Federico Álvarez, de Burzaco, hoy es Álvarez Castillo, de Recoleta. Rico y famoso, anda en una Ferrari, se casó con Paula Cahen D´Anvers y es la prueba viviente de que en los momentos de crisis están las mejores oportunidades.

Alvarez Castillo acomoda la corbata del arquero de la Selección Argentina, Sergio Romero.

Ya no quedan muchos vendedores de ropa. Ahora la mayoría de los empresarios que se dedican a este rubro parecen semiólogos, o algo así. Lo que a simple vista sería un saco de plush con tres botones y bolsillitos a los costados en realidad es un concepto que se ajusta a la representación de un determinado sentido que marca un estilo de vida. Dicen ellos. Y sin embargo parece un saco.

Federico Álvarez Castillo es uno de esos tipos que venden representaciones y significados con cierre relámpago. Es el dueño de la marca Etique Negra. Un símbolo del cancherismo exitoso, él y su ropa.

Para empezar su doble apellido es un claro caso de marketing explícito. Cuando nació era simplemente Álvarez, pero la Justicia, atendiendo a sus necesidades de posicionamiento y ascenso social, le dio curso legal a su pedido y lo distinguió agregándole en su documento el apellido de su madre.

Antes de las poses, el estilo, la ropa cara y los locales súper exclusivos, Federico tuvo un pasado de muchacho de barrio: infancia en Burzaco, amigos de por ahí y colegio industrial. Una historia bastante alejada de las telas, los hilos y las agujas. Pero en algún momento se cruzaron. Él dice que todo fue por casualidad. Comenzó como cadete de Fiorucci. Un día se ve que prestó un poco más de atención a lo que pasaba a su alrededor y terminó como empresario en el rubro.

Hubo antes algunos pasos intermedios. Primero estuvo con diferentes cargos en una empresa que desarrollaba diseño e imagen de marcas de ropa. Álvarez manejaba las más modernosas, como Mango, Diesel, Motor Oil y Soviet. La pregunta es en qué piensan cuando ponen esos nombres. La respuesta es en nada y así les va bastante bien, no tienen por qué cambiar el método.

Más tarde, en la década del 90, cuando el Exxel Group se convirtió en el dueño de casi todo en la Argentina, Álvarez pasó a ser Ceo del grupo en una de sus empresas de indumentaria, International Brand Group. Manejaba marcas un poco más brillosas, como Armani y Kenzo. Por esos años, tal vez acordándose de su pasado un poco más reo, se puso, además, a vender autos usados. Pero no con el tarrito en el techo, claro: junto Manuel Antelo creó Car One.

Cuando llegó la crisis de 2001 y el Exxel emprendía su fuga, Álvarez se quedó sin trabajo. En vez de angustiarse como haría cualquier desocupado, decidió pasar el mal momento creando su propia empresa. Se asoció con su cuñado, Juan Cahen d’Anvers, y sacó Etiqueta Negra. La idea era ocupar el lugar que habían dejado las marcas premium importadas que se fueron por la crisis.

La estrategia fue simple, aunque oficialmente la presentaron de una manera un poco más rebuscada. Abrieron un local en San Isidro, diseñaron un pantalón y un saco, se lo pusieron a Marcelo Tinelli y dijeron –más o menos–: esta pilcha es para millonarios, sale cara. Y listo. El lanzamiento fue un verdadero éxito.

El negocio fue creciendo y la popularidad de Federico también. Dice que no está a gusto codeándose con famosos y yendo a los eventos, pero sale en las fotos de casi todas las revistas. Hasta se ganó una tapa en una revista hace dos años. Aunque no fue por ninguna fiesta. Era una nota donde se lo acusaba de contratar talleres textiles que emplean a personas en condiciones de esclavitud para confeccionar su ropa. Lo que para algunos empresarios es sólo una estrategia de costos.

De una forma u otra los locales de Etique Negra siempre funcionaron bien. Eso le permitió a Federico tener algunas distracciones como esquiar, jugar al polo y comprar muchos autos viejos –pero no de esos que vendía en Car One– (su última adquisición fue una Ferrari modelo 50; La compró porque el precio era una oportunidad, un millón de dólares).

Ahora está inaugurando un local con su marca en Nueva York. En una distinguida zona del Soho. Federico dice que en los momentos de crisis siempre encuentra oportunidades. Si es por eso el éxito está garantizado.