Una empresa de telefonía móvil lanzó un equipo totalmente ecológico: su carcasa está hecha 100% en base a plástico reciclado y hasta te pagan un reembolso para que mandes tu celular viejo a reciclar. En América Latina, recién estará en 2009.
Muchas veces se los considera como dos cosas antagónicas, que van por senderos paralelos, y que si se cruzan, son en detrimento uno del otro. El avance tecnológico y el cuidado al medio ambiente suelen ser parte de una disyuntiva en el imaginario popular: cuantos más productos son creados artificialmente a partir de recursos naturales, más se destruye el ecosistema. Pero a veces, no es así.

La legislación de algunos países y la concientización de muchas sociedades empujan cada vez más a las empresas a modificar sus procesos de producción para que sean ecosustentables. Y también a lanzar productos cuyo encanto o atractivo sea el tener en cuenta el medio ambiente.

Autos eléctricos, casas autoabastecidas por energía solar y hasta los desodorantes que no dilapidan el ozono son ejemplos de eso. Pero los años avanzan y los gustos de los consumidores se sofistican. Hoy, hay poca gente –marginales excepciones- que quiera vivir sin teléfono celular si puede acceder a ellos. Y para el caso, también surgió una opción ecoamigable.

Carbono-free

Motorola, una de las empresas multinacionales más importantes de tecnología del mundo, lanzó hace poco en Estados Unidos (más precisamente en la Feria Internacional de Electrónica en Las Vegas) el primer teléfono celular carbono neutro de la historia, es decir, un producto que no perjudicará al ecosistema con más carbono.

El nuevo dispositivo, cuyo nombre es MOTO W233 Renew, es el primer aparato de telefonía hecho a base de plástico reciclado de botellas. No sólo su caja protectora de plástico es ciento por ciento reciclable, sino que también se pensó en el medio ambiente a la hora de fabricar el embalaje, cuyo tamaño se redujo un 22 por ciento. Y el material incluido en la caja se imprimió en su totalidad sobre papel reciclado.

Por ahora, América Latina deberá esperar un poco más para acceder a él: una versión del producto estará disponible cerca de mediados de 2009. Pero en Estados Unidos ya se comercializa, y allí la caja del móvil contiene un sobre de franqueo pago para facilitarle la devolución de su teléfono celular anterior, que será reciclado sin costo.

Pero, ¿de dónde salió esta idea? Andrés Laudanno, gerente de Marketing de la filial argentina de la compañía, explica aOpinión Sur Joven: “Paralelamente al crecimiento de la industria de los teléfonos móviles, a lo largo de estas dos últimas décadas Motorola fue eliminando progresivamente la utilización de ciertos materiales contaminantes, como es el caso del plomo. Y la idea es dejar de utilizar algunos componentes que aún lo siguen siendo. El Motorola W233 es un claro ejemplo de esta tendencia”.

A través de una alianza con la organización no gubernamental estadounidense CarbonFund.org, Motorola compensó la energía necesaria para fabricar, distribuir y hacer funcionar el teléfono con inversiones en fuentes de energía renovables y reforestación. Después de una extensa evaluación del ciclo de vida del producto, el teléfono obtuvo la Certificación de Producto CarbonFree de Carbonfund.org.

Carbonfund tiene como objetivo facilitar a los individuos o a las empresas la eliminación de su huella de carbono (el total de gases emitidos directa o indirectamente por un producto) y promover la transformación de la economía a un futuro de energía limpia.

De esta manera, Carbonfund ofrece entregar sus certificados CarbonFree –previo análisis- y de esa manera estimular a las empresas a generar productos ecoamigables, lo que cierra un círculo virtuoso y, por si no fuera poco, redituable. Así lo hizo Motorota.

En ese sentido, la ONG medioambiental más grande del mundo,Greenpeace, lleva adelante un ranking que puede alegrar o hacer sonrojar a las empresas tecnológicas: la Guía de Electrónicos Más Verdes (Guide Greener Electronics).

Este podio fue elaborado por primera vez en agosto de 2006 y ubica en escalafones a las 18 empresas manufactureras de PCs, celulares, TVs y video games más importantes del mundo.

El criterio que se utiliza es el análisis de sus prácticas con respecto a químicos tóxicos, reciclado y cambio climático en un ranking que va del 1 (las peores) al 10 (las mejores). Y el resultado del último estudio hecho en noviembre del año pasado favoreció a Nokia (6.9 puntos), Sony Ericcson, Toshiba y Samsung (las tres con 5.9); las menos ecoamigables resultaron Nintendo (0.8) y Microsoft (2.9).

Eficacia vs. Ecosistema

Un celular que sea exhibido en el mercado como un producto absolutamente ecológico puede llevar a más de uno a pensar que tendrá alguna carencia tecnológica.

Bibiana, economista de 31 años, opinó que si tuviera la posibilidad, no dudaría en comprarlo: “El celular se volvió una de esas cosas que no se pueden dejar de usar, ya forma parte de la cotidianeidad. Y si el medio ambiente está en problemas como dicen, prefiero tener un aparato que uso todo el tiempo que no agrave más la situación”.

Desde otro punto de vista, Mariano, un abogado de 27 años, piensa que el producto es sólo para los militantes verdes. “Soy adicto al celular, lo uso desde la mañana, como alarma, hasta la noche para recordar una cena. Y la verdad que si tiene menos funciones por cuidar al medio ambiente, no me termina de cuadrar. Prefiero usar menos desodorante como para equilibrar”, argumenta entre risas.

Sin embargo, desde Motorola, Laudanno derrumba la falsa dicotomía: “El W233 no sólo no cuenta con ninguna falencia tecnológica por ser ecológico, sino que es un producto accesible, pensado para que se lo puedan comprar todos los usuarios. El desarrollo de materiales no contaminantes para celulares avanzó a tal punto que hoy no representa ningún impedimento a la hora de incluir las más avanzadas tecnologías”.

Laudanno, además, dice que Motorola cuenta con otros programas que procuran el cuidado medioambiental. “La ECOMOTO, que lanzamos voluntariamente a nivel mundial, es una campaña de recolección, reciclaje y correcta disposición final de celulares, baterías y accesorios en desuso para minimizar el impacto ambiental que produce la eliminación inadecuada de estos materiales. Representa en más de 73 países una oportunidad para que los usuarios puedan deshacerse de sus productos eléctricos y electrónicos que ya no utilizan de una manera responsable. Por ejemplo, en la Argentina funciona desde enero de 2008, con los buzones disponibles en 39 centros distribuidos en todo el país”, explica.

El mercado, se sabe, no es propenso a estimular políticas empresariales ecosustentables. Pero también ésa puede ser una verdad a medias. Acá, mediante un caso concreto, vemos cómo un poderoso grupo industrial y una organización del tercer sector buscaron un producto que deriva en un impacto positivo sobre el medio ambiente.

La concientización de los usuarios frente al tema no fue seguramente ignorada por las mentes decisoras de Motorola. Es bueno recordarlo para exigirle el mismo cuidado a la competencia, y luego a otros sectores, hasta llegar a toda la industria. Porque nadie pierde nada, y todo ganamos un poco.

Fotografía: Guadalupe Giani

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+Info

Te mostramos el MOTO W233 Renew, el primer celular hecho a base de plástico reciclado de botellas

Organizaciones dedicadas al medio ambiente:

CarbonFund.org

Greenpeace

Más datos:

La Guía de Electrónicos Más Verdes (Guide Greener Electronics)

ECOMOTO, el programa de Motorola para reciclar celulares y baterías