Crisis Global: Lecciones aprendidas

Abandonaremos el “capitalismo nacional de la opulencia” para ingresar en una “fase más madura del capitalismo global”. Será un mundo diverso en el que habrá mayor desempleo y pobreza global, caída del consumo y fragilidad del nivel de actividad económica, presiones inflacionarias, mayor interdependencia financiera y proteccionismo, fuerte protagonismo de China en la recuperación global. Un mundo donde el consumismo, la opulencia, la avaricia desmedida y la dominación bélica, deberán dejar paso a una mayor austeridad, a una mejor regulación del sistema financiero global, al cuidado del medio ambiente, de la pobreza y de los derechos humanos. Ya han transcurrido más de 18 meses desde que se hizo evidente la crisis financiera, tiempo insuficiente para extraer conclusiones definitivas sobre sus consecuencias en la estructura política y socio-económica global, más aún cuando el mundo todavía se encuentra en un proceso severo y generalizado de contracción. Sin embargo, puede ser un período de tiempo razonable para extraer algunas lecciones en cuanto a la naturaleza de la crisis, su desarrollo y, fundamentalmente, para observar y distinguir algunos cambios en la economía, en la sociedad y en la geopolítica (incluyendo su arquitectura internacional). Estos cambios aparecen como transformaciones estructurales o megatendencias, sostenibles en el tiempo, que van dibujando los contornos de un nuevo escenario global, probablemente muy diverso al que prevalecía en el 2007 y gran parte del 2008, y en el cual nos tocará vivir durante muchos años.

1. Mayor desempleo y pobreza global.

El mundo se caracterizará por niveles de desempleo y pobreza muy superiores a los que caracterizaron el escenario global de pre-crisis. La economía estadounidense alcanzará niveles cercanos al 10 % de desempleo antes de fin de año. A pesar de que ha disminuído el ritmo de caída, se incorporan casi medio millón de desempleados al mes. Desde su inicio la crisis ha destruído en USA más de 6 millones de puestos de trabajo. Situaciones similares se plantean en la Unión Europea y en las economías emergentes. El Banco Mundial estima que a nivel global se destruirán alrededor de 240 millones de puestos de trabajo. Asumiendo que ingresamos a una fase de recuperación moderada, la generación de nuevos puestos de trabajo es un proceso de muy largo alcance.

Esta situación trae asociada dos fenómenos. En primer lugar, en las economías desarrolladas se debilitará el consumo en forma sostenida y, por ende, el ritmo de la recuperación. En segundo lugar, a nivel global aumentarán los conflictos sociales y políticos y, por ende, se lesionará la gobernabilidad a escala nacional y mundial. Viviremos por muchos años en un mundo más inseguro e inestable aún que el presente.

2.Caída del consumo y fragilidad del nivel de actividad económica.

Si la economía estadounidense revierte la contracción, igual asistiremos por muchos años a niveles de actividad más bajos que los que caracterizaron la última década. La propensión al consumo y la confianza del consumidor tendrán una reducción estructural significativa en USA. Los niveles de consumo se habían exacerbado de tal forma, que en 2007 el endeudamiento de los hogares norteamericanos significaba un 120% del PBI estadounidense. La destrucción de riqueza, el miedo a un futuro incierto y la pérdida de empleos, han generado en los hogares estadounidenses un cambio profundo en la relación ahorro-consumo. Pienso que este cambio perdurará por muchos años, tal cual perduró luego de la “Gran Depresión”, generando un capitalismo fundamentado en valores de ahorro y austeridad que caracterizó a toda una generación. Por la fuerza de la realidad -3 trillones de riqueza destruida y 6 millones de empleos perdidos- los estadounidenses y el resto del mundo asistirán a un cambio de valores relacionados con la avaricia, el consumo abusivo y el endeudamiento irresponsable de quienes tomaron crédito y de quienes adquirieron el riesgo al otorgarlo. De acuerdo a Hutchinson, profesor de marketing de Wharton, “en los próximos años el consumidor aprenderá a comportarse de manera más frugal y no abandonará esa actitud en el corto plazo aunque se estabilice la economía”. Según Baker, también de Wharton, “Antes de la crisis económica el consumidor, impulsado por el crédito fácil y por una sensación de riqueza recién descubierta procedente de la revalorización del mercado bursátil y de los bienes inmuebles, tenía un comportamiento completamente impulsivo e irracional” y agrega “La crisis ha dado lugar a un nuevo estilo de compra menos impulsiva, donde la racionalidad prevalecerá sobre los gastos abusivos y donde el valor de las cosas se convertirá en un elemento cada vez más importante”.

