Cada vez más personas se suman a la lucha por el reconocimiento de los derechos de los animales no humanos. Para eso, siguen un modo de vida vegano, es decir, no consumen ningún producto de origen animal ya sea en vestimenta, alimentación o entretenimiento. Además, muchos de ellos se organizan en agrupaciones y se manifiestan para cambiar la realidad de los 5000 animales que mueren por segundo en el mundo en granjas, tambos y otros centros de explotación. Aseguran que ninguna tradición ni actividad cultural debe frustrar los intereses básicos de otros individuos sintientes y luchan para que estas prácticas sean abolidas.

La historia de este movimiento de liberación se remonta al año 1944, en el cual Donald Watson fundó la “Vegan Society” e inventó la palabra “vegan” con el fin de diferenciar a su grupo de los vegetarianos, cuyo origen es el propio término “vegetarian” (VEGetariAN). La motivación original de este grupo fue fomentar una ética de respeto y consideración a los intereses de todos los animales: “el objetivo de nuestro movimiento debe ser el final de la explotación de los animales por el hombre. La palabra ‘veganismo’ significará la doctrina de que el hombre debe vivir sin explotar a otros animales.”

Años más tarde, el 1970, el psicólogo Richard Ryder acuña el término “especismo”, con el cual describe la discriminación moral en función de la especie animal. Así, además, se evidencia una obvia analogía con otras discriminaciones morales igualmente arbitrarias, tales como el racismo y el sexismo. La representación más común del especismo hoy en día es el antropocentrismo, es decir la infravaloración de los intereses de los individuos que no pertenecen a la especie Homo Sapiens.

Para ser coherentes con dicha postura de rechazo al especismo, los veganos no consumen ningún producto de origen animal ya que se tienen en cuenta los intereses básicos de cualquier animal que tenga capacidad para sentir. Se sostiene que lo éticamente relevante a la hora de tener una consideración de respeto hacia los individuos es la sintiencia -poseer un sistema nervioso centralizado- ya que es lo que permite que un sujeto tenga intereses -interés en alejarse de aquello que le produzca dolor y acercarse a lo que le brinde placer- . El hecho de que posea intereses supone la consideración de cualquier animal sintiente como alguien con conciencia y no como simplemente “algo”.

La industrialización del veganismo como propuesta masificadora

Para poder llegar a la instancia de un reconocimiento de los derechos de los animales no humanos en el ámbito legal, se necesita de un mayor número de veganos que realicen presión social en nombre de dicha declaración de derechos jurídicos y su consecuente rechazo al status de propiedad y objetos que tienen en la actualidad dichos animales.

Considerando el aspecto económico, y teniendo en  cuenta que el aumento progresivo del número de veganos supone un cambio de la misma índole en el consumo de una sociedad, lo que se pretende es una masificación gradual del veganismo, con el fin de lograr que, en cierto momento, el consumo de productos de origen animal sea reemplazado en su totalidad por productos veganos. ¿Cómo planean llegar a las masas? Además de la concientización social, la propuesta es lograr la industrialización gradual de los productos libres de explotación animal a fin de lograr un veganismo más económico y de fácil acceso a las mayorías. En esto se encuentra trabajando una agrupación de veganos llamada Colectivo Abolicionista Independiente (CAI), cuyos activistas pretenden invertir en infraestructura capaz de generar de forma rápida y a bajo costo quesos, leches vegetales y embutidos. Dicha agrupación es autogestiva y para financiar este tipo de gastos realizan talleres de cocina vegana entre otras actividades, por lo cual estiman que durante el transcurso del año que recién empieza estarían llegando a expandir estos productos en diversos puestos locales de comidas, con el fin de acercar el veganismo a mayor cantidad de personas.

