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La arquitectura offshore global y su impacto en los países en desarrollo

El proceso de financiarización de la economía mundial y, con ello, la desregulación y liberalización de las finanzas internacionales agigantó la opacidad de los centros financieros offshore (o guaridas fiscales). En simultáneo, la fuga de capitales se expandió de manera significativa en los países periféricos. Para abordar esta gravosa situación será necesario desarrollar un marco regulatorio internacional que, complementando los sistemas tributarios nacionales, elimine el secreto fiscal y financiero.

Se considera guaridas fiscales a países o jurisdicciones que poseen regímenes fiscales beneficiosos, con bajas o nulas tasas impositivas, para determinados ingresos o determinados sujetos; cuentan además con legislación comercial flexible: no solicitan la presentación de Estados Contables, ni la inscripción en un registro oficial, ni la elaboración de libros contables, registros diarios, etc. Con estrictas leyes resguardan el secreto bancario y no comparten información financiera o fiscal con otros países.

De acuerdo con Nicholas Shaxson (en su libro, Las islas del Tesoro, 2014), las guaridas fiscales se pueden dividir en grupos. Uno de ellos son las guaridas europeas, puestas en marcha a partir de la Primera Guerra Mundial, como Suiza, Luxemburgo, Países Bajos, Austria, Bélgica, Liechtenstein y Mónaco.

Otro grupo está conformado por Reino Unido y su red de guaridas extraterritoriales. Hong Kong y Singapur son conocidos centros financieros offshore con estrecha vinculación con Inglaterra. Las islas del Canal (Jersey y Guernesey) son territorios dependientes de la Corona Británica. Islas Caimán, Bermudas e Islas Vírgenes Británicas son territorios de ultramar británicos. Otros, como Bahamas y Mauricio, son Estados soberanos miembros de la Mancomunidad Británica de Naciones. Todos ellos constituyen guaridas fiscales tradicionales, países con escasa población e insignificante desarrollo; conforman la red extraterritorial del Reino Unido, cuyo centro se ubica en la City de Londres y hacia donde fluyen gran cantidad de los capitales internacionales que ingresan en estas jurisdicciones.

Por último, Estados Unidos y las jurisdicciones bajo su influencia conforman otro grupo receptor de importantes flujos financieros internacionales. En el plano nacional brinda exenciones impositivas para atraer dinero de no residentes y a nivel de Estados individuales, algunos como Georgia, Florida, Wyoming, Arizona, Nevada, Delaware, entre otros, se han especializado en servicios offshore y secretismo para empresas extranjeras. Asimismo, Estados Unidos mantiene una red satélite de ultramar que incluye a las Islas Vírgenes, las Islas Marshall y Panamá.

Gran parte de los activos financieros que fluyen hacia estas jurisdicciones son originados en los países en desarrollo y son propiedad de personas millonarias y grandes empresas multinacionales. The Boston Consulting Group calculó para el año 2016 una suma de 1,2 billones de dólares de riqueza financiera offshore originada en las ocho principales economías de la región (México, Brasil, Venezuela, Colombia, Argentina, Chile, Perú y Uruguay), un 25% de la riqueza privada total de América Latina. Por su parte, James Henry (2012) de la organización Tax Justice Network, estimó para el año 2010 que los activos externos de América Latina y Caribe sumaban más 2 billones de dólares. Entre los países más afectados por la fuga de divisas se encuentran Venezuela, México y Argentina.

De lo anterior se desprende que gran parte de los saldos positivos de las balanzas comerciales de estos países no se ha destinado a engrosar las reservas internacionales ni a incrementar el nivel de inversión doméstica, sino a mayores flujos financieros hacia las principales plazas globales. Esta creciente salida de divisas opera como una severa restricción para la formación de capital y el desarrollo económico.

