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	<title>Geopolítica - Opinion Sur</title>
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		<title>Un esfuerzo más, europeos, si queréis ser salvados</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Dec 2025 00:05:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mi título es una paráfrasis, pronunciada con ironía, de una conocida exhortación a ciudadanos franceses por Donatien Alphonse François, Marqués de Sade, en un panfleto satírico sobre la incipiente república. &#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://opinionsur.org.ar/wp/un-esfuerzo-mas-europeos-si-quereis-ser-salvados/">Un esfuerzo más, europeos, si queréis ser salvados</a> aparece primero en <a href="https://opinionsur.org.ar/wp">Opinion Sur</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Mi título es una paráfrasis, pronunciada con ironía, de una conocida exhortación a ciudadanos franceses por Donatien Alphonse François, Marqués de Sade, en un panfleto satírico sobre la incipiente república. Lo tituló «<em>Français: </em><em>Encore un effort si vous voulez être Républicains</em>.»&nbsp; Era un llamado a aprovechar el momento. Eso fue en 1795 en París.&nbsp; Ahora es 2025 en toda Europa y está en su lugar en el mundo.</p>



<p>Estados Unidos de América es demasiado joven para proclamar la victoria en la actual disputa geopolítica.  El lema «Make America Great Again» tiene un fallo fatal en la última palabra, porque remite a un pasado que no existía.<a id="_ftnref1" href="#_ftn1">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">1</mark></em></strong>]</a>  Pero Europa puede recurrir a un pasado muy largo de buenos y malos que de hecho existe, y puede elegir las mejores joyas de su larga y accidentada historia.  «Haz que Europa vuelva a ser grande» es un eslogan que tiene sentido para mí. ¿Entonces por qué no MEGA?  Porque el acrónimo ha sido secuestrado por MAGA en un intento que sorprendería incluso a George Orwell como ejercicio de Newspeak.  Esta llamada <em>MEGA</em> propone desvincular a varios países europeos de la UE, es decir, es un intento de <strong>debilitar</strong> Europa.<a id="_ftnref2" href="#_ftn2">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">2</mark></em></strong>]</a> En cambio, me ceñiré a mi propia versión de MEGA en el habla directa.  Algunos añadirían LAB (Leave America Behind), pero eso es cosa de los chinos.</p>



<p>En el reciente documento «estratégico» producido por la administración Trump que critica a Europa por sus pecados y expresa un desprecio que es una pantalla sobre el resentimiento, se dicen muchas cosas desagradables que, sin embargo, son ciertas<a id="_ftnref3" href="#_ftn3">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">3</mark></em></strong>]</a>.  Se espolvorean como un aliño con vinagre sobre una ensalada marchita de absurdos. </p>



<p>Europa está cansada y complaciente, no tiene la voluntad de luchar por sus propios valores, sustituye la sobrerregulación por la gran estrategia, produce muy poco que pueda competir en un mundo de perro comiendo perro (llamado multipolar en lugar de multilateral), y tiene miedo de perder el paraguas de defensa estadounidense justo cuando empieza a llover y graniza.</p>



<p>El documento estridente estadounidense (no menciona ni a Rusia ni a China, sino que insulta a Europa) debería, sin embargo, tener un efecto beneficioso.&nbsp; Sacude la complacencia y desmonta medias verdades.&nbsp; Pero no propone remedios que sean lo mejor para Europa y que solo halaguen la visión corta de la defensa estadounidense, cuando en realidad solo aceleran el declive muscular de Estados Unidos.&nbsp; Existe un remedio mejor para esta miopía fanfarrona que consiste en un cambio valiente.&nbsp; Quienes conocen la filosofía continental pueden llamarlo <strong>dialéctico</strong>.</p>



<p><strong>-1-</strong></p>



<p>Primero, lo que la banda «anti-woke» en la Casa Blanca considera una cultura «decadente» en Europa es uno de los pilares de la fortaleza europea.  Teniendo en cuenta las humanidades, los logros científicos y las preocupaciones por los derechos universales, la cultura europea está viva y coleando, y no solo «el mundo de ayer», para usar la melancólica frase de Stefan Zweig<a id="_ftnref4" href="#_ftn4">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">4</mark></em></strong>]</a>. La cultura europea merece ser proclamada alto y claro, <em>urbi et orbi</em>.  Apuesto a que encontrará entusiastas en todo el mundo.</p>



<p>En 1939, cuando el nazismo proyectó una sombra de muerte sobre la sociedad y cultura europeas, muchas de las personas más talentosas emigraron a Estados Unidos, donde establecieron centros de luz y aprendizaje como el Institute for Advanced Studies en Princeton o The New School for Social Research.&nbsp; En esa ocasión, un erudito escribió esto:</p>



<p>«¿No es curioso que en un mundo impregnado de odios irracionales que amenazan la propia civilización, hombres y mujeres —jóvenes y viejos— se desvinculen total o parcialmente de la corriente furiosa de la vida cotidiana para dedicarse al cultivo de la belleza, a la extensión del conocimiento, a la cura de enfermedades, a la mejora del sufrimiento,  como si los fanáticos no estuvieran simultáneamente difundiendo dolor, fealdad y sufrimiento?»<a id="_ftnref5" href="#_ftn5">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">5</mark></em></strong>]</a> Esos hombres y mujeres trajeron la mejor esperanza en arte y conocimiento a América. </p>



<p>En estos tiempos inciertos, quizá Estados Unidos tenga que devolver el favor que Hitler concedió sin querer, con Europa como receptáculo y renovado centro de luz y aprendizaje. <strong>En resumen, está a punto de producirse una migración inversa de talento</strong>.&nbsp; Agradecería una reacción contundente ante los patéticos reaccionarios de hoy. La afirmación sin tapujos de los valores europeos provocará el asentimiento de personas inteligentes de todos los lados del espectro político. El verdadero choque de civilizaciones es entre la inteligencia humana (no artificial) y la estupidez militante.</p>



<p><strong>-2-</strong></p>



<p>En segundo lugar, Europa tiene un problema migratorio que resulta real en contraste con el problema exagerado en el que se ha convertido en Estados Unidos, cuyas fronteras porosas durante décadas favorecieron la mano de obra barata y sin protección para cubrir empleos que ningún ciudadano nacido en Estados Unidos se dignó a aceptar. &nbsp;Era bueno para el negocio, pero en general una tontería.</p>



<p>Desde hace tiempo, los europeos tienen menos hijos de los que sus economías necesitan, así que abrieron las puertas de forma descuidada a una afluencia de personas —legales o ilegales, refugiados o no— procedentes de tan cerca como el norte de África y Asia Central, muchas de ellas con culturas que chocan con las tradiciones europeas y haciendo demandas mientras se negaban a integrarse. Esas personas son cargas, no activos.&nbsp; El hecho de que la extrema derecha aproveche este punto y se alimente de los pánicos morales no es razón para ignorar o descartar el desafío.</p>



<p>Cuando abrió las puertas a un millón de inmigrantes de Oriente Medio, la canciller alemana Angela Merkel dijo: «podemos manejarlo.»  Pues no lo hizo.  Buscando cubrir los vacíos entre las <em>clases laborieuses</em>, los europeos importaron nuevas <em>clases peligrosas<a id="_ftnref6" href="#_ftn6"><strong>[<mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">6</mark>]</strong></a></em>. La pregunta sigue siendo: ¿Cómo acoger a inmigrantes que contribuyan y enriquezcan las sociedades europeas? Es una tarea relativamente novedosa para un continente que en el pasado fue tierra de emigrantes: personas que no podían llegar a fin de mes pero que eran lo suficientemente valientes como para hacer las maletas y marcharse en busca de oportunidades. Contribuyeron al florecimiento de las Américas, desde Nueva York hasta Buenos Aires. La diversidad redefinió la identidad de forma positiva. Hoy, una nueva política migratoria europea, tanto estricta como selectiva, podría gestionarse de formas mucho superiores y racionales que el actual enfoque torpe estadounidense.</p>



<p><strong>-3-</strong></p>



<p>Tercero, en infraestructuras y defensa, Europa actual podría tomar una o dos páginas de algunas experiencias estadounidenses anteriores.  El argumento a favor de esto último ha sido bien argumentado por el banquero Felix Rohatyn, el «salvador» de la ciudad de Nueva York en su momento de necesidad en los años setenta.  Felix Rohatyn fue un firme defensor de <strong>los grandes proyectos de infraestructuras públicas<a id="_ftnref7" href="#_ftn7"><strong>[<em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">7</mark></em>]</strong></a></strong>, que consideraba esenciales para la prosperidad económica nacional, la creación de empleo y la competitividad internacional. Argumentó que todos los grandes presidentes estadounidenses habían defendido tales «esfuerzos audaces», citando ejemplos históricos como el canal Erie, el ferrocarril transcontinental, la presa Hoover, la GI Bill y el Sistema de Autopistas Interestatales como proyectos transformadores que unieron a la nación y crearon mayor prosperidad. El Sistema de Autopistas Interestatales, diseñado y realizado durante la presidencia de un general que lideró las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial, estaba íntimamente ligado a la necesidad de unir a la nación para proporcionar un enlace rápido para el despliegue de soldados y armamento. </p>



<p>Los líderes europeos podrían justificar grandes inversiones como una «respuesta» inteligente a la presión estadounidense de gastar sumas mayores para su propia defensa.&nbsp; Hoy China, competidor igual de Occidente, denomina a su propia inversión la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI).&nbsp; Es un movimiento estratégico astuto.</p>



<p>Estados Unidos está presionando a las naciones europeas para que aumenten sus presupuestos militares.&nbsp; ¿Más dinero para defensa?&nbsp; Sí, pero ¿qué tipo de presupuestos deberían tener?&nbsp; ¿Más dinero para comprar armas americanas a costa de sistemas de bienestar tambaleantes, o más fondos para fortalecer los pilares del desarrollo? Grandes proyectos de infraestructuras, si se diseñan correctamente, fortalecerían la unidad y, por tanto, ayudarían a superar los problemas de acción colectiva y a ganar apoyo popular.</p>



<p>Europa no debería disculparse ante los matones estadounidenses por la reticencia de su joven población a ser reclutada para luchar en frentes anticuados. La reticencia no es signo de decadencia, sino de alta civilización. Además, la guerra moderna es híbrida, en gran parte asimétrica, electrónica y automatizada<a id="_ftnref8" href="#_ftn8">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">8</mark></em></strong>]</a>. No depende mucho, como en Rusia y Ucrania, de carne de cañón humana. Sigue el antiguo dicho del general Sun Tzu: <strong>«El arte supremo de la guerra es someter al enemigo sin luchar»; </strong>es la forma más alta de habilidad para ganar superando el pensamiento, la maniobra y la inteligencia, la diplomacia y la estrategia para romper la resistencia enemiga o hacer innecesaria la batalla, logrando la victoria antes de que estalle el conflicto mediante una planificación y comprensión superiores, y circunstancias favorables, no fuerza bruta. </p>



<p>La propuesta aquí presentada es esencialmente bismarckiana, no pacifista, y por tanto debería ser aceptada tanto entre la derecha como entre la izquierda. En otras palabras, sigue la escuela del realismo geopolítico. Rusia debería prestar atención, y Estados Unidos también.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Me resulta divertido observar cuánto idealiza la nueva derecha estadounidense el pasado de Estados Unidos y exagera los problemas del presente.&nbsp; La razón parece ser una mezcla de ignorancia histórica, falta de contexto y ansiedad por ser desplazados por el rápido cambio social y tecnológico. Sobre la dinámica subyacente, véase Hartmut Rosa, <em>Social Acceleration</em>, Nueva York: Columbia University Press, 2013.</p>



<p><a id="_ftn2" href="#_ftnref2">[2]</a> Consulta «The Heritage Foundation pasa de MAGA a MEGA», <a href="https://www.politico.eu/article/the-heritage-foundation-goes-from-maga-to-mega-make-europe-great-again-donald-trump-us-influence/"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.politico.eu/article/the-heritage-foundation-goes-from-maga-to-mega-make-europe-great-again-donald-trump-us-influence/</mark></em></strong></a></p>



<p><a id="_ftn3" href="#_ftnref3">[3]</a> Véase<strong><em><a href=" https://ecfr.eu/article/reading-trumps-national-security-strategy-europe-through-a-distorted-lens/"><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color"> https://ecfr.eu/article/reading-trumps-national-security-strategy-europe-through-a-distorted-lens/</mark></a></em></strong></p>



<p><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> Stefan Zweig, <em>El mundo de ayer.&nbsp; Una autobiografía</em>, con una introducción de Harry Zohn.&nbsp; Lincoln y Londres, University of Nebraska Press, 1964 (primera edición en inglés, 1943).&nbsp; Merece mucho la pena releerlo, pero quitando el aguijón de la desesperación cultural.</p>



<p><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Abraham Flexner, «La utilidad del conocimiento inútil,» <em>Harpers</em>, número 179, junio-noviembre de 1939.</p>



<p><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Los términos fueron acuñados por Louis Chevalier (1958) en referencia a la estratificación y la criminalidad en Europa en el siglo XIX. Louis Chevalier, <a href="https://www.google.com/search?q=Classes+laborieuses+et+classes+dangereuses+%C3%A0+Paris+au+XIXe+si%C3%A8cle&amp;sca_esv=abeb4f522ce11e62&amp;source=hp&amp;ei=szRAadG2KOiuptQPqajZuA8&amp;iflsig=AOw8s4IAAAAAaUBCw_Wa_zpVIesLKtBPIiwfxVs9wHfK&amp;oq=Chevalier%2C++Classes&amp;gs_lp=Egdnd3Mtd2l6IhNDaGV2YWxpZXIsICBDbGFzc2VzKgIIATIGEAAYFhgeMgYQABgWGB4yBhAAGBYYHjILEAAYgAQYhgMYigUyCxAAGIAEGIYDGIoFMggQABiABBiiBDIFEAAY7wUyBRAAGO8FMgUQABjvBTIIEAAYgAQYogRI70hQAFjeJHAAeACQAQCYAZsBoAGXC6oBBDE3LjK4AQHIAQD4AQGYAhOgAqAMwgIIEAAYgAQYsQPCAgsQLhiABBixAxiDAcICDhAuGIAEGLEDGIMBGIoFwgIOEAAYgAQYsQMYgwEYigXCAhEQLhiABBixAxjRAxiDARjHAcICBRAAGIAEwgIUEC4YgAQYsQMYgwEYxwEYjgUYrwHCAgsQABiABBixAxiDAcICCBAuGIAEGLEDwgIOEC4YgAQYsQMY0QMYxwHCAgsQLhiABBjRAxjHAcICGhAuGIAEGLEDGIMBGMcBGJgFGJkFGJ4FGK8BwgIUEC4YgAQYxwEYmAUYmQUYngUYrwHCAhcQLhiABBixAxjHARiYBRiZBRieBRivAcICDhAuGIAEGMcBGI4FGK8BwgIFEC4YgATCAgsQLhiABBjHARivAcICCBAAGBYYChgemAMAkgcEMTcuMqAH44cCsgcEMTcuMrgHoAzCBwYyLTE4LjHIB1qACAA&amp;sclient=gws-wiz&amp;mstk=AUtExfA8WLa8P0RfDQVf7HRykvslIfAXrkUSs_367NBcjV0dkn4kP2y_ixAY8AwpKIDBvSDmtNo1OXRtaS8fBMyRz_L1Tltxg1wU7sM4Y5a-Z-1IgOGoDWuqgpQn1A_4H6Y5P08&amp;csui=3&amp;ved=2ahUKEwi3g9um_7-RAxWKFmIAHUKGGugQgK4QegQIARAE"><em>Classes laborieuses et classes dangereuses à Paris au XIXe </em></a>&nbsp;siècle (Clases trabajadoras y peligrosas en el París del siglo XIX). El libro analizaba a los trabajadores pobres parisinos, vinculando sus precarias condiciones de vida (pobreza, crimen, locura, prostitución) con ansiedades demográficas y sociales más amplias, desafiando las visiones históricas al mostrar cómo los pobres eran percibidos como una amenaza para la sociedad burguesa.&nbsp;</p>



