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	<title>Otros - Opinion Sur</title>
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		<title>“Poderosos” que no les importa la humanidad y el planeta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Opinion Sur]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Aug 2020 12:20:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Notas de editores]]></category>
		<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nos preguntamos (pero no ingenuamente) qué estará en la<br />
mente de aquellos “poderosos” a los que no les importa si sus decisiones o<br />
conductas impactan negativamente sobre la humanidad y &#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Nos preguntamos (pero no ingenuamente) qué estará en la
mente de aquellos “poderosos” a los que no les importa si sus decisiones o
conductas impactan negativamente sobre la humanidad y el planeta. ¿Tan
alienados viven para no reconocer los impactos de sus decisiones? ¿Sus
intereses, ambiciones, codicia o avaricia cuentan más que su gente? ¿Les
importa saber que los sistemas naturales que sostienen la vida en el planeta
están seriamente amenazados? ¿Creen en los argumentos con que se escudan,
aquello que cuando sus decisiones castigan a enteras poblaciones o destruyen el
medio ambiente se trata de “daños colaterales” o “externalidades” supuestamente
no deseadas pero absolutamente previsibles? Una forma de encubrir sus fechorías
es utilizar sinuosas formas de distanciar propias decisiones de sus efectos
destructivos. Lo vemos en muchas dimensiones del funcionamiento mundial.</p>



<p>En la sección de Geopolítica observamos como la pandemia
puede reforzar la autoridad del Estado o su naturaleza autoritaria. En la
sección de Desarrollo analizamos cómo operan los temibles <em>Tejidos
financieros apropiadores</em> y hablamos de BlackRock, el mayor fondo de
inversión, para ejemplificar cómo decisiones en propio provecho van bajando
hasta impactar a empresas, proveedores, trabajadores y enteros países que
bregan para restructurar insostenibles endeudamientos. En la sección de
Transformaciones el autor cruza la intensidad del proceso letal contemporáneo
con la opción de convivir en paz, solidaridad, justicia, cuidando a la Madre
Tierra. </p>



<p>Con el &nbsp;número de Opinión Sur de este pasado julio se
retiró Juliana Silveira, nuestra querida traductora al portugués. Juliana
irradia afecto y un serio profesionalismo. Ojala siguiera por años en el equipo
que, en más de un sentido, hace parte de nuestra familia de vida.</p>



<p>Cordial saludo,</p>



<p>Los Editores
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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		<title>Los animales (en fábulas y mitos) y la economí­a global</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Opinion Sur]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Jul 2010 14:07:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nadie sabe si el capitalismo tiene, como los gatos, mas vidas en reserva. Sí sabemos que el desequilibrio mundial se ha vuelto insostenible y que la globalización que hemos conocido &#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://opinionsur.org.ar/wp/los-animales-en-fabulas-y-mitos-y-la-economi%c2%ada-global-2/">Los animales (en fábulas y mitos) y la economí­a global</a> aparece primero en <a href="https://opinionsur.org.ar/wp">Opinion Sur</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nadie sabe si el capitalismo tiene, como los gatos, mas vidas en reserva. Sí sabemos que el desequilibrio mundial se ha vuelto insostenible y que la globalización que hemos conocido está por terminar.  Las fábulas y leyendas nos enseñan bastante sobre el proceso.El gato y sus nueve vidas</p>
<p>Eric Hobsbawm ha llegado a una edad muy avanzada en plena lucidez.  Es uno de los mas grandes historiadores del siglo XX.  Durante largo tiempo fue miembro fiel del pequeño partido comunista inglés.  Hace un año hizo declaraciones al periódico The Guardian sobre la situación mundial.  Tituló sus apreciaciones de la siguiente manera: “El socialismo fracasó; el capitalismo está en bancarrota; ¿y ahora qué?” </p>
<p>La respuesta al interrogante del Dr. Hobsbawm no la puede dar nadie por el momento.  Es la historia del gato y sus presuntas nueve vidas.  Sabemos que el capitalismo es un sistema cíclico, con períodos de crecimiento y otros de retracción.  Pero esos son ciclos cortos, que no afectan a la vida del sistema. Los ciclos mas largos (40 o 60 años) revelan otras crisis de mayor profundidad.  Así fue con la gran depresión del 30 y lo es ahora con la crisis que comenzó en el 2007 y que no da signos claros de amainar.  ¿Será ésta la séptima, la octava, o la última vida del gato?  Modestamente yo me inclino por la hipótesis de que ésta no es la crisis terminal.  Los reajustes que veremos serán difíciles y hasta dolorosos, pero producirán una renovación del capitalismo en nuevas latitudes.  La actual crisis está produciendo un rápido desplazamiento de la dinámica económica de occidente a oriente, con la consecuente secuela geopolítica de un traspaso de poder, la declinación relativa de Europa y Estados Unidos, y un nuevo auge asiático en la conducción mundial.  Queda por ver si las políticas de los distintos gobiernos y centros no gubernamentales de decisión harán de esta transición un proceso ordenado o si en cambio producirán un movimiento caótico.  Como decía Den Xiao Ping, poco importa que el gato sea blanco o negro, sólo que sepa cazar ratones.  Y ya que de China se trata, hablemos ahora del dragón.</p>
<p>La economía del dragón</p>
<p>El dragón es un ser mítico que aparece en las fábulas de muchas sociedades en todos los tiempos, desde la antigua China hasta el Hollywood de hoy día, en películas como Avatar.  Como tal es reverenciado o temido, amigo o enemigo, ayudante o destructor.  Tiene la costumbre de correr veloz y también se eleva en raudo vuelo.  Su cola es larga y escabrosa, y termina en una punta de lanza.  Cualquier niño lo conoce, en oriente y occidente.</p>
<p>La economía global, que prefiero denominar el capitalismo tardío, comparte características con el dragón.  Los llamados mercados dominan todo; como el dragón exhalan fuego y arrasan países enteros; vuelan alto para quienes lo saben montar y (sólo por un tiempo corto) dirigir. Cuando se ensañan con algo o con alguien, ejercitan una furia devoradora.  En su voracidad todo lo absorben y  lo transforman en mercancía: el presente, el pasado, y sobre todo el futuro.  El pasado es un entretenimiento empaquetado para el negocio turístico.  El presente es colonizado con la mercantilización del pensamiento, el placer, la comunicación, y el uso del cuerpo en toda su extensión y hasta en sus vericuetos íntimos.  Pero es la colonización del futuro la que termina matando a la economía del dragón.  Los mercados se lanzan a especular sobre futuro, se adelantan a sí mismos y finalmente caen en el vacío, como el ave corredora en un dibujo animado.</p>
<p>Entramos en la economía del dragón cuando todo el sistema se centra en la creación y manipulación de la deuda. Los ejemplos visibles de deuda los conocen todos: el crédito al consumo, el crédito hipotecario, y el crédito de inversión, en lo privado; el déficit de gastos y los préstamos soberanos en el sector público.  Los mas sofisticados “productos” de Wall Street en los últimos veinte años han sido formas de deuda. Cuando el monto de la deuda excede por mucho el valor de la producción y el gasto se adelanta por mucho a los ingresos, el sistema entra en crisis.</p>
