Por Nicole Moscovich

Nuevos (y viejos) paradigmas que se forman alrededor de una muerte:

¿Suicidio inducido?

¿Terceros involucrados?

Un artículo con muchas preguntas pero, aún, sin respuestas.

Hace más de 20 años, desde aquel 18 de julio de 1994, que los interrogantes alrededor de la causa AMIA siguen en stand by, congelados, archivados.

Remontándonos a un tiempo no muy lejano ocurrió un hecho de público conocimiento que se suma a marcar otro antes y después en esta causa: la muerte del fiscal Alberto Nisman. Una muerte que pone en jaque a la sociedad argentina y del mundo sembrando nuevos paradigmas.

images (3)Este incidente se cuela en una sociedad fragmentada que trae a debatir sobre lo ocurrido. Diferentes supuestos desde la izquierda hacia la derecha que varían y se polarizan. Un manifestación que tiene a nuestro país enfrentado.

Ahora bien, vale preguntarse  qué es lo que realmente pasa con este hecho. Antes de acusar o realizar hipótesis erradas debemos interrogarnos. Aquí la pregunta, la duda, incertidumbre, desconcierto, juega un papel esencial. Vivimos rodeados de respuestas que poco tienen de contundente, y por el contrario en momentos donde es incierta la verdad no hay mejor método para avanzar que LA PREGUNTA.

 

¿Quiénes son aquellos que se benefician con esta muerte? ¿Quiénes son los que quedan atados? ¿Quiénes quedan damnificados? ¿Cómo se ve la Argentina ante los ojos del mundo?

Es tiempo de armar un nuevo mapa, ordenar las piezas y pensar en qué es lo que pasa con nuestro país, con nuestra sociedad y porqué estas cosas siguen pasando.

Nos podemos preguntar si Nisman fue un títere que respondía a ciertos grupos y sectores que nada tenían que ver con las verdaderas víctimas del caso AMIA. Si era o no algo más bien político para perjudicar a ciertos sectores de izquierda en año de elecciones o simplemente ¿Nisman quería saber la verdad?

Pero, ¿qué pasó en estos casi 10 años en los que el Dr. fué fiscal de la causa? ¿Había una estrategia detrás de estas declaraciones? ¿Servía más muerto que vivo?

No son preguntas tendenciosas, son preguntas que llaman a reflexionar sobre cada cosa alrededor de este caso para no sacar conclusiones apresuradas. No hay que seguir ni asentar sobre hipótesis ajenas. Hay que colaborar con la búsqueda de la verdad detrás de la muerte de un fiscal pero más aun detrás de la muerte de 85 personas que siguen esperando descansar en paz y que aún no concilian el sueño en busca de justicia.