Si bien este duro golpe al “capitalismo de la abundancia” es consistente con las preocupaciones globales en torno al calentamiento global y al agotamiento de los recursos energéticos no-renovables, presenta una contracara ya que refuerza la megatendencia del desempleo en USA y el incremento de la pobreza a nivel global. Menor propensión al consumo en USA condiciona un menor nivel de actividad en un país en el que el consumo interno significa el 70% del PBI, y éste un tercio del PBI mundial.

3.Sobrevolará el fantasma de la inflación.

La expansión monetaria por la inyección de dinero a la economía por parte de la Fed, fundamentalmente a través de la compra de deuda gubernamental e hipotecaria, la baja de la tasa de interés a nivel cero, los paquetes de estímulo y la capitalización de empresas estratégicas, han sido los mayores antídotos que han utilizado las autoridades estadounidenses como políticas anticíclicas para enfrentar la crisis financiera, el “colapso” crediticio y la contracción económica. Estas políticas poco ortodoxas, básicamente por el volumen de recursos financieros involucrados en su aplicación, han inflado a niveles nunca vistos las hojas de balances de la Fed, así como el nivel del déficit fiscal que llega al 9% del PBI.

En primer lugar es importante destacar que la aplicación vigorosa y simultánea de estos instrumentos ha sido eficaz y nos alejó del riesgo de una depresión. En segundo lugar, a medida que nos alejamos del precipicio y nos acercamos a una probable recuperación, surgen las preocupaciones asociadas a las políticas monetarias que caracterizaran la “estrategia de salida” de la crisis. A pesar de las afirmaciones de Bernanke en relación al conjunto de instrumentos a su disposición para esterilizar el excedente monetario una vez que se inicie la recuperación (elevar la tasa, pagar intereses en depósitos de la Fed, vender títulos de largo plazo, etc.), para muchos especialistas e inversores persiste un riesgo de inflación que se evidenciará con mayor fuerza a partir del segundo año de la recuperación.

Yo adhiero a esta opinión. Considero que dado los volúmenes de dinero que hay que esterilizar en USA, y en Europa en menor medida, el fantasma de la inflación sobrevolará a la economía norteamericana durante muchos años. No resultará sencillo reducir el déficit fiscal en 4 o 5 puntos del PBI (más de un billón de dólares), más aún cuando el presupuesto que elevó el Presidente Obama al Congreso constituye un nuevo record fiscal. Adicionalmente, los instrumentos disponibles para contrarrestar la expansión monetaria atentan contra el ritmo de la recuperación, lo que colocará a la Fed y al Gobierno en el dilema “revitalización de la actividad versus inflación”.

Dada la naturaleza del dólar como moneda de reserva y referencia, este dilema estará presente en el escenario global post-crisis durante largo tiempo. A mi entender, su resolución llevará a un escenario caracterizado por una recuperación débil en un marco de insestabilidad fiscal y estancamiento laboral, en el cual los riesgos inflacionarios de las políticas procíclicas serán compensados por la aplicación de políticas de reducción del déficit fiscal y esterilización monetaria.

Nouriel Roubini genera una alarma adicional y escribe en su Portal (23/07): “La economía global puede retroceder hacia una nueva recesión a fines del 2010 o principios del 2011 debido al incremento de la deuda gubernamental, altos precios del petróleo y estancamiento del mercado laboral (…). Es urgente una estrategia de salida de los estímulos fiscales y monetarios diseñada antes de su implementación y aplicada una vez que se inicie la recuperación”.

4. Mundo financieramente interdependiente

A pesar que la crisis surge en USA por la irresponsabilidad del sistema bancario en la adquisición de riesgo asociado a las hipotecas subprime y su posterior comercialización en el mercado de capitales “camufladas” en derivados de derivados, el activo de protección generalizado a nivel mundial son los bonos del Tesoro de USA. Esta paradoja, aunada a la internacionalización del sistema financiero, ha creado una profunda interrelación entre países, más allá de los sistemas políticos que los gobiernan.

Allende de las tenencias atribuíbles a individuos, instituciones y corporaciones, numerosos gobiernos mantienen en las reservas de sus bancos centrales importantes proporciones de bonos del Tesoro norteamericano. El ejemplo más relevante es el de China que es tenedora de casi un tercio de los bonos emitidos por el Tesoro norteamericano( 8.000.000 millones de dolares).