<p><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a> Felix Rohatyn, <em>Audaz Empeños</em>. Nueva York: Simon and Schuster, 2011.</p>



<p><a href="#_ftnref8" id="_ftn8">[8]</a> Estas características esperan una edición actualizada del clásico libro de Martin Van Creveld, <em>The Transformation of War</em>, New York: Simon and Schuster, 1991, o un nuevo libro en una línea similar.</p>
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		<title>Las estrategias en un mundo multipolar</title>
		<link>https://opinionsur.org.ar/wp/las-estrategias-en-un-mundo-multipolar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Oct 2025 15:07:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En materia geopolítica, los cambios estructurales –cambios de fondo—afirman su primacía más allá de la voluntad individual y colectiva, y en especial más allá de las preferencias ideológicas y veleidades &#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://opinionsur.org.ar/wp/las-estrategias-en-un-mundo-multipolar/">Las estrategias en un mundo multipolar</a> aparece primero en <a href="https://opinionsur.org.ar/wp">Opinion Sur</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>En materia geopolítica, los cambios estructurales –cambios de fondo—afirman su primacía más allá de la voluntad individual y colectiva, y en especial más allá de las preferencias ideológicas y veleidades personales de los líderes, por poderosos que éstos aparenten. Sobre esta base real e inevitable (premisa fundamental del realismo analítico<a id="_ftnref1" href="#_ftn1">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">1</mark></em></strong>]</a>) se yergue un campo de opciones estratégicas, buenas y malas, a cargo de quienes estén a cargo de un país.</p>



<p>Desde 1990 hasta estos días, la distribución del poder mundial ha pasado por tres etapas: el fin de un largo período bipolar, un corto período unipolar, y el actual período multipolar. Es útil repasar la historia de las relaciones internacionales preguntando cómo se sitúan las dirigencias de los países principales respecto de sí mismos y de los otros en el campo de opciones estratégicas.</p>



<p>Cuando la composición de lugar es realista y sensata, las políticas que siguen los líderes pueden conducir a un equilibrio de poder sostenido y por ende a una paz más o menos duradera. Un ejemplo de estrategia inteligente es la política de los EE. UU. con Europa occidental después de la Segunda Guerra Mundial, frente a la Unión Soviética. Fue una política de contención, basada en el crecimiento económico y la disuasión nuclear. Pero vale constatar también que de una parte y otra en el sistema bipolar se cometieron errores estratégicos que hicieron peligrar seriamente a todo el esquema.&nbsp; Uno fue la intromisión soviética en Cuba, y otro fue la intervención norteamericana en Vietnam. Las dos superpotencias pudieron superar ambas y evitar una catástrofe general.</p>



<p>Con el fin de la Guerra Fría (por implosión de la Unión Soviética), el mundo pasó a un dominio unipolar, a cargo de los Estados Unidos. Este período duró veinte años e indujo comprensiblemente a acciones unilaterales <em>urbi et orbi</em>, a un consenso neoliberal forzado, y a una estrategia riesgosa de ayudar a China que con el pasar del tiempo se volvió contraproducente. La hegemonía norteamericana se encandiló con una visión del “fin de la historia” capitalista, liberal y democrática, conducente a un solo modelo social y a una paz universal duradera.&nbsp; La visión fue al mismo tiempo luminosa y enceguecedora.&nbsp; El desarrollo económico creó rivales estratégicos, y la difusión del credo democrático multiplicó por reacción las alternativas. Los EE. UU., que siempre se consideraron un país excepcional, no pudieron hacer de esa excepción una regla universal. El tiro salió por la culata.</p>



<p>A partir del 2010 el mundo cambió.&nbsp; Surgieron y resurgieron otras potencias y se pasó a un mundo multipolar. Los EE. UU. tienen que compartir poder con China y Rusia.&nbsp; La India les sigue hoy de cerca y entra al club de los mayores.&nbsp; Potencias intermedias como Turquía y Brasil adquieren mayor autonomía, y se asoman algunos países africanos y otros del sur global con una alineación más pragmática y cambiante que la que tuvieron otrora. La cuestión principal es cómo encara cada país y sector –antiguos y nuevos&#8211; la realidad multipolar. ¿Qué estrategias adoptan como modo de adaptación? ¿Qué significan hoy las alianzas?</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Las malas decisiones</strong></h4>



<p>La &#8216;definición de la situación’ es un concepto sociológico fundamental que se refiere a la comprensión compartida que tienen los individuos sobre un contexto o situación social en particular. Abarca lo que las personas creen que está sucediendo, lo que se espera de ellas y de los demás en ese entorno.</p>



<p>En algunos grandes centros de poder, la definición de la situación internacional es, a mi juicio, equivocada.&nbsp; Por lo tanto, conduce a promulgar estrategias que llevan a un callejón sin salida, o peor, con salidas catastróficas.</p>



<p>Los Estados Unidos, en particular la administración Trump, se empecinan en pensar que se encuentran en un mundo todavía unipolar.&nbsp; El nativismo, el cierre de fronteras, la autarquía, y el mercantilismo tarifario, giran en torno a una visión de Norteamérica como el poder hegemónico incontestado.&nbsp; Frente al desafío chino, estarían dispuestos a volver a una Guerra Fría, es decir, a un mundo bipolar transitorio, con una eventual “derrota” de China como fue la “derrota” de la Unión Soviética.</p>



<p>Con tal disposición, los EE. UU. estan dispuestos a abandonar viejos aliados, romper alianzas, y prepararse a un conflicto frontal en Asia. Desde esa perspectiva, no vale la pena agredir a Rusia, sí tratar que se desprenda de la órbita china, y menoscabar a Europa para que modere su postura agresiva en Ucrania y acepte que esa guerra está perdida. Sobre este último punto, la posición norteamericana es más realista que la postura europea.</p>



<p>Pero en el terreno de confrontación principal, los EE. UU. se niegan a entender que China es una república de ingenieros cuya legitimidad se basa en un gigantesco y eficaz desarrollo de infraestructura y tecnología que ya supera a los EE. UU. (una república de abogados) y lleva la delantera en temas como la inteligencia artificial.<a id="_ftnref2" href="#_ftn2">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">2</mark></em></strong>]</a>  La economía china es ya un 30 porciento mayor que la norteamericana si se toma en cuenta el poder adquisitivo.  Supera en más de un tercio la capacidad manufacturera norteamericana, y genera muchas más patentes en ciencia y tecnología. La cantidad mayor se ha vuelto calidad superior.   El talón de Aquiles del sistema chino es su centralismo exagerado, su falta de mecanismos de autocorrección en política, y su temor frente a la potencialidad de un pueblo libre, miedo curioso en una república supuestamente “popular.”</p>



<p>China quiere ser el poder hegemónico en su región, y los Estados Unidos se proponen impedirlo, si es necesario por la fuerza.&nbsp; En esa pulseada, los norteamericanos llevan las de perder. Una estrategia de contención como la actual es peligrosa y poco efectiva.&nbsp; Mucho mejor sería una estrategia de re-equilibrio con China a través de alianzas inteligentes para sumar recursos y capacidad productiva con aliados, en vez de descartarlos y tratarlos mal.&nbsp; Con el derrotero actual sólo la paciencia estratégica y la sabiduría de Confucio podrán evitar una conflagración de consecuencia universal.</p>



<p>En el terreno europeo, la definición de la situación es tan equivocada que a veces parece demencial. Las autoridades de la Unión Europea consideran a la Federación Rusa como una amenaza existencial.&nbsp; Consideran a Ucrania como un baluarte fundamental de su seguridad colectiva frente a una invasión rusa que bien podría extenderse a casi toda Europa Occidental.&nbsp; Quieren continuar la guerra hasta una supuesta victoria final con la OTAN a la cabeza. La pretensión es ilusoria.&nbsp;</p>



<p>En realidad, la actual dirigencia europea quiere prolongar la guerra con la participación continua y creciente de los Estados Unidos para que éstos no se vayan de Europa después de un cese del fuego.&nbsp; Si los EE. UU. se retiran de Europa –parcial o totalmente—los países europeos quedarían a la intemperie sin un pilar fundamental de su integración, que es la supuesta amenaza rusa bajo el paraguas nuclear norteamericano. Se produciría un “sálvese quien pueda”.&nbsp; En otras palabras, la U.E. se enfrentaría a un problema de acción colectiva sin solución. Hasta hoy la presencia norteamericana en Europa ha actuado como pacificadora de rivalidades y tensiones.&nbsp; La función principal de la OTAN después del mundo bipolar y luego unipolar ha sido evitar, con el peso de los EE. UU., la dispersión de la alianza. Es una función dirigida más hacia adentro que hacia fuera.</p>



<p>Hay más y (para algunos) peor en el panorama europeo.&nbsp; En pocos años más, es concebible que los gobiernos democráticos y liberales en países tan importantes como Francia y Alemania, y también en el Reino Unido, sean reemplazados por regímenes “iliberales” reacios al proyecto de la Unión Europea en materia económica, social, y cultural.&nbsp; Se está acabando el tiempo para personajes como Macron, Merz, y Starmer, y sus reemplazos bien pueden ser los líderes de la derecha dura en cada país.&nbsp; En ese caso, la Unión Europea quedará reducida a una unión de papel. En Inglaterra el señor Nigel Farrage podrá ocupar 10 Downing Street. Como en la primera mitad del siglo 20, Europa será otra vez multipolar (y peligrosa).&nbsp; Los EE. UU. se habrán alejado (harán arreglos parciales sin garantías de seguridad) y Rusia se volverá a acercar, no con tanques y drones, sino con arreglos comerciales e inversiones.&nbsp; Igual que los chinos, los rusos, a su manera y en plena guerra regional, ejercen la paciencia estratégica frente al mundo occidental.&nbsp; Esperan. Para ellos es una mejor “definición de la situación.”</p>



<p>Desde una postura realista –no lo suficientemente difundida—un mundo multipolar es más peligroso que los mundos bipolar y unipolar que lo precedieron.&nbsp; Si cada país o centro de poder busca, como es lógico, aumentar su fuerza, aunque mas no sea que por precaución, se multiplicarán los conflictos en ausencia de instancias superiores de control. Atrás se han quedado tanto la cruzada neoliberal como las instituciones multilaterales, hoy muy debilitadas.&nbsp; El problema es que los nacionalismos que los reemplazan por doquier son incapaces de acciones conjuntas de carácter positivo.&nbsp; Por definición, son reaccionarios y negativos, más prontos a la destrucción que a la construcción.</p>



<p>Frente a esta situación de anarquía potenciada, se necesitará mucha habilidad por parte de los más fuertes y también de los que les siguen, para mantener equilibrios de poder y evitar que la sangre llegue al rio.  Los más sabios no serán profetas sino equilibristas, con sentido de responsabilidad.<a id="_ftnref3" href="#_ftn3">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">3</mark></em></strong>]</a></p>



<p>Una buena noticia es que aumentará la autonomía relativa de los poderes menores y dependientes en cada zona de influencia de los hegemónicos.&nbsp; Habrá <strong>mayor fluidez</strong> en las alianzas, si son bien manejadas, sin demasiada sumisión ni demasiada provocación.</p>



<p>Desde una perspectiva realista se pueden ver con bastante claridad las malas políticas, porque se pueden prever sus consecuencias con la precisión de causa a efecto.&nbsp; En contrapartida, no se pueden prescribir políticas buenas.&nbsp; La responsabilidad y la moral en materia política son específicas y circunstanciales, más arte que ciencia, en la tradición de Maquiavelo.</p>



<p>Hoy estamos lejos todavía de esta postura prudencial.&nbsp; Por el momento pululan convicciones ciegas y errores de definición de la situación. Para concluir daré un ejemplo: el de la política exterior argentina bajo la dirección del presidente Milei. El nos pone frente a un dilema que parece una caricatura de la distinción de Max Weber entre una política de la convicción y una política de la responsabilidad.</p>



<p>El político que se guía por una convicción a ultranza aparece como un ingenuo, o en el peor de los casos un fanático, obsesionado por la pureza de sus ideales, pero ciego a la complejidad de lo real e incapaz de atender a las consecuencias de sus actos. La ética de la convicción sería la pauta de conducta del político irresponsable; el buen político, por el contrario, sólo puede adoptar la ética de la responsabilidad.</p>



<p>La adhesión incondicional a la política internacional del presidente estadounidense, y a la política agresiva de Israel en Medio Oriente, sólo conducen a consecuencias nefastas e impensadas. Uno es un superpoder rebelde (<em>rogue state</em>) y el otro un estado canalla.&nbsp; Frente a ellos corresponde citar las expresiones del único estadista realista norteamericano de los últimos tiempos –Henry Kissinger: “Ser enemigo de los Estados Unidos es peligroso; ser su amigo es fatal.”&nbsp; Mas aun en el caso de un país disminuido como la Argentina, para el que la sorna de Kissinger tendría estas palabras, dirigidas originalmente a Chile: “Es un puñal que apunta al corazón de la Antártida.” Con una salvedad: en la Argentina ese puñal se ha vuelto un cortaplumas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> El realismo, en la teoría de las relaciones internacionales, considera la política mundial como una competencia permanente entre estados con intereses propios que compiten por poder y posicionamiento dentro de un sistema global anárquico desprovisto de una autoridad centralizada.</p>



<p><a id="_ftn2" href="#_ftnref2"></a><a id="_ftn1" href="#_ftnref1">[</a><a href="#_ftn2">2</a><a id="_ftn1" href="#_ftnref1">]</a> Dan Yang, <em>Breakneck.</em>  <em>China’s Quest to Engineer the Future</em>.  New York: W.W. Norton, 2025. A veces el reconocimiento asoma en artículos que publican ocasionalmente periódicos como <em>The New York Times</em>, pero no penetra ni la conciencia popular ni la ideología nacionalista dominante.  Ver por ejemplo el artículo de  Kurt Campbell y Rush Doshi, “America Alone Can’t Match China,” <em>The New York Times</em>, Septiembre 9, 2025.</p>



<p><a id="_ftn3" href="#_ftnref3">[3]</a> El tratamiento del tema por parte de Max Weber es insuperable.  Ver <a href="https://letraslibres.com/revista/max-weber-la-conviccion-y-la-responsabilidad/"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://letraslibres.com/revista/max-weber-la-conviccion-y-la-responsabilidad/</mark></em></strong></a></p>



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		<title>UN PARAM0 QUE LLAMAN PAZ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Sep 2025 20:02:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>En Ucrania no podemos esperar una paz duradera y verdadera, sino una guerra congelada y tal vez celebrada como corresponde en un carnaval sangriento y mentiroso.  Pero será, si es </em>&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En Ucrania no podemos esperar una paz duradera y verdadera, sino una guerra congelada y tal vez celebrada como corresponde en un carnaval sangriento y mentiroso.  Pero será, si es que pasa, por lo menos una tregua.</em></p>