<p>El capitalismo no es un sistema lineal, sino pendular.  Tiene ciclos de expansión y retracción.  No es ajeno a las crisis periódicas.  Pero las peores crisis, las grandes, se dan cuando se conjugan la retracción pendular con una crisis financiera.  La característica principal del capitalismo tardío es el dominio del sector financiero sobre la economía productiva.  La forma de globalización del capitalismo tardío ha sido el trasplante de la producción material al Asia y en Occidente, la dedicación a productos financieros.  Cada vez mas ha cambiado objetos por pagarés. Es por lo tanto un sistema vulnerable a las grandes crisis.  En el lenguaje del mito, el dragón que todo lo come y todo lo quema, termina por morder su propia cola.  En el reino animal, no en el mítico, el ser que así se comporta es un insecto temible: el escorpión.  Hiere y mata con ponzoña, pero cuando se ve rodeado por un círculo de fuego, se clava su propio aguijón y se suicida. </p>
<p>La crisis que se desató en el 2007 y se extiende hoy por doquier es la peor desde la Gran Depresión de los años treinta.  Sobre esto nadie duda.  Sin embargo, sus características son especiales.  En un estudio detallado de la historia de las crisis capitalistas, el Fondo Monetario Internacional  hace hincapié en aquellas que combinan recesión con crisis financiera, y sostiene que estas son las mas largas, con un promedio de cinco años antes que las economías que la sufren puedan retomar la ruta del crecimiento.  No podemos por lo tanto esperar una recuperación rápida en las economías centrales.  Hoy estamos apenas en el tercer año de la crisis, por lo que habrá que esperar otros dos mas para ver señales de recuperación sostenida.  Si nos guiamos por la crisis del treinta, ¡deberíamos esperar siete mas!  Es verdad que la historia no se repite, pero si es cierto que rima.  Otra conclusión importante de ese estudio es que las grandes crisis financieras por lo general desembocan en crisis de deuda soberana.  Es lo que sucedió en el mundo en vías de desarrollo diez o quince años atrás, en Argentina y Brasil, Indonesia y Tailandia, Chile y Perú.  Hoy estamos frente a una crisis de deuda típica del tercer mundo que se ha apoderado del primero.  Esta es la novedad.  Es algo muy grave.</p>
<p>Las crisis de deuda soberana tienen una evolución natural de cuatro etapas.  Primero: en una crisis financiera los gobiernos tratan de rescatar al sector privado con cuantiosas sumas de dinero.  En efecto, socializan las pérdidas del sector financiero con ahorros de los contribuyentes.  De esta forma, la deuda privada se convierte en deuda pública.  Con el aumento del gasto y la disminución de los ingresos (característica de toda contracción), el déficit de los gobiernos se eleva por las nubes.  Para afrontar el déficit, los gobiernos tienen que pedir prestado –¡a aquellos mismos financistas que habían rescatado!  Estos, es decir “los mercados” les cobran altos intereses, lo que acelera el círculo vicioso de endeudamiento y contracción.  En algunos países surge el espectro del default.  Esto ya está sucediendo en algunos países de la Unión Europea. Todos los países europeos –hasta los mas prudentes—han violado sus propios limites de déficit (4 veces mayor de lo pactado) e ignorado sus propios tratados.  Todas las economías centrales (con excepción de China) han alcanzado un nivel deficitario record.</p>
<p>La segunda fase de la crisis es una espiral de endeudamiento público sin control.  Para enfrentar los gastos, los gobiernos acuden a los mercados y pagan altos intereses.  En suma, curan un mal con una mayor dosis del mismo.  Cuando el déficit supera la barrera del 80% del producto bruto interno, los inversores se preocupan y a veces se espantan.  El mecanismo de propagación de la crisis es entonces el miedo.  El FMI estima que en los próximos cuatro años siete de las economías centrales mas desarrolladas tendrán déficits que superaran el 100% del PBI.  ¡Vaya pronóstico!</p>
<p>La tercera fase de la crisis es la caída en la calificación riesgo de los países en cuestión.  La descalificación se produce en cadena, y el valor de los bonos soberanos disminuye precipitosamente.  Ya no es las Argentina del 2000 la que recibe una pésima nota sino Grecia, España, el Reino Unido y Japón.  Así se llega a la cuarta etapa de la crisis.</p>
<p>La cuarta fase es el default, es decir, el repudio soberano de la deuda.  Ya los mercados han sido advertidos que de cada dólar prestado a Grecia recibirán 30 centavos.  País tras país se vuelve insolvente, y sobreviene un cataclismo interno, con fuerte pugna social e inestabilidad política.  Y el default trae consigo una inevitable devaluación de la moneda.</p>
<p>Nada de esto es novedad para los argentinos y para los latinamericanos en general.  Pero si es novedoso en Europa.  Y queda un gran interrogante sobre la mesa: ¿serán inmunes al contagio los propios Estados Unidos?  El rescate de los bancos, los programas de estímulo, y la producción lisa y llana de instrumentos monetarios por parte de la Reserva Federal norteamericana terminarán, según algunos observadores, en una forma “elegante” de default que es la devaluación.  Mas allá de los vaivenes del mercado cambiario mundial, inflación y devaluación son los fantasmas que acechan en el horizonte temporal de la economía norteamericana.  Un default liso y llano, es decir, el repudio de sus propios bonos, es por el momento impensable, porque conduciría a una guerra primero monetaria y finalmente militar.  Imagine el lector este escenario: Los EE.UU. repudian su deuda y declaran una moratoria indefinida en el pago de sus bonos.  China tomaría semejante acción como un agravio mortal y respondería con la invasión de Taiwán en quince días.  Entraríamos así en la tercera (o la cuarta, si contamos a la guerra fría como tercera) guerra mundial.  El escenario mas probable es otro, en cámara lenta: el pase inexorable pero pausado del centro de decisiones económicas de Occidente a Oriente, para mediados del siglo.  En sus postrimerías, también el Imperio romano se vió obligado a degradar su moneda.</p>
<p>Para quienes piensen que semejante perspectiva es un delirio de mi autoría, los refiero a las declaraciones recientes de alguien muy diferente: nada menos que las del antiguo jefe de la Reserva Federal, el Sr. Alan Greenspan.  En declaraciones reciente el otrora aclamado y hoy muy criticado “padre de la burbuja” sostuvo que los Estados Unidos no son inmunes a un futuro default ya que las políticas de estímulo y salvataje están produciendo una insostenible deuda soberana en el corazón mismo del sistema.  Pero el Sr. Greenspan también es republicano, y por lo tanto suma su voz a las de quienes hoy claman (tanto en EE.UU. como en Europa) que hay que frenar el gasto.  Sin embargo, si el gobierno norteamericano siguiera esa política, cometería el error de Franklin Roosevelt en 1937, cuando pensó que había recuperación y que había que terminar con el gasto cuantioso del New Deal.  Al hacerlo, recrudeció la Gran Depresión.  ¿Cómo zafar entonces de los cuernos del dilema?  El problema inmediato es la deflación  (crisis de demanda: hay demasiados productos y poco dinero para comprarlos).  El problema futuro es la inflación (demasiado dinero en pos de pocos productos).   El sistema mundial se encuentra por lo tanto entre la espada y la pared.  Para aclarar la situación, el analista mas agudo del Financial Times, el Sr. Martin Wolf, recurrió él también a los animales de una  fábula griega.</p>
<p>Los animales de Esopo</p>
