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“Paradise Papers” y otras filtraciones: ¿puja en el reparto del botín de las guaridas fiscales?

Este artículo expone un posible hilo conductor entre filtraciones de datos relacionadas con las guaridas fiscales: una pugna de poder entre las principales potencias financieras sobre la porción a controlar de los recursos que administran esas guaridas fiscales.

 

La reciente publicación en diversos medios mundiales de los llamados “Paradise Papers”[1], una nueva filtración de datos sobre las cuentas y operaciones realizadas en los llamados Tax Havens o Guaridas Fiscales, ha vuelto a poner el foco sobre un tema de central relevancia geopolítica. Esto ocurre cuando el interés público y de los medios estaba en franca decadencia respecto de esta cuestión habiendo pasado ya más de un año y medio de la publicación de los “Panamá Papers” [2].

El presente artículo intenta exponer un posible hilo conductor entre varias filtraciones de datos relacionadas con las guaridas fiscales, actores claves en facilitar y articular a escala global la evasión y elusión fiscal, el lavado de activos y la fuga de capitales, con cantidad de países y poblaciones severamente perjudicadas y unas pocas personas y empresas beneficiadas.

El autor sostiene una visión un tanto escéptica respecto de la existencia de un filtrador de datos de carne y hueso en estas últimas dos filtraciones mencionadas y que su identidad se mantendría en el anonimato por cuestiones ligadas a su seguridad personal, entre otras. Estimamos que puede aventurarse una estrategia subyacente sin apelar a teorías conspirativas centrando el foco sobre el verdadero objeto de discusión y puja por los fondos billonarios que manejan las guaridas fiscales. Porque cuando hablamos de niveles de magnitud de riqueza e información sensible no estamos hablando sólo de dinero sino de algo mucho más relevante, de poder. Por eso pensar que las filtraciones anónimas ligadas a las guaridas fiscales y difundidas por el consorcio internacional de periodistas ICIJ[3], son originadas en empleados descontentos o con remordimiento de consciencia o fondos buitres buscando cuentas de testaferros de presidentes o políticos suena un tanto inocente, como mínimo. Es por ello que el autor intentará exponer una explicación que incluye muchos datos y algún componente especulativo pero que se centra en el factor poder y no en la debilidad humana, la corrupción o el arrepentimiento, fuerzas no menores pero no siempre tan relevantes como aquel factor.

Los “Paradise Papers” y sus diferencias con algunas filtraciones previas

Por razones de extensión solo es posible reseñar en este artículo algunas de las últimas filtraciones de información ligadas a las guaridas fiscales, tomando aquellas de mayor relevancia y que tienen algún vínculo con las hipótesis y datos expuestos.

Las filtraciones tienen distintos orígenes y tipología de sujetos afectados de acuerdo a quien es la empresa proveedora de servicios de cuya información ha sido objeto el robo y posterior filtración. Así tenemos por ejemplo la llamada “Lista Falciani” que fue información del HSBC sucursal Suiza obtenida por el empleado informático de esa sucursal Hervé Falciani con apoyo del servicio secreto de algún país no identificado[4] y que el propio Falciani entregó en 2009 a las autoridades de Francia y luego España. Las autoridades tributarias de USA hacía tiempo se encontraban presionando a Suiza, sin éxito, para que entregase datos de ciudadanos estadounidenses con cuentas en ese país, esto en el marco de una investigación por el gigante suizo UBS como facilitador de fuga de capitales de USA hacia cuentas secretas no declaradas. Luego de la filtración de la “Lista Falciani”, las negociaciones sufrieron un cambio radical a favor de la obtención del permiso del gobierno Suizo para que los bancos de ese país envíen datos de cuentas secretas ante requerimientos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.[5]

