En Junio (el 7) se celebra el Día del Periodista.

Lo es, en homenaje a Mariano Moreno, que escribió para contar. Para retratar. Lo es, en homenaje a Rodolfo Walsh, que habló para no callar. Y ahí quiero pararme.

Para nosotros, que somos periodistas ¡y radiales! hay dos tipos de silencio: el que sirve para acentuar lo que se va a decir y el que existe para evitar que se diga. Ninguno de los dos está en riesgo en la Argentina, al contrario, cada vez hay mas espacios para decir lo que se quiera. Del mismo modo hay que decir que el hecho de que la libertad de expresión no este amenazada no quiere decir que la profesión no esté lesionada. Y no por un gobierno.

La lesionan los colegas que evitan decir en un medio opositor que a Cristina la aplauden pero también los que en un medio oficialista omiten que la abuchean. Lesionan el oficio, los que hablan sin chequear, los que escriben sin saber, los que usan la información para formar intelectos afines a los intereses de poquitos. Lesionan el periodismo las empresas periodísticas que se niegan a las paritarias de prensa, que tercerizan, que flexibilizan, que pagan en negro, en gris, que pagan intencionalmente mal.

El periodismo es una tarea, que como cualquiera puede hacerse bien y puede ejercerse mal.

Que puede dañarse, deformarse pero también reformularse. En eso último estamos en Opinión Sur Joven.

Daniel Wizenberg