<p>Sostiene Wolf que en la división mundial del trabajo hay tres actores principales: los países hormiga, que producen barato, exportan y ahorran (acumulando así enormes superávits), y los países cigarra (que gastan mas de lo que tienen y se endeudan).  Las hormigas financian a las cigarras comprando bonos a cambio de mercancías.  El tercer actor, según Wolf, es un insecto que no figura en las fábulas de Esopo: la langosta.  Se trata del sector financiero, que actúa como intermediario (esta es su función principal) pero que acumula ganancias mucho mas allá de su contribución a la economía real.  Este insecto es por lo tanto devorador y parasitario, igual que en la leyenda de las siete plagas.  </p>
<p>Es evidente que este sistema es totalmente desequilibrado e insostenible, y que ha entrado en crisis.  Para salvar al capitalismo mundial, las cigarras deberían ahorrar mas y endeudarse menos (un largo período de contracción y austeridad que pronostica para los países hoy llamados “avanzados”); los países hormigas deberían consumir mas (es decir redistribuir ingresos hacia los sectores populares explotados y desarrollar el mercado interno); y las langostas deberían ser fuertemente controladas, con reglas severas (llamémoslas “fumigación”).  En el mundo occidental actual, en plena contracción de la demanda, el sector financiero dispone de por lo menos medio trillón de dólares que no es capaz de invertir en forma productiva.  Una solución ideal sería que se inviertan en los países en desarrollo que hoy proveen materias primas a las economías dinámicas, sobre todo las asiáticas.  Es la situación de varios países en America Latina.  Pero estos últimos no están dispuestos o no son capaces de atraer fuertes sumas del extranjero, en parte porque, con la experiencia dolorosa de deudas pasadas, actúan con prudencia y vigilan de cerca las reservas y el superávit primario.  Si la situación sigue así, es de esperar que a mediano plazo haya un repliegue generalizado hacia las economías nacionales, regionales, y locales.  Esto podría ser índice del fin de la globalización tal como la conocemos después de 2 décadas.  Nadie sabe, en suma, donde todo ésto va a acabar.  Curiosa ironía: al fin de los tiempos, surge otra vez con fuerza una vieja contradicción: las relaciones de producción han desatado una gran explosión de las fuerzas productivas, pero dado la estructura inegalitaria de la sociedad mundial, no saben qué hacer con el excedente. No es una crisis de carencia o agotamiento de recursos (tal es el problema del discurso sobre la sostenibilidad), sino una crisis de abundancia en un mundo profundamente injusto y desigual.  Para finalizar con las fábulas de animales referiré entonces al lector a la conocida obra de Orwell, Rebelión en la Granja.  ¡Cuidado con los cerdos!</p>
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		<title>Footer</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Opinion Sur]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Feb 2010 13:52:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>www.opinionsur.org.ar &#8211; (54 11) 4786-7671<br />
_ Argentina &#8211; [-opinionsur@opinionsur.org.ar]&#8230;</p>
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		<title>Transformarnos para transformar1</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Opinion Sur]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 12:20:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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		<title>Elinor Ostrom rompió el molde del Nobel</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Kevin P. Gallagher]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Nov 2009 09:59:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La profesión económica necesita un replanteo drástico. La premiación de Ostrom con el Nobel nos insta a adoptar una nueva mirada.<br />
 s tal la confusión reinante en la profesión económica &#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://opinionsur.org.ar/wp/elinor-ostrom-rompio-el-molde-del-nobel/">Elinor Ostrom rompió el molde del Nobel</a> aparece primero en <a href="https://opinionsur.org.ar/wp">Opinion Sur</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La profesión económica necesita un replanteo drástico. La premiación de Ostrom con el Nobel nos insta a adoptar una nueva mirada.<br />
 s tal la confusión reinante en la profesión económica que este año uno de los premios Nobel de economía fue para la politóloga Elinor Ostrom, la primera mujer laureada con ese galardón en economía. Esta es una excelente elección (cualquiera sea el año), no sólo por el aporte que Ostrom ha hecho a la teoría social, sino también por la forma en que encara su trabajo.</p>
<p>En pocas palabras, Ostrom recibió el premio Nobel por demostrar que privatizar los recursos naturales no es la vía para detener la degradación ambiental.</p>
<p>En la mayoría de las clases de economía, por lo general se enseña que el medio ambiente es la víctima de la así llamada “tragedy of commons” (la tragedia de los bienes públicos o comunitarios). Si damos por supuesto, como lo hacen muchos economistas, que las personas son individuos despiadadamente egoístas, y damos a esas personas el control de un recurso de propiedad comunitaria, ese recurso con el tiempo se destruirá. La solución: privatizar la propiedad pública. Todos serán dueños de pequeñas parcelas, a las que tratarán mejor que cuando la compartían.</p>
<p>Muchos ambientalistas también rechazan el argumento de la tragedia de los bienes públicos y dicen que el gobierno debería tomar cartas en el asunto. </p>
<p>Ostrom sostiene que tal vez el gobierno tampoco sea  quien mejor asigne los recursos públicos. A veces a los gobiernos se los percibe como ilegítimos o que sus normas no se aplican. De hecho, la obra de Ostrom, dedicada al estudio de los bosques, lagos, cuencas de aguas freáticas y recursos ictícolas, demuestra que la propiedad comunitaria puede ser una oportunidad para que las comunidades mismas administren un recurso.</p>
<p>En su clásica obra Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action, Ostrom demuestra que, dadas ciertas condiciones, cuando a las comunidades se les otorga el derecho a auto-organizarse, pueden gobernarse democráticamente para preservar el medioambiente.</p>
<p>En el plano normativo, las observaciones de Ostrom dan crédito a los numerosos movimientos indígenas y campesinos del mundo en desarrollo donde los pueblos están intentando ejercer el gobierno de las tierras que estuvieron bajo su control por siglos, pero entran en conflicto con los gobiernos y las corporaciones globales.</p>
<p>Algunos economistas ubicados en la frontera de su disciplina han comenzado a aplicar las apreciaciones de Ostrom en su trabajo. En su reciente libro  Reclaiming Nature: Environmental Justice and Ecological Restoration, James Boyce, Liz Stanton y Sunita Narain demuestran la manera en que algunas comunidades de Brasil, Asia y África Occidental, e incluso de los Estados Unidos, han logrado administrar sus recursos de manera sustentable cuando se les ha otorgado acceso legítimo a sus bienes.</p>
<p>De hecho, Boyce y sus colaboradores concluyeron que las comunidades deberían recibir una remuneración por sus servicios, ya que a veces son mucho más eficaces que el gobierno o las empresas en el manejo de los recursos naturales. En efecto, la expresión «remuneración por servicios medioambientales» se ha puesto de moda en los círculos relacionados con el desarrollo. Ahora hasta el Banco Mundial tiene un fondo de alcance mundial para programas que remuneren servicios medioambientales.</p>
