“No siempre hay una única respuesta para todo. Día a día la realidad demuestra que las personas portan múltiples creencias y, como consecuencia de eso, deciden atravesar las situaciones de modos distintos. Entonces, ¿por qué no deberían existir terapias que completen y complementen a las tradicionales?”dice una nota que se lee en este mismo número de Opinión Sur Joven. Aquí un psicólogo explica su posición y asegura “no importa tanto si la técnica de las runas egipcias funciona en serio o no, sino el vínculo, la relación y la confianza que se haya establecido entre el chamán/sanador con el paciente”.

No creo en las terapias alternativas ni las recomendaría. Las considero poco serias, por momentos delirantes. Incomoda cuando supuestos médicos y psicólogos se asocian a este tipo de prácticas, ya que confunden al público mezclando ciencia con conocimientos dudosos. Hay dos tipos de personas que ejercen en este ámbito: los estafadores y los que realmente creen en lo que ofrecen. Para los segundos mi más profundo respeto y dialogo abierto.

Soy conciente de que las terapias alternativas son parte de nuestra historia como humanos, existen desde tiempos inmemoriales. Las ciencias médicas y psicológicas fueron surgiendo desde la Edad Media en adelante, en principio como forma “alternativa” a lo que se venia haciendo.

Conozco gente que utiliza las terapias alternativas con resultados variados, aunque nunca escuché que fueran realmente satisfactorios. De todas formas, si hay tanta oferta y público que las consume, puede ser que funcionen en algún nivel. Entonces, ¿cómo es que las “terapias alternativas” son efectivas más allá de las explicaciones metafísicas o fantásticas?

Trabajan en tres niveles:

Primer nivel. Un autor muy reconocido mundialmente, Bruce Walpold, dice que el resultado de una psicoterapia no está ligado a una técnica en particular, sino a la relación del terapeuta con el paciente y el significado que el paciente le atribuye al tratamiento. Podríamos llevar estas conclusiones al campo de las terapias alternativas e inferir algo similar: no importa tanto si la técnica de las runas egipcias funciona en serio o no, sino el vínculo, la relación y la confianza que se haya establecido entre el chamán/sanador con el paciente.

Segundo nivel. Su-ges-tio-nar, cuatro sílabas que explican mucho. Según la Real Academia Española significa: inspirar a otra persona hipnotizada, palabras o actos involuntarios; dominar la voluntad de alguien, llevándolo a obrar en determinado sentido; fascinar a alguien, provocar su admiración o entusiasmo; experimentar sugestión. Gran parte de las terapias “científicas” actuales se basan exactamente en la sugestión. Es la segunda causa por la cual estas terapias podrían funcionar. Claro que para poder sugestionar a alguien, el curador debe estar seguro de su propia técnica, dándose un efecto de autosugestión.

Tercer nivel. Las terapias alternativas dan un sentido a la vida, cosa que la ciencia no hace ni tiene intención. Muchas de ellas poseen un trasfondo místico-filosófico-religioso, que, muchas veces, ayuda al proceso de curación.

No puedo afirmar que las runas, aguas mágicas, chamanes, abracadabra, pata de rana, funcionen realmente, ni tampoco puedo negarlo. Sí creo que una persona puede sanarse de algunos males -sobre todo psíquicos- si los factores antes mencionados se dan en una buena conjunción. Hay ciertos sectores de la población que prefieren este tipo de “terapias”, por lo cual el tema debe ser estudiado y conocido por todos los agentes que intervienen en el proceso de curación.

Este artículo fue desarrollado gracias al apoyo del Programa Avancemos de Ashoka e Hillel Argentina

+Info

El camino paralelo de las terapias alternativas: Un artículo de Magalí Sztejn sobre las capacidades curativas de tratamientos no tradicionales.

El lugar del médico en la cultura