¿Sabés qué negocio recibe más de 32.000 millones de dólares anuales? Detrás del tráfico de armas, la red de trata de personas es uno de los delitos que genera mayor recaudación de dinero. Métodos y leyes para evitar esta práctica.

“Estaba caminando con la `guía T´ en la mano cerca de Plaza Constitución porque no soy de Buenos Aires y un señor me preguntó hacia dónde iba. Me asusté y seguí caminando; el me siguió y me acorraló contra la pared. En ese instante, paró un falcón blanco, intentaron meterme dentro; yo forcejee con ellos hasta que logré zafarme y me abracé a una señora que pasaba; ella pensó que quería robarle y apareció la policía. Los tipos se escaparon”, cuenta Cecilia, estudiante de abogacía, proveniente de la provincia de Mendoza (por pedido de la entrevistada se modificó su nombre).

Hace días que estas historias se han vuelto más corrientes de lo que uno cree. Los estudiantes de la carrera de Psicología de laUniversidad de Buenos Aires (UBA) y del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) realizaron fuertes denuncias sobre intentos de secuestros a tres estudiantes en los últimos meses. «Los ataques a las compañeras han sido recurrentes, con una metodología repetida. Sólo lograron zafar del secuestro por la resistencia que ofrecieron», aseguró Gabriel Illescas, presidente del Centro de Estudiantes de Psicología en declaraciones periodísticas.

Durante mucho tiempo se pensó que las víctimas de las redes de trata de personas son mujeres en situaciones vulnerables, con poca formación académica y de escasos recursos económicos. “La realidad es que no hay distinción, cualquiera puede caer en estas redes. Hay trata en todos los niveles socioeconómicos porque existen prostíbulos de todos los niveles. Y en donde funciona un prostíbulo, seguramente funciona una red de trata por detrás”, afirmó a Opinión Sur Joven, Tatiana Tuñez, coordinadora general de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, una organización especializada en la lucha contra el maltrato, la violencia y la trata de mujeres.

La red de trata de personas es considerada uno de los negocios más rentables del mundo. Para llevarlo a cabo, hay complicidad en cada una de las esferas del poder; sino sería imposible mantener su magnitud. “La trata de personas recibe más de 32.000 millones de dólares anuales. Se ubica en el segundo lugar detrás del tráfico de armas en cuanto a recaudación”, señala la ponencia “Trata de mujeres y niñas para la prostitución, un enfoque desde la violencia contra las mujeres”, elaborada por La Casa del Encuentro.

La Argentina es catalogada como un país de origen y tránsito para las víctimas de trata para la prostitución. Según el documento, hoy son más de 500 las mujeres y niñas que están desaparecidas y secuestradas por éstas redes.

La ausencia de la presencia

La búsqueda no cesa. Familiares y amigos junto a las organizaciones sociales continúan difundiendo y buscando a los cientos de desaparecidos por la red de trata. A través de los casos más emblemáticos que sucedieron en este último tiempo en el país, muchos medios de comunicación hicieron eco de las historias vinculadas a la prostitución y esclavitud que implica la trata de personas, lo que contribuyó a la recuperación de cientos de víctimas.

Algunos de los casos que alcanzaron mayor visibilidad fueron:

Marita Verón

Quizás uno de los casos más emblemáticos sobre la trata de personas lo encabeza el caso de Marita Verón, una joven tucumana de 23 años que desapareció en 2002 cuando iba a atenderse al Hospital. Su madre, Susana Trimarco, es una luchadora en contra de la mafia organizada que funciona a lo largo del país, dedicada al secuestro de mujeres, niñas y niños para la explotación sexual. La búsqueda de su hija, la llevó a recorrer todo el país, a veces hasta disfrazarse de prostituta para buscar a Marita y así logró la liberación de otras chicas que cayeron en las manos de estas redes. Con su trabajo, logró salvar a 158 víctimas que pudieron recuperar su vida y libertad.

Florencia Penacchi

El 16 de marzo de 2005 fue la última vez que se la vio. Tenía 24 años y cursaba el quinto año de la carrera de Ciencias Económicas en la UBA. La noche anterior a su desaparición, Florencia compartió una cena con amigos en el departamento que compartía con su hermano. Después de despedir a sus amigos, salió y, al día siguiente, llamó a su trabajo para avisar que no iría. También se comunicó con su hermano. Desde ese momento no se supo qué pasó con ella y ni siquiera surgieron líneas de investigación o testigos o personas que aportaran información valiosa, por lo que se considera un posible caso de red de trata.

Hoy, la ley que tipifica como delito federal la trata de personas, castiga con entre 3 y 15 años de prisión a los responsables de este hecho ilícito, que incluye la captación de personas, ya sea para la explotación sexual, las prácticas de esclavitud, los trabajos forzados y la extracción ilegal de órganos y tejidos.

Está comprobado que las redes de trata funcionan a lo largo y ancho del país y trascienden fronteras inimaginables. Por esta razón, diferentes organizaciones sociales reclaman por la reforma de la ley de trata y por la concreción de allanamientos a prostíbulos en pleno funcionamiento.

Entre las propuestas para modificar la legislación se incluyen la confiscación de los bienes de los tratantes y proxenetas, la penalización de los clientes y el endurecimiento de las condenas para el delito. También se manifestó la idea de reformar los organismos de investigación para el combate de este hecho ilícito y crear un programa nacional de protección y asistencia integral a las víctimas.

“La trata y la prostitución son una forma de violencia, de explotación sexual y una violación a los derechos humanos. La prostitución se inscribe en las relaciones de opresión que colocan a los varones del lado del dominio y a las mujeres en el lugar de la sumisión y en la cosificación de sus cuerpos. La violencia es una cuestión política y no hechos aislados, ocasionales o pasionales”, finalizó Tuñez.

Será necesario continuar trabajando entonces por una red contra toda forma de violencia, abuso, explotación y discriminación para al fin, como se menciona en el documento, “lograr una sociedad basada en otros valores donde no existan las desigualdades estructurales y se deslegitime la apropiación de los cuerpos y las vidas de las mujeres”.

¿Te gustó esta nota? Suscribite clickeando acá