<p>En términos metodológicos, Ostrom comprueba sus hallazgos por partida triple. A diferencia de muchos economistas que jamás abandonan el pizarrón, Ostrom a menudo lleva a cabo estudios por satélite sobre agotamiento de recursos para determinar la cantidad de degradación. En segundo lugar, va realmente al campo y realiza estudios de caso de comportamiento humano y ecológico en todo el mundo. Pero no sólo eso. Cuando regresa de su trabajo de campo, lleva a cabo experimentos sobre patrones de comportamiento para determinar si sujetos seleccionados de manera aleatoria replican sus hallazgos de campo.</p>
<p>Deberíamos aplaudir al Comité Nobel por galardonar una obra teórica y empírica tan rigurosa. El protagonismo de Ostrom insta a los economistas a dedicar mucho más tiempo a analizar el comportamiento humano en lugar de presuponer que todos somos individuos racionales egoístas. También es un llamado a que los economistas sean más empíricos y encuentren maneras para convalidar sus teorías.</p>
<p>Adoptar el enfoque de Ostrom no solo nos ayudará a forjar una mejor relación con el medio ambiente sino también a ser más realistas respecto de la economía en general. Es tiempo de plantear una nueva mirada para ambas realidades.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>guardian.co.uk © Guardian News and Media Limited 2009</p>
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		<title>Nuevos ebooks</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Opinion Sur]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Jun 2009 15:25:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>[<img95 &#124;center>-https://opinionsur.org.ar/wp/category/e-books/</img95>&#8230;</p>
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		<title>Educar para construir un mundo mejor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Opinion Sur]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Feb 2009 13:00:07 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Intermon Oxfam acaba de presentar un excelente trabajo -Educación para una Ciudadanía Global- en el que aborda el crítico tema de cómo educar a nuestros jóvenes para transformar el mundo &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Intermon Oxfam acaba de presentar un excelente trabajo -Educación para una Ciudadanía Global- en el que aborda el crítico tema de cómo educar a nuestros jóvenes para transformar el mundo en que vivimos. Propone educar con una visión de interdependencia global, sin ocultar o disimular injusticias sino encarándolas y generando un entendimiento que ayude a resolverlas: educar para construir un mundo más equitativo. En las líneas que siguen procuramos resumir lo esencial de ese enfoque pero recomendamos&#8230;..(i) Educar en un mundo global</p>
<p>La globalización económica, la homogeneización cultural, el avance tecnológico y científico, los riesgos medioambientales,&#8230;no son fenómenos neutros. Tienen consecuencias sociales, políticas y económicas tanto a nivel mundial como local, y plantean nuevas necesidades y dilemas que debemos resolver. </p>
<p>Estas transformaciones no sólo están afectando a la forma en que se organizan los países y se establecen las reglas internacionales, sino también al modo en que las personas nos relacionamos y pensamos.</p>
<p>La educación debe hacer frente a estos retos aportando herramientas para la comprensión de los problemas, y ofreciendo al mismo tiempo instrumentos para la búsqueda creativa de soluciones. Esto sólo es posible a partir una nueva concepción de la ciudadanía que transcienda la perspectiva cívica y plantee los derechos y las responsabilidades en un marco global y colectivo.</p>
<p>(ii) Educar para transformar el mundo en que vivimos</p>
<p>Una educación transformadora está caracterizada por:</p>
<p>&#8211; Un análisis de la realidad que establece conexiones entre lo local y lo global, tanto en relación a las causas de la injusticia como en sus soluciones.</p>
<p>&#8211; Una perspectiva de la justicia en la que se reconoce que la educación no puede ser nunca neutral, sino que es precisamente la educación la que tiene que proporcionar al alumnado un posicionamiento a la hora de elegir entre mantener el mundo tal y como es o participar en su transformación en favor de la justicia para todos.</p>
<p>&#8211; Un enfoque basado en los derechos humanos y en un tipo de educación que compromete al alumnado con una ciudadanía global y activa.</p>
<p>&#8211; Unos procesos educativos participativos, no autoritarios, activos, proponiendo una “educación para&#8230;” y no un adoctrinamiento.</p>
<p>(iii) Educar desde una visión integral de la persona </p>
<p>Se plantea una perspectiva integral de la persona que coincide con el informe Delors donde se mencionan cuatro aprendizajes básicos para hacer frente a los nuevos retos de la sociedad: aprender a conocer y adquirir los instrumentos de la comprensión (aprender a aprender); aprender a hacer e influir en el entorno propio (aprender a hacer); aprender a vivir juntos (aprender a convivir); aprender a ser personas (aprender a ser). La Ciudadanía Global añade un quinto pilar dirigido a la construcción de un mundo más justo: “aprender a transformar”.</p>
<p>Objetivos de la educación para la ciudadanía global</p>
<p>&#8211; Facilitar la comprensión de las relaciones que existen entre la vida en nuestros contextos y la vida de las personas de otras partes del mundo.</p>
<p>&#8211; Aportar conocimientos sobre los elementos, factores y agentes económicos, sociales y políticos que explican la dinámica de la sociedad en la que vivimos y provocan la existencia de pobreza, marginación, desigualdad y opresión, condicionando la vida de las personas.</p>
<p>&#8211; Desarrollar competencias en torno a un sistema de principios éticos que generen actitudes democráticas, inclusivas, respetuosas, responsables, participativas, activas y solidarias.</p>
<p>&#8211; Desarrollar valores, actitudes y destrezas que fomenten la autoestima de las personas, capacitándolas para ser más responsables y conscientes de las implicaciones de sus actos.</p>
<p>&#8211; Desarrollar un pensamiento crítico y resolutivo.</p>
<p>&#8211; Fomentar la participación en propuestas de cambios para lograr un mundo más justo, en el que los recursos, los bienes y el poder estén distribuidos de forma más equitativa.</p>
<p>&#8211; Dotar a las personas de conocimientos, recursos e instrumentos que les permitan incidir en la construcción de la realidad.</p>
<p>&#8211; Favorecer el Desarrollo Humano sostenible en los niveles que afectan a las personas: individual, comunitario e internacional.</p>
<p>2. Objetivos generales de la educacion para la Ciudadania Global</p>
<p>Bloques de contenidos para una currículum de una educación para la Ciudadanía Global</p>
<p>CONTENIDOS CONCEPTUALES</p>
<p>La biosfera, un solo sistema.</p>
<p>Equilibrio y desequilibrio ambiental.</p>
<p>Globalización y desarrollo.</p>
<p>Distribución desigual de la riqueza.</p>
<p>Dignidad humana.<br />
Producción, consumo y desarrollo.</p>
<p>Ciencia, técnica y desarrollo.</p>
<p>Salud personal y colectiva.</p>
<p>Situaciones de riesgo para la salud.</p>
<p>Consumo, alimentación y salud.</p>
<p>Sexualidad humana y su función.</p>
<p>La formación de la identidad.</p>
<p>Globalización y diversidad cultural.</p>
<p>Diversidad cultural y etnocentrismo.</p>
<p>Diversidad, diferencia y desigualdad social.</p>
<p>La lógica de la diferencia inclusiva.</p>
<p>Modelos de gobierno, instrumentos de poder y desarrollo.</p>
<p>Prevención de conflictos. Educar en y para el conflicto.</p>
<p>Derechos y deberes individuales y colectivos.</p>
<p>Participación y construcción social.</p>
<p>Formas de comunicación y transformación de conflictos.</p>
<p>1. Medio ambiente, desarrollo sostenible y equidad</p>
<p>2. Salud individual y colectiva</p>
<p>3. Identidad y diversidad cultural</p>
