Un colaborador de Opinión Sur Jovenquedó nominado en el Festival Latinoamericano de Cortometrajes, que se realizó en Venezuela, por su película “Galápagos”. Aquí cuenta cómo transformó una tesis universitaria en un cortometraje con proyección internacional

Durante el mes de agosto se desarrolló en la Ciudad de Barinas, Venezuela, el 2º Festival Latinoamericano de Cortometrajes. Se programaron 25 cortos en competencia oficial, y más de 80 en muestras paralelas. Los dos ganadores de este evento organizado por Venezuela fueron de Colombia. Yo estuve ahí, y volví para contarlo.

Una larga historia

En diciembre de 2005 filmé un pequeño cortometraje titulado “Galápagos”. Era mi tesis de 2º Año de la universidad de Cine, una historia de amor entre dos seres e intentaba retratar el momento en que, por razones ajenas a la pareja, deben separarse. Lo filmamos un grupo de estudiantes muy convencidos de lo que hacíamos, pero con muy pocos recursos y equipamiento obsoleto.

Dada nuestra baja capacidad operativa, pasó lo que tenía que pasar: la cámara falló uno de los días de mayor despliegue y el material se perdió. Hubo frustración y bronca.

Unos meses después, en marzo de 2006 volvimos a filmar el material perdido y los resultados fueron ampliamente mejores a la primera vez. De marzo a noviembre de ese año estuve editando y post-produciendo el material. Lo hacíamos en altas horas de la noche, en computadoras ajenas o en el local de fotografía de un compañero de la facultad; lo hacíamos como podíamos.

El momento de la post-producción es muy raro. Uno convive mientras trabaja con un material al que le dedicó su alma, pero al cual también aborrece. El material en bruto no se asemeja a lo que soñamos; ni siquiera parece lucir en relación a todo el esfuerzo que hemos dado por sacarlo a la luz. El proceso de “post” es un ejercicio cuerpo a cuerpo con la falta, con la carencia, con la realidad de nuestra producción.

La segunda semana de noviembre terminamos los últimos retoques de sonido y finalmente el cortometraje fue entregado a la videoteca de la universidad.

Ahí empezó el segundo tiempo.

Volver

Hay un largo, larguísimo trayecto desde que uno anota -acostado en su cama- las primeras líneas para una historia, hasta que la escribe completa, la re-escribe, la transforma en proyecto, busca a la gente que lo va a acompañar, la filma, la edita, la post-produce y finalmente la termina.

Ese es un largo camino lleno de incertidumbres y miedos; un trayecto que podría satisfacer a cualquier alma inquieta. Pero no. Los cortometrajes tiene vida propia, casi como los hijos, que por cierto no tengo.

A partir de que el corto fue terminado, comenzó a abrirse paso en el mundo, a tener un nombre propio. En diciembre de 2006 fue seleccionado entre más de una centena de producciones para integrar la competencia del 1er Festival de Cortos CIEVYC. Allí ganó como: Mejor Dirección de Arte, Mejor Actuación Masculina protagónica, Mención a la Fotografía, Mejor Guión y Mejor Cortometraje.

Fue toda una sorpresa para mí, ser reconocido por mis profesores, compañeros y trabajadores del medio.

En marzo de 2007, llegó para mí, algo que soñaba pero que no pude creer cuando se hizo realidad. “Galápagos” fue seleccionado por la videoteca del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), y exhibido en cuatro funciones semanales durante todo el mes.

El objetivo de todo cineasta es ver su material en pantalla grande, con las luces apagadas, con el silencio que aumenta nuestra atención y facilita el viaje.

Además de movilizador, fue estupendo estar al lado de Hitchcok y Truffaut, aunque sea en el catálogo.

En Abril de 2007 “Galápagos” fue seleccionado en las jornadasUNCIPAR, organizadas por el INCAA en Villa Gesell. Fui invitado a participar de ellas los cuatro días que duró el certamen. Fue una experiencia nueva. Competir en uno de los festivales más prestigiosos de Argentina y hacerlo de igual a igual con obras ya reconocidas en el ámbito nacional e internacional.

En todo este tiempo fui acompañando al corto y al mismo tiempo escribiendo y desarrollando nuevas ideas. Para mayo de 2007 yo me encontraba ya pre-produciendo un nuevo cortometraje en 16mm y pre-produciendo un mediometraje. Galápagos me había dado mucho más de lo que esperaba. Todo había sido inesperado y disfrutado al máximo. Y creía que las aguas volverían a aquietarse.

En julio, recibí un mail muy claro; Galápagos había sido seleccionado para integrar la competencia oficial del 2º Festival Latinoamericano de Cortometrajes de Barinas, Venezuela. Los organizadores correrían con los gastos y me pagarían los derechos de reproducción del cortometraje en Cadena Nacional; son momentos en que uno se siente realmente contento.

Se trataba de la distribuidora Amazonia Films, la cual estaba interesada en el material. Dos semanas después un avión me llevaba hasta la ciudad de Barinas, ciudad Natal del Presidente Hugo Chávez.

Charlas surrealistas alrededor de una pileta

El festival es una vorágine esplendora de proyecciones, intercambio de tarjetas, seminarios, intercambio de tarjetas, muestras paralelas, intercambio de tarjetas y…charlas al borde de la pileta.

Todos los días había proyecciones de seis horas de promedio; un bloque de hora y media de competencia oficial, un bloque de selección de cortometrajes de otros festivales del mundo (Huesca, Huelva, IMC), y proyecciones al aire libre en plazas y polideportivos; una forma de democratización de la cultura. No obstante todas las muestras eran de entrada libre y gratuita.

Al final del día, cuando bajaba el sol, nos reuníamos al borde de la pileta del hotel.

Para un aprendiz como yo, era estimulante encontrarme como invitado hablando de circuitos de exhibición con un productor mexicano y al mismo tiempo comentando el desarrollo de un largometraje de animación con el reconocido animador chileno Tomás Wells.

Había momentos, esos momentos, en que la situación tenía un ligero tinte surrealista, como si en realidad el tiempo se detuviese y nosotros sólo avanzásemos en ese fluir de la noche, acompasados y ayudados con alguna cerveza ligera. Era en esos momentos, en que el mundo me parecía lleno de infinitas posibilidades; cosas del cine…

+Info