Estamos terminando de dar una vuelta alrededor del sol y comenzando otra. En todas las culturas, no sólo en la occidental, para cada época del año se impone algo para hacer. Desde siempre. Así, cada cultura estipula una época para descansar, otra para cultivar (literal o metafóricamente), una época para quedarse en casa y otra para salir a la calle.  En esta época, en la que una vuelta termina y otra comienza, en nuestros pagos parece imponerse la tarea del balance.

Jean Paul Sartre alguna vez escribió que uno no piensa mientras corre el tren «estoy corriendo el tren», es decir, que la reflexión es propia del detenimiento y no del movimiento.  Este es el momento del detenimiento. En fin de año y en  año nuevo, en Diciembre y Enero, se abre un espacio que no se recomienda desperdiciar. Vivimos en una sociedad tecnificada, hostil para con el que se la pasa pensando más que haciendo, una lógica enfocada en promover producir TODO el tiempo TODO lo que se pueda.  Balances deberíamos hacer todo el tiempo, pensar no debería ser algo de una vez al año, es cierto. Pero la chance vale.

En esa posibilidad, en la de pensar críticamente el presente, mirar reflexivamente la retrospectiva y con esperanza la perspectiva de lo que vendrá, aparece Opinión Sur Jóven.  Y está más rico que comer el Vitel Toné que sobró el 1 de Enero a la tarde.