<p>El título de esta nota es copia de una conocida frase atribuida al historiador romano Tácito: «A la rapiña, el asesinato y el robo los llaman con nombre falso gobernar, y donde crean un desierto, lo llaman paz». Se aplica especialmente a la guerra en Ucrania y a las negociaciones entre dos dictadores –el ruso experimentado y el norteamericano improvisado—con sus séquitos respectivos<a id="_ftnref1" href="#_ftn1">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">1</mark></em></strong>]</a>.</p>



<p>La ocasión es el desenlace previsible de la invasión rusa en Ucrania, que después de tres largos años y cientos de miles de muertos<a id="_ftnref2" href="#_ftn2">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">2</mark></em></strong>]</a> &#8211;ciudades devastadas, poblaciones muertas, capturadas y desplazadas— se acaba con un ejército ucraniano exhausto, rodeado, y al borde del colapso.</p>



<p>Se enfrentan no sólo dos ejércitos sino también dos narrativas.&nbsp; Por un lado, los rusos se sintieron seriamente amenazados con la expansión de la OTAN hacia el Este y pusieron a Ucrania como la última frontera donde esa alianza debía parar.&nbsp; Cuando la OTAN la sobrepasó, los rusos invadieron.&nbsp; Por su parte, los ucranianos sorprendieron a los invasores con una resistencia empedernida y valiente.&nbsp; Los dos se demonizaron. En ambos casos se cumplió al pie de la letra la frase que un señor francés inventó en 1868, y que rima en su versión original: “<em>Cet animal est très méchant; quand on l&#8217;attaque, il se défend</em>” (Este animal es muy malo; cuando se le ataca, se defiende).</p>



<p>Sobre el páramo resultante la supuesta paz habrá de comprender la pérdida de un quinto de territorio del país invadido, y la muy problemática reconstrucción del territorio “soberano” que queda, con garantías de seguridad por parte de los Estados Unidos y sus sumisos aliados europeos<a id="_ftnref3" href="#_ftn3">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">3</mark></em></strong>]</a>.  En vez de paz, el término más preciso es “guerra congelada”, cuyo modelo es el vetusto esquema de las dos Coreas.  Una guerra congelada es una situación en la que un conflicto armado ha terminado en términos prácticos, pero no ha sido resuelto formalmente mediante un tratado de paz o acuerdo. En esencia, la lucha activa ha cesado, pero las causas subyacentes del conflicto permanecen sin resolverse, y la tensión y el riesgo de reanudación del conflicto siguen presentes. </p>



<p>Un tema para todas las partes concurrentes – Este, Oeste, y en el medio un país despanzurrado—es cómo <strong>disfrazar</strong> el resultado tan tétrico como innecesario. Por un lado, habrá una victoria rusa de la que no le convendrá a ese país jactarse demasiado (al igual que Israel en otro contexto, Rusia no logra disfrazar su opresión como una liberación).  Por el otro, habrá una gran concesión estratégica de lo que queda del clásico mundo occidental, que deberá “vender” en casa y afuera &#8212;<em>urbi et orbi&#8211;</em> como un triunfo diplomático. </p>



<p>Sabemos que el presidente Trump es un maestro en la organización de un carnaval<a id="_ftnref4" href="#_ftn4">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">4</mark></em></strong>]</a>, pero el presidente Putin tiene el mejor disfraz. ¿Qué quedará en el terreno y en el camino a ese terreno en su contexto? En otras palabras ¿Cuáles son las asignaturas pendientes en los años venideros?</p>



<h4 class="wp-block-heading"> <strong>Primero, consideremos el terreno. </strong></h4>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>La población</em>: La población en Ucrania ha disminuido en unos 10 millones de habitantes desde 2014 y de unos 8 millones desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022, según el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). Estas cifras son estimaciones optimistas. El país ha entrado en una espiral demográfica descendiente y catastrófica.</li>



<li> <em>La concesión territorial</em>: Ucrania perderá el 20% de su territorio. Rusia se quedará con buena parte del Este del país y con Crimea.</li>



<li><em>Las garantías:</em> Como en Corea, serían un “gatillo” de seguridad para evitar una futura invasión, poniendo un contingente militar “carne de cañón” de potencias garantes. ¿Irán tropas norteamericanas para armar el gatillo?  No: serán tropas europeas.  El lema norteamericano es “animémonos y vayan.” Esas garantías soslayan y abandonan el famoso artículo 5 de la OTAN<a id="_ftnref5" href="#_ftn5">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">5</mark></em></strong>]</a>, organización a la que Ucrania deberá renunciar <em>sine die</em>, es decir para siempre.</li>



<li><em>La reconstrucción</em>: ¿Volverán los emigrados y desplazados a su país en ruinas? Tendrán que frenar la espiral demográfica descendente. ¿Quién financiará la reconstrucción de la infraestructura material y electrónica del país?  ¿Qué inversores tendrán confianza y garantías económicas para invertir en el desarrollo futuro del país? ¿Qué condiciones leoninas impondrán los inversores, sobre todo con la emergente matriz tributaria de los EE. UU., Rusia y China?</li>



<li><em>La corrupción</em>: Es el mayor contrapeso al patriotismo ucraniano.  Dada la compleja historia del país ¿cómo controlar la corrupción endémica, tanto la vinculada a Rusia como a los EE. UU.?</li>
</ul>



<h4 class="wp-block-heading">         <strong>Segundo, consideremos el contexto.</strong></h4>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>Impotencia de la OTAN</em>:  Las garantías de seguridad del futuro estado residual ucraniano (en inglés <em>rump state</em>), al soslayar el artículo 5 de la OTAN y al pasar por sobre encima del conjunto, indicarán a las claras que la organización no tiene muchas posibilidades de tenerse en pie.  Será sólo un rótulo, no un verdadero agente disuasivo frente a arreglos y transacciones variables entre poderes &#8211;por encima, por debajo, y por el costado de la aparentemente poderosa alianza provocadora que se llama defensiva. </li>



<li><em>Tensión permanente</em> entre Rusia y los países europeos, que sólo disminuirá a medida que algunos de ellos se corran del lado de la internacional de derecha.</li>



<li><em>Beneficio estratégico</em> neto para China, aun cuando exista un mayor acercamiento de los EE. UU. con Rusia.</li>



<li><em>Abdicación</em> de la Unión Europea<a id="_ftnref6" href="#_ftn6">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">6</mark></em></strong>]</a> como potencia/bloque independiente, a pesar (o a causa) de su rearmamento (patrocinado por los EE. UU.), que aumenta en proporción inversa al bienestar social de los países miembros. La reconducción del gasto público hacia la preparación bélica es alarmante.</li>



<li><em>Merma importante</em> del prestigio y <em>soft power</em> norteamericano en el concierto de las naciones, en especial la merma del prestigio de la democracia liberal modelo anglosajón. Hay un reemplazo de ese modelo por lo que C. Wright Mills en 1956 definió como “realismo chiflado” (<em>crackpot realism</em>) en su estudio sobre la elite del poder. Consiste en la toma de decisiones altamente riesgosas creyendo que uno es excepcionalmente racional.</li>



<li><em>Alivio de uno de los factores de distracción </em>norteamericana (el otro está en Medio Oriente) en la contienda estratégica principal entre los EE. UU. y China.</li>
</ul>



<p>En resumen, y escribo estas líneas al correr de las negociaciones en curso en las capitales pertinentes (Washington, Moscú, Kiev, Londres y Bruselas), no podemos esperar una paz duradera y verdadera, sino una guerra congelada y tal vez celebrada como corresponde en un carnaval sangriento y mentiroso.&nbsp; Pero será, si es que pasa, por lo menos una tregua. El presidente de los EE. UU. ya se ha candidateado al premio Nobel de la paz. ¡Qué tiempos vivimos, qué costumbres tenemos!</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a id="_ftn1" href="#_ftnref1">[1]</a> Ver <a href="https://www.economist.com/united-states/2025/08/14/the-real-collusion-between-donald-trump-and-vladimir-putin?giftId=daabac42-3f33-47d7-94ce-71041d4780bc&amp;utm_campaign=gifted_article"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.economist.com/united-states/2025/08/14/the-real-collusion-between-donald-trump-and-vladimir-putin?giftId=daabac42-3f33-47d7-94ce-71041d4780bc&amp;utm_campaign=gifted_article</mark></em></strong></a></p>



<p><a id="_ftn2" href="#_ftnref2">[2]</a> Para una estimación, ver <a href="https://www.nytimes.com/2025/06/03/us/politics/russia-ukraine-troop-casualties.html"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.nytimes.com/2025/06/03/us/politics/russia-ukraine-troop-casualties.html</mark></em></strong></a> Son más de un millón y medio, y seguimos contando.</p>



<p><a id="_ftn3" href="#_ftnref3">[3]</a> Sobre la sumisión europea, para muestra basta un botón: <a href="https://www.bloomberg.com/news/newsletters/2025-08-18/zelenskiy-allies-set-to-plead-with-trump-to-stand-behind-ukraine?cmpid=081825_morningamer&amp;utm_medium=email&amp;utm_source=newsletter&amp;utm_term=250818&amp;utm_campaign=morningamer"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.bloomberg.com/news/newsletters/2025-08-18/zelenskiy-allies-set-to-plead-with-trump-to-stand-behind-ukraine?cmpid=081825_morningamer&amp;utm_medium=email&amp;utm_source=newsletter&amp;utm_term=250818&amp;utm_campaign=morningamer</mark></em></strong></a></p>



<p>Comparar el resultado tardío en Ucrania con el de la Guerra de Invierno entre Finlandia y la URSS (1939-40).</p>



<figure class="wp-block-table"><table class="has-fixed-layout"><tbody><tr><td colspan="2">Fue una victoria pírrica soviética, que resumo:</td></tr><tr><td>Consecuencias</td><td colspan="2"><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Paz_de_Mosc%C3%BA"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Tratado de Paz de Moscú</mark></em></strong></a></td></tr><tr><td>Cambios  territoriales</td><td colspan="2">Finlandia cede a la Unión Soviética las islas del golfo de Finlandia, el istmo de Carelia, la mayor parte de la provincia de Viipuri, la zona de Salla, la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pen%C3%ADnsula_de_Ribachi">península de Ribachi</a> y un arrendamiento por treinta años de la península de Hanko.</td></tr><tr><td></td><td></td><td></td></tr></tbody></table></figure>



<p>Ver también el magnífico discurso de cesión por parte del Mariscal Mannerheim, un hombre de estado muy superior a Zelensky, en un país sin corrupción.</p>



<p>Ver Juan Eugenio Corradi, “<a href="https://opinionsur.org.ar/wp/como-se-acaba-una-guerra-desdichada/"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Cómo se acaba una guerra desdichada</mark></em></strong></a>,”  <em>Opinión Sur</em>, Octubre 2023, en el que reproduzco el discurso de Mannerheim, que he traducido al español.</p>



<p><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> Uso el término en el sentido propuesto por Mijaíl Bajktin, que definía lo carnavalesco como una ceremonia del mundo&nbsp; al revés, que suscita de tanto en tanto el interés de todo un pueblo, como retribución o venganza simbólica frente al status quo. En su teoría literaria, lo carnavalesco se refiere a un fenómeno cultural y literario que involucra la inversión de normas sociales, la risa colectiva y la celebración de lo grotesco, a menudo asociado con el carnaval tradicional. La aspiración al premio Nobel de la Paz es una instancia ejemplar de lo carnavalesco.</p>



<p><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> El Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte establece el principio de defensa colectiva de la OTAN. Si un país miembro de la OTAN es atacado, se considera que todos los demás miembros han sido atacados, y están obligados a tomar las medidas que consideren necesarias para ayudar al país atacado, incluyendo el uso de la fuerza armada.&nbsp;</p>



<p><a id="_ftn6" href="#_ftnref6">[6]</a> Para una teoría de la abdicación colectiva, ver la contribución de Ivan Ermakoff: <a href="https://www.dukeupress.edu/ruling-oneself-out"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.dukeupress.edu/ruling-oneself-out</mark></em></strong></a></p>



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		<title>EL LEGADO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Aug 2025 19:23:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>La dominación extralimitada de los Estados Unidos en el presente dejar</em>á<em> en el futuro a vista de todos adentro y afuera, una sociedad destartalada.</em></p>
<p>___________________________________________________________________</p>
<p>Decía Oscar Wilde con &#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La dominación extralimitada de los Estados Unidos en el presente dejar</em>á<em> en el futuro a vista de todos adentro y afuera, una sociedad destartalada.</em></p>



<p>___________________________________________________________________</p>



<p>Decía Oscar Wilde con sorna que la predicción es un arte muy difícil –sobre todo la predicción del futuro.  En las ciencias exactas y experimentales la tarea es bastante sencilla, aunque siempre hipotética y a veces no exitosa.  En las ciencias sociales la tarea es tan compleja que pocos se atreven a emprenderla para evitar el ridículo.  Aun así, en las relaciones humanas dos cosas son ciertas con respecto al futuro.  Como dice el refrán popular inglés, son la muerte y los impuestos. De estos dos nadie escapa, aunque los intentos han sido muchos –todos inútiles y algunos divertidos. Daré un ejemplo muy conocido en el Oriente Medio, a veces atribuido a una colección de cuentos persas, y otras veces a uno de los cuentos árabes reunidos en <em>Las Mil y Una Noches.</em></p>



<p>Un criado de Bagdad (hoy Iraq), al ir al mercado, vio a la Muerte con un gesto amenazante. Aterrorizado, le pidió a su amo un caballo para huir a Isfahán (hoy Irán), pensando que allí estaría a salvo. El mercader, compadecido, le dio el caballo, y el criado huyó. Por la tarde, el propio mercader fue al mercado y también vio a la Muerte, quien le explicó que no estaba amenazando al criado, sino que se sorprendió de verlo en Bagdad, porque su cita con la muerte era esa noche en Isfahán.  </p>



<p>Un caso notable y más reciente es el de un famoso corredor maratónico de la India que siguió entrenándose y corriendo hasta la edad (probable) de 114 años. El 14 de julio del año en curso Fauja Singh salió de su casa a caminar, como lo hacía todos los días para mantenerse en forma.&nbsp; Fue allí que lo atropelló y mató un vehículo utilitario deportivo que iba a toda velocidad.&nbsp; Durante más de un siglo Singh burló a la muerte corriendo, pero aun así no pudo evitar que se cumpliera su sentencia. Ni el más soberbio ni el más astuto, ni el más suertudo puede escapar a su designación. La parca ronda siempre como ejecutora del destino.</p>



<p>Tenemos, eso sí, la imaginación para pensar lo que puede suceder después de lo inevitable –algo así como nuestro pasado resumido en una lápida por un travieso escultor. Es una forma de comentar o dialogar con nuestra descendencia. Muchos llaman a esta figura <strong>el legado</strong>. ¿Qué es lo que queda de lo que hemos hecho, y cómo se comenta?</p>



<p>El pasado futuro es una obsesión frecuente en cualquier hombre o mujer de estado y en muchos otros también. Quieren sobrevivirse a medida. El caso mejor logrado es el de Winston Churchill: <em>“</em><em>La historia será amable conmigo porque tengo la intención de escribirla.”</em></p>



