Europa: Perspectivas para el resto del 2012

La recesión no cede en Europa. En particular, el desempleo en la Zona Euro volvió a marcar un nuevo record histórico al alcanzar 11.1%. La evidencia del agudo deterioro más la presión de extra-zona, incluyendo al presidente Obama y al Fondo Monetario Internacional, movilizó el burocrático andamiaje de la Unión Europea. Con las medidas adoptadas en la Cumbre de Bruselas y la baja en la tasa de interés anunciada por el Banco Central Europeo a 0.75% -el nivel más bajo desde que se conformó la UE- se logró una cierta recuperación de confianza. Los mercados festejaron con grandes subas el lunes posterior a la Cumbre pero la euforia cedió en menos de una semana. La pregunta es ¿cuánto de ésta confianza perdurará dentro de unos meses, o quizás dentro de unas pocas semanas más? Creo que si no continúa el proceso de reformas hacia una Unión Fiscal, Bancaria y Política apoyadas en una sólida base estatutaria, la situación podrá volver a desmejorar. Reflexionemos sobre los avances realizados y lo que quedó en la agenda de la Cumbre para ser aprobado en próximas reuniones.

Esta Cumbre fue más eficaz que las diecinueve Cumbres previas, todas muy decepcionantes. Algunas útiles medidas pudieron ser adoptadas. Los acuerdos de mayor impacto fueron los referidos a los rescates bancarios y la compra de bonos soberanos. El primero permite a los fondos de rescate de la Eurozona recapitalizar directamente los bancos en lugar que el Banco Central Europeo o el MEDE proporcionen los fondos a través de los gobiernos que, por ende, los garantiza y acrecienta su deuda externa. El segundo acuerdo habilita la compra por parte del MEDE de bonos soberanos en el mercado. Las dos medidas son importantes porque desvinculan los esfuerzos de alivio de la crisis bancaria de los orientados a mitigar los efectos de la crisis de deuda soberana que hacían inviable el endeudamiento en el mercado de capitales. Un ejemplo fue que el rescate de la banca española con garantía estatal no hizo más que agudizar la desconfianza de los mercados respecto a la colocación de bonos soberanos. Para peor, el rescate fue aprobado otorgando a la nueva deuda originada en la recapitalización la categoría de “superior”, o sea de cobro privilegiado ante toda otra deuda adquirida por el Gobierno español.

Otra medida trascendente fue justamente el acuerdo para que los fondos de rescate no sean considerados “superiores” a los préstamos existentes. Sin embargo, la aplicación de esta decisión quedó limitada a que el BCE adoptase funciones de Supervisor Bancario único y central de todo el sistema bancario europeo: 800 entidades supranacionales, regionales y nacionales. Lo que significa, en el ejemplo que veníamos describiendo de España, que los fondos del rescate bancario seguirían con garantía estatal hasta que estatutariamente se haya resuelto y luego fuese aprobado investir al BCE de sus funciones de Supervisor central. Si bien el pánico con el que los inversores recibieron hace unos pocos días la decisión del rescate bancario disminuyó, si la adecuación institucional y estatutaria que debe llevar adelante el BCE se retrasase podría resurgir. Esa adecuación constituiría un paso muy importante hacia el objetivo más importante de conformar la Unión Bancaria Completa, la cual requerirá un respaldo fiscal mucho mayor. Españoles e italianos todavía no creen que un Euro depositado en un banco en Berlín valga lo mismo que un Euro depositado en un banco en Milán o Madrid, en gran medida debido a que la insolvencia y el riesgo de quiebra aún persisten.

En el corto plazo fue España el beneficiario inmediato de la Cumbre, ya que los 100 mil millones de Euros aprobados para el rescate bancario están desligados de la garantía del gobierno. Con la Eurocopa, la llegada del verano y el récord de visitantes, pasó de ser por unos meses la “cuasi Grecia” a respirar con cierto alivio dentro del infierno económico y social que le ha tocado vivir estos últimos meses.

