Dolor y Grandeza

En algunas tragedias griegas, la situación colectiva, representada por el coro, es de tristezas y desgracias, que los antiguos llamaban miasma.  Esta palabra designa al mismo tiempo un estado de enfermedad colectiva y un desarreglo social. Es un malestar tanto físico como moral.  Es evidente que el mundo actual se siente amenazado por la pandemia y la injusticia social.

A veces, de ese mismo miasma surgen figuras descollantes en las artes, las ciencias, y el deporte, y con menos frecuencia, en el liderazgo político y militar.  Son héroes, también en el sentido griego de la palabra: aquellos que saben superar su condición personal y social, y elevarse a un estándar universal a través de un desempeño sobresaliente.

Hace poco, la Argentina perdió a uno de sus héroes, esta vez en el terreno deportivo.  Diego Maradona fue despedido con todos los honores que reciben quienes son reconocidos por ser los mejores sin por ello dejar de representar a todos, tal vez por provenir de los estratos más humildes y sufridos.  Tuvo triunfos y derrotas pero primó la grandeza.

Emociones similares a la gloria deportiva surgen, por distante que parezca, en economía y geopolítica, porque esos terrenos también representan aspiraciones e injusticias.  Surgen cuando una población se moviliza detrás de un proyecto noble y elevado: soberanía, justicia social, y alguna reparación nacional.  Con una sola advertencia que corresponde hacer: siempre hay intereses mezquinos que pretenden hacer de emociones legítimas un espectáculo de distracción, en la guerra, en la política, en el deporte, y en los medios de comunicación.  El sol que ilumina es el mismo que puede enceguecer.

Los griegos superaban el miasma en sus tragedias a través de un rito expiatorio y sacrificial, que llamaban catarsis.  Nosotros debemos superarlo a través de políticas públicas y movilización.

Cordial saludo,

Los Editores

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