<p>Con esa vara de medición, los hombres y mujeres de estado en nuestros tiempos revelan una mediocridad apabullante.  No existe ningún Churchill ni su equivalente.  Ninguno de ellos tiene la capacidad de hacer historia y muchos menos la intención o la preparación para escribirla. Ni en su prudencia ni en su osadía hacen cosas memorables. Entre los prudentes podemos hacer desfilar a los tecnócratas de la Unión Europea.  Los retrata la feroz descripción de William Blake: <em>“Prudencia es una solterona rica, vieja y fea siempre cortejada por la Incapacidad.” </em> Mas contundente aún es la profecía de Max Weber sobre los futuros eurócratas: “<em>Especialistas sin espíritu, hedonistas sin corazón, estas nulidades se imaginan haber alcanzado un estadio de la humanidad superior a todos los anteriores.”</em> En cuanto a los osados y los autoritarios, sólo practican el vituperio lanzando insultos en un lenguaje estercolero para encubrir políticas de medio pelo. Sus legados se borrarán como castillitos de arena –ni monumentos ni epitafios que valgan la pena.</p>



<p>En este conjunto bastante deplorable de lideres mundiales se destaca un personaje que es una excepción y no precisamente por bueno.  Se trata por supuesto del actual presidente de los Estados Unidos.  Es un hombre exagerado, con poder exagerado en un país exagerado.  Todas esas exageraciones le han de merecer, cuando perezca, un epitafio al que ninguno de sus amigos y enemigos podrá aspirar.  El epitafio que imagino para él es bastante conocido en el mundo hispano, y su sentido se remonta hasta el Eclesiastés.  Reza así:</p>



<p>&nbsp;</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-plain is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<blockquote class="wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>Aquí yace un hombre que hizo bien y que hizo mal.</em></p>



<pre class="wp-block-preformatted"><em>El mal lo hizo muy bien y el bien lo hizo muy mal.</em></pre>



<pre class="wp-block-preformatted"><em>El descansa en paz y nosotros también.</em></pre>
</blockquote>
</blockquote>



<p>Su caso es especial y no es fácil de interpretar.  Para hacerlo conviene desgajar la personalidad (sin duda patológica, narcisista y agrandada), del volumen de poder (enorme), el estilo de la sustancia, las palabras de las cosas, el impulso de los frenos, las causas de los efectos, el corto plazo del largo, lo efímero de lo permanente. En esta nota me concentraré en algunos temas de geopolítica en términos del impacto de las medidas de la administración norteamericana en el (des)orden mundial. Debo anticipar que, en este campo, algunas de las medidas en el interior han de incidir mucho fuera de las fronteras. Estas medidas son las siguientes en las áreas marcadas:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Salud pública</li>



<li>Investigación científica</li>



<li>Educación</li>



<li>Inmigración</li>



<li>Sustitución de importaciones</li>



<li>Separación de estado y religión</li>



<li>Politización del orden institucional</li>
</ul>



<p>No entraré en detalles sobre cada uno de estos puntos porque merecerían sendos seminarios.  Para estudiarlos puedo referir al lector a un documento detallado que se titula <em>Project 2025</em><a id="_ftnref1" href="#_ftn1">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">1</mark></em></strong>]</a>, pues las medidas del ejecutivo a veces parecen calcadas sobre su texto.  Sin embargo, debo advertir que las medidas no se ajustan a un plan racional.  Son intuitivas, erráticas y con frecuencia contradictorias.  Muchas son brutales y ejecutadas sin escrúpulos.  La suma del poder público lo permite. Tienen en común el propósito de destruir por sobre la voluntad de construir.  No hay propuestas de alternativas y en varios casos (salud, investigación científica de base, ayuda extranjera, cambio climático) no las habrá. A pesar de la notoria concentración del poder, el efecto neto de estas medidas es centrífugo y no centrípeto. Desde una perspectiva geopolítica debilitan seriamente la hegemonía de los Estados Unidos a pesar de las bravuconadas y prepotencia.</p>



<p>El aislacionismo norteamericano tendrá otro efecto no deseado: la imitación defensiva de otros países en una estampida de “sálvese quien pueda.”&nbsp; Lejos de crear un nuevo equilibrio entre estados, aumentará la anarquía, con un añadido aún peor: la proliferación nuclear. Muchos aprenderán la lección de un mal actor internacional: Corea del Norte.&nbsp; Quien tiene la bomba no se deja arriar por quien sea.</p>



<p>La faceta económica del aislacionismo geopolítico es la política tarifaria.&nbsp; Puede tener algunos resultados positivos en el corto plazo. En el largo, viola todos los principios de la ciencia económica desde su fundación con Adam Smith hasta hoy, disciplina que hace hincapié en los puentes, no en las barreras. &nbsp;</p>



<p>Las tarifas son un instrumento de coerción política aplicado a la dinámica de los mercados. Por lo tanto, su futuro es incierto y dañino. En el pasado el periodo mercantilista tuvo efectos nefastos (colonialismo y competencia de imperios con dirigismo de estado).&nbsp; En menor escala, es la política económica de la mafia en los barrios<em> urbi et orbi </em>donde opera.</p>



<p>Aquí corresponde hacer un poquito de teoría. La coordinación funcional de instituciones diferenciadas &#8212;por lo general espontánea&#8211; es la estructura de base de toda sociedad moderna. Determina su poder y su estabilidad y promueve un progreso ordenado. Cuando la diferenciación es violada se genera una serie de patologías, algunas graves. Estas se producen cuando sucede una <strong>extralimitación de un sector diferenciado</strong>. Daré algunos ejemplos para aclarar esta formulación abstracta.</p>



<p>Cuando un sector institucional avanza sobre otro y pretende dirigirlo se producen desastres y disfunciones que afectan a todo el sistema.&nbsp; Un ejemplo claro es la politización de la ciencia en regímenes autoritarios, con casos notorios como la genética de Lysenko en la Unión Soviética en los años 20, la promulgación de una “física aria” por el Nacional-socialismo en los años 30, o el cierre del Instituto de Cálculo por una dictadura militar argentina en los años 60. Las ideologías nazi y soviética penetraron con fuerza también en el sector artístico.&nbsp;</p>



<p>Hoy tenemos una versión ramplona de esa extralimitación política en el ataque a una supuesta cultura “woke” en los sectores militar, académico y artístico por parte de la administración republicana de los EEUU.</p>



<p>La extralimitación no es patrimonio exclusivo de las dictaduras.&nbsp; Sucede también en las democracias plebiscitarias.&nbsp; Con su perspicacia habitual y expresión irónica lo hizo notar Jorge Luis Borges en unas frases muy citadas:</p>



<p>“Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor.</p>



<p>¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estadístico hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden, y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas, que por lo general son los políticos nacionales. Estos señores que van desparramando su retrato, haciendo promesas, a veces amenazas, en resumen: sobornando.”</p>



<p>Tanto Platón como Aristóteles estarían de acuerdo con esa opinión.  Sin ir tan lejos, en el siglo 17 el filósofo francés Blaise Pascal expresó con claridad la implicancia social y política general de la extralimitación, y lo hizo en una sociedad que recién comenzaba a ser moderna. Según Pascal, un orden tiránico es un orden que pretende reinar por doquier, incluso fuera de su dominio propio. En sus <em>Pensamientos</em> escribió: “<em>tiranía es un deseo de dominación universal fuera de su orden”. Según Pascal la <strong>dominación extralimitada</strong> se basa en la fuerza y no en la justicia, carece de legitimidad y termina en un descalabro social. Hay una sola esfera donde la extralimitación es legítima: el pensamiento.  Pero no lo es ciertamente la política.</em><a id="_ftnref2" href="#_ftn2">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">2</mark></em></strong>]</a></p>



<p>A pesar de mis escrúpulos sobre el valor de la predicción, el legado final del actual régimen (según Pascal tiránico) norteamericano es para mí el siguiente: dejará a vista de todos tanto adentro como afuera un país destartalado.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a id="_ftn1" href="#_ftnref1">[1]</a> <a href="https://whatisproject2025.net/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=21453594860&amp;gclid=EAIaIQobChMI37m574vljgMVakn_AR0AdBuIEAAYASAAEgJ3wPD_BwE"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://whatisproject2025.net/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=21453594860&amp;gclid=EAIaIQobChMI37m574vljgMVakn_AR0AdBuIEAAYASAAEgJ3wPD_BwE</mark></em></strong></a></p>



<p><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Para quien le interese una introducción “liviana” a la obra de Pascal recomiendo el libro de Antoine Compagnon <em>Un&nbsp; ete avec Pascal</em>, Paris: Editions des Equateurs, 2020.</p>



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		<title>Alerta: Peor que un crimen, es un error.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Jul 2025 17:48:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.&#160; Pero esa corrupción deja a la población indefensa frente al dominio extranjero.</em></p>
<p>Los críticos de la administración Trump &#8211;haciendo por el &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.&nbsp; Pero esa corrupción deja a la población indefensa frente al dominio extranjero.</em></p>



<p>Los críticos de la administración Trump &#8211;haciendo por el momento caso omiso del estupor que provoca entre las personas de buena voluntad&#8211; hacen hincapié en la incompetencia y la grosería con que el presidente y sus vasallos emprenden el camino hacia una dictadura. Para muchos es más que el retrato de un severo régimen autoritario: es su caricatura, pero con una salvedad. Esta vez la caricatura está hecha de carne y hueso.&nbsp; En el siglo 19, los alemanes se burlaban del régimen político austriaco con esta frase: <em>Autoritarismus gemildert durch Schlamperei</em> (autoritarismo moderado por la chapucería). Sin embargo, cuando la chapucería se apodera del país mas poderoso del planeta, las consecuencias son nefastas y probablemente irreversibles.</p>



<p>No insistiré aquí en las causas que han provocado la caída de la democracia en dictadura en los EE. UU., entre otras: las veleidades de la voluntad popular, fuente de toda soberanía desde J. J. Rousseau; el sistema anticuado de elecciones indirectas, la creciente acumulación de facultades en manos del poder ejecutivo; la fragmentación de la protesta y su falta de organización; la inhibición de importantes instituciones que otrora actuaban de freno; el ocaso del civismo en la cultura popular; las redes sociales que favorecen el escándalo volátil sobre todo otro tipo de comunicación, etc.</p>



<p>El resultado está a la vista en el segundo año de la administración Trump. Con procedimientos inicialmente democráticos, el movimiento encabezado por el presidente ha logrado el control de los tres poderes del estado: ejecutivo, legislativo y judicial.&nbsp; El control todavía no es total, ya que las mayorías del partido presidencial en las cámaras legislativas tienen márgenes estrechos, y el sistema judicial continua su resistencia en algunos escaños inferiores, pero no en la Corte Suprema. Aun así, se observa en este segundo año una deliberada, persistente y sistemática erosión de las instituciones que hasta hace poco sostenían la libertad y la autonomía de la democracia.</p>



<p>Debemos recordar que la distinción y el mérito de la democracia consisten en su capacidad de autocorrección como sistema de poder, y que la alternancia en el poder de dos o mas partidos permite limitar la arbitrariedad en la toma de decisiones.&nbsp; Trump y sus secuaces, por el contrario, concentran poder y albedrio, y tienen en vilo tanto a amigos como enemigos, a quienes cambian de posición con toda arbitrariedad.</p>



<p>En un sentido teórico general, podemos definir el terror como la amenaza e imposición de severos castigos sin indicar al destinatario lo que debe o no debe hacer.&nbsp; En otras palabras, la sumisión (incluso la más abyecta) al&nbsp;&nbsp; gobernante no es garantía de seguridad. En el campo geopolítico podemos observar todos los días cómo distintos países aliados y hasta algunos rivales tratan de aplacar y halagar al jefe de los Estados Unidos. Con tal concentración de poder, la dinámica de la acción gubernamental tiende a la exageración y el extremismo.</p>



<p>Sin embargo, toda esta imposición “desnuda” (es decir sin legitimidad moral o legal), y la consiguiente sumisión de algunos poderes o instituciones, oculta una realidad contraria, en perfecta oposición dialéctica: el ejercicio arbitrario de poder <em>urbi et orbi </em>en este período debilita a los Estados Unidos frente a un futuro dominio extranjero.</p>



<p>`En el mundo multipolar actual, China se destaca por su posición de primera línea entre los rivales pares de los Estados Unidos. Me llama la atención la serenidad, o “paciencia estratégica” de este poder rival frente a los “desmanes” del presidente Trump que conducen a otros países a contorsiones vergonzosas de compromiso o sumisión. Leyendo algunas frases célebres de Napoleón Bonaparte hay una que ha llamado mi atención, y dice:</p>



<p><em>“Cuando tu enemigo esté ejecutando un movimiento en falso, nunca lo interrumpas”.</em></p>



<p>Esta frase, atribuida a Napoleón, ciertamente se aplica a su filosofía en la estrategia de guerra. Napoleón reconocía la necesidad de entender las motivaciones, hábitos y carácter del enemigo, y como la mayoría de las referencias utilizadas en la guerra el aviso es total y válidamente asimilable al mundo de hoy en muchas facetas. Desde una perspectiva china, la frase napoleónica (a veces atribuida también a Sun Tzu)&nbsp; calza como un guante a medida.&nbsp; &nbsp;</p>



<p>La erosión y ataque sistemático a los pilares de la democracia norteamericana por parte de Trump dejará a la población (bastante degradada en su capital cultural y social) inerme frente a, primero una infiltración, y luego a una toma de posesión extranjera.&nbsp; Sin ningún ataque cinético, sin tirar un solo tiro, la invasión se hará por primado tecnológico y por infiltración pacífica en las instituciones y la sociedad en general. Con las universidades norteamericanas diezmadas, con los recortes severos a la investigación científica, con la sustracción de fondos a la educación básica e igualitaria, con una salud pública degradada, con el cierre de la inmigración, con tarifas leoninas y una ridícula sustitución de importaciones –los grandes “logros” de Trump&#8211; un supuesto “invasor” extranjero estará plenamente eximido de las fatigas de una ocupación.</p>



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		<title>EL ARTE DE PREGUNTAR Y EL HEROISMO DEL SEÑOR TRUMP</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Jun 2025 19:14:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>La figura del líder heroico y decisivo persiste en los medios de comunicación y en la vulgata del comentario político, y también en algunos estudios históricos.&#160; Cada dictador o pichón </em>&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La figura del líder heroico y decisivo persiste en los medios de comunicación y en la vulgata del comentario político, y también en algunos estudios históricos.&nbsp; Cada dictador o pichón de dictador se intoxica con esta teoría. Es el caso del señor Trump. </em><em>Está</em><em> al frente de una incipiente dictadura. </em><em>Algo muy importante está en juego, pero el juego recién ha empezado. El heroísmo del señor Trump puede terminar en el suelo. En este art</em><em>í</em><em>culo propongo algunos interrogantes sobre el caso.</em></p>



<p>Quiero citar una teoría muy en boga en la primera mitad del siglo 19.&nbsp; Pensemos en la famosa descripción de Napoleón por Hegel: “Es el espíritu del mundo a caballo.”&nbsp; Parece que Hegel pudo contemplar al triunfante jefe de las fuerzas francesas en la batalla de Jena, mientras terminaba uno de sus grandes tratados de filosofía (<em>La fenomenología del Espíritu</em>) en 1807.&nbsp; En ese mismo periodo (1802-1803) Beethoven compuso su tercera sinfonía, apodada “la heroica” en honor de Napoleón. &nbsp;Después se arrepentiría de dedicarla a Bonaparte en particular y la dedicó al heroísmo en general.</p>



