¿Nunca soñaste con alquilar el local de al lado de tu casa y poner una heladería, para así no tener que soportar a tu jefe? Parece una buena idea, pero tené cuidado: hay una tendencia de intentar negocios o microemprendimientos empujados por la necesidad y sin contar con la orientación o las condiciones necesarias para no ir de cabeza a un fracaso. ¿Cómo se generan estas situaciones? ¿Por qué el neoliberalismo lo fomenta? En la nota se intenta promover una sociedad menos individualista, más integrada en donde cada uno pueda emprender de acuerdo a lo que sabe. Además, te ofrecemos unos videitos imperdibles.

Gran parte de mi infancia y mi adolescencia viví rodeado de irresistibles propuestas. Caminaba por el barrio entre calles inundadas de carteles, pintadas y volantes de pizzerías tratando de destronar a su rival con el precio más bajo; había cientos de locales con el prometedor “Todo x $2”, llenos de juguetes multicolores, luces, sonidos y la etiqueta “Made in China”.

Recuerdo las casas de deportes con muchísimos de modelos de zapatillas, largas horas en los video games directos de USA, la invasión de tenedores libres y otros tantos negocios que combinaban a la perfección innovación y bajos precios. Era una época de color y ruido, mucho ruido.

Hoy transito las mismas cuadras de mi barrio y son muy pocos los locales que pudieron sobrevivir. Encuentro todo más calmo; la postal es otra. Hay uno que me llama mucho la atención: en sólo cinco años pasó de pizzería a anexo de una casa de plantas, veterinaria, local de computación y heladería. ¿Por qué tantos cambios? ¿Por qué tantos fracasos?

Todo es historia

Dicen que una de las funciones de la historia es intentar aprender de los errores del pasado para no volver a cometerlos. La historia es una herramienta fundamental para entender dónde estamos parados. ¿Qué se hizo en la Argentina en los últimos 30 años? Pobreza, indigencia, desocupación, flexibilización laboral, libre mercado, exclusión, fraudes, endeudamiento y desregularización son algunas palabras que caracterizan un modelo que marcó las riendas del país, y cuyas consecuencias aún se hacen sentir: el modelo neoliberal.

Marisa acepta rápidamente ser entrevistada. Se la nota cansada. Pareciera que en el último tiempo trabajó y puso el cuerpo para ver realizado el pequeño emprendimiento que hoy lleva sobre sus hombros. Y no es incorrecto afirmarlo. Con sólo 27 años ella es desde hace dos meses la cabeza de aquel local que tanto me sorprende por su continua metamorfosis.

La habían despedido de su trabajo, le pagaron una interesante indemnización y pensó que era su oportunidad de iniciar algo por cuenta propia. Sin experiencia en el rubro y con un buen dinerillo encima decidió alquilar un local en el barrio de Belgrano y abrir una heladería. “Como no tenía experiencia en el tema, me empecé a contactar con gente para que me sugiriese cosas del rubro, y me dijera si era bueno o malo. Después vino la habilitación del local -tampoco tenía idea previa-, la contratación de un contador que me llevase las cuentas. Y también me recomendaron la marca del helado, las heladeras térmicas, etc. Yo no tenía la menor idea, confiesa abiertamente. El local es amplio pero es inevitable notar, en su precaria ambientación, que ha sido montado a pulmón, aspecto que su dueña no oculta: “Desde el primer día tuvimos que hacer muchas reformas. Fue paso a paso todos los días, con mucho sudor. Tuvimos que venir a tirar una pared, a pintar, hacer todo un mostrador, poner luces, carteles…”. Su proyección a futuro se transforma inconscientemente en una expresión de deseo, manifiesto de una realidad que, como tantos otros argentinos, Marisa no puede ignorar: “Espero que la temporada sea buena porque la idea es quedarnos los tres años de contrato. Se respira incertidumbre.

