color como la misma idea de lo divino. Nuestro gran lonco Calfucurá se llamaba tanto Piedra Azul como Piedra Divina, o de los dioses. Que este poncho tenga un azul nada sugerido sino brillantemente puesto a la vista es excepcional, porque es una pieza para una persona excepcional.</p>



<p>Para completar, el poncho tiene en su ñankal, el agujero por donde se pasa la cabeza, un discreto símbolo llamado rewe lonko, traducible como cabeza sagrada. Es como un galón de mando, una insignia que ordenaba obedecer a la cabeza que asomaba del poncho.</p>



<p>Tenían razón, nuestros paisanos los indios, que lo trataron a San Martín con el respeto del que sabe ver al otro. Y mucho mejor que lo que lo trataron de vuelta en Buenos Aires.</p>



<p>Publicado por <em>Página 12</em>, 16 de febrero de 2024</p>



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		<title>Los caladeros en los que pesca el fascismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Tortosa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Feb 2024 20:27:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>Pescan en aguas revueltas. La desesperación, la ausencia de expectativas o el cabreo con la infame vida que les ha tocado en suerte son el caldo de cultivo ideal para </em>&#8230;</p>
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<p><em>Pescan en aguas revueltas. La desesperación, la ausencia de expectativas o el cabreo con la infame vida que les ha tocado en suerte son el caldo de cultivo ideal para que calen los mensajes ultras</em><a id="_ednref1" href="#_edn1">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">i</mark></em></strong>]</a><em>.</em></p>



<p>Los desheredados votando ultraderecha conforman una de las paradojas más lacerantes del tiempo que nos está tocando vivir. Si a esto sumamos una generación de jóvenes con tantas ganas de emociones fuertes y aventura como escasez de cultura, nos encontramos entonces con el cóctel perfecto. Una bomba de relojería al servicio de la involución tanto en Europa como en América que anda produciendo estragos desde hace ya un par de décadas. Ahí tenemos fenómenos como los de Bolsonaro, Milei, Orban, Meloni… o Donald Trump, cuyo regreso parece cada vez más inevitable.</p>



<p>Las elecciones europeas no auguran nada bueno y aquí en nuestro país ahí andamos, preguntándonos qué demonios hemos podido hacer tan mal como para que exista tanto joven y tanto pobre abducido por los cantos de sirena de una ultraderecha heredera de los peores usos y costumbres del franquismo más siniestro.</p>



<p>Entre la variada tipología de pacientes a los que atienden algunos sicólogos amigos míos se encuentra, según me cuentan, un perfil que no para de crecer: el de los jóvenes que votan a Vox porque les incomoda el feminismo o andan convencidos de que los inmigrantes les quitan el trabajo. Quizás toda la vida ha sido igual, solo que antes no iban al sicólogo. Forman parte de la carne de cañón imprescindible para que los proyectos totalitarios acaben triunfando si antes no se percatan de la estafa de la que son víctimas. Ponen el cuerpo, su futuro y hasta su vida al servicio de intereses que no son los suyos y cuando se percatan ya es demasiado tarde. Que decidan ir al sicólogo puede que sea un buen síntoma, pero desde luego no suficiente.</p>



<p>La historia de la humanidad se ha construido siempre sobre la sangre de ingenuos que creen a pies juntillas las mentiras de quienes hacen con ellos lo que quieren. Políticos, intelectuales y dinero han necesitado siempre de una cuarta pata para conseguir sus objetivos: la de los desheredados dispuestos a demostrar su adhesión inquebrantable con aquellos que sepan tocarle la fibra, la de quienes gritan encantados desfasados himnos que se aprenden de memoria, la de quienes usan pulseritas, se envuelven en banderas o usan perfiles en redes clamando por una «España indivisible»… Carne de cañón, como decíamos, para la ultraderecha, porque la izquierda de nuestro país no parece encontrar la manera de explicarles que los están engañando, que andan apoyando a quienes los dejarán tirados a las primeras de cambio mientras los jueces siguen perdonando corruptos y empurando izquierdistas.</p>