<p>Se atribuye el prestigio y difusión de esta visión de la historia a la obra de Thomas Carlyle (1795-1881), el ensayista y filosofo de Edimburgo.&nbsp; En su época Escocia produjo muchos pensadores en el campo de la economía política y las ciencias sociales, cuyo prestigio fue grande en la era victoriana y cuya influencia se extiende hasta nuestros días.&nbsp;</p>



<p>Carlyle introdujo el idealismo alemán en el Reino Unido, con énfasis en el liderazgo heroico en la historia.&nbsp; Esa corriente del pensamiento alemán tuvo protagonistas como Hegel, Nietzsche, y Spengler.&nbsp; Su reputación –en particular la mezcla de espiritualismo y autoritarismo—disminuyó en la segunda mitad del siglo 19.&nbsp; Dos pensadores importantes de la época la sometieron a una crítica despiadada: Karl Marx en el ámbito alemán, y Herbert Spencer en el ámbito inglés.&nbsp; Aunque muy distintos, ambos son considerados como precursores de la sociología moderna.</p>



<p>Desde entonces el consenso intelectual se aglutina en torno a la idea básica de que los motores de la historia son fuerzas impersonales y colectivas, y no las iniciativas de líderes excepcionales.  Podemos citar algunas de estas fuerzas: el desarrollo económico, la demografía, los conflictos de clases, la geopolítica.</p>



<p>Sin embargo, la figura del líder heroico y decisivo persiste en los medios de comunicación y en la vulgata del comentario político, y también en algunos &nbsp;estudios históricos.&nbsp; Cada dictador o pichón de dictador se intoxica con esta teoría. Es el caso del señor Trump. Llegado a la cima del poder, se siente un héroe. Su caso me suscita tres preguntas.</p>



<p>Ha habido siempre una tensión entre el anonimato de las grandes variables de estructura, por un lado, y la intervención en apariencia decisiva del liderazgo individual, o de la voluntad de unos pocos, por otro.&nbsp;</p>



<p><strong>Primera pregunta: ¿Cómo conjugar dos visiones (voluntarista o determinista) de la acción humana? ¿Cuál es el contexto de un liderazgo “heroico”?</strong></p>



<p>Haciendo un repaso de la literatura en ciencias sociales, encuentro varias opciones para responder a esta pregunta.&nbsp; Ante todo, reitero la famosa frase: “las personas hacen la historia, pero en circunstancias que no son de su elección.” Queda así eliminado todo voluntarismo grosero, pero no las condiciones que elevan un dictador al poder.<br /><br /></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Cuando la lucha entre clases, grupos, o partidos, se atasca en un impasse de vetos mutuos, se dan circunstancias propicias a un arbitraje autoritario. Los ejemplos clásicos y modernos abundan. El más famoso es la usurpación del poder por parte de Julio Cesar, cuando en las postrimerías de la república romana, la guerra civil entre facciones hizo que este militar diera un golpe exitoso.  A pesar de su asesinato posterior no hubo marcha atrás y se instauró el Imperio, donde todo el poder quedó concentrado en una persona. Este tipo de evolución política, aplicada a otras circunstancias históricas similares, se llama cesarismo.</li>



<li>Cuando un régimen político antiguo se vuelve débil y decadente, y enfrenta una insurrección acompañada de una movilización popular y masiva a su favor (más del 35% de la población), tiende a colapsar.  Se crea entonces la oportunidad para la toma del poder por parte de lideres revolucionarios, ya sea inmediatamente o a lo largo de un periodo más largo.  Lenin, Mao, y Castro, son los ejemplos más conocidos. Pasaron de ser aventureros a ser héroes. La novedad contemporánea es que el régimen vigente es democrático y la revolución es reaccionaria. Estamos en un mundo al revés.</li>



<li>Cuando el viejo régimen es sometido a una reforma drástica y autoritaria en manos de un “salvador.” Este caso ha sido a veces denominado “reintegración autoritaria.”<a id="_ftnref1" href="#_ftn1">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">1</mark></em></strong>]</a>  En la Argentina el general Rosas fue un “restaurador.” Un ejemplo posterior fue la irrupción de una dictadura por una junta militar (1976-1982). También sucedió un poco antes en Grecia, y es bastante frecuente en América Latina. </li>
</ul>



<p>Una variante es la erosión menos repentina de un régimen democrático y su transición a uno autoritario sin golpe militar.  Esta variante es más común en nuestros días, y lleva el rótulo de “democracia iliberal.”<a id="_ftnref2" href="#_ftn2">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">2</mark></em></strong>]</a>  Algunos ejemplos son Hungría, Turquía, tal vez los EE. UU., y el contagio no se detendrá allí.</p>



<p><strong>Segunda pregunta: De los romanos hemos heredado esta interrogación: <em>¿Quis custodet ipsos custodes?</em> (¿Quién custodia a los guardianes?). O si prefieren: ¿Quién nos salva de algunos héroes?</strong></p>



<p> En otras palabras, si el poder queda concentrado en un sujeto todopoderoso ¿qué garantías tiene la gente para protegerse en caso de que el “gran hombre” sea un cruel tirano<a id="_ftnref3" href="#_ftn3">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">3</mark></em></strong>]</a>, un incapaz, o un demente? Para evitar esas desgracias, los pensadores más perspicaces propusieron una serie de salvaguardias institucionales, como ser la división de poderes y elecciones periódicas, todas ellas dentro de un documento básico, es decir, una constitución. Es la piedra angular del constitucionalismo democrático moderno. No es sólo una propuesta política sino también un avance de la civilización.</p>



<p>Para que el constitucionalismo democrático y republicano funcione se requieren ciertos requisitos y bases sociales de sustentación: un desarrollo económico sostenido, una movilización popular no excesiva, y una cultura ciudadana con un elevado nivel de educación. Cuando éstas entran en crisis, surge una expectativa más o menos generalizada para que desde el poder se tomen medidas de emergencia.&nbsp; Se pasa así de un estado republicano normal a un estado de excepción. Parta citar a Max Weber, la justificación del poder muda de una legitimación legal/racional a una carismática.</p>



<p>En los Estados Unidos, las bases de sustentación antes citadas se han ido resquebrajando en las últimas décadas. En el plano económico, la desigualdad extrema ha logrado que los frutos del crecimiento no lleguen a varios estratos inferiores de la estructura social.  En el plano de la representación política, y relacionado con lo anterior, se ha producido una gran polarización.  En el plano cultural se han erosionado la cultura cívica y la capacidad racional<a id="_ftnref4" href="#_ftn4">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">4</mark></em></strong>]</a>.</p>



<p><strong>Tercera pregunta: ¿Cómo terminan los regímenes autoritarios? ¿Cómo es el ocaso de los dioses?</strong></p>



<p>Si nos remontamos en la historia occidental nos encontraremos naturalmente con el medio milenio del imperio romano en nuestra era.  Sabemos que el régimen político de Roma pasó de la república al imperio después del golpe militar y la subsiguiente dictadura de Julio Cesar. Con la concentración extrema de poder surgió el problema del reemplazo del gobernante, que Roma no pudo resolver.  De los 70 o 77 emperadores (depende de cómo uno cuenta), 37 fueron asesinados, es decir más del 50%, lo que indica una gran inestabilidad y eventualmente una degradación del régimen. La lección es que el tiranicidio no es una forma satisfactoria ni de moderar ni de reemplazar el régimen autoritario.</p>



<p>En la época moderna, es decir, la era del estado-nación, el estado comenzó siendo fuertemente autoritario. Con el transcurrir del tiempo se pasó de una monarquía absoluta a una monarquía limitada, en general bajo una constitución y con un contrapeso de poderes, desde el parlamentario al judicial.  Eventual y paulatinamente el régimen se fue abriendo a la participación popular.  Hoy lo reconocemos como una democracia republicana.  Ese desarrollo no se dio sin tropezones, y tuvo interrupciones autoritarias (dictaduras).</p>



<p>Se ha escrito mucho sobre la enfermedad y muerte de las democracias, pero menos sobre la dinámica y el fin de los regímenes autoritarios que las suceden<a id="_ftnref5" href="#_ftn5">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">5</mark></em></strong>]</a>.  Porque, como dice el refrán, no hay mal que dure cien años.</p>



<p><strong>Formas en que acaban las dictaduras, con especial referencia al nuevo régimen autoritario en los EEUU.&nbsp; Ejemplos y comparaciones del ocaso.</strong></p>



<p>Los casos históricos sugieren la siguiente tipología:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Golpe de Estado</strong>: Un sector del propio régimen, generalmente militar, derroca al dictador, como ocurrió en Venezuela con Marcos Pérez Jiménez, y Juan Domingo Perón en Argentina.  En el caso norteamericano hay que descartar este escenario en el mediano plazo, porque es extremo y por ahora de baja probabilidad.</li>



<li><strong>Presión social y huelgas</strong>: Movilizaciones masivas, huelgas generales y acciones estratégicas que afectan los intereses económicos del régimen pueden debilitarlo.</li>



<li><strong>Plebiscitos y elecciones</strong>: En algunos casos, la presión interna y externa obliga a los gobernantes autoritarios a convocar plebiscitos o elecciones, como sucedió con Augusto Pinochet en Chile, donde perdió un plebiscito y se inició la transición democrática. En los EEUU todavía hay posibilidades de una derrota electoral del régimen de Trump.</li>



<li><strong>Muerte o vejez del dictador</strong>: A veces, la dictadura termina con la muerte del líder, como en el caso de Francisco Franco en España, lo que abre la puerta a una transición.  En el caso del señor Trump, por más heroico que se pretenda, la biología tendrá la ultima palabra.</li>



<li><strong>División interna y pérdida de apoyo</strong>: Las luchas internas entre las élites del régimen o la pérdida de apoyo de los militares pueden precipitar el fin de la dictadura. Estas divisiones se acrecentarán en el futuro próximo dentro de los EEUU. La nueva oligarquía norteamericana no es una elite del poder compacta.</li>



<li><strong>Intervención extranjera</strong>: En ocasiones, la presión o intervención internacional contribuye a la caída del régimen. La considerable presión económico-militar de China será un factor importante en los años que se avecinan. La presión de otros bloques, como el europeo, tendrá menor peso.</li>



<li><strong>Revolución popular</strong>: Cuando la oposición logra unificar fuerzas y movilizar a la población, puede producirse una revolución que derroque al dictador. Es muy improbable que esto ocurra en los Estados Unidos. La población es profundamente reaccionaria.</li>



<li><strong>Derrota en una guerra</strong>:  es el caso de la junta militar griega después del fracaso de una guerra en Chipre (1974), y de la dictadura argentina después de su derrota en la guerra de las Malvinas (1982). En el siglo 19, el caso principal es la caída de Napoleón III después de su derrota en Sedan (1870). La Segunda Guerra Mundial es la versión más catastrófica de este escenario con la derrota militar de las potencias fascistas. Dados los antecedentes de guerras inconclusas o perdidas por los EEUU en el apogeo de su poder (desde la guerra de Corea en adelante)  puede que esto se vuelva un factor decisivo en las guerras del futuro y en pleno declino como super-poder.</li>
</ul>



<p>Los factores determinantes del éxito o fracaso de la caída de una dictadura o un régimen autoritario sui generis como el que está cuajando en los EEUU son los siguientes:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Debilitamiento de los pilares económicos del régimen</strong>: Una crisis en las fuentes de financiamiento y apoyo económico del régimen suele ser más efectiva que sólo manifestaciones masivas. En el caso de los EEUU puede suceder con la caída sostenida y severa de sus bonos del Tesoro si sigue el caos tarifario u otras políticas destructivas que minen el “privilegio exorbitante” del dólar. En el Reino Unido, el caso de la Primer Ministra Liz Truss es aleccionador.<a id="_ftnref6" href="#_ftn6">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">6</mark></em></strong>]</a></li>



<li><strong>Unidad y organización de la oposición</strong>: La coordinación y planificación estratégica son claves para aprovechar las debilidades del régimen autoritario. Si no, en casos como el de Trump en los EEUU y de Milei en Argentina, la fragmentación y la desorganización de la oposición contribuyen a su mantenimiento en el poder.</li>



<li><strong>El papel de los militares</strong>: La dictadura depende de la lealtad de las fuerzas armadas; si éstas dejan de apoyar al régimen, la caída es inminente. La purga irresponsable e intempestiva de los mandos militares por el régimen de Trump puede minar la lealtad de las FFAA.</li>



<li><strong>Transición planificada</strong>: Es fundamental tener un plan para la transición democrática, ya que el vacío de poder puede ser aprovechado por fuerzas no democráticas aun después de una dictadura.</li>
</ul>



<p>En resumen, las dictaduras y los regímenes autoritarios en general suelen terminar por una combinación de presión social, pérdida de apoyo militar, crisis internas, acciones estratégicas que afectan sus intereses económicos y, en ocasiones, por la muerte del dictador o intervención internacional. La restauración de la democracia requiere una transición bien planificada para evitar retrocesos.</p>



<p>Algo muy importante está en juego en estos días, pero el juego recién ha empezado. El heroísmo del señor Trump, como la superioridad de Humpty Dumpty, puede terminar en el suelo. Aunque el desgobierno de la actual administración dure poco, el daño ya está hecho y no es claro que lo que venga después sea mejor.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a id="_ftn1" href="#_ftnref1"></a>1. Barrington Moore, Jr., <em>Political Power and Social Theory: Seven Studies</em>, New York: Harper Torch books, 1965.</p>



<p><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> &nbsp;&nbsp;Los gobernantes de una <em>democracia iliberal</em> ignoran o eluden los límites constitucionales de su poder. También tienden a ignorar la voluntad de la minoría, que es lo que hace que la democracia sea antiliberal. Las elecciones en una democracia iliberal a menudo son manipuladas o amañadas, y se utilizan para legitimar y consolidar al titular en lugar de elegir a los líderes y las políticas del país. Promueven la confusión y el temor en la ciudadanía. Atacan a las organizaciones independientes y pretenden someterlas a las políticas del gobierno.</p>



<p><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Desde un punto de vista político, la crueldad significa la promoción intencional, desde una posición de poder, de un innecesario sufrimiento humano.</p>



<p><a id="_ftn4" href="#_ftnref4">[4]</a> Ver al respecto un importante ensayo de David Brooks sobre la combinación de poder concentrado e impericia mental y sus antecedentes: <a href="https://www.nytimes.com/2025/04/10/opinion/education-smart-thinking-reading-tariffs.html"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.nytimes.com/2025/04/10/opinion/education-smart-thinking-reading-tariffs.html</mark></em></strong></a></p>



<p><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Steven Levitzky y Daniel Ziblatt, <em>How Democracies Die</em>.&nbsp; New York: Broadway books, 2018.&nbsp; Para reflexionar sobre la dinámica del autoritarismo recomiendo comenzar con la lectura de Franz Neuman, “Notes towards a theory of dictatorship,” en <em>The Democratic and the Authoritarian State,</em> New York:&nbsp; Glencoe, 1957.</p>



<p><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Sus problemas comenzaron tres semanas después de asumir el cargo con un desastroso «mini presupuesto» que presentó su ministro de Finanzas.</p>



<p>En éste propuso amplios recortes de impuestos que provocaron una turbulencia en los mercados y la estrepitosa caída del valor de la libra esterlina.&nbsp; Después vinieron más golpes cuando el nuevo ministro de Finanzas revocó casi todas las propuestas fiscales de Truss. El anuncio constituyó uno de los cambios más dramáticos en la historia política británica moderna y fue una enorme humillación para el liderazgo de Truss y provocó su caída.</p>



