Cambios que vienen ¿serán para restaurar o transformar?

La trayectoria global se carga de conflictos geopolíticos, de reacciones sociales por las tremendas desigualdades, la pobreza, la indigencia. Crece la opulencia, desmedida, ciega, alienada. Los liderazgos cada vez representan menos a las mayorías y hacen parte de minorías opresoras. El planeta más amenazado que nunca. ¿Es ésta la sustentabilidad de las economías, de las relaciones sociales, de la preciada naturaleza? ¿Acaso crecemos en hermandad, en respetos, en solidaridad para los más perjudicados?

La rabia, la frustración, el dolor, el abandono arremolinan aguas que pueden hacernos seguir cantos de sirenas, reemplazar el actual sometimiento por nuevos sometimientos. Gravísimos riesgos de espantosas consecuencias.

Sin embargo, no faltan personas y grupos de buena voluntad; seres esclarecidos, creativos, sensibles al dolor ajeno y capaces de vislumbrar otras sociedades mucho más livianas de maldades y egoísmos. Quizás sean mayorías dentro de las mayorías. Por ahí, sí, están las bases y el sustento de un mundo mejor. Claro que será necesario tensar esfuerzos sin perder las brújulas transformadoras. Habrá que desmontar perversos mecanismos concentradores, preservar logros valiosos ya alcanzados y, en lo más alto de las prioridades, atrevernos a pensar fuera de las hegemonías que atontan y silencian, innovar en la heterogeneidad y la diversidad que enriquecen, imaginar rumbos no cursados y formas de funcionar hasta hoy inexistentes.

Hay cambios que vienen y tocará escoger entre castigarnos con nuevos engaños o labrar futuro, hogares, naciones en paz. Más que nunca necesitamos esclarecimiento, organización, valores que unan, trabajo de todos y para todos, lejos de la especulación, sin apropiar lo que otros producen.

Cordial saludo

Los Editores

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