<p>4. Formas de gobierno, democracia y participación ciudadana</p>
<p>CONTENIDOS PROCEDIMENTALES</p>
<p>A. Interrogación y planteamiento de hipótesis.</p>
<p>Identificación del problema.</p>
<p>Debates, diálogo y argumentación.</p>
<p>B. Obtención y selección de información.</p>
<p>Localización y clasificación de fuentes y de información.</p>
<p>Análisis de las fuentes de información.</p>
<p>Observación directa de objetos, paisajes, fenómenos y procesos.</p>
<p>Observación y lectura de imagen.</p>
<p>Observación y lectura de gráficos y mapas.</p>
<p>Observación, manipulación y experimentación utilizando todos los sentidos y las capacidades.</p>
<p>Elaboración y aplicación de encuestas y entrevistas.</p>
<p>Identificación de sensaciones y sentimientos.</p>
<p>C. Análisis e interpretación de la información.</p>
<p>Análisis de documentos escritos, audiovisuales y registros orales.</p>
<p>Interpretación de datos estadísticos, mapas y gráficos.</p>
<p>Establecimiento de interrelaciones.</p>
<p>Debates y elaboración de juicios.</p>
<p>Identificación de los inconvenientes y posibles incidencias de la información seleccionada.</p>
<p>D. Comprensión, organización y aplicación de la información.</p>
<p>Procesamiento de información con diferentes técnicas.</p>
<p>Confección de archivos documentales.</p>
<p>Comprensión de los sentimientos y puntos de vista de otras personas y culturas.</p>
<p>Escenificación de juegos de simulación.</p>
<p>Resolución de dilemas morales.</p>
<p>Identificación de relaciones de continuidad-cambio y de causa-efecto.</p>
<p>Planificación y desarrollo de proyectos.</p>
<p>E. Comunicación de información y conclusiones.</p>
<p>Elaboración de síntesis, dossieres e informes.</p>
<p>Uso de diferentes medios de información y comunicación.</p>
<p>Manifestación de emociones, sentimientos e ideas.</p>
<p>Argumentación de ideas y propuestas.</p>
<p>Autorregulación.</p>
<p>Organización de propuestas de participación y acción.</p>
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		<title>Encarando la crisis: estampida y soluciones</title>
		<link>https://opinionsur.org.ar/wp/encarando-la-crisis-estampida-y-soluciones/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Opinion Sur]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Nov 2008 15:37:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una crisis cada quien procura evitar sus efectos o descargarlos en otros. Como en cualquier estampida, quien no logra correrse a tiempo termina aplastado por la manada.<br />
¿Cómo podremos &#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En una crisis cada quien procura evitar sus efectos o descargarlos en otros. Como en cualquier estampida, quien no logra correrse a tiempo termina aplastado por la manada.<br />
¿Cómo podremos encarar esta crisis para mitigar sus efectos y emerger lo mejor parados posible? Dependerá de cómo evolucionen las circunstancias de contexto (que no controlamos) pero también, y muy especialmente, de nuestra propia forma de reaccionar: persisten viejos problemas que han minando nuestra potencialidad y nuevas decisiones esperan ser adoptadas. Esto sí cae en nuestra órbita de responsabilidad.<br />
Enfrentamos una crisis mundial gatillada por el descalabro del sistema financiero de los países centrales. Sus efectos se hacen sentir en todos lados aunque de manera desigual. Hay una generalizada desaceleración y en muchos casos estancamiento o recesión. Los grandes jugadores internacionales analizan líneas de defensa y estrategias de salida; pueden incidir sobre el curso de los acontecimientos pero no evitarlos. Procuran coordinar sus políticas de modo de contener la primera reacción que fue un sálvese quien pueda o, más especificamente, me salvo yo a expensas de los demás. Queda por ver si la coordinación podrá sostenerse y cómo reaccionarán las economías emergentes, en particular locomotoras como China, India, Brasil y México.  </p>
<p>En una crisis cada quien procura evitar sus efectos o descargarlos en otros. Como en cualquier estampida, quien no logra correrse a tiempo termina aplastado por la manada.    Los mejor posicionados utilizan su mayor poder económico y su mejor acceso a información, contactos, conocimiento, para proteger con más efectividad sus intereses. Algunos lo hacen dentro de la legalidad y otros fuera de ella. La mayoría sabe que desproteger en forma individual el propio interés no ayuda a los más débiles sino que facilita la acción depredadora de cuervos y lobos; de ahí la importancia de elaborar respuestas a nivel de políticas y regulaciones. </p>
<p>Con el tiempo aparecen lecciones que los prudentes y los pescadores de río revuelto saben internalizar. El resto, que es mayoría, no logra desentrañar la lógica de la crisis, recibe los golpes, retorna al rebaño de los incautos y cae otra vez en un consumismo que despoja sus días de significación. Los cuervos y los lobos cambian de ropaje, blanquean su linaje y dan paso a una nueva camada de inescrupulosos trepadores.</p>
<p>¿Cómo podremos encarar esta crisis para mitigar sus efectos y emerger lo mejor parados posible? Dependerá de cómo evolucionen las circunstancias de contexto (que no controlamos) pero también, y muy especialmente, de nuestra propia forma de reaccionar: persisten viejos problemas que han minando nuestra potencialidad y nuevas decisiones esperan ser adoptadas. Esto sí cae en nuestra órbita de responsabilidad.</p>
<p>Unirse</p>
<p>En mi opinión, el factor más crítico para encarar la crisis no es económico sino político y social: necesitamos aunar esfuerzos, unirnos para enfrentar los desafíos y trabajar con éxito las nuevas oportunidades. Nos hemos desgastado por demasiado tiempo con enfrentamientos internos, antagonismos que drenan energía y afectan la agilidad para reaccionar. No tiene sentido demonizar al adversario y dirigirse al otro desde la única verdad que, por supuesto, es la nuestra. No enriquece sino empobrece a la sociedad el canibalismo político. Debemos parar esto; las mezquindades son ya un peso muerto insostenible. La propia chacra nunca será vergel en medio de un desierto; al erosionar el campo del vecino caemos con él. </p>
<p>Se impone un liderazgo unificador; hábil para alinear intereses y necesidades. Quien no sepa, no quiera o no pueda hacerlo debe ser castigado en las urnas. No hay más espacio para el todo o nada; se requieren concesiones mutuas para establecer acuerdos de corto y mediano plazo; que sean tranparentes, sin trucos y con salvaguardas para preservar objetivos en caso se produjesen desvíos por cambios en las circunstancias. Se pretende franqueza y se busca una justa distribución de resultados al margen de amiguismos y de cualquier tipo de clientelismo. La intermediación política es útil en la medida que sus intereses como brokers no afecten los de la población en su conjunto. Tampoco valen contubernios que buscan descabezar a unos para dar paso a otros; como si el recambio de personas y no de formas de actuación pudiese operar el milagro. Algunos políticos nos quieren convencer que si su facción accediese al gobierno la cosa sería muy distinta; pero nos hemos cansado de comprobar que el sólo cambio de caras no resuelve nuestros problemas. </p>
<p>Tenemos los líderes que tenemos y con ellos o a pesar de ellos habrá que avanzar. No se improvisa en política y voltear o neutralizar gobiernos más que aportar, resta. En verdad es preferible una solución sub-óptima pero positiva y que pueda implementarse de inmediato, que otra eventualmente superior pero incierta en cuanto a si podrá finalmente ejecutarse. En lugar del eterno intento por neutralizar a gobiernos conducidos por adversarios, el foco debiera ser sincerar y alinear con ellos intereses, necesidades, valores, utilizando toda la gama de modalidades para construir acuerdos pluripartidistas que puedan sostenerse. Habrá luego tiempo para evaluar quiénes realmente realizaron sinceros esfuerzos para unirnos y producir soluciones y quiénes, en cambio, se dedicaron a hacer prevalecer sus mezquinos cantos de sirena e impostadas imágenes.    </p>
