La lechuga aumentó 123% en tres años, la carne 51% y los ravioles 43,3%. A pesar de que muchos países de América Latina están creciendo, sólo Argentina y Venezuela padecen seriamente el flagelo de la inflación. ¿Por qué aparece el fenómeno? ¿Qué cosas tener en cuenta si te querés ir a vivir sólo y querés que las cuentas cierren?

Hernán se quiere ir a vivir solo; ya tomó la decisión, tiene departamento y va a empezar a mudarse pronto. Pero le preocupa cuánto va a gastar en mantenerse, en un contexto en el que observa aumentos sistemáticos en el costo de vida. Hernán le consultó a su mamá, Doña Rosa -la persona que más conoce de precios en la historia argentina-, cuánto gasta en comida.

Y se encontró con que su madre está bastante preocupada, porque la misma canasta de 10 artículos que hasta enero de 2004 le costaba $40,11 ahora le sale $63,32; es decir, un 57.9% más (la diferencia en pesos es $23,21).

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La canasta de consumo de Doña Rosa

Por eso ella le advirtió que tuviera cautela (no sea cosa que su nene se vaya a vivir solo, pero termine cenando en lo de sus padres, ¡o que la mamá le siga proveyendo sus alimentos!). Asustado, Hernán fue a consultar al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) cuánto había sido la inflación entre enero de 2004 y enero 2007. Para su sorpresa, se encontró con que la inflación minorista durante ese lapso fue del 31.9%; casi la mitad del aumento que Doña Rosa había percibido (57.9%). ¿Cómo podía existir tal diferencia?

El índice de inflación refleja la variación de precios promedio que registran un conjunto de bienes y servicios en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Todos los días hábiles, el INDEC releva los precios de 80.000 bienes y servicios, empleando una muestra de 6000 negocios.

Pero no se trata de un promedio simple, sino que es ponderado; no todo posee igual peso, porque en la canasta de consumo de un hogar el gasto no se distribuye uniformemente: algunos gastan más en alimentos, otros en ropa o salud.

En el caso de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el peso relativo que posee cada bien o servicio es fijo (se modifica aproximadamente cada 10 años) y surge de la Encuesta de Gastos de los Hogares (Ver cuadro a continuación). Por ejemplo, el rubro que más pesa en el IPC es el de Alimentos y Bebidas (con un peso del 31.3%) y dentro de éste, las carnes (7.0%).

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Peso de Rubros que componen el índice de Precios al consumidor

Consecuentemente, la inflación percibida por Hernán y su familia -o por cualquiera de nosotros- va a diferir de la que publica el INDEC, en tanto el peso relativo de los bienes y servicios que integran nuestra canasta de consumo sea distinto del que poseen esos rubros en el índice de precios oficial.

En el consumo mensual de la mamá de Hernán se incluyen únicamente ciertos alimentos y bebidas, de forma tal que no contempla las variaciones de precios de otros rubros. Por ejemplo, si a esa canasta le sumamos el uso del transporte público (subtes, trenes, colectivos), la variación percibida por Doña Rosa tenderá a acercarse a la registrada por el INDEC, porque las tarifas de transporte urbano se mantuvieron virtualmente congeladas durante esos tres años.

Ok. Ahora todos entendemos por qué nuestra inflación percibida no necesariamente coincide con las estadísticas oficiales. Pero es un hecho que en los últimos años hay un notorio aumento de precios en la Argentina, que de hecho fue -desde 2004- el país de América Latina con mayor inflación (después de Venezuela) y tiene casi cuatro veces la tasa de inflación promedio del mundo.

Por qué aumentan los precios en la Argentina?

Si bien existen múltiples causas, a continuación citamos las más relevantes que afectan a la Argentina para tener una idea de algunos factores que hay que tener en cuenta para tomar nuestras decisiones de consumo/ahorro, y para poder prever los aumentos que se vienen…

El valor de la moneda. Muchos nos preguntamos por qué en los ’90 no había inflación. Tras la profunda recesión (entre fines de 1998 y 2002), se modificó el régimen cambiario. De la convertibilidad del 1 a 1 (o sea, u$s1=$1), pasamos una gran devaluación hasta que el tipo de cambio se estabilizó en torno a u$s1=$3.