Gran parte de las jurisdicciones con mayor secreto financiero (según el índice que elabora Tax Justice Network) poseen pequeñas poblaciones y escaso desarrollo industrial y, a pesar de ello, tienen PBI per cápita muy elevados, consecuencia del volumen de servicios offshore que prestan gracias a su opacidad financiera y fiscal. También cuentan con un número de entidades bancarias absolutamente desproporcionado en relación con las poblaciones que habitan en aquellos países y que solamente puede justificarse por la existencia de cuantiosos flujos financieros externos.

Las personas multimillonarias y las empresas multinacionales cuentan con múltiples asesores en materia contable, impositiva, financiera y legal, que les asisten para eludir o evadir impuestos a través de las guaridas fiscales.

Entre los estudios contables, se destaca la labor de los Big Four (los “cuatro grandes” estudios multinacionales de auditoría, consultoría e impuestos) que brindan el servicio de planificación fiscal orientado a minimizar los impuestos globales de los grupos económicos. Entre los servicios de planificación fiscal, se encuentran los llamados “precios de transferencia” para empresas multinacionales, referidos a los precios de las operaciones intragrupo (entre entidades vinculadas), que en muchas ocasiones son fijados arbitrariamente por estos expertos con el objetivo de dirigir la mayor cantidad de beneficios del grupo hacia una guarida fiscal, con la finalidad de eludir impuestos. A la vez, estos grandes estudios son los encargados de auditar los Estados Contables de estas empresas, emitiendo dictámenes que avalan sus operaciones.

Por otro lado, los bancos internacionales, a través de sus unidades de private banking, y las boutiques financieras dedicadas al wealth management  (administración de fortunas), brindan servicios de asesoría y gestión de inversiones para personas con altos patrimonios y las entidades a ellas vinculadas.

Los servicios incluyen la apertura de cuentas bancarias offshore de personas físicas y jurídicas, asesoramiento en fusiones y adquisiciones, y en transacciones en el mercado de capitales, planificación de sucesiones y asesoramiento de inversión en distintos instrumentos financieros. También se ofrece la interposición de sociedades offshore, fundaciones o trusts, constituidos en guaridas fiscales con la finalidad de encubrir a los verdaderos titulares de los activos. En muchas ocasiones, las grandes firmas de abogados o los pequeños estudios jurídicos especializados son quienes se encargan de montar estas estructuras societarias en las guaridas fiscales, en conexión con los bancos internacionales.

De este modo, los países periféricos, entre ellos los de América Latina, resultan ser los principales perjudicados por este negocio, en provecho de los países centrales, que actúan como receptores de los capitales y dominan los más importantes centros financieros offshore.

Una herramienta que podría amortiguar el actual estado de situación es la creación de un marco regulatorio internacional que complemente los sistemas tributarios nacionales, que mantienen importantes brechas jurídicas entre ellos, de modo de abordar de manera integral las prácticas de evasión y elusión fiscal internacional y fuga de divisas. Es imperioso que este marco internacional se desarrolle dentro de un espacio con participación de los países periféricos, como es el caso de la ONU (Organización de Naciones Unidas), y no así el de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo), que representa los intereses de sus países miembros (35 en total), integrada principalmente por países centrales. Por su parte, la ONU expresa un espacio mucho más representativo de la voluntad de las diversas naciones del mundo, donde cada uno de los Estados miembros (193 en total) poseen un voto.

Además, la evidencia empírica demuestra que las medidas impulsadas en el seno de la OCDE resultan ser insuficientes. Junto con el Plan de Acción denominado BEPS (contra la Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios) que consta de 15 acciones contra la elusión fiscal de las multinacionales, la OCDE continúa avalando el principio de “arm’s length”. Este último considera a las entidades vinculadas como independientes, simulando una ficticia fijación de precios al establecer el valor de las transacciones intragrupo de las empresas multinacionales. En cambio, debería primar el criterio de “realidad económica”, y adoptarse una perspectiva que considere a la empresa multinacional como un “conjunto económico” (Arístides Corti, 2012) o como una “empresa única” (Sol Picciotto, 2014).