Por otra parte, bajo el lema de “Veganismo Masivo y Popular”, los militantes, con amplia conciencia social, sostienen que para que el veganismo se expanda y se logre ayudar a las víctimas del especismo, debe eliminarse el factor elitista  y empezar a insertarse en todos los sectores sociales. Para eso, se creó la agrupación Veganismo Militante, cuyos integrantes proponen un trabajo constante en barrios, comedores y villas, a los cuales pretenden llevar y promover el veganismo como modo de vida, especialmente en el ámbito de la alimentación, manifestando que no es necesario que otros sufran y mueran para alimentar a los humanos más necesitados y que ninguna tradición justifica la tortura, el sufrimiento ni la muerte de ningún individuo sintiente. Por eso, ellos militan desde una posición política masiva y popular, llevando a cabo acciones que demuestran a la sociedad que el veganismo es accesible para todos, independientemente del sector social al que pertenezcan, y lo evidenciarían en choriceadas veganas y ollas populares en distintos parques y barrios, según la agenda que tienen para realizar a lo largo de este año.

De todas maneras, estos militantes afirman, al igual que el CAI, que el movimiento por el veganismo debe tomar inevitablemente el rumbo de la industrialización ya que llega un momento en que se hace insostenible difundir la lucha contra el especismo sin tener para ofrecer paralelamente productos libres de explotación animal que sean accesibles para todos. Un ejemplo claro del impacto de la industrialización es el caso de Alemania, en donde se encuentra la primera avenida vegana del mundo y que cuenta con el primer supermercado 100% vegano de Europa, llamado Veganz y que ofrece más de 6.000 productos veganos, entre ellos, 77 tipos de quesos vegetales. Esto ha favorecido la expansión del movimiento en Alemania y el aumento de la cantidad personas veganas, las cuales han llegado al millón en los últimos tres años (evidenciando un crecimiento de un 800%). En Brasil se ha dado una situación de crecimiento similar, aunque de menor envergadura y con menor disponibilidad de productos industrializados.

¿Es posible el reconocimiento de derechos jurídicos a un animal no humano?

Los veganos reclaman derechos jurídicos para todos los animales, pero, ¿cómo lo fundamentan? Actualmente la reivindicación de los derechos de los animales parte de la premisa de que todo individuo sintiente tiene intereses que deben ser protegidos por el Derecho. Las principales críticas que reciben los defensores de los derechos de los animales es que los animales no humanos no forman parte de ningún contrato de reciprocidad, es decir, son pacientes morales, no pueden tomar obligaciones ni responsabilidades, sino ser protegidos. Los humanos en cambio, son agentes morales, además de pacientes y pueden formar parte del pacto contractual. Sin embargo, se argumenta que existen humanos que tampoco pueden asumir obligaciones y responsabilidades y sin embargo se les ha dado derechos (tal es el caso de bebés, niños y adultos con discapacidades psíquicas o con enfermedades degenerativas del cerebro, etc.). Ellos, al igual que los animales no humanos, no son agentes morales, pero son pacientes morales que pueden ser perjudicados y por eso sus intereses son protegidos.

De esta forma, desde el Derecho Animal se afirma que manteniendo una postura ética, los humanos debemos darles derechos jurídicos a los animales no humanos de la misma manera que se los damos a los humanos que tampoco asumen responsabilidades ni deberes, pero que sí son pacientes morales con intereses que deben ser protegidos y respetados.

Es así como los veganos sostienen su lucha actual en un mundo gobernado por las tradiciones y las prácticas culturales especistas: con paso firme y seguro, se abocan por la industrialización de los productos que consumen para así poder llegar a las mayorías. Una estrategia impensada para lo que venía siendo el activismo por los derechos de los animales, pero que avanza, esta vez, teniendo en cuenta a todos los sectores sociales y apostando a masificar el consumo de productos libres de explotación animal. Además de concientizar sobre las cuestiones éticas y de militar en forma constante, ellos buscan generar cambios en las estructuras de base, y que esas estructuras sean veganas. Así es como ellos eligen darles voz a los animales que sufren cada segundo en mataderos y tambos y que han sido silenciados por el especismo.