Un libro cuenta la historia del Servis Trinitatis desde adentro

Reconstruye los pasos de mujeres que participaron de la institución y que al salir aún resuenan las preguntas ¿Qué nos hicieron? ¿Cómo llegamos a esa institución? ¿Cómo pudimos irnos? ¿Qué nos pasó después?

En diálogo con Diario Textual, Yanina Lofvall se muestra sin condicionamientos, dispuesta a hablar y a recordar lo que fueron esos años como “sierva trinitaria” de este instituto católico en la que estuvo desde 1999 hasta 2007.

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“Siervas Trinitarias” es el título del libro de Yanina Lofvall, una joven santarroseña que pasó siete años y dos meses en el cenáculo del Instituto Servis Trinitatis de la capital pampeana. Es la organización que en 2007 fue denunciada como “secta católica” en la Justicia pampeana. Los dos principales acusados fueron los sacerdotes Antonio Martínez Racionero y Ricardo Latorre, quienes estaban a cargo de ese lugar y que finalmente fueron exculpados. Ahora ella revela el mecanismo de dominación.
La familia de Yanina fue una de las denunciantes. Acusaron a los curas de reducir a la servidumbre y de estafa a decenas de jóvenes, con graves consecuencias psicólogicas y hasta físicas.

Luego de salir del cenáculo, que en Santa Rosa estaba ubicado en la calle O’Higgins, la joven comenzó a ser asistida por una psicóloga y a volcar en la escritura todos esos años en el instituto católico, fundado por el cura Gratiniano Checa Colmena en la ciudad de Cuenca, España, y con ramificaciones en Venezuela y Argentina.

“Así pasaban los días, meses y años… Rejas invisibles se habían apoderado del cuerpo, mente y alma. Las rejas más duras que jamás pude imaginar. Te roe por dentro. Durante mucho tiempo venía a mí una pregunta cargada de profundo dolor: ¿qué me hicieron? Sentía que me habían violado lo más íntimo de mi ser, mi pensar. Se habían metido en mi cabeza y la habían modificado a su gusto secuestro, lavado de cerebro, robo de identidad, quiebre de voluntad. No son palabras simples y hay que animarse a enunciarlas. Ojalá este libro ayude a todas esas personas que por credulidad, por ignorancia, por soledad, cayeron en un movimiento sectario. Para que se conozca cómo operan”, es uno de los fragmentos de la publicación que se presentará a partir de las 20 el domingo 12 de abril en el Centro Cultural Municipal de Santa Rosa.


“Quebrando voluntades”

“Entiendo a la gente que los sigue defendiendo porque yo también creí en estos curas muchos años (por Ricardo Latorre y Antonio Martínez Racionero), los ví como modelos ejemplares de curas y personas y en ese momento los hubiese defendido de la misma manera, seguramente. Publicar el libro significa seguir en la otra vereda de gente que quise y quiero mucho y hoy me niega el saludo. Pero entendí que tenía que ver más allá, de mis miedos o mis ganas… entendí que contar la historia, comunicar lo que pasó desde la voz de alguien que estuvo 7 años y dos meses dentro era importante para que se conozcan los mecanismos que utilizan, para poder evitar que sigan sometiendo personas, quebrando voluntades… eso es lo que hacen con mecanismos muy sutiles, bajo capa de bien….”, reflexiona desde La Plata, donde vive y trabaja en la actualidad.

Y ratifica una vez más, segura, que el Instituto Servis Trinitatis funciona desde una lógica como secta, en este caso católica. “Estoy convencida, luego de haber leído mucho sobre sectas que Servi Trinitatis lo es, pero claro, otros lo debaten porque en teoría por definición los católicos dicen que si está ‘dentro’ de la iglesia no puede ser secta”, dice. Precisamente ese fue uno de los principales argumentos de los jueces del Tribunal de Impugnación Penal de La Pampa para exculpar a los acusados.

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Antonio Racionero, el cura que estaba a cargo de la congregación en Santa Rosa y ahora la dirige desde España

“Ojalá que muchos se den la oportunidad de leerlo. En el libro uno puede descubrir las mentiras que ellos sostuvieron durante años y los mecanismos que usaron son los de una secta, y las consecuencias en las personas que fuimos miembros son las consecuencias de alguien que está dentro de una secta. Entonces eso en la lógica de casi todo ser humano se llama secta”, dice Yanina Lofvall.

-Cuando hablás de mecanismos de secta, en concreto, ¿a qué te referís?

