El teorema de Thomas o el precio de las consecuencias

Cuando un grupo mal define una situación, esta se vuelve real y peligrosa en sus consecuencias. Cómo aplicar el teorema a temas que van desde la salud  pública  a la geopolítica.

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En las primeras épocas de la sociología norteamericana, W.I. y Dorothy Thomas formularon un teorema que los haría famosos y que hoy todavía podemos aprovechar para comprender muchos fenómenos sociales.

El teorema dice así: “Si las personas definen una situación como real, se vuelve real en sus consecuencias.” Mediante este teorema los Thomas hicieron ver la capacidad del grupo para convertir en reales situaciones que la gente supone como tales, al adecuar su conducta a esa situación. En particular, los autores enunciaron su teorema en el contexto de sus estudios sobre la desviación y la condena social.[1]

La ilustración mas conocida del teorema es el de una corrida bancaria.  Un grupo de ahorristas temen que el banco donde tienen sus depósitos esta en quiebra, aunque esto no sea verdad.  En consecuencia, todos exigen la devolución de sus fondos al mismo tiempo.  El banco no puede devolverles todos sus dineros ya que, como todos los bancos, los ha colocado en prestamos e inversiones.  Y así el banco entra en bancarrota, “confirmando” en los hechos la suposición inicial.  Este es el caso clásico, citado muchas veces, de la profecía auto cumplida.

Hay dos maneras de analizar el caso.  Una es por causas, y la otra por efectos.  La primera es la averiguación de los motivos que llevaron a la gente a suponer una realidad que no es tal.  La otra es el análisis de las consecuencias de tal suposición colectiva, que en algunos casos lleva a convertir la suposición errada en realidad.  En otras palabras, la primera es una investigación histórica (o causal); la segunda es una análisis funcional.  Fue así como el teorema de Thomas estimuló el funcionalismo en la sociología, que tiene una trayectoria mucho mas productiva que la que sus críticos le reprocharon en una época.  Citaré algunos ejemplos sin caer en pedantería.

El las postrimerías del siglo 19, el sociólogo francés Emile Durkheim, en un repaso de la antropología de su época,  sostuvo que las creencias religiosas son importantes en la vida de un grupo no por ser “ciertas” , sino porque contribuyen a construir la organización social  y a mantener la solidaridad grupal.  Así hay muchas practicas sociales que persisten por sus consecuencias, que el grupo o la sociedad en su conjunto consideran beneficiosas o necesarias, consciente o inconscientemente. 

En otros casos, las consecuencias son nefastas para el grupo, y pueden llegar a contribuir a su propia destrucción.  Daré un ejemplo común –el de algunos pescadores.  Es frecuente notar que una colectividad de pescadores comerciales en un litoral marítimo piensa que cada uno debe competir con los demás en maximizar el volumen de su pesca, y por ende sus ganancias.  En pos de esta ideología individualista,  llegan muy pronto a producir colectivamente tal sobrepesca que desaparece el cardumen y así no habrá pescado para ninguno.  La negación inicial del interés común conduce a una tragedia colectiva.  Para evitar tal desenlace, se necesita la intervención de un ente externo regulador del grupo –en general el estado.

A esta altura del ensayo se habrá percatado el lector que estos ejemplos se pueden aplicar a la reacción social y al manejo de la pandemia que hoy azota a poblaciones de todo el planeta. 