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		<item>
		<title>AQUELLOS POLVOS TRAJERON ESTOS LODOS: GIRO ESTRATÉGICO DE LOS ESTADOS UNIDOS Y SUS CONSECUENCIAS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 May 2025 17:55:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los grandes cambios geopolíticos (en tiempo humano), igual que los cambios tectónicos (en tiempo geológico) se preparan primero lentamente y luego irrumpen con fuerza en poco tiempo.&#160; Podemos hacer&#160;una extensión &#8230;</p>
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<p>Los grandes cambios geopolíticos (en tiempo humano), igual que los cambios tectónicos (en tiempo geológico) se preparan primero lentamente y luego irrumpen con fuerza en poco tiempo.&nbsp; Podemos hacer&nbsp;una extensión del significado habitual propio&nbsp;del ámbito de la geología que se produce por movimientos de la corteza terrestre, y aplicarla al estudio de la política entre estados.</p>



<p>Los movimientos estructurales de la placa terrestre provocan cambios profundos, radicales, muy fuertes. Este mismo sentido se ha extendido al lenguaje político en frases como «La agresión directa de un país contra otro, como la invasión rusa de Ucrania, seguida por el distanciamiento norteamericano de Ucrania con Trump y su acercamiento a Rusia han provocado cambios terribles, tectónicos;” así como en otros ámbitos los cambios provocados por el mundo digital –en especial la inteligencia artificial&#8211; afectan a todos los sectores de la economía y de la sociedad.</p>



<p>El panorama geopolítico del siglo 21 contiene cuatro alternativas: (1) nueva hegemonía norteamericana; (2) hegemonía china; (3) condominio; (4) guerra. Agrego: cada una de ellas tiene variantes y presenta opciones. Me concentraré en la primera.</p>



<p>La primera alternativa es la más fácil de apreciar, porque los EEUU ejercieron la hegemonía por unos 80 años, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días.&nbsp; Hoy ese modelo de hegemonía o “arquitectura mundial” está <strong>resquebrajado en parte por las consecuencias de su propio éxito</strong>.&nbsp; Propiciaron un crecimiento global que empoderó a otros beneficiarios, y estos se fueron volviendo rivales en poder y en riqueza.&nbsp; Hoy los EEUU estan en pleno retroceso como poder hegemónico, &#8212; no en todas las dimensiones, pero si en dos pilares fundamentales de su dominio anterior: sus alianzas y sus valores.</p>



<p> En el modelo hegemónico anterior, las alianzas fueron en general tanto extensas como sólidas.  Comprendieron países importantes en varios continentes, desde Europa hasta Asia y Oceanía, pasando por el vecindario  en su propio hemisferio.  Ese conjunto recibió nombres distintos –‘mundo libre,’ ‘Occidente’, ‘primer mundo,’ etc., enfrentado con éxito as su rival soviético. Los países aliados por lo general gozaban de una afinidad electiva en sus sistemas políticos y sociales, a saber, la democracia liberal y el reformismo social.  En el mundo desarrollado los países socialistas rivales –a veces denominados el ‘segundo mundo,’ quedaron a la defensiva.  Sólo en el llamado ‘tercer mundo’ (países dependientes o en desarrollo) mantuvieron una actitud ofensiva, con su apoyo a varias revoluciones y movimientos de liberación, porque allí la hegemonía norteamericana era más brutal y despótica. Siguiendo a un distinguido politólogo de esa era, podemos calificar ese orden con el rótulo de ‘democracia depredadora.’<a id="_ftnref1" href="#_ftn1">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">1</mark></em></strong>]</a> La guerra en Vietnam fue emblemática al respecto.  Su desenlace fue un anticipo de una retirada posterior en otros terrenos. </p>



<p>Con esa retirada internacional&nbsp; sumada a una involución reaccionaria interna, <strong>los EEUU pasaron de ser una democracia depredadora a una autocracia depredadora</strong>.&nbsp; La estructura esquizoide del primer sistema –democracia y prosperidad fronteras adentro; propaganda y explotación en el mundo subdesarrollado con destrucción de democracias en nombre de la seguridad—está siendo reemplazada por una amalgama de autoritarismo interno y rapiña descubierta en lo externo. No se trata de un complejo esquizoide sino de un extraño autismo prepotente (autarquía más robo).</p>



<p>El problema estratégico de los EUU en esta transición es la indistinción entre una postura dura de poder sin cortapisas, que recuerda a la interacción entre las potencias en el siglo 19 y la mitad del 20 (a veces denominado de equilibrio de poderes entre estados fuertes), y una postura disruptiva y caprichosa, sin plan de largo plazo, y a merced de un autócrata impulsivo. Esta última postura exacerba la anarquía inherente a un sistema de estados carente de un ordenamiento superior. El resultado neto es una mayor probabilidad de guerra.&nbsp; Peor aún, las armas de destrucción masiva (nuclear y cibernética) pierden capacidad disuasiva directamente proporcional a su proliferación.</p>



<p>En otros términos, se advierte una puja entre un realismo estratégico clásico con abandono del liberalismo expansionista de las décadas anteriores, por un lado, y un aislacionismo prepotente frente a antiguos aliados y transaccional con nuevos rivales, por otro lado.&nbsp; En el frente externo (relación entre estados),&nbsp; <strong>la primera mitad de la ecuación es correcta; la segunda es desastrosa.</strong></p>



<p>En el frente interno se advierte una fuerte tendencia al autoritarismo –la llamada “democracia iliberal.”  En los EEUU se observa una claudicación o sumisión voluntaria e incondicional de las instituciones republicanas similar a otros ejemplos históricos. Un buen análisis de ese proceso puede encontrarse en el trabajo de investigación del sociólogo Iván Ermakoff, de la Universidad de Wisconsin-Madison. La teoría de Ermakoff, explorada en su libro <em>Ruling Oneself Out: A Theory of Collective Abdications</em>,<a id="_ftnref2" href="#_ftn2">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">2</mark></em></strong>]</a> analiza la abdicación como resultado de un <strong>proceso de alineamiento colectivo,</strong> especialmente en tiempos de crisis e incertidumbre, utilizando una metodología interdisciplinaria. </p>



<p>Ermakoff se centra en casos paradigmáticos de abdicación voluntaria y sin condiciones, como la aprobación del conocido <em>Gesetz zur Behegung der Not von Volk und Reich</em> (Ley para el remedio de las necesidades del Pueblo y del Reich, o súper ley de necesidad y urgencia,&nbsp; de 1933) que permitió a Hitler cambiar la constitución sin supervisión parlamentaria, y la transferencia de poderes a Pétain en Vichy, Francia, en 1940.&nbsp;</p>



<p>Las explicaciones convencionales atribuyen estas acciones a presiones coercitivas, errores de cálculo o contaminación ideológica. Ermakoff argumenta que estas explicaciones son incompletas o engañosas.&nbsp;Ermakoff reinterpreta la abdicación como el resultado de un proceso de alineamiento colectivo, destacando los mecanismos de alineamiento en tiempos difíciles y la importancia de las creencias, percepciones y estados subjetivos de los actores.&nbsp;</p>



<p>Su teoría puede explicar el ascenso al poder de personajes como Trump en los EEUU &nbsp;y Milei en Argentina. El problema de estos personajes es que no logran hasta ahora consolidar el alineamiento colectivo que los llevó al poder.&nbsp; A mi juicio, esta es una diferencia importante con las dictaduras del siglo 20. Se parece más bien a la descripción de la situación del imperio austro húngaro en las postrimerías del siglo 19.&nbsp; Se atribuye a un político de la época (Víctor Adler) la expresión “<em>Autoritarismus gemildert durch Schlamperei</em>”, que podemos traducir por “Autoritarismo moderado por la torpeza.” En las administraciones (sic) de Trump y de Milei, como señala el historiador y periodista argentino Carlos Pagni, la torpeza se ha vuelto más que un defecto una ideología, proclamada por líderes de la anti-política.</p>



<p>No es mi propósito en este artículo analizar el proceso interno de alineamiento colectivo frente a los desplantes del ejecutivo en la administración norteamericana.&nbsp; Me concentraré en los resultados de su actuación en la modalidad de “toro desatado” en el campo de las relaciones internacionales.</p>



<p>El cambio de una democracia liberal depredadora a una autocracia demoledora producirá con cierta probabilidad los siguientes resultados geopolíticos, tanto deseados como no deseados.&nbsp; Queda a cargo del lector hacer el balance de los dos.</p>



<p>Con el giro de 180 grados en la relación de los EEUU con los aliados históricos, los principales efectos &nbsp;(relativamente positivos para Occidente) serían:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Efecto revelador de la debilidad europea.   Sinceramiento.</li>



<li>Posible refuerzo de la unidad europea frente a su desprotección estratégica.</li>



<li>Rearme de la potencia principal en la Unión Europea (Alemania) y coordinación con los dos poderes nucleares en Europa.</li>



<li>Acercamiento estratégico del Reino Unido a la UE post-Brexit.</li>



<li>Acercamiento relativo entre EEUU y Rusia, dejando las manos libres a los EEUU para enfocar su estrategia de contención de China.</li>
</ul>



<p>Efectos negativos o no deseados:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Posible proliferación nuclear en Europa (Polonia, Alemania)</li>



<li>Fracaso (por impericia) en el intento de “desenchufar” la alianza Rusia-China.</li>



<li>Resquebrajamiento de confianza y coordinación estratégica de los EEUU</li>
</ul>



<p>con Europa. Fin de la OTAN.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Mayor antiamericanismo europeo tanto de izquierda como de derecha.</li>



<li>Fragmentación europea continua con abandono de un rol geopolítico central.</li>



<li>Transición en Europa de potencia mundial a un continente museo.</li>



<li> Cambio en la identidad de Occidente.</li>



<li>Continuo y paciente avance geo-estratégico de China.</li>
</ul>



<p>Este último es el punto clave y será objeto de una reflexión ulterior.</p>



<p>Por el momento me atrevo a decir que las ganancias geopolíticas de los EEUU en el corto plazo aseguran su declino estratégico a largo plazo. Una hipótesis que podemos barajar a futuro sostiene que la ideología y práctica de la torpeza por parte de líderes de la anti-política, si logran imponerse en sociedades complejas, ha de conducir a una fragmentación localista (como ocurrió en la Edad Media), con esta novedad: el conjunto geopolítico estará (mal) coordenado por las redes y la inteligencia artificial.<a id="_ftnref3" href="#_ftn3">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">3</mark></em></strong>]</a></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Barrington Moore, Jr., <em>Reflections on the Causes of Human Misery, Boston: Beacon Press</em>, 1972.</p>



<p><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Publicado por Duke University Press, 2008.</p>



<p><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Ver Yanis Varoufakis, <em>Techno feudalism</em>, New York: Melville Press, 2025.</p>



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		<title>EL CALLEJON DE LEVANTE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 16:57:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><em>En Medio Oriente, el callejón en el que estan metidos los principales actores del conflicto central (Israel – Palestina) se ensancha, pero seguirá sin salida. Al desentenderse de toda negociación </em>&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En Medio Oriente, el callejón en el que estan metidos los principales actores del conflicto central (Israel – Palestina) se ensancha, pero seguirá sin salida. Al desentenderse de toda negociación política seria y dejar de lado la diplomacia (o usarla como taparrabos), tanto Israel como los EE. UU. sólo conseguirán ampliar y extender la guerra sine die.</em></p>



<p>__________________________________________________________</p>



<p>Los amigos que leyeron uno de mis artículos recientes me preguntaron qué quise escribir cuando sostuve que en la guerra con Hamas y Hezbolá Israel había entrado en un callejón sin salida.&nbsp; La respuesta es en dos partes.&nbsp; La primera es que ninguno de los dos objetivos declarados por el gobierno de Netanyahu, a saber: la destrucción total de esas dos organizaciones terroristas; y la solución final sobre el futuro de Palestina (la construcción del “Gran Israel” desde el rio Jordán hasta el mar) han sido logrados ni se lograrán.&nbsp; Para muestra doy esta constatación: ni Hamas ni Hezbolá han desaparecido y tampoco los 5 millones y medio de palestinos. Por su parte, la fuerza militar israelí está muy fatigada porque fue diseñada para ganar guerras rápidas y puntuales, no guerras prolongadas o interminables. El desgaste físico y moral en Israel es importante.</p>



<p>Si esto es cierto, vale entonces preguntarse ¿qué puede hacer el Israel de Netanyahu en ese callejón?&nbsp; La (segunda) respuesta es: provocar una guerra mayor, esta vez guerra directa en contra de Irán, y por dos razones: tanto Hamas como Hezbolá que han actuado como sustitutos de Irán en su conflicto con el estado judío hoy son elementos de disuasión a distancia bastante debilitados. Por su parte Irán está al borde de poder armar bombas nucleares –la principal herramienta de disuasión que le queda.</p>



<p>Pero el problema para Israel es el siguiente:  no puede por sí mismo “vencer” a Irán ni destruir sus fábricas nucleares encubiertas en las montañas. Esto último sólo podrían lograrlo los Estados Unidos.  Por consecuencia, Israel tratará de arrastrar a los EE. UU.  a una guerra con Irán.  Esta última se desarrollaría dentro de una lógica de escalada.  Primero habría un ataque de Israel fuerte e indiscriminado, incluyendo a la población civil de Irán, seguido de una represalia iraní a los centros urbanos de Israel, y así sucesivamente en una escalada que haría entrar a los EE. UU. en el conflicto, aunque sea a regañadientes, para entonces llevar acabo un ataque conjunto USA-Israel a las instalaciones nucleares de Irán. </p>



<p>Si el escenario se verifica en el futuro próximo, no terminaría de ninguna manera en una rendición de Irán.&nbsp; Si llegara a producirse un cambio de régimen en ese país, sería por un régimen aún mas duro y furioso que el anterior, que retomaría el camino de un armamento nuclear, con todas las consecuencias de mediano y largo plazo, sobre todo la proliferación de armas nucleares en toda la región.&nbsp; En otras palabras, estamos frente a la posibilidad de que los principales actores busquen un nuevo equilibrio de poder en la región, esta vez nuclear.</p>



<p>El interés del gobierno de Netanyahu por este escenario es claro: ganar tiempo para Israel; proseguir con la anexión de toda Palestina; asegurar la supervivencia política de Netanyahu y sus aliados del sionismo extremo.&nbsp; ¿El costo? Una ocupación indeterminada.</p>



<p>Para los EE. UU. en cambio sería un desastre de gran envergadura: entrar en una gran guerra interminable en el Levante y descarrilar su estrategia en el Extremo Oriente.&nbsp; En otras palabras: distracción mayor en un escenario secundario y retroceso estratégico en el escenario principal. Por ahora el resultado de los encuentros es: Israel 1, EE. UU. 0.&nbsp; La cola habrá sacudido al perro.&nbsp; Daño colateral:&nbsp; China 2, EE. UU. 0. Rusia también celebrará el resultado.&nbsp; Desde su punto de vista estratégico sería un nuevo clavo en el ataúd de la hegemonía norteamericana.</p>



<p>Todo esto significa para mí el callejón en Medio Oriente.&nbsp; Cuando digo “sin salida” quiero decir sin salida estratégica sostenible y duradera.&nbsp; El momento para intentar “salir” del callejón para el gobierno israelí es éste: no zafarse del estrecho callejón, porque no puede, sino ensancharlo y profundizarlo atrayendo a los Estados Unidos hacia él.</p>