-Las sectas tienen técnicas de persuasión coercitiva que son utilizadas por el líder sectario y cumplen la finalidad de sugestionar y controlar mentalmente. Estas técnicas pueden ser asociando ideas, creencias y analogías, unas ciertas con otras irreales para llevarles a concluir falsas creencias; reforzadas por la inducción intencional de miedos y ‘delirios’. Las sectas más peligrosas, las destructivas de la personalidad, mantienen a sus adeptos sumergidos constantemente en una batalla mental interna en contra de la razón.

-¿Qué ejemplos tenés de lo vivido?

-A nosotras nos habían hecho creer que el fundador era santo, nos contaban él y los curas vivencias místicas que él había tenido, como la aparición de la virgen. Este señor fundador de la institución tenía nuestro respeto y admiración por todo lo que se nos contaba de él, que era milagroso, ejemplar, inalcanzable…como los lideres sectarios. Desde esa autoridad infundía ideas tales como que si nos íbamos de la institución era la perdición, el infierno, la infelicidad, nuestra misión era salvar el mundo. Y no había mejor acto de amor a Dios que la obediencia ciega (a ellos claro). Todo quedó en nada y nosotras con las consecuencias marcadas en el alma, sin poder hablar o explicar, tratando de encontrar la forma de poder convivir con el recuerdo. En cada una de nosotras resuenan una serie de preguntas: ¿Qué nos hicieron? ¿Cómo llegamos a esa institución? ¿Cómo pudimos irnos? ¿Qué nos pasó después?


“Un demonio interno”

Yanina describe claramente el uso y abuso psicológico de los sacerdotes a cargo de Servis Trinitatis. “Yo tenía crisis seguidas de ‘tentaciones a la vocación’, según los curas ‘el demonio me quería tentar’. Yo me quería ir y no me autorizaban y lo que ellos no autorizaban el que estaba metido en la lógica de ellos, obedecía. Hubo casos de gente que entró y se fue porque no llegó a participar del movimiento y no lo engancharon en la lógica. Esos momentos eran muy duros, de mucha violencia interior para resistir contra mi voluntad”, resume como parte de lo sufrido.

“En el 2005, ellos ‘echaron’ a dos chicas que durante casi 10 años las promocionaron como santas y hacían colectas para una de ellas. Las dos estaban muy enfermas, con intervenciones muy complejas, a las dos se les aparecían santos y el demonio les pegaba, todo esto nos lo contaban los curas. Y lo peor, nosotros lo creíamos. Las dos entraron a la institución siendo menores de edad, con el detalle que una era de Santa Rosa y otra vivía en España. Y casualmente fueron echadas el mismo día, casualmente las dos según ellos les habían mentido durante diez años”, recuerda la joven santarroseña.

Y ese fue uno de los puntos de partida. “Ahí se nos movió el piso a todas, algunas dudaron de los curas, otras les creyeron ciegamente que estas dos niñas desconocidas entre sí, habían generado una mentira igual durante 10 años. Toda la que dudó de los directores en ese entonces fue echada o tomada como cómplice. Con los años supe que ellas fueron mucho más víctimas que nosotras”, dice.

“Ese momento fue muy duro, te repito, por eso la necesidad de un libro, es complejo explicar brevemente mecanismos tan retorcidos, que de a poco te sumen en un mundo totalmente distinto al que uno vivía y uno va como perdiéndose en ellos, perdiendo la identidad, los amigos, la manera de pensar, el vínculo con la familia, los gustos propios…”.

-¿Cómo era tu estado de salud?

-En líneas generales bien, tuve lo que más o menos teníamos todas, viviendo en esa comunidad, gastritis, síndrome de intestino irritable y una hernia de hiato. Todo en el sistema digestivo.

“Bergoglio” o “Papa Francisco”
El ahora papa Francisco o en ese momento, cardenal Jorge Bergoglio, tuvo un rol clave para la autora de este libro. “A mí me habían dicho que la orden era después que se calme el lío mediático, sacarlos (a los sacerdotes de ST) y efectivamente así fue“, rememora Yanina. En ese entonces, agrega, Mario Poli en Santa Rosa y Jorge Lugones en Lomas de Zamora, los dos lugares donde estaban los cenáculos de Servis Trinitatis, asumieron como obispos como el objetivo de cerrar ambas misiones. “Tanto Poli como Lugones eran muy cercanos a Bergoglio”, sostiene.

Y para no dudar de su afirmación, Mario Poli reemplazó a Jorge Bergoglio como arzobispo porteño cuando este último fue designado como papa. “No te olvides que Poli es el sucesor de Bergoglio. Terminada la causa les dieron por terminada la misión en Santa Rosa y en Lomas de Zamora y los curas se tuvieron que ir. En Lomas, el obispo fue un poco más coherente, argumentó ‘razones pastorales’ para ‘terminarles la misión’ y no los fue ni a despedir”, explica.