<p>Las izquierdas, cuya razón de ser es aumentar los derechos sociales y mejorar a vida de la gente, se están dejando comer la tostada y no reaccionan. Los socialistas porque nunca estuvieron en eso, y ahora que andan luchando por resucitar el bipartidismo todavía menos. Y a la izquierda del PSOE porque, sobre todo en los últimos tiempos, la mayor parte de las energía se les va por las alcantarillas mientras no dejan de apedrearse entre ellos.</p>



<p>La ciudadanía se ha quedado sin periódicos, sin radios, sin teles que les cuenten las putadas que les gastan los poderosos. Les mienten con el mayor de los descaros, les repiten consignas torticeras que acaban interiorizando sin que nadie les brinde la oportunidad de contrastar lo que se les dice. Saben que la realidad que viven está muy lejos de lo que les cuentan, pero los mensajes de quienes tienen la sartén por el mango son demasiado reiterativos y acaban calando.</p>



<p>De ahí el desconcierto y la desorientación de muchos de quienes acuden a las consultas de los sicólogos, sobre todo entre los jóvenes. A algunos políticos se les llena la boca hablando de salud mental, pero a la hora de la verdad el personal anda solo y descolocado intentando administrar como puede sus ansiedades y sus depresiones.</p>



<p>Aumenta el porcentaje de suicidios entre los menores de treinta años, aumenta la cifra de quienes solo ven incertidumbre en su futuro y de quienes, empeñados en buscar emociones fuertes, acaban seducidos por el mensaje y el comportamiento violento de los fascistas. Las consultas de sicólogos están llenas de gentes que buscan respuestas que no encuentran en su día a día mientras los políticos se dedican a debatir sobre el sexo de los ángeles y los medios de comunicación a manipular como si no hubiera un mañana. Eso es lo que hay.</p>



<p>Publicado en <em>Other News,</em> Enero 8 2024</p>



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<p><a id="_edn1" href="#_ednref1">[i]</a> Caladero: España. Ámbito apropiado para conseguir algo en gran cantidad.</p>



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		<title>La gran decepción de las políticas ortodoxas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Bruno Susani]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Jan 2024 16:50:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Transformaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>En 2023 se cumplieron quince años de la bancarrota de la compañía financiera Lehman Brothers. De no haber existido la Reserva Federal como prestamista de última instancia nadie se atreve </em>&#8230;</p>
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<p><em>En 2023 se cumplieron quince años de la bancarrota de la compañía financiera Lehman Brothers. De no haber existido la Reserva Federal como prestamista de última instancia nadie se atreve a imaginar lo que hubiera sucedido.</em></p>



<p>Este 2023 se cumplieron quince años de la bancarrota de la compañía financiera<strong>&nbsp;Lehman Brothers</strong>,&nbsp;el 15 de septiembre del 2008. Momento que conviene recordar en estos tiempos en que algunos quieren eliminar el Banco Central (BCRA) ya que,&nbsp;<strong>de no haber existido la Reserva Federal como prestamista&nbsp;</strong>de última instancia (el equivalente norteamericano del Banco Central), nadie se atreve a imaginar lo que hubiera sucedido.&nbsp;</p>



<p>Lamentablemente esa bancarrota, que se evalúa a 630 mil millones de dólares es decir casi una vez y media del Producto Interno Bruto (PIB) argentino, es lo único que recuerdan los financistas y comentadores de los medios hegemónicos. Sin embargo, esta suma colosal es solo una pequeña parte del&nbsp;<strong>costo de la Gran Recesión,</strong>&nbsp;denominación de la crisis financiera y económica más importante que ocurrió desde la Gran Depresión de los años 1930.&nbsp;</p>



<p>Durante la crisis del ’30 los generales argentinos se dieron cuenta de que la desnutrición masiva provocada por las políticas económicas liberales practicadas por los conservadores durante la Década Infame era tan importante que cundía el hambre. Tan masiva era esta situación que muchos jóvenes eran rechazados como conscriptos porque no pasaban la revisación médica al momento de hacer el servicio militar.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>La Gran Decepción</strong></h4>