<p>El momento es ahora &#8211;hic et nunc&#8211; porque Trump y Netanyahu comparten una visión exclusivamente belicosa-militar para tratar problemas fundamentalmente políticos.&nbsp; Cuando la única herramienta es el martillo, cualquier dificultad o problema complejo se asemeja a un clavo. ¿Sic transit gloria mundi: sumirse en el Armagedón? Es el precio para pagar por elegir oportunistas e inescrupulosos aventureros como líderes del mundo occidental. Hacia allí vamos y si lo peor sucede pagaremos el pato todos.</p>



<p>A mi juicio, y a pesar de mi desagrado por el régimen de Trump, el momento ha llegado de evitar semejante desatino.  Mas que preocuparse obsesivamente en contener a Irán debería ocuparse de contener también a Israel. Como diría el vicepresidente norteamericano: “hay un nuevo sheriff en la región,” incluyendo en la bravuconada una advertencia al estado judío. Sin embargo, ese estado cuenta con un poderoso lobby dentro de los Estados Unidos.</p>



<p>Pero mucho me temo que no haya ningún sheriff, porque los “lideres” de los EE. UU. son agitadores, no estadistas, y francamente no saben gobernar; sólo saben demoler y después “ver qué pasa.”&nbsp; Así bien puede llegar el momento en que otras partes del mundo se parezcan a Gaza, justamente por ausencia o incompetencia del supuesto sheriff. . Como diría Tácito: “<em>Auferre, trucidare, rapere falsis, nominibus imperium, atque ubi solitudinem faciunt, pacem appellant.</em>” (A la rapiña, el asesinato y el robo los llaman con nombre falso gobernar, y donde crean un desierto, lo llaman paz). Habrá en el Levante una guerra interminable (esperemos que acotada) con periodos de congelamiento que simulan paz.</p>



<p>La “solución” de dos estados es obsoleta y hoy más que nunca inalcanzable. Se ha vuelto una frase vacía que el Occidente usa para disfrazar su complicidad en un genocidio. La propuesta de Trump de transformar Palestina en un páramo post pogromo sin palestinos, para después hacer de Gaza un mini Dubái (algo así como un gran shopping center con un estado policial adentro) es desde un punto de vista geopolítico delirante y desde un punto de vista moral, en palabras del ex primer ministro Británico Boris Johnson, “emético.”</p>



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		<item>
		<title>LA CÁMARA OSCURA Y EL SILENCIO DETRÁS DEL RUIDO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Mar 2025 21:12:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<h3 class="wp-block-heading"><strong>Inversión, ninguneo y agitación</strong></h3>
<p><em>Entre las varias argucias de la ideología, hay tres que conviene tener en cuenta: La inversión, el ninguneo, y el uso de ambas como táctica de </em>&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading"><strong>Inversión, ninguneo y agitación</strong></h3>



<p><em>Entre las varias argucias de la ideología, hay tres que conviene tener en cuenta: La inversión, el ninguneo, y el uso de ambas como táctica de agitación.</em></p>



<p><em>__________________________________________________________</em></p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>La inversión</strong></h4>



<p>La cámara oscura es una caja precursora de la cámara fotográfica. Su mecanismo es muy sencillo.  Cuando los rayos de luz pasan por un pequeño orificio, se cruzan y proyectan en la pared opuesta una imagen invertida tanto vertical como horizontalmente, debido a la trayectoria rectilínea de la luz. Ya antes de la aparición de la fotografía la cámara oscura era utilizada por artistas como Leonardo Da Vinci y Vermeer para proyectar escenas y facilitar el dibujo y la perspectiva.</p>



<p>Mucho antes aun,  Platón se refería a los errores del conocimiento  humano no como ignorancia entera sino como una proyección de sombras de la realidad sobre un muro opuesto a la luz de la verdad.  El tema fue siempre el contraste entre luz y sombra, y la aparición “realista” de mundos invertidos.  En el siglo 18, el proyecto “iluminista” fue un intento de corrección. Por eso se llamó el siglo de las luces. El siglo 19 (industrial, materialista, y pragmático) le dio un nuevo nombre a esa fantasmagoría: la llamó ideología y buscó sus causas<a id="_ftnref1" href="#_ftn1">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">1</mark></em></strong>]</a>.</p>



<p>En los orígenes de la sociología del conocimiento, varios críticos sociales sostuvieron que las ideologías proyectan visiones del mundo en modo similar al de las imágenes proyectadas por una cámara oscura.&nbsp; Esas imágenes no ignoran la realidad social y sus problemas, sino que los ven al revés: los efectos se ven como causas (ejemplo: “si no comes tendrás hambre» hace recaer la causa en una decisión personal, cuando la causa lógica es la falta de comida, por ejemplo, con un refugiado), la dominación como algo benévolo (ej.: “la vigilancia es el precio de la libertad”), las víctimas como culpables (ej.: quien resiste la ocupación de su territorio es un “terrorista”), la sujeción como libertad (ej.: tanto ricos como pobres tienen igual derecho a vivir en la intemperie), y la desigualdad aparece &nbsp;disfrazada de igualdad (ej.: un perfecto contrato laboral entre un dueño y un obrero).</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>El ninguneo</strong></h4>



<p>Pero hay algo peor que  ver  mal, o sólo las sombras de realidad, o su imagen invertida, u oír la voz de la verdad a medias en medio del ruido y la pavada. Es el no ver y el no escuchar.  No es la negación, que se ve obligada a presentar primero lo que dice que no existe.  Es el <em>ninguneo</em>. Es una práctica social de descalificación que consiste en ignorar deliberadamente a una persona, a un grupo, o a una situación, haciendo como si no existiera. Nadie, nada, nunca.<a id="_ftnref2" href="#_ftn2">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">2</mark></em></strong>]</a> En el análisis crítico de la ideología no debemos olvidar esta poderosa arma del hueco.</p>



<p>A comienzos de  este año IX de la era Trump<a id="_ftnref3" href="#_ftn3">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">3</mark></em></strong>]</a>, una voz solitaria en el Senado norteamericano, presentó un catálogo de lo <strong>no dicho</strong> en el discurso inaugural del presidente. El senador Bernie Sanders es un socialista declarado. (Hoy en los EEUU es más fácil que un político o un funcionario se declare abiertamente homosexual que se presente como socialista). A pesar de su franqueza de izquierda, sus compatriotas del conservador estado de Vermont lo eligen una y otra vez, porque lo consideran un hombre sincero, y no un fanfarrón como tantos políticos. Usa un lenguaje sencillo –aquel que le gustaba a George Orwell como antídoto al <em>Newspeak</em> (neolenguaje) de los demagogos. Lo cito: “La simple verdad es que Trump ignoró casi todos los problemas importantes que enfrentan las familias trabajadoras de este país en su primer discurso.” Sanders siguió con su lista, que resumo así:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>El sistema sanitario está roto, es disfuncional y tremendamente caro.</li>



<li>Hay una gran crisis de vivienda en Estados Unidos.</li>



<li>Hay más desigualdad de ingresos y riqueza que nunca.</li>



<li>Ni una palabra sobre cómo vamos a abordar la crisis planetaria del cambio climático.</li>
</ul>



<p>Frente a estos desafíos, Sanders propuso soluciones de sentido común:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Debemos unirnos a todos los demás países importantes para garantizar la asistencia sanitaria a todas las personas.</li>



<li>Debemos reducir sustancialmente el coste de los medicamentos con receta en este país.</li>



<li>Debemos construir millones de viviendas asequibles y para personas con bajos ingresos.</li>



<li>Debemos hacer que las universidades públicas sean gratuitas.</li>



<li>Debemos trabajar con la comunidad mundial para combatir el cambio climático.</li>



<li>Debemos aprobar leyes que eleven el salario mínimo.</li>



<li>Debemos facilitar que los trabajadores se afilien a los sindicatos.</li>



<li>Debemos exigir que los más ricos empiecen a pagar los impuestos que les corresponden.</li>



<li>Debemos acabar con un sistema corrupto de financiación de las campañas.</li>
</ul>



<p>Ese programa de “socialista” tiene poco, pero sí tiene mucho de sensato y factible.<a id="_ftnref4" href="#_ftn4">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">4</mark></em></strong>]</a> </p>



<p>Bajo el régimen de Trump, sólo se iniciarán políticas opuestas a tal breviario, una tras otra. Estas últimas se pueden encontrar proclamadas en cualquier medio de comunicación, desde la política interior a la política internacional. En su conjunto constituyen lo que Gustave Flaubert llamaba <em>un sottisier</em> , un ‘estupidario’ o diccionario de ideas recibidas, de pavadas (o mentiras) en circulación. En cambio el catálogo de Sanders es una lista de ideas simples, sensatas, e indispensables –todas ninguneadas en el carnaval populista que hoy celebra el mundo.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>La agitación</strong></h4>



<p>Hay algo más en la historia universal de la perversión ideológica.  Es una maniobra de prestidigitación<a id="_ftnref5" href="#_ftn5">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">5</mark></em></strong>]</a> utilizada por líderes populistas para conseguir seguidores. Se trata de convencer a un grupo social que ha sido ninguneado y prometerle una justa compensación. Tal retórica está destinada a producir una adhesión directa, a través de la agitación y sin mediación institucional alguna.  Tiene gran eficacia en el campo de la política porque moviliza un estado de ánimo típico de tiempos turbulentos, a saber, el resentimiento<a id="_ftnref6" href="#_ftn6">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">6</mark></em></strong>]</a>.</p>



<p>En perspectiva sociológica, el resentimiento cunde sobre todo en los grupos que sufren o sospechan los efectos de la movilidad social descendiente y es por consiguiente aprovechado por agitadores de la extrema derecha.<a id="_ftnref7" href="#_ftn7">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">7</mark></em></strong>]</a>  En Alemania, el fenómeno fue estudiado por los investigadores de la escuela de Fráncfort en los años 20 y 30.  Con la llegada del nacional socialismo al poder, muchos de ellos se refugiaron en los Estados Unidos, donde prosiguieron sus estudios sobre la personalidad autoritaria y sus efectos en la política. Dentro de los Estados Unidos, el resentimiento social y la agitación por parte de algunos demagogos de extrema derecha, eran en aquellos años un fenómeno marginal, pero que no escapó a la perspicacia de los exiliados alemanes.  Uno de ellos –Eric Fromm—se hizo famoso con la publicación de su libro <em>El miedo a la libertad.</em>  Hannah Arendt, vinculada sólo de modo tangencial con los críticos de Fráncfort, tuvo en cambio una gran influencia en los círculos intelectuales norteamericanos. </p>



<p>Mucho menos conocidos que sus compatriotas de esa escuela, dos de sus miembros, Leo Lowenthal y Norbert Guterman, publicaron un libro profético sobre los agitadores norteamericanos en 1948, titulado <em>Los profetas del engaño. Un estudio de las técnicas del agitador estadounidense</em>,  que hoy vale leer.  Hay una edición en español publicada en Madrid en 1973 y otra en Buenos Aires años después.<a id="_ftnref8" href="#_ftn8">[<strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">8</mark></em></strong>]</a>  Allí señalan la incapacidad de los individuos de entender la organización social, las instituciones y la organización de la reproducción social como una condición de su propia autonomía. Esto no es un defecto personal de los seguidores de un demagogo sino el resultado de una organización patológica de la sociedad. Se trata de la manipulación del malestar que esa patología provoca: primero el malestar subjetivo, la sensación de encontrarse al margen de la sociedad, de ser un despreciado; y segundo, el enemigo supuestamente responsable de la miseria. Hoy cambian los supuestos “enemigos” (ya no son los judíos sino los inmigrantes, las minorías sexuales, los jóvenes <em>woke</em>, y las mujeres, entre otros). Pero las técnicas son las mismas.  Lo que en las décadas del 30 al 50  era una franja extremista de un país poderoso y próspero, pero ahora decadente, ha regresado con fuerza en la era de Trump y sus cómplices en Europa y en América latina. Sólo quienes puedan llevar adelante una resistencia racional y numerosa podrán evitar un desastre colectivo. Pero…</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Y si…</strong></h4>



<p>Hay malos escenarios posibles. Supongamos que las medidas tomadas por el agitador –una vez llegado al poder—fallen, produzcan efectos opuestos a los deseados, y que la resistencia se vuelva numerosa y atrevida, al punto que el agitador se sienta realmente amenazado con perder el poder.   Para salir del impasse puede apelar al recurso de declarar una emergencia bélica nacional.  La población entera se enfervoriza  en torno al pabellón y la disidencia calla para evitar caer en traición. Es el momento oportuno para que el agitador en el poder se atreva a dar un auto-golpe, suspenda la constitución y las instituciones que hacen de contrapeso a la arbitrariedad autoritaria, y declare la dictadura simple y pura. Así muere la democracia.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¿Y después qué?</strong></h4>



<p>Una dictadura que nace así es difícil de desarmar desde adentro, salvo en una instancia.&nbsp; Si la historia es un buen guía, nos presenta muchos casos en que las dictaduras caen en forma veloz y vertiginosa cuando pierden una guerra.&nbsp; Los ejemplos abundan (Napoleón Tercero después de la batalla de Sedan frente a Prusia en 1870, los coroneles griegos después de su desastrosa invasión de Chipre en 1974, la junta militar argentina después de la derrota de Malvinas en 1982). La población pierde el miedo y la adhesión &nbsp;popular de otrora se transforma en repudio. La democracia vuelve, pero más como un subproducto que como un ideal. El péndulo popular pasa del entusiasmo al desprecio frente a un desastre militar.&nbsp; El precio de la resurrección es caro.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a id="_ftn1" href="#_ftnref1">[1]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/La_ideolog%C3%ADa_alemana"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://es.wikipedia.org/wiki/La_ideolog%C3%ADa_alemana</mark></em></strong></a></p>



<p><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Es el título de la novela de Juan José Saer, publicada en 1980.</p>



<p><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Anno IX DT. Uso un calendario similar al que utilizaba Mussolini (empezando en 2017). El <strong>calendario fascista</strong> o <strong>Era Fascista</strong> fue un calendario utilizado en la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Italia_fascista">Italia fascista</a>. El calendario se introdujo en 1926 (empezando por la marcha sobre Roma) y se hizo oficial en <em>Anno V</em> (1927). Cada año de la Era Fascista era un <em>Anno Fascista</em>.</p>



<p><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> En todo caso, Sanders expresa una cierta nostalgia pasista por el capitalismo industrial norteamericano de los años 50.</p>



<p><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Los prestidigitadores utilizan 3 técnicas básicas: Manipulación, distracción, y control sutil de las decisiones de un público.&nbsp; El tema fue desarrollado magistralmente por Thomas Mann en su novela corta <em>Mario y el Mago</em> (1930), con referencia al fascismo en los años 20 y 30.</p>



<p><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Max Scheler considera el resentimiento como una autointoxicación psíquica que surge de la represión sistemática de emociones normales como la venganza o la envidia, debido a una sensación de impotencia. Max Scheler, &nbsp;<em>El resentimiento en la moral</em>, Madrid: Revista de Occidente, 1927.</p>



<p><a id="_ftn7" href="#_ftnref7">[7]</a> Ver la contribución de Gino Germani al respecto: <a href="https://backend.educ.ar/refactor_resource/get-attachment/24016"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://backend.educ.ar/refactor_resource/get-attachment/24016</mark></em></strong></a></p>