<p>Transitar un camino propio</p>
<p>Con la crisis las estructuras prevalecientes se debilitan, lo cual puede ayudar. La lava funde cimientos y haríamos bien en no reconstruir aquello que ocasionó la destrucción. Se abren oportunidades para desarrollar soluciones adecuadas a nuestras circunstancias, en lugar de replicar fórmulas diseñadas para otras realidades. Con prudencia y creatividad podemos ir construyendo nuestra trayectoria de desarrollo sustentable.</p>
<p>La homogeinización del pensamiento estratégico fue desastrosa para los países del sur; llevó a importar visiones, agendas, soluciones que no se corresponden con nuestros intereses y singularidad; redujo la gama de opciones y mutiló nuestra creatividad. Es imperioso que recuperemos a pleno la capacidad de pensar y de innovar. Aquellas usinas de ideas, análisis, valoraciones, recomendaciones, consagradas por fuertes grupos de interés son apenas una de varias posibles perspectivas; tienen el derecho de seguir aportando lo suyo pero de ningún modo presumir que lo hacen desde “la verdad”. Sus puntos de vista deben tamizarse con los de nuestros analistas, pensadores, científicos, filósofos, líderes espirituales. No se habla de cerrarse al mundo para regresar a lo parroquial, sino de confiar más en nuestros criterios de modo que las opiniones externas enriquezcan, no sustituyan, nuestro interpretar y nuestro decidir.</p>
<p>Esto es aún más acuciante en el contexto de la aceleración contemporánea (1) donde fijar el rumbo adquiere mayor preeminencia que la sola generación de potencia, cuando necesitamos diseñar alertas tempranas para detectar desvíos y efectos no deseados, adoptar más efectivos mecanismos de regulación, y escoger liderazgos fogueados en conducir con la velocidad requerida para acompañar los rápidos cambios de circunstancias.   </p>
<p>Ajustar la estructura y la forma de funcionar: </p>
<p>La nueva marcha requiere repartir mejor el esfuerzo y sus resultados. Toca promover una dinámica virtuosa que se sostenga a sí misma: comenzar por ajustar nuestra forma de funcionar de modo de generar transformaciones en la estructura socio-econónima que faciliten, a su vez, un permanente mejoramiento del funcionamiento sistémico.</p>
<p>Cuando hablamos de ajustar la forma de funcionar nos referimos a tomar medidas y  adoptar políticas con impacto macro y no tan sólo proponer programas especiales de atractivo perfil pero poca significación. No queda márgen para la cosmetología política de cambiar algo para que nada cambie. Aunque sigan existiendo incautos a quienes se puede engañar, la propia dinámica social y económica termina siendo inexorable; la crisis habla por sí sola.</p>
<p>El rumbo adoptado es un pilar esencial del proceso de desarrollo&#8230; cuando es escogido con sabiduría y la ayuda de una buena brújula ética. Un rumbo consensuado conjuga en el tiempo intereses, necesidades y valores; bien concebido es un factor de convergencia y motivación para el cúmulo de fuerzas que conforman una sociedad. Otros pilares son el conocimiento (basado en la educación, en la investigación científica y tecnológica, en el aliento a la innovación y creatividad) y la capacidad emprendedora, que es necesario alentar como uno de los más preciados activos sociales. Hacer parte del desarrollo de estos pilares es una responsabilidad, no una fuente de privilegios.</p>
<p>Por dónde comenzar </p>
<p>Para encarar los efectos de la crisis existen medidas de rápido impacto que, al tiempo de mejorar nuestra forma de funcionar, pueden fortalecer nuestra estructura económica y social. No son medidas tan solo reactivadoras sino decisiones capaces de reorientar sin detener nuestro proceso productivo. </p>
<p>Vale estar alertas porque cada vez que se produce una crisis los cantos de sirena llaman a reincidir en lo conocido, como si no hubiese tiempo o espacio para nuevas soluciones que puedan contener los efectos negativos, transformándonos. Lo existente trae consigo lo bueno y lo no tan bueno; vale mucho como experiencia. Pero habrá que despejar paja del trigo y dar paso a mejores estructuras que aseguren la direccionalidad escogida. </p>
<p>En esencia se trata de movilizar a pleno nuestra capacidad de realización; aprovechar todo nuestro potencial productivo, tanto el que se encuentra activo como el que está hoy esterilizado. Es imprescindible movilizar la base de la pirámide socio-productiva con medidas macroeconómicas, iniciativas mesoeconómicas y acciones de apoyo directo como son, entre otras, las desarrolladoras de negocios inclusivos, redes de inversores social y ambientalmente responsables y fondos que invierten en pequeña producción; todo esto en el contexto estratégico de apuntalar cadenas productivas para maximizar el valor generado, desarrollar las economías regionales y priorizar la educación, la ciencia y la tecnología.</p>
<p>La desigualdad y la crítica distribución del ingreso  </p>
<p>Mucho se habla del origen financiero de la crisis y bastante menos del cúmulo de otras razones estructurales que hicieron posible la implosión. Una de las más importantes es la creciente concentración del ingreso que se produce tanto al interior de cada economía  como a nivel del sistema económico internacional. La concentración del ingreso genera mercados sobresaturados de consumo conspicuo al lado de mercados empobrecidos que no logran satisfacer necesidades básicas. En contextos donde la oferta de bienes y servicios no cesa de crecer y la demanda no logra acompañar porque está fuertemente concentrada, se producen muy serios estrangulamientos. Para poder seguir funcionando sin encarar cambios, el sistema económico responde con soluciones coyunturales que van cebando la bomba: por un lado intenta expandir la demanda sobre-endeudando a los consumidores en lugar de proveerles de mejores ingresos (contradicción intrínseca del proceso concentrador); por otro lado, busca reciclar recursos de sectores excedentarios aplicándolos en colocaciones financieras cada vez más disociadas de una economía real imposibilitada de crecer orgánicamente debido al proceso concentrador. El sistema financiero lidera este juego del que obtiene jugosos resultados pero queda entrampado por viabilizar el sobre-endeudamiento de un consumidor sin respaldo de ingresos y por reciclar excedentes derivados del proceso concentrador en colocaciones especulativas2.     </p>
<p>Aunque se trate de una dimensión critica, debemos ser conscientes que con solo resolver la creciente concentración de la riqueza y de los ingresos no lograríamos desatar todos los nudos que traban nuestro desarrollo; es que existen otras variables cruciales, como la preservación del medio ambiente, el desarrollo tecnológico y de la productividad, el espíritu emprendedor, la eficiencia de gestión, el capital social de las comunidades, que inciden fuertemente sobre el curso de los acontecimientos; ignorarlas también acarrea desajustes sistémicos. Es, sin embargo, innegable que la desigualdad ha adquirido tal magnitud a nivel mundial que constituye hoy una de las principales amenazas para la viabilidad del desarrollo contemporáneo. El “factor” distribución del ingreso viene así asociado no solo a valores de justicia y respeto por la condición humana, sino también a la propia estabilidad y sustentabilidad de nuestro funcionamiento como nación. Abatir el proceso concentrador y sus consecuencias en cuanto a desigualdad y pobreza, pasa a ser una condición necesaria, más aún imprescindible, aunque no suficiente, para mejorar la estructura socioeconómica y lograr un mejor funcionamiento sistémico. </p>
