Cuántos horribles líderes

¡Cómo llegamos a elegir tantos líderes mediocres, desorientados, cooptados por el poder, horribles en lo ético y en sus motivaciones, habilidosos forzando prebendas para sí y los suyos, bien lejos de estadistas orientados al bienestar general, el cuidado ambiental, la solución pacífica de controversias y antagonismos! Serán fallas democráticas, descuidos irresponsables, o el poder que no deja de concentrarse y avasalla otros senderos, otros rumbos, otras formas de funcionar. Cómo no ver que el planeta peligra, que grandes mayorías viven en la pobreza, la indigencia, la desesperanza y la desesperación por sobrevivir; que agobian las frustraciones cuando brotan de la inequidad, las injusticias, la prepotencia del sometimiento. La mezquindad aleja la solidaridad y la imposición la creatividad. Sin embargo, son miles de millones las personas de buena voluntad, las del esfuerzo y el trabajo, quienes desconocen el consumo superfluo, los bienes innecesarios, las guaridas fiscales, el lucro como ordenador de la vida.

Las democracias quizás nacieron capturadas por aquellos que retuvieron los instrumentos utilizados para colonizar mentes y formatear subjetividades. Quienes controlan la información e imponen su perspectiva para interpretar lo que sucede, para decidir qué es importante y cuánto más encubrir o desechar, neutralizan otras opciones, esterilizan voluntades transformadoras. Sus voces suenan por todos lados; con ecos cómplices devienen hegemónicas.

La historia de la humanidad muestra que no hay trayectorias lineales y que cada generación escoge senderos con bordes plagados, de un lado, de ingenuos voluntarismos y, del otro, sesgados fatalismos. Un libre aunque condicionado albedrio supo impulsar de mil formas el esclarecimiento y la organización de los pueblos; con imperfecciones y logros, con marchas y contra marchas, haciendo camino al andar. Toca recoger el impulso transformador, reunirnos en organizaciones inclusivas donde cada voz sea escuchada, cada anhelo incorporado en un ensamble colectivo. No es sencillo pero es posible avanzar para salir de las impuestas encerronas. Despojados de soberbias, aportando cada quien; desde los barrios hasta nuevas arquitecturas globales. Lo específico y el contexto. En eso estamos muchos.

Cordial saludo,

Los Editores  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *