Talleres artísticos para jóvenes, una primaria popular para adultos, murgas y un programa de radio son algunas de las actividades que realiza la organización Compadres del Horizonte. Desde la zona Sur de la Ciudad de Buenos Aires, estudiantes, artistas y docentes trabajan por el derecho a la educación.

Ilustración: Bárbara Dana

En el barrio de Constitución, al frente del hospital Garrahan, se encuentra la organización Compadres del Horizonte, que desde hace ocho años trabaja en un gran desafío: apostar a la transformación social.

Ayelén y Franco son dos de los más de 30 integrantes que forman parte cotidianamente en el espacio, brindando diferentes actividades de índole social, educativa, artística y cultural. “Compadres surge en 2003, cuando otros compañeros que estaban militando en diferentes espacios empezaron a concebir otras formas de trabajo. Había gente en partidos políticos, gente que nunca había participado y que le empezó a picar el hecho de hacer algo para la transformación de esta sociedad. Entonces se juntaron y comenzaron a buscar un lugar en la zona sur de la capital, que generalmente es una zona que queda relegada” cuenta Ayelén.

Su nombre está inspirado en un poema de Armando Tejada Gómez, poeta y militante a quien el grupo reivindica y rinde homenaje. Participan trabajadores, estudiantes, artistas y docentes que –como bien afirman en la presentación de su blog- “conscientes de las problemáticas del barrio, buscan generar un espacio de participación y organización a través del cual recomponer lazos solidarios y poder desarrollar nuevas ideas y prácticas políticas”.

Un espacio de participación

Enmarcada en la ex fábrica de medias París, frente al hospital de pediatría, desde aquel marzo de 2003, los jóvenes que forman a la organización trabajan para generar un espacio de participación, de expresión artística y de acceso a la recreación. En la casa se ofrecen diferentes áreas de actividades para la comunidad: el espacio de los niños Juanito Laguna; talleres para adultos; talleres para jóvenes; una primaria popular; un centro de recursos tecnológicos y un espacio radial, junto a una reciente experiencia de emprendimiento laboral.

“El espacio de los niños es el más viejito; tratamos de tener una perspectiva integral, no dar sólo apoyo escolar, que es una vez por semana, sino que se le suman los talleres artísticos. Hay murga, circo, deportes, que también nos parecen muy importantes”, afirma Ayelén.

Dentro del espacio se brinda una merienda para los chicos y los jóvenes, junto a la alternativa integral de actividades recreativas, además del apoyo por parte de los miembros de la casa. “Nuestro criterio no es que los pibes vengan a tomar la merienda y se vayan, sino que el que venga, participe de los talleres; eso sucede, nadie lo impone. Siempre pasa que se terminan quedando, pero hacemos hincapié en que la merienda no es el eje, principalmente porque no creemos en la cuestión asistencialista”, reflexiona Ayelén.

Franco, otro de los integrantes de la organización, agrega: “Nos planteamos cómo hacer para que a esos chicos les vaya bien en la escuela y tengan un desarrollo integral. Y llegamos a la conclusión de que no les va mal porque no saben sumar, o no conocen lo que es una oración unimembre o bimembre, sino que hay algo detrás más allá de su relación contextual, familiar; el niño necesita un desarrollo de su espíritu que supera lo que se lo estimula en la escuela. ¿Y cómo estimularlo? Desde otros espacios”.

Con esta concepción, los chicos se acercan por las tardes y pueden acceder a una ayuda para reforzar su escolaridad sin tener la necesidad de acceder a profesores particulares. Además, participan de talleres en los cuales mediante el juego y la recreación, trabajan valores como la tolerancia, el respeto al otro, la solidaridad, el compañerismo y la cooperación.

“Nosotros destacamos que tenemos espacios aún más dirigidos a la educación. En lo concreto, hay una biblioteca y un centro de recursos. La educación incluye desde cómo se construye esa cultura, los parámetros, de qué forma, el cómo y con quién. De qué manera hacer esa transformación: qué tomar, qué dejar, y qué creemos que es lo bueno y que es lo malo. La educación para nosotros tiene que ser un verdadero derecho”, afirma Franco, que estudia para ser maestro.

Espacio Cultural de los Niños Juanito Laguna

Una primaria popular

La educación como eje es uno de los desafíos que se plantean en Compadres del Horizonte, y por esta razón sumaron otro proyecto: la primaria popular. “Hace dos años surgió la primaria popular, y nos interesaba meternos en el trabajo de la educación para adultos. Había una experiencia que venía desde hacía un par de años con el método de alfabetización “Yo sí puedo” y nos pareció que ya estaba un poco obsoleto. Entonces unas compañeras tuvieron la impronta de armarla, teniendo en cuenta que en este barrio hay muchos bachilleratos populares, y para laburar con adultos, nos parecía medio ridículo poner uno más. Entonces, pensamos en armar la primaria ya que hay mucha gente que no la terminó”, cuenta Ayelén.

“Junto con un colectivo docente de Compadres del Horizonte, trabajamos alrededor de la casa elaborando un proyecto en el cual articulamos actividades con la escuela, desde la educación formal, que para nosotros tiene sus errores pero nos formamos para eso. Si tratáramos de educar por afuera, resultaría imposible, el alcance sería muy poco. Uno va tomando decisiones con una mirada unificada desde la casa de Compadres con las escuelas. Los linajes pedagógicos, construidos en forma colectiva, en reuniones, tratan de definir sobre lo que hay que trabajar en la escuela y lo que hay que trabajar por fuera”, comenta Franco y agrega: “Trabajar en las instituciones educativas que rodean al centro cultural, nos permite el doble diálogo con las familias, con el vecino y con los docentes”.

La ubicación elegida por Compadres no es casual. La zona sur de la ciudad de Buenos Aires concentra el mayor porcentaje de población pobre de la capital, con profundos problemas habitacionales, sanitarios y de acceso a la educación. Conscientes de esta realidad, las comadres y compadres aportan desde este lugar un espacio de participación popular que posibilite el acceso a la cultura a través de la realización de diferentes talleres artísticos y culturales para adultos y jóvenes. A su vez, la biblioteca y el centro de recursos tecnológicos están disponibles para el barrio. Ahora se sumó el emprendimiento productivo, en el cual se intenta crear nuevas redes productivas al mercado tradicional, a partir de la capacitación y la elaboración de pastas frescas.

Además Compadres sigue creciendo e incorporó nuevas iniciativas como el espacio radial, cada jueves a las 19 hs enradio Huayramuyo.

“Creemos que nos ponemos un objetivo muy grande, porque queremos hacer esto en forma integral, sabemos que no lo vamos a cumplir idealmente pero sí nos acercamos bastante”, afirman convencidos los representantes de la organización, quienes buscan aportar a la construcción de un país diferente con justicia social.

Ilustración: Bárbara Dana

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Casa de la Cultura “Compadres del Horizonte”

Dirección: Combate de los Pozos 1986

Mail: [email protected]

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