De la economía neoliberal a la economía de gobiernos de base popular

Atendiendo la diversidad de contextos históricos y políticos, la discusión económica se puede resumir en dos vías, la practicada por los gobiernos neoliberales y, por otro lado, la adoptada por gobiernos de base popular.

El saber económico convencional ha sido exitoso en ordenar el análisis socioeconómico detrás de nociones como son las de modelo y ajuste. Estas son expresiones emergentes de categorizar a la economía como una ciencia exacta y, por lo tanto, con la exigencia de conseguir el equilibrio de las variables.

De ese modo se han construido modelos interpretativos con una sucesión de ecuaciones matemáticas e identidades del funcionamiento de la economía. Y ante la presencia de un desvío, aparece la necesidad del ajuste para restablecer el equilibrio.

En esa perspectiva, existiría entonces un orden natural determinado por el mercado. Es muy parecido a un dogma religioso. Este es el motivo de la obsesión por la utilización de la palabra ajuste.

La fragilidad de esta corriente de pensamiento económico –dominante en el mundo académico y en el análisis cotidiano– radica en que el objeto de estudio no es materia inanimada ni de deidades sino construcciones de sujetos sociales con intereses diversos y contrapuestos.

La pretensión de encapsular esa puja en el concepto estático de modelo y de ajuste en la búsqueda de ese mítico equilibrio general de las variables empobrece la comprensión de los fenómenos económicos. Se enriquece, en cambio, cuando se desplazan esas nociones para abordar la economía como una ciencia social e incorpora la definición de economía política.

Entonces la idea de modelo queda apartada por la de proyecto político con objetivos económicos y la noción de ajuste por la de intervención política ante determinados acontecimientos que ponen bajo tensión esas metas. En el transcurrir de diversos eventos, inesperados o previsibles, los gobiernos aplican herramientas de política económica cuya orientación debe ser juzgada por cuál es el objetivo económico que pretende alcanzar, en lugar de calificarlas en forma esquemática.

Restricciones

Lo que no puede ignorarse es que, en casi todas las situaciones, las economías enfrentan una diversidad de restricciones. De ahí que sea necesario evaluar no sólo técnica sino políticamente cada situación.

Dos casos que suelen ocurrir en países no centrales.

Un caso refiere a que si la economía crece mucho por vía del consumo, tienden a aumentar las importaciones por el tipo de estructura económica prevaleciente y, por lo tanto, ese avance colisiona con la restricción externa, que es la escasez relativa de divisas. Faltan dólares para financiar las importaciones necesarias para alimentar la expansión del circuito productivo y una parte del consumo doméstico. Esto limita el crecimiento ya que afecta, hasta llegar a interrumpir, el proceso de industrialización.

Otro caso refiere a que al emitir mucho dinero para fomentar la demanda, esa mayor liquidez puede inicialmente impulsar la recuperación del crecimiento pero, si se superan ciertos límites, se generan excedentes que pueden dolarizarse o, si la oferta productiva no acompañase el aumento de la demanda, aumentarían las tensiones inflacionarias.

Gestión

Estas y otras restricciones deben ser consideradas por los responsables de la gestión económica para saber escoger las herramientas adecuadas para administrarlas.

Ahora bien, quienes han enfrentado de la peor manera esas restricciones han sido los programas económicos neoliberales, puesto que solo han agudizado los problemas sin aportar ningún avance para superarlos.

En cambio, los programas heterodoxos fueron expansivos con el objetivo de construir una economía de desarrollo nacional, aunque se toparon con esas restricciones. Sin embargo, en esa tarea no han ido destruyendo todo a su paso, sino que han intentado lidiar con esas limitaciones tratando de mejorar las condiciones generales. En esta instancia se encuentran gobiernos de base popular con limitaciones propias de su conformación como coaliciones de una diversidad de fuerzas políticas y, en especial, por una relación desigual con el dispositivo de poder económico y mediático detentado por los grupos que concentran la riqueza y el poder decisional.

(1) Edición de párrafos seleccionados del artículo “La mentira del ajuste” publicado el 15/11/2020 en Página 12

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