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No más fundamentalismo democrático

Minorías privilegiadas quieren hacernos creer que sólo existe un tipo de democracia, el que les sirve a ellas. Esto no es así: existe una diversidad de posibles construcciones democráticas. Una democracia que no haya sido construida para favorecer el bienestar general y el cuidado del medio ambiente no es sólida ni sustentable; tarde o temprano genera fracasos y peligrosas frustraciones.

Una democracia debería construirse en base a los intereses de todos sus integrantes atendiendo el contexto en que se desenvuelve. Sin embargo, la mayor parte de las democracias existentes han sido construidas de tal forma que prevalecen en ellas intereses minoritarios que se transforman en hegemónicos. Su razón de ser se aleja del bienestar general  y el cuidado del medio ambiente y se centra en preservar los privilegios de ciertos grupos de poder.

Las minorías privilegiadas pretenden convencernos que no hay otro tipo de democracia, lo cual constituye otro engaño más de los muchos que utilizan para sostener su poder. Es posible concebir y construir muy distintos tipos de democracia.

En la construcción democrática importa las razones que guían esa construcción, un buen diseño que debiera ser siempre singular, la solidez de la construcción, su confiabilidad, su capacidad de movilizar energías y desarrollar derechos y obligaciones con una concepción de justa distribución de costos y beneficios. Si la construcción sirve a minorías y no a la sociedad en su conjunto, tarde o temprano emergerán fracasos y peligrosas frustraciones.

¿Quiénes son sus constructores? En teoría todos los ciudadanos; en la práctica pesan mucho más  grupos poderosos que logran impregnar sus intereses en el diseño, organización y funcionalidad democrática; eliminan alternativas que pudieran comprometer sus privilegios e imponen como única opción posible la que mejor les sirve. Es una clara expresión de absolutismo ideológico que descarta diversidades y lleva casi inevitablemente a un destructivo fundamentalismo democrático. Un fundamentalismo que promueve universalmente sólo un tipo de democracia, aquel que sirve a los grupos concentrados.

Como todo fundamentalismo, el fundamentalismo democrático sostiene que esa particular y peculiar estructura democrática debe primar en todas las latitudes, cualesquiera sean sus circunstancias culturales, sociales y económicas. Esta imposición es autoritaria e insostenible ya que cada nación tiene el derecho de escoger el tipo de democracia que considere mejor sirva los intereses de su  pueblo. Vale reiterar que son múltiples y diversas las formas como pueden estructurarse y operar las democracias del mundo. La pugna de fondo es construir una democracia ajustada a servir intereses minoritarios o una democracia establecida para considerar y resolver los intereses sociales y ambientales de la entera nación.

Quede claro que no se trata de resignar la defensa del ideal democrático que se sintetiza en contar con un gobierno del pueblo que sirva a todos. Lo inaceptable son democracias diseñadas para impedir que primen los intereses del pueblo en la direccionalidad e impacto tanto de los actos de gobierno como del accionar del conjunto de grupos sociales existentes.  En particular y más allá de una mejor o peor estructura institucional, el sustento político y social de una democracia para todos se dirime entre grupos sociales de muy diferente poder. La construcción democrática refleja la correlación de fuerzas prevaleciente y, en ese sentido, una nueva institucionalidad democrática debiera establecerse para nivelar y contrabalancear las tremendas diferencias de poder.  Esto no se logra con expresión de deseos sino a través de una acción política transformadora conducida por mejores liderazgos que habrá que saber escoger, contando con el impulso y sostén de un cada vez mayor esclarecimiento popular.

Necesitamos construir colectivamente otro tipo de democracia que contemple a la sociedad en su conjunto e incluya la suma de las muchas minorías donde cada quien aporte lo que sepa y pueda luego actuar en consecuencia.

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