Posteriormente, en noviembre de 2014, tenemos el caso de los llamados “Lux Leaks”, una filtración basada en el robo de datos de Price Waterhouse & Coopers (PWC) una de las llamadas “Big Four”[6] o más importantes firmas de auditoría contable del mundo. Los datos fueron sustraídos por parte de dos empleados y difundidos por el consorcio ICIJ. Esta filtración dio en el corazón de multinacionales ya que mostraba fundamentalmente como estas se las arreglaban para no pagar impuestos en ningún país mediante maniobras con acuerdos secretos con el gobierno de Luxemburgo, otros países europeos y las guaridas fiscales. Los dos ex empleados de PWC fueron sentenciados a 9 y 12 meses de prisión por la justicia Luxemburguesa en 2016.[7] Esta filtración no tuvo difusión pública comparable a las de “Panamá” o “Paradise” a pesar que las sumas en juego y los protagonistas tenían una escala muy superior ya que se trataba de las multinacionales más importantes del mundo y no de un conjunto de políticos corruptos o famosos deportistas y estrellas evasores. Organizaciones internacionales como Global Financial Integrity (GFI) estiman que solo del 3 al 5% de los fondos administrados por las guaridas fiscales surgen de la corrupción política, un 30% de actividades criminales (narcotráfico, trata, contrabando de armas y demás) y los dos tercios restantes son fondos de las multinacionales por fuga de capitales y evasión/elusión fiscal[8].

Llegamos entonces finalmente a los “Panamá Papers” con una filtración masiva de datos del estudio de abogados “Mossack Fonseca” con sede central en Panamá y operaciones en gran parte de las jurisdicciones de las guaridas fiscales. La difusión de esta filtración se realizó desde la ICIJ y en este caso el proveedor quedó en el anonimato. Los datos se centraban fundamentalmente en formas societarias de bajo costo de armado y administración; digamos que se trataba de “el Mc Donalds” de las sociedades de guaridas fiscales, no solo por la rapidez, facilidad y libertad de acceso a sus servicios sino también porque Panamá es un centro de operaciones de guaridas fiscales ligado a la zona de influencia de USA. Sin embargo en los “Panamá Papers” hubo dos grandes diferencias con las filtraciones antes mencionadas en este artículo; no había grandes multinacionales, debido a que estas demandan servicios mucho más sofisticados que los que puede proveer Mossack Fonseca y, además, lo hacen en estudios de abogados, bancos y firmas de auditoría con ingreso mucho más restringido. Señalamos entonces que, siguiendo con el paralelismo gastronómico, los “Paradise Papers” son entonces una puesta al desnudo de los clientes de una exclusiva y muy cara red de restaurants refinados y con derecho de admisión exigente, no solo en el costo. Esta parte de la red de guaridas fiscales expuesta en los “Paradise Papers” es llamada “El Círculo Mágico” y, a diferencia de la zona de influencia de USA sobre el Mc Donalds Panameño, este “Círculo Mágico” representa al corazón de la zona de influencia de la City de Londres y por ende de Su Majestad; tanto es así que en esta filtración figuran datos correspondientes a la administración de fondos de la propia familia real de la corona Inglesa.

Vale explicitar un llamativo dato adicional respecto de la difusión de los “Panamá Papers” en cuanto al rol de ICIJ. El CEO de ICIJ al momento de la difusión de esa filtración masiva de noviembre de 2014 fue desplazado menos de un mes después (luego de detentar siete años ese puesto) por un nuevo CEO[9] cuya carrera se había desarrollado en CNN Internacional y Reuters. Llama la atención que justo unos días después de difundir una de las filtraciones de mayor impacto mediático ICIJ cambiara de capitán. Por otro lado los criterios de manejo de la información y “gobierno” de ICIJ no son tan transparentes como podría esperarse de un consorcio que justamente aboga por la transparencia; no es un grupo de periodistas de acceso libre sino limitado y tampoco está claro el criterio de ingreso ni quienes lo deciden.