“Ahora no tienen parroquia, y aunque sé que han hecho gestiones para tenerla en Argentina y para no irse de Lomas, igual no los han aceptado”, dice acerca de la realidad de ese instituto católico.

Pero la exsierva trinitaria no les pierde pisada. “Sé que Antonio (Martínez Racionero) es ahora director general de la institución y hace pocos días estuvo en Santa Rosa. Y creo que hay tres curas trinitarios viviendo en Argentina”, sostiene.

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Una manifestación de familiares, en la Catedral de Santa Rosa, cuando aún Yanina estaba dentro de la congregación.

-¿Qué pensás del resultado final de la causa judicial?
-En el libro lo cuento con detalle. Yo estuve en aquella reunión con Aníbal Fernández, en aquel entonces ministro de Justicia, recuerdo haber hablado con él intentando explicar “por qué no me podía ir” y él me dijo: “se entiende, primero te quiebran la voluntad y después es solo mandar”. Como hubo muchas irregularidades en la causa el puso una veedora y nos dijo que había que apelar hasta llegar a Nación, que si nosotros teníamos dudas de amiguismos en la instancia nacional era más complejo que lleguen. El tema es que no llegó a esa instancia porque en la última instancia en La Pampa no se apeló en tiempo y forma… Y si no se apela en tiempo y forma quiere decir que uno acepta la sentencia, se cierra la causa.


La sociedad santarroseña

“No es fácil contar una historia como esta, que dividió a la ciudad y que nos enfrentó a gente que quisimos mucho. Pero con el paso del tiempo, fui descubriendo la gravedad de lo que nos habían hecho”, admite Yanina, al dar pasos atrás en los años y mirar el trato de parte de la sociedad santarroseña para con ellas.

“De todos modos, no sé si yo sea una voz autorizada para opinar de la ‘sociedad santarroseña’. Lo que nos pasó a nosotras fue creer en un grupo de curas y una institución que realmente aparentaba ser fiel a la Iglesia, parecían muy correctos y a nosotras por ser chicas o por ignorancia nos engañaron. Y guarda que aún hoy lo siguen haciendo. Yo estuve ‘de ese lado’ cuando era parte de la institución pasé a tener un pensamiento cerrado, autoritario, intransigente… si uno lo elige libremente … cada cual es libre… el problema es cuando te comés un buzón….”, agrega.

“Tengo contactos con gente de Santa Rosa, con otros que se fueron, con personas de Lomas y también con gente que estuvo en la institución pero en España. Con muchos tenemos una relación de amistad… nos une la unión de entender al otro….. El proceso de recupero de la identidad, de perder los miedos es un proceso personal, largo, algunos por suerte están bien, otros luchando para seguir superando cosas”.

Teatro y plástica
Yanina Lofvall no deja de agradecer el apoyo de mucha gente que la ayudó a escribir y terminar con su libro. “Este año en el medio de definir si publicar o no, surgió el contacto con Edith Gazzaniga del grupo Andar, ella estaba trabajando en escribir una obra sobre el tema y yo le pasé un borrador del libro que también sumó para la presentación de su obra Labyrinthus e hizo una muestra del trabajo en proceso en octubre de 2014. Esto también me fortaleció y entendí que había que publicar. Recuerdo que Edith después de leerlo me dijo que a ella le sorprendió entender que ‘le puede pasar a cualquiera'”, dice.

“Después también el artista plástico Pablo Ramos, al enterarse, se sumó a hacer una serie de cuadros (luego de leer un borrador del libro). Él se había enterado de mi pertenencia a la institución en el 2014. Fuimos compañeros de secundario y nos une un gran cariño”, resumió, a modo de agradecimiento, además de los integrantes de la Cooperativa de Trabajo Visión Siete, quienes también se sumaron al proyecto.

El libro “Siervas Trinitarias” ya tiene su preventa en tres librerías de Santa Rosa: Farenheit (9 de Julio 56), Brikelos (Urquiza 149) y Libros Quijote (Rivadavia 597). “Jugué con la idea de una novela histórica, no tiene un formato cerrado el libro, está dividido en dos partes. Una, la primera, lo que vivimos en la institución antes de la causa y la segunda parte lo que fue la causa, su proceso y el después”, explica.

Y final o principio: “Es una obra que se parió en Santa Rosa y por eso quiero presentarla allá. La presentación será el 12 de abril, en el Centro Municipal de Cultura. Después veremos qué pasa…”