Reconstruir con mayor solidez y proyección

Dice Leonardo Boff que “hay que reconocer que nuestro árbol fue mutilado: cortaron la copa, arrancaron las hojas, destruyeron las flores y los frutos, abatieron su tronco y arrancaron las raíces. ¿Qué quedó después de no quedar nada? Quedó lo esencial que el luto inducido no puede destruir: quedó la semilla. En ella están en potencia las raíces, el tronco, las hojas, las flores, los frutos y la copa frondosa. Recomenzaremos, más seguros por más experimentados, más experimentados por más sufridos, más sufridos por más dispuestos para un nuevo sueño.”

Así será, habremos de reconstruir lo destruido, lo arrebatado, pero con mayor solidez y proyección. Vale explicitar esta afirmación.

La minoría que controla el mundo, su destino, el rumbo global, lo hace basada en el poder económico y decisional que detenta. Cuando las circunstancias sociales y ambientales llegan a ser tan negativas que amenazan a desbarrancar esa concentración, se abren espacios de transformación. La primera reacción, y bienvenida sea, es imponer estrategias redistributivas de los ingresos retenidos por los grupos concentrados; ayudan a erguirse y consuelan a los tan duramente castigados. Luego, con firmeza, determinación y sabia prudencia habrá que redistribuir además el poder económico y decisional desmontando los motores que sustentan la concentración. Habrá senderos nacionales y locales para lograrlo, y también trayectorias geopolíticas que no pueden ignorarse.

Hacia allí se orienta el trabajo de Opinión Sur. Ojala nuestros artículos sepan contribuir a ese propósito.

Cordial saludo,

 

Los Editores

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