Existe, por tanto, una “megadependencia” que ata y preocupa a muchos países, creando una red global de intereses que está por encima de regímenes políticos e incluso reivindicaciones globales. En la reciente reunión entre el Presidente Obama y su homólogo chino, señalaron que impulsarán un «diálogo estratégico y económico» entre Pekín y Washington. Más precisamente, en una frase del comunicado de prensa conjunta expresan: «Ambas partes acuerdan trabajar juntas para forjar una relación positiva y de cooperación y comprensión mutua entre Estados Unidos y China en el siglo XXI, y mantener y fortalecer el intercambio en todos los ámbitos». Esta nueva relación conformará un eje geopolítico de enorme trascendencia en la post crisis. Nos referimos a la relación económica que vincula a China con USA y cuya base material consistió en la pre-crisis, en que China exportaba a bajos precios utilizando mano de obra barata y tecnología de los países desarrollados, los hogares estadounidenses y europeos consumían sobre-endeudándose, los bancos globales financiaban el sobre-endeudamiento, China acumulaba reservas comprando bonos del tesoro de USA, el Tesoro inyectaba recursos en el sistema financiero americano y global, que a su vez seguía prestando a los hogares para mantener el sobre-endeudamiento.

5.China se consolida como “driver” de la recuperación global.

En el marco de esta lógica pre-crisis y de la interdependencia que ella genera, China se consolida como el «driver» de la salida de la crisis global y del sostenimiento de la actividad económica durante las primeras etapas de la recuperación económica. La economía China creció 7.9% interanual en el segundo trimestre de este año y se orienta hacia el umbral del 8% en el tercer trimestre, los cuales son datos sorprendentes y alentadores para la economía global. El portavoz de la oficina china de estadísticas se felicitó por los buenos resultados obtenidos y los adjudicó al diseño e implementación del Plan de Reactivación que estructuró el Gobierno Chino. La tercera economía mundial, muy dependiente de su floreciente comercio exterior, sufrió por la caída de la demanda de USA y Europa por sus productos, lo cual llevó a una fuerte contracción de sus exportaciones, cierres de fábricas y destrucción de empresas. El Gobierno Chino reaccionó rápido, con visión estratégica y con contundencia financiera. El Plan de Reactivación, 580.000 millones de dólares, se orientó a incentivar el mercado interno incrementando la disponibilidad de crédito al  consumo y la inversión  para compensar la caída en las exportaciones, las cuales se redujeron en 21.8% interanual en el primer trimestre. También señaló el vocero del Gobierno las debilidades que aún se asocian a esta recuperación del crecimiento -el cual había descendido del 10.4% en el primer trimestre del 2008 al  6.1% el primer trimestre del 2009- señalando que «la reactivación sigue siendo débil, su ritmo inestable, el modelo desequilibrado, y por lo tanto sigue habiendo factores volátiles».  Es de destacar que esta naturaleza de “driver” de la salida de la crisis y la recuperación que presenta la economía China, es extensible a India y a Brasil por la escala de sus economías y por el ritmo de recuperación.

Este reposicionamiento de las economías emergentes, particularmente aquellas que conforman el grupo BRIC, se refleja en la nueva arquitectura global que se va perfilando a medida que nos alejamos del precipicio. El G-8, probablemente pasará a constituirse en el G-13, sumando a los países que lo conforman, a China, India, Rusia y Brasil. En este contexto el G-20 quedará como un foro para articular decisiones y medidas a nivel global que adopte el G-13.

6. Mayor Proteccionismo.

Inevitablemente ingresaremos en un mundo donde predominarán por un plazo considerable los comportamientos proteccionistas a nivel global y regional, a pesar de innumerables declaraciones en sentido contrario. El proteccionismo, junto a la expulsión de trabajadores indocumentados y el nacionalismo, serán los desafios mas relevantes de la globalización creciente en materia financiera, económica y tecnológica.

Estos aspectos, entre muchos otros que iremos experimentando, caracterizarán a mí entender el mundo que enfrentaremos en los próximos años, si es que la recuperación lentamente le gana terreno a la contracción, como así parecen demostrar las cifras del segundo trimestre en USA. Presenciaremos un mundo muy diverso, donde se irán imponiendo nuevos valores, en el cual quizás el consumo, la riqueza, la opulencia, la avaricia desmedida y la dominación bélica, deberán dejar paso a nuevos valores de mayor austeridad y en el cual la globalización comprenda relaciones de diálogo y cooperación, enmarcadas en una agenda asociada a preocupaciones globales más profundas, como el cuidado del medio ambiente, la pobreza y los derechos humanos. Un mundo en el cual la nueva arquitectura institucional se fortalezca en su función de controlar y regular el sistema financiero global, que deberá estar al servicio del comercio , la producción y el consumo, y no al sevicio de “fantasías financieras” que utilizaron la economía real para generar un industria de “papeles” que se retroalimentó a sí misma hasta convertirse en una burbuja sin contenido real que explotó en la gran crisis global que hoy padecemos.

En suma, parecería que abandonaremos el “capitalismo nacional de la opulencia” para ingresar en una “fase más madura del capitalismo global”, que deberá enfrentar nuevos, pero no menos complejos, desafíos y amenazas globales. .

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