<p>En el mejor estilo del ex presidente Clinton, hoy el mensaje para quienes navegan por la superficialidad de los procesos podría ser “es el proceso concentrador, estúpido”. </p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Nota:<br />
(1) Ver artículo [Liderar en el vértigo de la aceleración contemporánea, en Opinión Sur de octubre 2008->https://opinionsur.org.ar/wp/liderar-en-el-vertigo-de-la-aceleracion-contemporanea/<br />
(2)Este análisis puede consultarse en el artículo [Salir de la crisis hacia un mejor funcionamiento sistémico->https://opinionsur.org.ar/wp/salir-de-la-crisis-hacia-un-mejor-funcionamiento-sistemico/, en Opinión Sur octubre 2008</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Si le interesó este artículo lo invitamos a conocer nuestras secciones de [Desarrollo->https://opinionsur.org.ar/wp/category/desarrollo/, [geopolítica.->https://opinionsur.org.ar/wp/category/geopolitica/ y [trasformaciones->https://opinionsur.org.ar/wp/category/transformaciones/</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
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		<title>Limpiando el desarrollo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Opinion Sur]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Apr 2008 13:19:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La necesidad es madre de la invención.  En los países de Asia donde el desarrollo es más vertiginoso y la contaminación ambiental más preocupante, se está desarrollando una nueva y &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La necesidad es madre de la invención.  En los países de Asia donde el desarrollo es más vertiginoso y la contaminación ambiental más preocupante, se está desarrollando una nueva y pujante industria de “limpieza” del aire, la tierra y el agua, con participación del gobierno y de capitales locales y extranjeros.  Entramos así en una nueva etapa de “desarrollo limpio” que América Latina debe conocer y adaptar a sus circunstancias, para no desaprovechar la actual coyuntura favorable de sus productos primarios.  Evitemos que la nuestra sea una prosperidad de vagón de cola que no conoce bien la locomotora.<br />
El impresionante desarrollo de los dos países más poblados del mundo –China e India—nos enfrenta a una gran paradoja.  Por un lado, ese desarrollo ha salvado de la miseria a más de 400 millones de pobres sólo en la República Popular China, y habrá muchos otros millones que pronto superarán la condición paupérrima del otrora llamado Tercer Mundo.  Según el Banco Mundial[1]entre 1981 y 2001 el número de personas en condiciones de extrema pobreza se redujo en forma extraordinaria en Asia oriental.  No fue así en África ni en América Latina, donde la desigualdad y la pobreza empeoraron, aunque por suerte no lograron neutralizar el progreso de los países de Asia. En efecto, es precisamente el desarrollo capitalista vertiginoso de los dos gigantes asiáticos lo que permite al mundo alcanzar una de las metas más deseadas por las Naciones Unidas: el principal objetivo del Milenio.  </p>
<p>Por otro lado, es innegable que la movilización productiva de los pobres en los grandes países asiáticos deja una “marca de carbono” peligrosísima para el medio ambiente.  Durante mi primer visita a China, en el año 2000, me dijeron que el país ya contaba, con orgullo, con 56 millones de personas en la clase media.  Para el año 2030, se calcula que esa clase media china contará con 361 millones de personas –más que toda la población actual de los Estados Unidos. Entre los residentes urbanos, el promedio de ingreso disponible en China era de 46 dólares por persona en 1978.  La cifra subió a 1.404 dólares en el 2006.  En la población rural, las cifras son $18 y $436 respectivamente.  El progreso es espectacular. Lo mismo está sucediendo en la India. ¿Pero qué pasa cuando esa nueva clase media se pone a manejar automóviles y enciende el acondicionador de aire en el verano? Sería muy triste conquistar el flagelo de la pobreza a costa de la contaminación atmosférica y el deterioro irreversible del medio ambiente.  </p>
<p>Sería en efecto una victoria pírrica y un epitafio irónico para nuestra especie el hecho que, habiendo conquistado a todas las demás, se eclipse en el momento mismo de su triunfo evolutivo. En esta hipótesis, seríamos el equivalente –en tiempo geológico—de los dinosaurios, con una salvedad a favor de los dinosaurios:  ellos desaparecieron como consecuencia de una variable cósmica externa (el imprevisto impacto de un gran meteorito), mientras que nosotros desapareceríamos como consecuencia de un suicidio cultural, es decir de nuestra propia estupidez.</p>
<p>Sin embargo, no nos deben asustar las paradojas.  La detección de un proceso contradictorio es un estímulo para el pensamiento creativo.  Todo proceso histórico es un movimiento contradictorio y la contradicción es el motor del desarrollo.  Veamos si en el mismo proceso de desarrollo asiático encontramos el germen de una síntesis superadora.</p>
<p>El futuro de China –y tal vez del mundo entero—se está gestando en una pequeña isla al norte de la ciudad de Shangai.  Chongming se llama esta isla ubicada en la desembocadura del legendario Yangtze, o Chang Jiang, el río más largo de Asia (el equivalente en América Latina sería la ciudad de Belem do Para, en Brasil, ubicada en la desembocadura del Amazonas, con graves problemas debidos a la falta de planificación, a la contaminación ambiental, y a la pobreza).  Hace pocos años, la isla fue seleccionada por el gobierno chino para efectuar un experimento de planificación urbana/rural integral, con una ecología autónoma y auto sostenida, sin desechos industriales ni contaminación ambiental.  La empresa SOM, que ganó la licitación, redactó el plan maestro de desarrollo agro-urbano sostenible de la isla que el lector puede ver en el sitio: http://www.som.com/content.cfm/an_island_in_the_sustainable_stream.</p>
<p>  La ciudad proyectada se llama Dongtan.  Tendrá  10.000 residentes en el 2010 y unos 500.000 en el 2040.  Desde cualquier punto de vista, el experimento es el sueño ideal de los ambientalistas.  Sólo un tercio de la isla (con una superficie aproximada de 10.000 hectáreas) será habitado.  El resto está dedicado a la agricultura orgánica y al mantenimiento de un humedal.  El suministro energético proviene exclusivamente de fuentes limpias y renovables:  molinos de viento, placas de radiación solar, y combustibles biológicos.  Dentro de la isla, los medios de transporte principales son la bicicleta y las dos piernas.  La isla cuenta con una agradable red de senderos ciclistas y peatonales.  Los pocos vehículos automotores permitidos deberán funcionar  a base de baterías eléctricas y células de combustible.  La población será autosuficiente en materia de alimentación, agua potable y energía.  La emisión de gases nocivos en la atmósfera es prácticamente nula.</p>
<p>A primer agua, este pequeño ejemplo parece irrisorio en la inmensidad de la sociedad china.  Representa, sin embargo, dos cosas muy importantes.  La primera: se trata de un portento del porvenir, un anticipo del desarrollo futuro.  Las autoridades de China forman un gobierno que aunque no es democrático en el sentido occidental de la palabra, nos lleva al menos esta ventaja: puede darse el lujo de ver mas allá de lo inmediato (es decir, de las próximas elecciones).  Y lo que la dirigencia china ve en ese mediano y largo plazo es una  posible crisis ambiental capaz de descarrilar el desarrollo más pujante.  El propio y frío interés de estado la lleva a buscar soluciones de crecimiento sustentable.  </p>
<p>En segundo lugar, la planificación de un urbanismo ecológicamente sano y auto sustentable dará lugar a toda una serie de prácticas y productos “eco-amistosos” de gran atractivo comercial.  Las industrias limpias que está desarrollando China en forma experimental pronto serán bienes transables, capaces de ser exportados o imitados por otros países.  Desde la administración de Den Xiaoping en adelante, China ha demostrado que la centralización del poder es por el momento perfectamente compatible con la liberación del mercado, primero global y luego interno.  Su famosa fórmula: “un gato puede ser negro o blanco; si sabe cazar ratones, es un buen gato,” ha demostrado ampliamente su superioridad pragmática.</p>
<p>       En los países capitalistas avanzados, con economías más ágiles pero también más susceptibles a los ciclos, la necesidad es madre de la innovación.  Al borde de una profunda y prolongada recesión económica, en los Estados Unidos del 2008 y 2009 se anticipa una fuerte merma en ciertas actividades económicas, mientras que otras actividades mantendrán su ritmo de crecimiento.  Entre estas últimas podemos citar  las industrias energéticas, de la salud, y de la educación.  En zonas particularmente vulnerables, como el estado de Michigan &#8211;cuna de una industria automotriz en plena decadencia—están surgiendo nuevas fuentes de trabajo en la construcción de turbinas eólicas y placas solares.  Lo que en China es producto de la planificación, en los Estados Unidos es el resultado de una adaptación a la crisis cíclica –la famosa “destrucción creativa” de Schumpeter.[2]</p>
<p>       Ahora bien, si el experimento de Chongming representa las posibilidades del futuro, el presente es mucho mas sombrío.  En mi segunda visita a China me quedé una semana en Beijing y otra en Shangai.  En esos quince días, pude ver el cielo azul (y las montañas cercanas a Beijing) uno solo.  El viento había cambiado y pudo barrer la densa nube de contaminación que cubre normalmente a esas ciudades.  Las estadísticas apoyan mi anécdota.  De las 20 ciudades mas contaminadas del mundo, China tiene 16.  Además, el 90% de las ciudades chinas extraen el agua potable de napas contaminadas.  En el año 2006, las autoridades chinas estimaron que la contaminación ambiental costo a ese país unos 200 mil millones de dólares, casi el 10% del producto bruto interno.  Peor aun, la contaminación no se detiene en las fronteras.  El 40% de la contaminación de aire en Japón y Corea del Sud proviene de China, y la misma cifra fue estimada para la ciudad de Los Angeles, en la otra orilla del Océano Pacifico.</p>
<p>       En resumidas cuentas, la ciudad verde de Dongtan dista mucho de ser la norma en China.  La razón es sencilla: el ritmo de crecimiento es tan brutal que  la contaminación atmosférica es muy difícil de frenar.  En 20 años China ha quemado etapas de desarrollo que llevaron a los Estados Unidos 100 años en recorrer –nada menos que la revolución industrial y la revolución informática juntas.  El lado positivo de este crecimiento ha sido, como señalé anteriormente, la conquista progresiva de la pobreza.  Pero esta incorporación productiva de los pobres no es sostenible sin una acción urgente y masiva para mejorar el medio ambiente.  Tal el dilema de las autoridades centrales.  La rápida degradación del medio ambiente puede provocar una verdadera catástrofe económica. Mil trescientos millones de seres pueden, en pocos meses, verse privados de agua limpia para beber, para la industria, y para la agricultura.  En la antigüedad, los distintos imperios chinos murieron cada vez que hubo una crisis en sus complicados sistemas de gestión de aguas.  La historia podría repetirse.  La salida de este dilema está en el desarrollo de nuevas tecnologías de limpieza del desarrollo.  La nueva voz de orden  del régimen chino ya no es “el gran salto adelante hacia el comunismo” sino “a limpiar el aire, la tierra y el agua.”  La inversión pública en estos sectores es cuantiosa, y la oportunidad privada de aprovechar las nuevas tecnologías ya atrae a muchas empresas.  Muy pronto China exportará no sólo zapatillas, sino sistemas ecológicos integrales.  Otra buena noticia:  el Natural Resources Defense Council –una organización norteamericana  de defensa del medio ambiente—ya colabora con el gobierno chino en el desarrollo de sistemas de tratamiento de aguas y en equipos de saneamiento del aire.</p>
<p>       La revolución ambiental está en marcha.  El método chino es el mismo que hace varias décadas inició el sucesor de Mao, Deng Xiaoping.  En aquella época, el liderazgo chino “abrió” ciertas zonas del país a los inversores extranjeros y creó centros industriales dinámicos.  Luego el modelo se generalizó en todo el país.  Hoy los sucesores de Deng hacen lo mismo con las nuevas tecnologías “verdes.”  Los capitales de riesgo de occidente ya están invirtiendo en esos polos.  Esos capitales crecieron el 147% entre el 2005 y el 2006.  A la vanguardia de estas iniciativas está una nueva generación de turbinas de viento, con fuerte participación norteamericana.  </p>
<p>       Las oportunidades de colaboración entre empresas chinas y extranjeras se multiplican.  Estas industrias verdes cubrirán primero el mercado chino, reemplazando progresivamente el uso del carbón en la producción de energía, para luego saltar al mercado mundial, ávido de soluciones similares.  Daré otro ejemplo.  En el último año, China vendió miles de calderas de agua solares, por un valor de 2.600 millones de dólares.  El país ya es el primer productor mundial de paneles fotovoltaicos.  No hay un solo sector económico que no reciba cuantiosas inversiones en “limpieza ambiental.”  La próxima meta es la construcción y la refacción de edificios “verdes” –un sector de la construcción en que la China está rezagada con respecto al Japón y los Estados Unidos.</p>
<p>         Como sucede en muchos otros países, en China el gobierno central está muy por delante de los gobiernos provinciales, que, deseosos de atraer inversiones en sus propias regiones, hacen a veces “la vista gorda” con las normas de protección ambiental.  Pero en general la lección es clara y estridente: hemos entrado en una nueva fase del desarrollo económico: mas allá del desarrollo industrial y del postindustrial, hoy entramos de lleno en al etapa de desarrollo limpio.  ¿Aprenderemos en América Latina a emular las iniciativas cuya vanguardia se encuentra en Asia?  Mas allá de aprovechar la coyuntura de buenos precios para nuestras materias primas, ¿aprenderemos de una buena vez a estimular inversiones con la mira puesta en un futuro ambientalmente sostenible?  Nuestro crecimiento y nuestra riqueza valdrán poco si seguimos haciendo de vagón de cola del nuevo desarrollo.  Es hora de acercarse a la locomotora.</p>
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<p>[1]           Ver el informe del Banco titulado “Global Economic Prospects:  Managing the Next Wave of Globalization,”  Washington, D.C., 2007.</p>
<p>[2]           En 2007 los inversores de capital de riesgo norteamericanos volcaron 3 mil millones de dólares en 221 compañías que desarrollan tecnologías “verdes” –desde paneles solares hasta sistemas de apoyo para automóviles eléctricos.  Esta cifra representa un aumento del 43% con respecto al año anterior.</p>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 19:41:34 +0000</pubDate>
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