Cada país actuó con distintos aciertos y distintos errores en al manejo de la salud publica frente a la pandemia.  La definición inicial de la situación y sus consecuencias fueron determinantes tanto del control (relativo) como del descontrol (caótico) de la infección.  Además, la definición inicial de la situación dependió de dos factores: la racionalidad y coherencia de las autoridades en la comunicación del riesgo al publico en general, por un lado, y la confianza y disciplina social de la población, por el otro.  En los casos en que estos dos factores se combinaron y actuaron en un principio, los resultados fueron positivos (ejemplo: Corea del Sur).  En el otro extremo, la definición inicial de bajo riesgo, complicada con mensajes contradictorios por parte de las autoridades y una sistema de comunicación social fragmentado, produjeron una verdadera catástrofe sanitaria (ejemplo: Estados Unidos).  En estos dos casos extremos, se cumple una inversión del teorema de Thomas –las consecuencias contradicen la definición inicial.  La definición inicial de alto riesgo existencial produjo una disminución del riesgo en sus consecuencias.  En el otro extremo, la definición inicial de bajo riesgo y poca importancia tuvo como consecuencia una explosión de la infección y un alto numero de victimas que retrospectivamente pudieron evitarse.  Hoy esto se repite en el microcosmos de la Casa Blanca, donde los principales actores, cegados por una ideología cerril de irresponsabilidad social en nombre de una mal entendida “libertad”, cayeron victimas de su propia definición de la situación, cuya motivación había sido política, y no científica.

También se habrá percatado el lector que la libertad individual a ultranza y mal entendida conduce a una serie de catástrofes colectivas.  El ejemplo mas extremo de la ideología neoliberal en este campo es la expresión de Margaret Thatcher “En una entrevista la señora Thatcher afirmó: “La sociedad no existe. Sólo existen hombres y mujeres individuales.”  Esta negación inicial de la solidaridad social y de la existencia grupal no hace desaparecer la sociedad como por arte de magia, sino que produce una sociedad enferma y disfuncional, cuyos síntomas (equivalentes a los síntomas neuróticos producidos por mecanismos de defensa en la psicología individual) son hoy visibles por doquier –urbi et orbi.

Finalmente podemos aplicar el teorema al campo de la geopolítica.  La tan mentada trampa de Tucídides, referida a la creciente enemistad entre Esparta y Atenas en la Antigüedad, reza así, en palabras del propio historiador clásico: “Fue el ascenso de Atenas y el temor que eso inculcó en Esparta lo que hizo que la guerra fuera inevitable.»  En otras palabras, cuando una potencia nueva reta a otra establecida, se crean condiciones para que estalle una guerra. Hoy algunos aplican el concepto a la rivalidad entre los Estados Unidos y China.  Pero muchos se olvidan del hecho que tal “reto” a veces sólo existe en la imaginación celosa o temerosa de algunos políticos o formadores de opinión en la potencia establecida –definición que en si misma no es necesariamente acertada, sino mas bien oportunista, o producto de un desorden interno en la potencia establecida, que busca reintegrarse a través de la búsqueda de un enemigo externo.  Y este síndrome excede la formulación de la “trampa de Tucídides.”  Es mucho mejor aplicarle el teorema de Thomas. 

En un reciente articulo en el periódico Pagina 12,[2] el politólogo Juan Tokatlian hace referencia a otra “trampa” geopolítica, que se remonta a los escritos del gran sociólogo árabe Ibn Khaldoun.

Como señala Tokatlian: “Con otro lente más atento a los fenómenos domésticos, Carla Norrlof de la Universidad de Torontoexamina el estado y desarrollo de la rivalidad entre Estados Unidos y China mediante lo que denomina la “trampa de Ibn Khaldun”. Prosigue el autor al referirse a Ibn Khladun: “El concepto clave que guió su obra fue el de asabiyyah, que ha sido traducido como cohesión social, solidaridad grupal, propósito compartido o sentido de pertenencia. Esa vínculo intenso y fraterno conduce a la cima y a los logros pero su ausencia sienta las bases para el declive y la decadencia.”

Para resumir: la polarización interna de una sociedad hace que quienes están en el poder traten de restablecer la cohesión a través de una agresión externa.  Buscan en otras sociedades el chivo expiatorio, demonizan a otra potencia, y crean así un falso casus belli, el que termina por volverse realidad.  Una y otra vez se confirma el teorema de Thomas: una ficción alimentada por un poder político termina en volverse una triste realidad.


[1] Thomas, W.I., and D.S. Thomas. 1928. The Child in America: Behavior Problems and Programs. New York: Knopf.

[2] https://www.pagina12.com.ar/295899-las-trampas-de-estados-unidos

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