Teoría del conjunto

“Se abre un nuevo capitulo en la historia económica argentina. Hemos dado vuelta una hoja delintervencionismo estatízate y agobiante de la actividad económica, para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas” José Alfredo Martinez de Hoz – Abril 1976 Ministro de Economía de la dictadura militar

El mercado manda, dirige, impone y no perdona; hace y deshace a su gusto sin explicar nada a nadie; deja librado un tablero de juego en que las reglas van cambiando constantemente; hay que estar atento y captar en dónde se esconde la clave para no quedar eliminado.

Puede ser que la clave del éxito sea abrir una heladería, una cancha de paddle, un bazar, poner un local de video juegos, un local de medialunas, de pizzas o quizás no invertir el dinero físicamente y solamente especular con él. La libre movilidad de los recursos es uno de los postulados claves del modelo. Cada uno puede moverse entre algunas opciones, un día puedo elegir ser panadero y mañana vender alhajas y joyas de segunda mano.

Patricia tiene 55 años y desde siempre supo que su vocación se encontraba en la ropa. Diseñó durante gran parte de su vida, fabricó, hizo una amplia clientela y de a poco obtuvo uno de los requisitos fundamentales en ese rubro: un nombre. Cualquiera podría pensar que Patricia continúa siendo una importante diseñadora. Pero la realidad es otra.

En los ‘90, con la nueva política económica implementada por el tandem Cavallo-Menem y ante la avalancha de la más variada clase de indumentaria extranjera, Patricia se vio obligada a abandonar el rubro. Es así que durante la época del “uno a uno”, dejó de diseñar y fabricar indumentaria de alto nivel, y se puso a vender paquetes turísticos, en una época en donde lo común era veranear en Punta del Este, Disney World o Europa. Las artimañas del mercado habían funcionado a la perfección con ella.

El fin de la Convertibilidad sumado a voces cercanas, hicieron que Patricia decida volver a su primer amor: la ropa. Desde hace tres meses tiene un pequeño local de indumentaria femenina. Compra y vende pero todavía no volvió a fabricar. Tiene ganas pero “de a poco, no me quiero apresurar”. La incertidumbre también está latente.

Reeducando al soberano

Llegar a fin de mes, hacer alguna changuita temporaria, trabajar en negro y en jornadas que exceden lo legal se ha tornado cotidiano; abrir negocios sin experiencia previa en el rubro podría ser la otra cara de la misma moneda. En todos los casos se trata de buscar formas de sobrevivir.

¿Pero cómo este “modus criollo” de hacer las cosas se establecieron como algo natural? La socióloga Marta Mancebo en su ensayo “La argentina de los 90: crisis de socialización” analiza esta cuestión introduciendo el concepto de resocialización de la sociedad argentina“En el caso argentino, el cambio fue impuesto mediante una resocialización autoritaria: la sociedad y el Estado no fueron reformados a partir de un proceso consensuado, sino coactivo y violento en su primera etapa. La nueva realidad se impuso por el terror y la sociedad se sometió, inhibiendo la protesta”.

Quienes se rebelaron contra el nuevo orden, contra la nueva realidad eran conscientes del costo: la desaparición. Este fue tal vez uno de los más dramáticos efectos del Proceso militar que gobernó la Argentina desde 1976 y de la instauración del nuevo modelo neoliberal: la desciudadanizacion de la sociedad; la ruptura de múltiples redes sociales. El aislamiento cobró fuerza, el miedo y la paranoia general ocasionaron quecada uno se involucre en lo suyo dejando de lado el compromiso social, los ideales, el deseo de participación y de iniciativa que tanto habían caracterizado a los años previos.

En ese modelo socioeconómico las redes sociales y el trabajo colectivo caían bajo sospecha: cada quien en lo suyo era la clave para alcanzar un equilibrio general. Es deber de cada uno lograr la optimización de su tarea, focalizándose en ésta, sin importarle la totalidad. No hay interacción entre las personas, sino que cada uno se preocupa por sí mismo. El único tipo de interacción se produce en el mercado, mediante el cruel juego entre oferta y demanda.

