En un año electoral y en medio de una tensa relación entre los medios y los políticos, Twitter se convirtió en uno de los espacios más reñidos de la política argentina. Permite la comunicación directa entre ciudadanos y representantes, pero facilita el intercambio de insultos y agresiones. ¿Cómo Twitter logró obtener un papel central en la política y cuáles son los riesgos de ese protagonismo?.

Ilustración: Guadalupe Giani

Durante julio de 2010, mientras se discutía en la Argentina la creación de una nueva ley de medios -que reemplazara a la vigente sancionada durante la última dictadura militar-, un ciudadano le dijo a una diputada de la Unión Cívica Radical (UCR): “Que lástima que estés utilizando tu posición como congresista para defender a un grupo mediático que colaboró con la dictadura”. A lo que ella respondió de forma inmediata: “Que lástima que vos estes utilizando Twitter para insultar, idiota”.

Este intercambio de agresiones no sucedió en el mundo real: no fue en el Congreso, ni en la calle, ni siquiera en los medios de comunicación. La escena ocurrió en una comunidad virtual de microblogging conocida como Twitter. Allí, la polémica se dio en medio de las crecientes tensiones entre el gobierno de la actual Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y los principales grupos mediáticos de la Argentina, que se oponían a algunos de los puntos de la medida. La receptora del primer mensaje fue Silvana Giudici, diputada de 43 años perteneciente a la UCR, uno de los principales partidos de la oposición. Y el receptor del segundo mensaje fue un usuario corriente de Twitter, quien la criticó por no haber apoyado la ley de medios.

Sin embargo, esta escena es sólo una demostración de cómo Twitter se ha convertido en los últimos años en uno de los principales campos de batalla política en la Argentina, tanto para los ciudadanos como para sus representantes. Especialmente en un contexto donde existe una fuerte politización de los medios de comunicación y donde se juegan las próximas elecciones presidenciales -que tendrán lugar en octubre-. Y como suele ocurrir con este fenómeno de la Web social, las comunicaciones que surgen en su seno no siempre son constructivas y, a veces, se transforman en un simple intercambio de insultos y calumnias.

Según estudios recientes, el uso de Twitter está expandiéndose rápidamente en el país: la apertura de cuentas aumentó en un 2.500% en 2010, de acuerdo a las estimaciones realizadas por Nathaly Fruson, analista social media del Grupo EcuaLink. Junto con Brasil, Venezuela y México, la Argentina fue considerada durante el último año como una de las mayores impulsoras a nivel global de la utilizacion de Twitter. Y esto no termina aquí: el potencial para continuar con ese incremento es significativo ya que más de dos tercios de los 41 millones de habitantes argentinos tiene acceso a Internet, según informaron en el sitio Web de la compañía Royal Pingdom.

Los políticos del país -cualquiera sea su partido o ideología- son conscientes de este espacio que está ganando Twitter como herramienta de comunicación, y muchos se suman a su uso aún cuando saben que están más expuestos a recibir comentarios incómodos o agraviantes. De hecho, el jefe de gabinete de la Argentina Aníbal Fernández tiene una cuenta oficial junto a la mayoría de su gabinete. Y la oposición no se queda atrás: en marzo de 2010, la UCR contrató a Juan Ignacio Belnis, un consultor de nuevos medios para gestionar la estrategia nacional del partido en Twitter. “Es un medio que permite abrir un canal de comunicación e interacción directo con el ciudadano, y a su vez, genera lazos con el público seguidor”, dice Belnis. Sin embargo, advierte que los políticos tendrán que aguantar “insultos ya que es parte de la dinámica de Twitter”.

Fernando Amdan, otro experto en medios digitales, comparte la opinión de Belnis. Adam fue contratado en marzo de 2009 para ejecutar la cuenta de Twitter del Partido Justicialista (PJ), en el que se encuentra el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández. “Twitter es como un foro anarquista, todo el mundo puede responder y ser respondido. Existe un debate que es participativo, transparente y horizontal”, manifiesta Amdan. Y con las crecientes tensiones entre los medios de comunicación y el PJ, el microblogging juega un papel importante en la estrategia de comunicación del gobierno con respecto a la ciudadanía. “A pesar de que los medios de comunicación siguen siendo un actor crucial, hoy hay menos necesidad de que existan intermediarios entre la política y la gente”, agrega.

Sin embargo, el rol del intermediario aún debe estar presente para evitar la agresividad de los usuarios y de los mensajes. “Hay que crear siempre un espacio para abrir el diálogo; aunque también, un político debe saber que nunca tiene que responder mensajes insultantes”, sugiere el experto en medios digitales. El secretario nacional de Cultura, Jorge Coscia, tuvo en cuenta su consejo. La sección de biografía en su cuenta de Twitter, en vez de relatar aspectos de su vida, dice: “Acepto debates pero bloqueo a quienes ofendan e insulten, en especial a los que se esconden con seudonimos.”.

La estrategia de Adam también es seguida por el PRO, un partido de oposición de centro derecha. “Si los usuarios de Twitter atacan y son irrespetuosos, nosotros no contestamos. Y si insisten, los bloqueamos”, cuenta Juan Gabriel Gentile, que gestiona la cuenta del diputado Federico Pinedo, una de las principales figuras del partido PRO. “Si crean controversias, se intenta poner fin enviando la menor cantidad mensajes posibles. La clave es no cansar al resto de nuestra audiencia “, aseguró Gentile.

Pero el caracter abstracto y virtual de las batallas que se generan en el microblogging hace que sea difícil para las figuras políticas escuchar a sus asesores y mantener la calma frente a los ataques que puedan surgir. “Twitter es sinónimo de inmediatez, uno recibe un mensaje y reacciona en el momento. La respuesta frente a ese tweet se relaciona en forma directa con lo que cada uno está viviendo”. Y por eso, lo que sea que le haya estado sucediendo a Giudici en julio de 2010, decidió ponerlo de manifiesto al responder en su Twitter.

A partir de las elecciones presidenciales de 2011, se espera que contestaciones como esta, se multipliquen en el ciber espacio –y traspasen por qué no esa frontera virtual-. Mientras tanto, el consultor en comunidades 2.0, Juan Ignacio Belnis, afirma sus primeros augurios de lo que sucederá: “Vamos a ver algunas discusiones agradables en Twitter”. ¿Será entonces el nuevo campo de batalla político? Bastará tener una cuenta en twitter y estar en la escena en octubre para saber que sucederá.

Ilustración: Guadalupe Giani

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