El caso Apple/Irlanda, puja entre Unión Europea y Departamento del Tesoro de USA. Los curiosos “Bahamas Papers” y las tenencias de bonos del Tesoro en guaridas fiscales

Como derivación de las investigaciones de la Comisión Europea sobre maniobras de evasión y elusión de impuestos por parte de multinacionales, y teniendo muy importantes datos gracias a las filtraciones de los “Lux Leaks” de fines de 2014, la Comisión de Defensa de la Competencia (CDC) de la Comisión Europea realizó varios procesos contra multinacionales. Uno de ellos determinó que Irlanda se había excedido en las ventajas fiscales otorgadas a la multinacional Apple y que los desproporcionados beneficios no eran aceptables en el marco de la legislación de la Unión Europea. Por ello, según hizo público el 30 de agosto de 2016, instó al Gobierno Irlandés a cobrar la suma de 13 mil millones de euros más intereses a la empresa Apple dado que eran  derivados de excesos en beneficios fiscales entre 2003 y 2014.[10] Los excesos llevaban a tal nivel de despropósito que las tasas efectivas de impuesto pagadas por la multinacional eran del 1% en 2003 y del 0,005% en 2014, siendo que la supuesta tasa de impuesto a las ganancias de empresas de Irlanda era del 12,5% para este último año y valores superiores antes.

El Tesoro de los Estados Unidos se expidió oficialmente el 24 de Agosto de 2016[11], seis días antes de hacerse pública la decisión de la Comisión de Defensa de la Competencia mencionada en el párrafo anterior. En esta comunicación oficial relacionada con pujas tributarias por multinacionales, el Tesoro ya se manifestaba en contra de las acciones de la CDC de la Comisión Europea sugiriendo que se estaba excediendo en sus atribuciones tratando de convertirse en una “autoridad de impuestos supranacional”.

En estos cruces entre la CDC de la Comisión Europea y el Tesoro de los EEUU puede verse una clara puja por recursos y defensa de intereses; sin embargo hay dos componentes adicionales que deseo destacar y que podrían relacionarse con esta puja. Primero uno al parecer menor pero que denota una rara casualidad. En Septiembre de 2016 pocos meses después del lanzamiento mundial de los “Panamá Papers” surgió otra filtración derivada de ésta que no parecía aportar gran cosa adicional y tuvo una casi nula repercusión pública, se trataba de los “Bahamas Papers”. Sin embargo no habiendo pasado un mes de la puja descripta en el párrafo anterior esta filtración dejaba en evidencia a una funcionaria de Comisión Europea que había sido casualmente la Comisionada anterior de la CDC y había tenido un cargo en una empresa de guarida fiscal sin declararlo ante las autoridades[12]. Esta filtración también fue difundida por el consorcio ICIJ.

La otra cuestión relevante que el autor ha descubierto y no ha visto mencionada en ningún artículo relacionado con guaridas fiscales o Irlanda, viene a aportar un poco más de luz sobre el interés del Tesoro de los Estados Unidos respecto del caso de Apple e Irlanda. Dado que las multinacionales que utilizan los servicios de las redes de guaridas fiscales evitan pagar impuestos en todo el mundo incluido USA, ¿cómo se entiende que el Tesoro de ese país vele con tanto celo respecto de las normas que aplica la Unión Europea para sancionar los abusos? Pues ocurre que hay un país en que las empresas con domicilio legal declarado han acumulado entre 2002 y 2017 la suma de USS 300 mil millones en bonos emitidos por el Tesoro, pasando de no figurar en el ranking de tenedores extranjeros en 2001 al tercer puesto en 2017; este país es Irlanda y se encuentra por debajo tan solo de China y Japón en ese ranking, pasando de USS 7 mil millones en el año 2002 a USS 310 mil millones en 2007. Pero si miramos el resto de los mayores domicilios del ranking veremos a otros domicilios de la red de guaridas fiscales que son destino de los bonos del Tesoro de USA: Islas Cayman en quinto puesto, Suiza en el sexto y Luxemburgo en el octavo puesto, casualmente el país protagonista de los “Lux Leaks” que fue una filtración “no anónima” ligada a las multinacionales más poderosas del mundo.[13] Cabe mencionar que en diciembre del año 2002 la totalidad de bonos del Tesoro de EEUU en manos de extranjeros sumaba USS 1,2 Billones (trillons en inglés) y para septiembre de 2017 se había quintuplicado llegando a USS 6,3 Billones.