En la vida hay ciertas cosas que no podemos elegir. No elegimos a nuestros padres, a qué jardín de infantes ir, y tampoco en qué clase social, país o sociedad nacer. De la misma manera no podemos elegir en qué realidad nacemos, pero sí podemos intentar modificarla.

Somos seres sociales por naturaleza, el hombre necesita para desarrollarse la interacción con el otro y está demostrado que el individuo logra mejores resultados cuando lo proyecta y trabaja en conjunto.

El modelo neoliberal proclama un individualismo que solo trae dispersión e incomunicación, destruyendo inevitablemente ciertos códigos que sólo se construyen con la idea de conjunto.

Es válido que cada uno de nosotros busque el desarrollo personal; eso hace a una sociedad más rica, gracias a la búsqueda constante de la propia superación. Además, cuando cada uno cumple con lo que ha sido llamado para hacer en esta vida -es decir, si cada uno es fiel a su vocación- el equilibrio es aun más posible; porque siendo fieles a nosotros mismos podremos pasar por este mundo habiendo dejado una huella personal.

Probablemente Patricia explote más su capacidad física y mental diseñando y fabricando ropa que vendiendo cruceros por el Caribe, porque es lo que disfruta y hace mejor.

Pero este equilibrio no se da por arte de magia, sino que es una construcción entre dos pilares fundamentales: un Estado fuerte que cumpla con sus funciones regulando y contribuyendo a la integración social y una sociedad que rompa la lógica de mirar cada uno para su rancho y obre con una cierta responsabilidad social.

Intentar superar este círculo vicioso de incertidumbre e inestabilidad latente requiere el compromiso del conjunto. Comenzar a actuar con la razón y no con el impulso, poder emprender con conocimiento y con una mirada a largo plazo.

Marisa pensó que introducirse en el rubro heladerías sería una buena decisión, pese a carecer de experiencia alguna y desea lograr cumplir los tres años de contrato. No es su culpa, la lógica del sistema y la necesidad de subsistir determinan indirectamente nuestros cursos de acciones, en un mercado laboral donde la única certeza es que no hay certezas. Obviamente, sus chances de fracasar disminuirían si contara con cierta orientación técnica y económica que le ayudaran a apuntalar su proyecto.

Hoy vivimos en democracia. Sin embargo, tengo la certeza de que no debemos limitar nuestra vida ciudadana a la función política y a la urnas. El consenso y la participación se deben trasladar a todos los ámbitos de la vida cotidiana como mecanismo clave para lograr la participación y la iniciativa ciudadana. Iniciativas, proyectos e ideas que tengan su tiempo de maduración y gente preparada para llevarlas a cabo, y no montar falsos imperios sobre una base repleta de incertidumbre y especulación. Iniciativas que además permitan a Patricia, Marisa y tanto otros emprendedores encontrar los sistemas de apoyo que hoy imperiosamente requieren.

Es así como se construyen sociedades fuertes, solidarias, con ciudadanos activos y economías más humanizadas y en donde esta lógica del mercado dictador es, aunque sea, un poquito burlada.

+Info

¿Qué es el neoliberalismo?

Una película: “La plata dulce”, comedia argentina que parodia la “dulce” etapa económica de la dictadura militar, dólares baratos, viajes a Miami, estafas y otras yerbas.

Un libro: “Lo pasado, pensado” del historiador estrella Felipe Pigna. Entrevistas a la historia argentina de los últimos cincuenta años. Para entender un poco más dónde estamos parados.

Una muestra: LOS SONIDOS DE LA PLAZA Un espectáculo multimedia recrea los sonidos y las imágenes de momentos cruciales de nuestra historia, desde octubre del ’45 hasta diciembre del 2001. Cada tanto lo reponen, estar alerta. Ver en Opinión Sur Joven #11, la nota al respecto