Un salto tan brusco del valor de la moneda de un país produce variaciones en los precios. Por ejemplo, a un productor que usaba insumos importados, le costaba comprarlos en pesos lo mismo que en dólares: ahora se le triplicaron los costos. Para sortear este problema muchos optaron por sustituir aquellos insumos por otros made in Argentina; y así se explica el surgimiento de muchas segundas marcas nacionales.

Hasta acá todo claro. Pero… ¿Por qué aumentó tanto el kg de cuadril que va comprar Hernán, si la carne es 100% argentina? Hay que tener en claro que los productores que venden al mercado externo perciben sus ingresos en dólares. De este modo, cuando el frigorífico vende un kilo de cuadril a Europa y recibe dólares a cambio, su equivalente en pesos es mayor de lo que obtendría si lo vendiera en una carnicería de Recoleta. Es decir, ¿Por qué vender a $3 el kilo en la Argentina si puedo venderlo afuera a 3 dólares? Así, se bajó el porcentaje de la producción destinada al mercado interno.

A esto se suman los sucesivos aumentos en el precio internacional de la carne y un persistente incremento de la demanda interna de este producto, porque como la gente tiene más dinero también compra más. El resultado de todo esto es una mayor demanda y una menor oferta en el mercado local, generando subas de precios. Este razonamiento puede extenderse al pan, la leche, los quesos y demás productos transables o exportables.

Pero no es éste el único motivo de todos los aumentos. En ciertas ramas, la mayor demanda interna y externa ha provocado un fuerte aumento en las horas de trabajo de empleados y uso de maquinarias, a fin de incrementar la producción y poder satisfacer lo que pide el mercado: como cada vez les exigen más mercadería, necesitan tener las máquinas trabajando 24 horas. Entre 2002 y 2004, las empresas pudieron hacer frente al desafío porque contaban con capacidad instalada ociosa; es decir producían a “media máquina”, o no usaban todas las herramientas que tenían porque no llegaban a vender todo.

Pero desde mediados de 2005, muchos producen al límite de su capacidad, de forma tal que no dan abasto para producir todo lo que se les pide. Así por la ley de oferta y demanda, cuando hay exceso de demanda, el precio del bien en cuestión aumenta. []

¿Aumentos ya?

Frente al desafío de irse a vivir sólo, Hernán especula que, en tanto sigan aumentando los precios, él seguramente recibirá un aumento de sueldo. ¿Pero sería bueno que aumenten, por ejemplo, un 70%, a fin de contrarrestar el efecto de la inflación?

En principio él pensaría que sí. Pero una medida de este tipo, si fuese generalizada, produciría un estímulo muy fuerte para el consumo (es evidente que sólo una parte del aumento será destinado al ahorro); además de aumentar en gran medida los costos de los productores. Para responder a la mayor demanda, los empresarios deberían aumentar su oferta, pero como esto exige tiempo (e inversiones –o sea, dinero-), el efecto inmediato sería un aumento de los precios.

Por ese motivo, cuando de políticas de ingreso se trata, hay que ser muy cautos y balancear todos los objetivos: recomponer el poder adquisitivo de las personas, pero considerando que si se decretan muchos aumentos de golpe o demasiado fuertes, los precios pueden aumentar tanto que -aunque los salarios sean más altos- pueden no alcanzar para comprar toda la lista del súper. Quizás es mejor que los aumentos sean moderados y paulatinos, en vez de ser grandes y de golpe; de manera tal de minimizar el efecto de los aumentos salariales sobre los precios. Pero también hay que tener en cuenta que detrás de cada política económica, está la política… claro que eso quedará para otra nota.

Entonces, de cara al futuro, tanto Hernán, como vos o nosotros, nos preguntamos si seguirán aumentando los precios en la Argentina. Por unos años más, probablemente sí. Para los próximos años, se espera una inflación en torno del 10% anual. ¿Podemos hacer algo para evitarla? Aunque las decisiones relevantes nos escapan, siempre podemos intentar no convalidar los aumentos de precios, ejerciendo el poder que tenemos como consumidores.

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El índice de la inflación de Enero

La Página del Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Argentina

Contactate con Laura JaitmanNicolás Papouchado, autores de esta nota.

[] El incremento de la oferta puede conseguirse mediante un mayor uso de la capacidad instalada (que ya se encuentra al límite) o mediante una ampliación de la capacidad existente (lo cual requiere mayores inversiones). El problema actual es que las inversiones están siendo insuficientes frente a la gran demanda del mercado.