Conclusiones

Las filtraciones “Paradise Papers”, “Panamá Papers” y “Bahamas Papers” parecen formar parte, para el autor, de una puja de poder que se materializa en la porción que le toca a las principales potencias financieras del mundo respecto de la torta que administran las guaridas fiscales. Sin duda las guaridas fiscales gozan aún no solo de buena salud sino que además la OCDE y el G20 han impuesto medidas que les proporcionan un “lavado de cara” para permitirles funcionar como engranaje clave en la financiarización mundial de la economía. En concreto esa red de guaridas fiscales ha sido históricamente desarrollada y administrada por el Reino Unido y en particular por bancos internacionales e instituciones de la City de Londres, con una expansión fuerte desde la segunda guerra mundial y explosiva desde la liberalización financiera impuesta por el consenso de Washington en los años 80 y 90. Los bancos e instituciones de los Estados Unidos han ido compartiendo el protagonismo en la red de guaridas fiscales y el Tesoro colocado deuda en cantidad en tenedores declarados en esas jurisdicciones. Desde 2008 parece haber llegado el momento de definir un nuevo reparto de las porciones entre estos dos miembros de la “Hermandad Anglosajona” y seguramente China este reclamando una porción acorde a su poderío industrial y militar. Tomar a la red de guaridas fiscales como errores, accidentes o fallas del sistema financiero mundial solo puede ser un acto de inocencia, miopía o complicidad; no considerar el factor poder limitando el análisis a cuestiones normativas, declaraciones de intenciones o manifestaciones de impotencia y falta de coordinación es una postura similar. También los es el esperar o sugerir que el “problema” de las guaridas fiscales será “resuelto” por instituciones como OCDE y el G20 que están dominadas por los principales beneficiarios de los fondos que las guaridas administran. Las filtraciones anónimas parecen representar más movimientos de artillería entre aspirantes a obtener una mayor porción de recursos que eventuales golpes a la red de guaridas fiscales; y es muy probable que sigan siendo parte de las noticias aunque la gente comience a acostumbrarse y cada vez les preste menos atención.

 

[1] Los llamados “Paradise Papers” se difundieron mundialmente a principios de noviembre de 2017.

[2] Los llamados “Panamá Papers” se difundieron mundialmente a principios de abril de 2016.

[3] ICIJ International Consortium of Investigative Journalists www.icij.org

[4] Así lo relata el propio Falciani en su libro: “La caja fuerte de los evasores”, autores: Hervé Falciani y Angelo Mincuzzi. Mayo 2015.

[5] Falciani se encuentra con pedido de captura de Suiza y exiliado en España después de haber colaborado con las autoridades judiciales y tributarias de Francia y haciéndolo en la actualidad con las autoridades españolas.

[6] Las “Big Four” de auditoría y contabilidad son las cuatro firmas internacionales líderes: KPMG, Deloitte, PwC y Ernst & Young.

[7] Las sentencias fueron mínimas gracias a la fuerte presión de las ONGs internacionales relacionadas con la equidad fiscal.

[8] Ver artículo de Raymond Baker, presidente de GFI en: http://www.gfintegrity.org/press-release/fix-global-shadow-financial-system/

[9] Ver artículo de nombramiento de Peter Bale como CEO de ICIJ el 2 de diciembre de 2014 en reemplazo de William Buzemberg en: https://www.publicintegrity.org/2014/12/02/16342/peter-bale-named-new-head-center-public-integrity

[10] Ver el parte de Prensa en: http://europa.eu/rapid/press-release_IP-16-2923_en.htm

[11] Ver página 9 del documento oficial del Tesoro de los EEUU en  https://www.treasury.gov/resource-center/tax-policy/treaties/Documents/White-Paper-State-Aid.pdf

[12] Se trata de Neelie Kroes ex Vicepresidenta de la Comisión Europea y ex titular de la CDC.

[13] Las tenencias de bonos del Tesoro de los EEUU declaradas en jurisdicciones extranjeras pueden verse en la publicación oficial http://ticdata.treasury.gov/Publish/mfh.txt  para los años 2016/2017 y en http://ticdata.treasury.gov/Publish/mfhhis01.txt  para los años 2000/2016.

 

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