<p>La Gran Recesión fue una gran decepción para aquellos que habían&nbsp;<strong>sucumbido al embrujo del espectáculo de los histriones académicos que exponían las políticas económicas ortodoxas</strong>&nbsp;que convenían al capital concentrado y financiero y habrían tranquilizado a los políticos conservadores que todo andaba bien.&nbsp;</p>



<p>Esto era tan claro que la Reina de Inglaterra se animó a preguntar ingenuamente durante una visita a London School of Economics&nbsp;(LSE) en el 2008: ¿Cómo es posible que nadie se haya dado cuenta de lo que sucedía? La respuesta esquiva y tardía de los responsables de la enseñanza ortodoxa de esa prestigiosa escuela, cómplices indirectos del descalabro,&nbsp;balbuceaba sobre la ingenuidad de espíritus brillantes que habían sucumbido a las certidumbres del momento.</p>



<p>Los economistas ortodoxos proponen principios y hipótesis imaginarios desconectados de la realidad económica expresados en ecuaciones matemáticas, expuestos en artículos curriculares. Pero manifiestan una profunda levedad respecto de la ética dadas las consecuencias nefastas para la mayoría de la población de la aplicación de las políticas económicas neoliberales. La pobreza, la ralentizaron del crecimiento económico el desempleo y la distribución desigual del ingreso son el resultado de las políticas económicas neoliberales que ellos defienden y que aprovechan al capital monopolista.</p>



<p>Los economistas ortodoxos, fieles voceros del capital monopolista, se habían convencido que diciendo todos lo mismo y repitiéndolo muy a menudo podían hacer que sucediera como ellos decían que debía ser. En el 2003 Robert Lucas de la Universidad de Chicago, galardonado con el premio Nobel y considerado como el macroeconomista más influyente de fines del siglo pasado, les explicó a sus colegas de la Asociación de economistas norteamericanos que presidía: “El problema crucial de la prevención de las crisis, para decirlo de manera simple, ha sido resuelto para la actualidad y para las próximas décadas».&nbsp;<strong>El error es confundir la realidad económica con un sistema de ecuaciones.</strong></p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>El principio del fin</strong></h4>



<p>Con la crisis del 2008 se produjo el comienzo del resquebrajamiento de la globalización económica impulsada por los aprovechadores del neoliberalismo. Fue también&nbsp;<strong>el principio del fin de la mundialización neoliberal</strong>&nbsp;que se manifiesta por un incremento de la protección arancelaria en los países del centro capitalista, así como las nuevas regulaciones de las finanzas internacionales.&nbsp;</p>



<p>Un hecho que parecía imposible, el renacimiento de las políticas industriales en los países que habiendo deslocalizado y tercerizado los procesos de producción de bienes salarios, los están repatriando. Pasa en una gran cantidad de sectores en mayor o menor medida: la industria farmacéutica, la electrónica de los micro procesadores, una parte de los textiles, entre otros. Esto va acompañado de un incremento de los aranceles a las importaciones.</p>



<p>La banalización de las propuestas de medidas económicas de la extrema derecha, que se traducen en suprimir y eliminar todas o la mayor parte de las regulaciones económicas, fue lo que llevó a los especuladores, con la complicidad de los bancos privados, a que se constituyeran enormes apuestas especulativas que en su momento llegaron a un monto de mil billones de dólares de las finanzas grises y produjo finalmente la crisis del 2008.</p>



<p>Las políticas económicas que permitieron salir de la Gran Recesión abandonaron parcial y provisoriamente las políticas monetaristas de restricción monetaria, pero esto&nbsp;<strong>se ha ido revirtiendo poco a poco</strong>&nbsp;con el incremento de las tasas de interés bajo la presión de los especuladores y la inflación de vendedores que obtienen una renta inflacionaria.</p>



<p>Publicado en CASH 24 de diciembre de 2023</p>



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