A su vez, el “intercambio automático de información financiera” dispuesto por la OCDE que permitiría a 100 países firmantes intercambiar información sobre cuentas bancarias, intereses y fondos comunes de inversión, podría resultar de escasa efectividad. Esto, por un doble motivo.

Por un lado, los controles y revisiones a los países comprometidos son deficientes. En la última revisión del foro global de transparencia e intercambio de información, en agosto de 2017, 119 jurisdicciones fueron revisadas y 21 son “Cumplidoras”, 90 “mayormente cumplidoras”, 7 “parcialmente cumplidoras”, y 1 solamente resultó ser “No cumplidora”, Trinidad y Tobago. Para estas jurisdicciones es suficiente cumplir solamente con determinadas normativas para alcanzar la categoría de parcialmente cumplidoras, logrando evitar ser calificadas como una jurisdicción “no cooperativa” bajo los criterios de la OCDE (Sol Piccioto, 2016). A su vez, 13 jurisdicciones de las consideradas “mayormente cumplidoras” tienen una calificación provisoria, obtenida mediante un proceso fast track, de rápida revisión y débiles controles.

Por otro lado, persisten otros huecos que debieran resolverse en primera instancia para que el intercambio automático pueda ser eficaz, tal como la creación de registros de beneficiarios efectivos (beneficiario final) y de las cadenas de control de sociedades y otros instrumentos opacos en todos los países, además del intercambio automático de dichos registros. Ocurre que en la actualidad son ampliamente utilizados instrumentos como trusts, fundaciones y empresas fantasmas que ocultan la titularidad de sus verdaderos propietarios, lo cual afecta la credibilidad de la información financiera que es objeto de intercambio.

Otra medida de suma relevancia sería establecer legislaciones que protejan a quienes alertan sobre delitos financieros (whistleblowers) de modo de preservar la identidad del denunciante, resguarden la seguridad de su persona y familia, brinden apoyo económico para financiar abogados y costos de reubicación, y ofrezcan un sistema de recompensa. La mayor parte de los casos de evasión fiscal a gran escala, como las filtraciones de HSBC, Lux Leaks, Panamá Papers, entre otros, se dieron a conocer mediante denunciantes internos. La información y el conocimiento con el que cuentan estas personas son extremadamente valiosos para el interés general, aunque actualmente son perseguidas y condenadas a prisión.

 

Referencias bibliográficas

Corti, A., H., M. (2012) Algunas reflexiones sobre los mecanismos de exacción de la renta impositiva nacional. A propósito de las ficciones de contratos al interior de los conjuntos económicos. Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE).

Henry, J., S. (2012) The Price of Offshore Revisited. Tax Justice Network. Julio de 2012.

Piccioto, S. (2016) A new Earth. Taking the Tax Justice debate forward, including learning to digest the ‘Double-Irish Dutch Sandwich’. Foreword by Paul Brannen MEP. Methodist Tax Justice Network, Global Alliance For Tax Justcie.

Picciotto, S. (2014) Informe sobre Erosión de la base tributaria y deslocalización de beneficios (BEPS). Implicancias para los países en vía de desarrollo. Tax Justice Network. Enero de 2014.

Rua, M. (2017) Fuga de capitales IX. El rol de los bancos internacionales y el caso HSBC. Con prefacio de Jorge Gaggero. 1ra edición, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Ediciones Z. Fundación Ses. 2017. ISBN 978-987-46330-5-7.

Rua, M. (2014) Fuga de Capitales V. Argentina, 2014. Los “facilitadores” y sus modos de acción. Con la supervisión de Jorge Gaggero. CEFID-AR. Documento de Trabajo Nº 60. Buenos Aires, Agosto de 2014.

Shaxson, N. (2014) Las islas del tesoro: los paraísos fiscales y los hombres que se robaron el mundo. 1ª ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica, 2014.

The Boston Consulting Group (2016) Global wealth 2016. Navigating the new client landscape.

 

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