Lucidez y determinación

Imposible ignorar lo que pasa en cada país y en el mundo. Hemos llegado a límites insostenibles de concentración de la riqueza y de pavorosas desigualdades, pobreza e indigencia. Toca cambiar el rumbo y la forma de funcionar que ha generado tamaño desastre social y ambiental. Temblores y deslizamientos en la geopolítica mundial, estallidos en todas las regiones, los dominadores disfrutan en el Titanic.

Avanza el esclarecimiento y la organización social; de la prepotencia homogeneizadora a la diversidad de identidades; germinan búsquedas de economías que sirvan a la humanidad y al planeta, con culturas reflorecidas. Ojala se logre esto y tanto más por vías democráticas, como proponen muchos, incluyendo Opinión Sur.

Vale dialogar, es cierto, pero para transformar. No diálogos vacíos que preservan privilegios y dominadores; diálogos que expliciten lo que se encubre. Han hecho todo lo posible para atontar albedríos pero aún sobreviven la lucidez y la determinación de quienes no resignan la equidad, la justicia, la voluntad –vaya tozudez- de liberar las capturadas democracias. Habrá que converger desde los multitudinarios espacios de los pueblos en marcha y de los desgarrados de la tierra. Unirse es opción contundente, con foco en lo principal, abandonando mezquindades.

¿Anhelos, simples anhelos, o una epopeya fundacional?

Cordial saludo,

Los Editores

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