Crisis global: ajuste o transformación

El “ajuste” se asocia con una política socioeconómica que encara la crisis centrándose en la reducción del gasto público y del sobre endeudamiento público y privado. Nivelar las cuentas públicas restablecería el “normal” funcionamiento económico, si bien con un inmenso costo social: volvería el crecimiento y los mercados recuperarían su rol como ordenadores de millones de decisiones que se toman cotidianamente en todo el mundo. El objetivo es evitar el colapso de una cierta forma de funcionar y proteger los intereses que la han sostenido y motorizado. No se cuestiona que la dinámica económica hubiese generado una tremenda concentración de la riqueza y, por ende, una igualmente enorme desigualdad.
El “ajuste” tiene implicaciones en cuanto a justicia social y distribución del ingreso pero también en relación al papel del capital financiero para imponer hacia dónde se canaliza el ahorro (a especular o a financiar producción) así como a las “externalidades” que hacen a la destrucción del medio ambiente, al desborde del consumismo irresponsable, al daño a la cohesión social, a las amenazas a una efectiva gobernabilidad democrática y a la pérdida de sustentabilidad del propio crecimiento económico.

Por su parte, “transformación” se asocia con una diferente política socioeconómica que busca cambiar el rumbo y la forma de funcionar prevaleciente. Implica avanzar hacia un desarrollo sustentable que sepa combinar equidad con crecimiento orgánico, respetando modalidades propias para cada país y ajustándose a las cambiantes circunstancias que caracterizan a toda realidad. Esta otra perspectiva acepta la responsabilidad fiscal pero basada en la justicia distributiva y en un reparto equitativo de cargas, esfuerzos y resultados. No se entrega el timón de la economía a los mercados sino que se utiliza el poder público para orientarlos en una nueva dirección que no reproduzca las desastrosas “externalidades” (en verdad inevitables y esperables consecuencias) de la presente forma de funcionar.

Transformación también implica promover valores muy distintos a la desaforada codicia de buena parte del mundo financiero y al ninguneo con que se condena a los segmentos más vulnerables que son nuestras mayorías. Esta visión prioriza el fortalecimiento de la cohesión social que sirve de sustento a una democracia más plena en lo político, social y económico.

Ideas fuerza

• Con pocas honrosas excepciones, queda el mundo a merced de gestores de fondos de inversión, soberanos, de pensiones y hedge funds orientados por el afán de lograr resultados pero sin obligación de considerar las consecuencias de su accionar sobre el conjunto social ni el sistema que los privilegia. Estamos en presencia de burocracias entrenadas y alentadas a especular; compensadas en función de logros financieros, generalmente de corto plazo, que no miden ni consideran los efectos colaterales de sus decisiones.

• Ni el pánico ni una mirada azorada ayudan. Es en el fragor de la crisis que se toman cruciales decisiones. Soluciones que en su mayoría se orientan a “rescatar” a quienes han sido timoneles del desastre, descargando sobre los más débiles el peso de una restauración de dinámicas semejantes a las que generaron la crisis. Hoy la opción es transformar no restaurar.

• Prevalece en el mundo occidental un capitalismo más o menos agresivo, más o menos regulado, que funciona asociado con regímenes democráticos todos imperfectos aunque perfectibles, condicionados por una diversidad de trampas democráticas que varían por países en cuanto a naturaleza y gravedad.

• Las soluciones de “emergencia” que, con sospechoso apuro, plantean reconstruir lo que existía antes que la crisis estallara constituyen una de las opciones posibles: representan una compleja trama de intereses, algunos legítimos pero otros ilegítimos estructurados para camuflar lo que no es posible defender abiertamente. Si la opción es reconstruir la dinámica preexistente, los más golpeados por la crisis serán también los más perjudicados en el curso de la “reconstrucción”.

• Si bien es imprescindible reforzar el nivel de demanda, evitar la destrucción de activos corporativos y volver a poner en pie el proceso de formación de capital, esto para nada implica que haya que recomponer la estructura de la demanda tal cual era en la precrisis, ni que sea aconsejable restaurar el mismo proceso de formación de capital cuya dinámica condujo a la crisis y, mucho menos, que ese rescate deba ser financiado por los más vulnerables.

• El ajuste transformador debe apuntar a aumentar la equidad y la productividad socioeconómica del gasto público y del endeudamiento; reemplazar gasto inefectivo por gasto promotor del crecimiento.

• Es inevitable reflexionar sobre el hecho que una estafa cometida por un individuo sea penada como corresponde y, en cambio, la estafa estructurada como política económica con efectos aun más devastadores reciba muy distinto tratamiento.

• Al descorrerse el velo financiero quedó expuesto el quiebre del crecimiento orgánico.

• La crisis permite domesticar a los sindicatos y refuerza el papel de los acreedores financieros: se aseguran cobrar acreencias y obtienen mayores compensaciones ya que, al drenarse otras fuentes de recursos, los especuladores hacen su otoño refinanciando deudas a tasas superiores y adquiriendo a precio vil los activos en problemas.

• Un fundamentalismo no se supera con otro.

• En la trayectoria de precrisis, el pensamiento tendió a acompañar la aparente estabilidad sistémica con una peligrosa tendencia hacia la homogeneización de enfoques e interpretaciones que sesgó percepciones y amordazó alarmas.

• Segregar productivamente a los pobres y pequeños no ayuda a transformar su realidad sino tiende a reproducir las condiciones en las que se desenvuelven.

• La desigualdad inflama y lleva a la inestabilidad; mina la cohesión social y afecta la gobernabilidad democrática. Bien difícil tolerar la irritante sobre abundancia para unos y el rezago del resto; doloroso aceptar el derroche del consumo superfluo mientras la pobreza asfixia a la mitad del planeta y causa más muertes que cualquier enfermedad conocida.

• La desigualdad, la pobreza, un sistema económico justo y sustentable, se encaran desde y a través de las variables principales y no con una acción específica que complementa las estrategias centrales.

• Con la crisis resurge la xenofobia en países europeos y los Estados Unidos. Se rechaza a los inmigrantes ignorando su contribución al desarrollo sin relacionar que los países afluentes son los principales responsables de generar rezago y pobreza en los países africanos y latinoamericanos expulsores de población.

• Los ricos fugan el doble de dinero que los políticos y el crimen organizado juntos.

• Transformación también implica promover otros valores muy distintos a la desaforada codicia de buena parte del mundo financiero y al ninguneo con que se condena a los segmentos más vulnerables que son nuestras mayorías. Esta visión prioriza el fortalecimiento de la cohesión social que sirve de sustento a una democracia más plena en lo político, social y económico.

• Todo proceso de acumulación tiende casi naturalmente a la concentración a menos que decisiones exógenas al sistema económico intervengan para compensar esa tendencia.

• No es sustentable un sistema internacional con algunos países ricos y otros muchos miserables, ni son sustentables países donde minorías privilegiadas concentran los ingresos mientras persisten enormes sectores rezagados o excluidos; y no es sustentable un planeta donde el exceso de unos (alrededor del 20% de la humanidad) y las necesidades no cubiertas del resto producen un deterioro ambiental de proporciones eventualmente catastróficas.

• Toca reaccionar ante la hipocresía de quienes imponen decisiones que llevan a proteger sórdidos intereses de sectores absolutamente minoritarios

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Opinión Sur está completando la edición del quinto título de su Colección de libros “Crisis Global: ajuste o transformación”. El presente artículo recoge la introducción de ese libro y lista algunas de las ideas fuerza que lo van estructurando.

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