Además de las medidas mencionadas, la Cumbre de Bruselas aprobó un “plan de crecimiento” promovido por el presidente francés Hollande por un monto de 120 mil millones de Euros destinados a financiar proyectos de infraestructura, energías alternativas e incremento de la productividad. La utilización de estos recursos, que serían manejados por el Banco Europeo de Inversiones, tendrá como prioridad asistir a los países cuyas economías hayan sido afectadas por la crisis. Estimo que los recursos asignados a este “plan de crecimiento” son escasos, no condicen con la profundidad de la crisis económica, apenas superan los recursos solicitados por un solo país para rescatar su sistema bancario y no llegan a un cuarto de la sumatoria de los planes de salvataje presupuestario o bancario de Grecia, Portugal, Irlanda y España juntos. Más bien parece una concesión a los reclamos de Hollande ya que la mayoría de esos recursos no son fondos frescos sino redireccionados de otros destinos. La caída en la tasa de interés anunciada por el BCE intenta sumarse a este plan como instrumento de reactivación de la inversión y el crecimiento.

En verdad, lo más importante es lo que figuraba en la agenda preparada por la Comisión y no se acordó. La lista incluye un aumento de los fondos asignados al MEDE que entró en vigencia en julio, con un tope de 500 mil millones de Euros; una garantía de depósito o un régimen de resolución bancaria para toda la Eurozona; y los Eurobonos que no figuraban en el menú pero sobre los cuales había una gran expectativa. Es indudable que la Eurozona está aún lejos de resolver las garantías de los depósitos y la mutualización de la deuda, la verdadera vara con la cual se puede medir el reclamado avance de Merkel hacia la Unión Bancaria y Política como solución definitiva a la crisis. Y la dimensión de esa distancia marcará el desempeño europeo en el segundo semestre del año y, en consecuencia, la reacción de los mercados.

Las medidas adoptadas, resultado de un sin fin de reuniones previas, son importantes porque destruyeron el vínculo mutuamente destructivo entre crisis bancaria y crisis de deuda soberana, pero fueron tímidas y retaceadas. El Euro sigue vulnerable a movimientos especulativos al limitarse el poder de fuego del MEDE mientras el BCE no está dispuesto a asumir ese papel. Ese poder tendría que ser mucho mayor, incluso infinito, como plantea Krugman, para actuar como verdadero cortafuego ante un eventual ataque, escenario que llena de pánico a los inversores. Pensemos que la deuda pendiente de España e Italia está cerca de los 2.8 billones de Euros, casi seis veces superior al MEDE. De igual modo, el “plan de crecimiento” es un poco ilusorio, ya que representa algo más del 1% del PBI de la Eurozona y la posibilidad de comprar bonos soberanos en el mercado esta limitada.

En conclusión, se dieron pasos necesarios con una mejor dirección pero limitados en cuanto a poder alcanzar las tres condiciones necesarias para estabilizar a Europa: la separación definitiva entre bancos y soberanías; la financiación de los países más débiles en términos manejables y durante un extenso periodo de ajuste económico; la defensa del euro ante posibles ataques especulativos y sobre todo un retorno a un crecimiento saludable.

Hubo progreso hacia un mayor grado de integración, con una coalición formada por Francia, España e Italia que alteró la dinámica política de la Zona Euro. Alemania suavizó sus posiciones ortodoxas para no quedar aislada, lo que tal vez permita más adelante provocar mayores transformaciones que mejoren la integración de Europa, como ser: que en este año la Unión Bancaria se haga realidad, que se incremente el poder de fuego del MEDE, que el BCE emita Eurobonos y que los fondos del “plan de crecimiento” sean significativos para encarar el estancamiento que atraviesan varios países europeos. La pregunta sigue siendo: ¿llegarán a tiempo esos cambios para estabilizar definitivamente al viejo continente y dejar de poner en jaque a la economía global?

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