<p><a id="_ftn8" href="#_ftnref8">[8]</a> <a href="https://www.libreriasudestada.com.ar/productos/profetas-del-engano-leo-lowenthal-y-norbert-guterman/ "><em><strong><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.libreriasudestada.com.ar/productos/profetas-del-engano-leo-lowenthal-y-norbert-guterman/ </mark></strong></em></a></p>



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		<title>EL ÁGUILA BICÉFALA: Dos enfoques de geopolítica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Eugenio Corradi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Feb 2025 20:30:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-3.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="304" height="233" src="https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-3.png" alt="" class="wp-image-79442" srcset="https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-3.png 304w, https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-3-300x230.png 300w" sizes="(max-width: 304px) 100vw, 304px" /></a></figure>
<p><em>¿Lucha de poder o arreglos de mutuo interés? ¿Disuasión o negociación?&#160; Esa es la cuestión.&#160; En otras palabras: ¿cómo conjugar la seguridad con la prosperidad?&#160; Y en inglés: ¿Zero sum </em>&#8230;</p>
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<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-3.png"><img decoding="async" width="304" height="233" src="https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-3.png" alt="" class="wp-image-79442" srcset="https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-3.png 304w, https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-3-300x230.png 300w" sizes="(max-width: 304px) 100vw, 304px" /></a></figure>



<p><em>¿Lucha de poder o arreglos de mutuo interés? ¿Disuasión o negociación?&nbsp; Esa es la cuestión.&nbsp; En otras palabras: ¿cómo conjugar la seguridad con la prosperidad?&nbsp; Y en inglés: ¿Zero sum or win win? De ello depende la paz. La pregunta es antigua pero hoy es crucial: paz significa vida; guerra significa extinción.</em></p>



<p>De los hititas en adelante fue común en los imperios estampar en sus blasones un águila de dos cabezas. En la heráldica europea el bicho bicéfalo simbolizaba la unión de Oriente y Occidente dentro del Imperio Bizantino.&nbsp; También fue emblema del Sacro Imperio Romano Germánico, de los Habsburgo y de Rusia.&nbsp; El ave de rapiña representaba al mismo tiempo poder y sabiduría, y en especial la unión de los contrarios &#8212; la razón y la fuerza&#8211; que es perenne dilema en todo imperio, y también de cada país por separado. &nbsp;</p>



<p>En la Roma antigua esa peculiar ambivalencia la representaba el dios Jano, uno de los pocos sin antecedentes griegos.&nbsp; Es el dios de las puertas, de los comienzos y los fines.&nbsp; Sus dos caras miran al pasado y al futuro y así dieron su nombre al mes de enero.&nbsp; Su templo, cerca del Foro, simbolizaba la paz y la guerra, marcando cambios significativos en la vida política y social.&nbsp; Es apropiado, pienso, iniciar el año 2025 de nuestra era bajo los auspicios de su culto.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-4.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="458" height="344" src="https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-4.png" alt="" class="wp-image-79446" srcset="https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-4.png 458w, https://opinionsur.org.ar/wp/wp-content/uploads/2025/02/image-4-300x225.png 300w" sizes="auto, (max-width: 458px) 100vw, 458px" /></a></figure>



<p>Las puertas del templo de Jano eran abiertas en tiempos de guerra, y eran cerradas en tiempos de paz. Bajo el reinado de Numa Pompilio (<em><strong>715-673 a.C)</strong></em> estuvieron cerradas, porque Roma estaba en paz, pero luego se mantuvieron abiertas durante más de 400 años.&nbsp;</p>



<p>En nuestra era, en los Estados Unidos las puertas de Jano estuvieron cerradas durante sólo trece años.&nbsp; En el resto de su historia el país estuvo en guerra (114 conflictos militares desde su independencia en 1776). En lo que va del siglo veintiuno las puertas han estado entreabiertas. Con la segunda administración del señor Trump cabe preguntar: ¿se cerrarán o se abrirán de par en par?</p>



<p>Esta introducción histórica nos permite encarar una cuestión fundamental de la relación entre estados: ¿Lucha de poder sin freno o arreglos de mutuo interés? ¿Disuasión o negociación?&nbsp; Esa es la cuestión.&nbsp; En otras palabras: ¿cómo conjugar la seguridad con la prosperidad; la rivalidad con la concertación?</p>



<p>Formulada la cuestión de esta manera disyuntiva, podemos afrontar por separado cada una de las dos vertientes básicas en el análisis geopolítico, tal como las han desarrollado sendas disciplinas – la ciencia política, por un lado, y la ciencia económica por otro, para luego discutir distintos escenarios de su relación.</p>



<p>En el estudio de las relaciones internacionales, la perspectiva realista (en especial la escuela del “realismo estructural”) suele tener buen valor explicativo. Su representante mas prestigioso es el profesor John Mearsheimer de la Universidad de Chicago. Sostiene que las grandes potencias buscan maximizar su seguridad alcanzando la hegemonía regional, ya que la supervivencia en un sistema anárquico (es decir sin un gobierno mundial) es su objetivo primordial. Critica la “hegemonía liberal” (por ejemplo, la postura imperial norteamericana después de la Guerra Fría) argumentando que los intentos de imponer valores liberales globalmente fracasan debido a la resistencia del nacionalismo y las diferencias culturales.&nbsp; Los EE. UU. se pensaban un imperio indispensable.&nbsp; Hoy son un imperio imposible.</p>



<p>Esta perspectiva sostiene que las políticas internacionales deben basarse (y de hecho en general se basan) en intereses estratégicos y no en ideales morales o éticos. Es la antigua lección de Maquiavelo. La guerra es una consecuencia lógica, pero no inevitable, de la competencia entre grandes potencias. En verdad, un sistema de este tipo tiene una lógica escalatoria (círculo vicioso y relación suma-cero) de la que es difícil escapar, pero ha habido casos de equilibrio de poderes o de disuasión mutua frente a la posibilidad de un exterminio colectivo.</p>



<p>Como ejemplo ilustrativo, se puede argumentar que la expansión de la OTAN hacia el Este amenazó los intereses estratégicos de Rusia, llevándola a actuar para proteger su seguridad y esfera de influencia.&nbsp; En este marco, Rusia percibió a Ucrania como un punto crítico en su supervivencia estratégica, lo que explica su invasión como una respuesta racional según los principios del realismo estructural.&nbsp;</p>



<p>¿Era inevitable tal desenlace?&nbsp; No, si los Estados Unidos y sus aliados hubiesen elegido una estrategia alternativa a la expansión agresiva de la OTAN, y siempre dentro de una perspectiva realista, aceptando los intereses estratégicos de Rusia no como ex-potencia descartable después de la disolución de la Unión Soviética, sino como una potencia sucesora diferente pero ineludible en su región del planeta. Hoy, volver atrás en esa estrategia equivocada va a ser mucho más difícil que si se hubiera adoptado una estrategia “realista” alternativa desde el principio.</p>



<p>Hay varias formas de matizar y corregir la perspectiva realista estructural.&nbsp; Como el ejemplo anterior ilustra, tal vez la más importante variación es la que da lugar a la percepción subjetiva, según el teorema sociológico de William I. Thomas.&nbsp; El teorema establece que “si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias.” Las percepciones subjetivas (por ejemplo, la supuesta “irrelevancia” de la Rusia postsoviética primero, y el error contrario: el “agresivo imperialismo ruso” después del 2014, por parte de la dirigencia norteamericana) pueden influir en comportamientos y convertir situaciones inicialmente falsas en realidades muy distintas. Con percepciones falsas –voluntarias e involuntarias—el tradicional grupo de poder político y militar/industrial norteamericano se ha puesto a jugar a la guerra con un rival que no es un competidor de igual poder pero que está armado de ojivas nucleares.&nbsp; Existe una posibilidad, tal vez lejana, no lo sé, que la entrante administración Trump termine con semejante veleidad suicida.</p>



<p>La segunda perspectiva en el estudio de relaciones internacionales es económica. Sabemos que la economía política fue un invento del iluminismo escocés del siglo dieciocho.&nbsp; Desde Adam Smith en adelante, la disciplina se basa en una premisa y una promesa. La premisa es que la libertad económica y el libre comercio conducen a la prosperidad de los participantes y al enriquecimiento del conjunto. La promesa es que, al concentrarse en mejorar su interés material, los seres humanos domestican sus pasiones y moderan su lucha por el poder.&nbsp; Negociar no es pelear.</p>



<p>En su libro <em>Las pasiones y los intereses</em>, el insigne economista e historiador Albert O. Hirschman analizó cómo, en los siglos diecisiete y dieciocho, los intereses materiales, antes condenados como avaricia, fueron resignificados como un mecanismo para contener las pasiones humanas destructivas (léase la lucha por el poder, el honor y la venganza).&nbsp; Esa transformación ideológica permitió justificar el capitalismo emergente, argumentando que el bienestar general prospera cuando cada individuo persigue sus propios intereses. Un corolario era la paz social.</p>



<p>La premisa y la promesa llegan hasta nuestros días, con un “materialismo” distinto al del posterior marxismo, y debido al entusiasmo que la idea suscitaba en los albores del sistema económico moderno. Pero ya en Smith y los economistas posteriores asomaba la duda de que ese sistema contenía sus propias tensiones y tendencias destructivas. &nbsp;Hoy en día, el capitalismo avanzado es víctima de sus propias disfunciones.&nbsp; En pocas palabras, las principales son dos: la gran desigualdad que fractura a la sociedad, y el super-desarrollo que destruye al medio ambiente.</p>



<p>Producción/destrucción es el binomio inseparable de la economía moderna, la doble faz de su dios Jano.&nbsp; La dinámica del sistema escapa a cualquier control; sus efectos internos y colaterales son preocupantes y no se ha encontrado una superación viable. Los intereses se muestran tan destructivos como las pasiones. El remedio prometido llega a ser tan malo como la enfermedad.</p>



<p>La anarquía preside tanto a la rivalidad de poder de las potencias como al crecimiento capitalista general. La ausencia de una autoridad superior de regulación –el objetivo anti-estado al que apuntan los nuevos libertarios— hace que la humanidad quede a merced de una supuesta autorregulación espontánea.&nbsp; Esa fe vale tanto como una plegaria. &nbsp;Dicho de otra manera, la racionalidad de las partes no se traduce en la racionalidad del conjunto. “La mano invisible” del mercado da con frecuencia fuertes bofetadas, con o sin inteligencia artificial.</p>



<p>&nbsp;A nivel global, el capitalismo avanzado está sujeto a la misma tendencia que la descrita muchas veces en una escala menor, a saber: la tragedia de los comunes (Garrett Hardin, 1968). En resumen: el uso descontrolado de recursos compartidos, motivado por intereses individuales, puede llevar a su agotamiento, y esto perjudica a todos a largo plazo. En palabras de la película de Werner Herzog, El<em> enigma de Kaspar Hauser,</em> “cada uno para sí y Dios contra todos.”</p>



<p>Hay tres soluciones propuestas para escapar al dilema: regulación estatal, privatización, o acuerdos colectivos para gestionar recursos comunes de forma sostenible.&nbsp; A nivel global, la ausencia de una autoridad supranacional (primera solución), y la rivalidad entre potencias (variante de la segunda), hace que sólo la tercera (acuerdos colectivos) pueda funcionar. &nbsp;La demostración de esa tercera estrategia le valió a Elinor Olson el Premio Nobel de economía en 2009.</p>



<p>Esta argumentación me conduce a una pregunta final, en pos de la paz y de una vida sostenible y más tranquila para los seres humanos en el planeta. ¿Cómo se chocan o combinan las dos cabezas del águila bifronte? O si prefieren ¿Cómo dialogan o pelean los dos rostros del dios Jano?</p>



<p>La primera constatación es que resulta imprescindible favorecer la diplomacia “realista” y la negociación sobre la confrontación. Esta postura modera tanto la rivalidad inter-potencias como las disfunciones del mercado. &nbsp;Lamentablemente las propuestas aislacionistas (tarifas, mercantilismo, etc.) de la nueva administración norteamericana supeditan la promesa del libre mercado a la rivalidad geopolítica. El problema es que todo conflicto nacionalista-militar en serio hoy desemboca en la probabilidad &#8211;no sólo la posibilidad&#8211;de una guerra nuclear, que hay que evitar de todos modos.</p>



<p>&nbsp;Por suerte hay puntos de interés común entre todos los grandes poderes y el resto de las naciones respecto del medio ambiente, del cambio climático, de las presiones demográficas, de la asistencia humanitaria, y de las carreras armamentistas, para poder avanzar en discusiones sensatas.&nbsp;</p>



<p>Con respecto a la seguridad mutua y la competencia por recursos y poder, hay algunos modos de evitar una escalada suicida.&nbsp; Evitar esta tragedia según Mearsheimer es difícil, ya que los estados no pueden confiar en las intenciones de otros y deben priorizar estrategias como el equilibrio de poder (el tema de Kissinger) o delegar responsabilidades.&nbsp; Sin embargo, una política exterior prudente podría mitigar riesgos, como sería evitar confrontaciones directas y manejar alianzas estratégicas.</p>



<p>Se me ocurre una imagen al respecto, y en relación con los Estados Unidos.&nbsp; Como <em>primus inter pares</em> entre la mayoría de las naciones, este país debería jugar varias partidas simultáneas de ajedrez.&nbsp; Con el único rival par (<em>peer competitor</em>) _que es China, debería jugar una sola y larga partida de Go. Y todo eso bajo la prohibición general y consensuada de no patear el tablero. ¿Estará esta “<em>America First</em>” a la altura del desafío?</p>



<p>Creo que los años venideros no serán propicios a una geopolítica sensata. Por lo tanto, debemos prepararnos a navegar por mares procelosos. Cada nación y las otras potencias deberán aportar una gran cuota de prudencia frente a la falencia de los Estados Unidos. Los países chantas y canallas (en inglés <em>rogue countries</em> [ejemplos: Corea del Norte en un campo, Israel en el otro]) deberán ser contenidos sin ofender a los grandes rivales. Tal vez así zafemos de un muy desagradable destino colectivo.</p>



<p>__________________________________________________________</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Algunas Referencias</strong></h4>



<p>Garrett Harding, “The Tragedy of the Commons,” Science 162 (3859): <em>1243–</em>1248, 1968.</p>



<p>Albert O. Hirschman, <em>The Passions and the Interests.&nbsp; Arguments for London Review of Books Capitalism Before its Triumph</em>, Princeton: Princeton University Press, 1977.</p>



<p>Henry Kissinger, <em>Diplomacy,</em> New York: Simon and Schuster, 1994.</p>



<p>John Mearsheimer, <em>The Tragedy of Great Powers Politics,</em> New York: Norton, 2001.</p>



<p>John Mearsheimer and Jeffrey Sachs, Summit 2024, sobre las dos perspectivas geopolíticas. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=uvFtyDy_Bt0"><strong><em><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.youtube.com/watch?v=uvFtyDy_Bt0</mark></em></strong></a></p>



<p>Elinor Ostrom, Governing<em> the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action</em>, Cambridge and New York: Cambridge University Press, 2015.</p>



<p>Tom Stevenson, “Ill-Suited to Reality,” sobre las ilusiones de la OTAN, <em>London Review of Books,</em> Vol.46, Number 15, 1 August 2024.</p>



<p>Eliot Weinberger, “Incoming,” sobre el gabinete de Trump, <em>London Review of Books,</em> Vol.46, Number 24, m 26 December 2024.</p>



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