El eje sobre el que gira esta edición de Opinión Sur Joven es el pragmatismo. Aborda la búsqueda de soluciones para problemas cotidianos, sociales, culturales y ambientales.

Problemas cotidianos porque una de las primeras dudas que anteceden al progreso de cualquier persona está relacionada al destino de sus ahorros. En una época en la que la inflación y las restricciones a la compra y venta de moneda extranjera caracterizan el contexto económico es necesario que pensemos con la mayor cantidad de herramientas posibles el destino de nuestro esfuerzo acumulado. Pero para ahorrar antes hay que planificar, por lo que siempre es bueno repasar cuáles son nuestras ambiciones y si estamos paralizados por haber fijado una vara tan alta que se aleja del terreno de lo posible.

Problemas sociales, porque recorremos una de las tantas formas de ayudar a que los que no pueden satisfacer sus necesidades mínimas puedan finalmente hacerlo accediendo a una educación de calidad. La pobreza está atravesada por la imposibilidad pero son las iniciativas solidarias, es decir las que generan lazos entre humanos pero también entre humanos y sus destinos, las que intentan revertir esa lógica y conseguir que todos tengamos las mismas posibilidades.

Problemas culturales, porque nos sumergimos en la problemática de la violencia en el fútbol intentando repasar su esencia, su ontología y por consiguiente te mostramos cuál es el camino que hay que seguir para pacificarlo y quiénes deben tomarlo.

Problemas ambientales, porque nos internamos en una posibilidad más que tienen nuestros líderes de ponerse de acuerdo para asegurarle a nuestra posteridad un mundo más sano, en el Conferencia Rio+20.

La vida transcurre entre problemas y la búsqueda de soluciones. Cada vez que encontramos una solución se da una superación, progresamos, maduramos, mejoramos. Sin ir más lejos, este número de Opinión Sur Joven tiene esa esperanza. Como dijimos, es pragmático. No porque abandone la ambición de lo ideal sino porque lleva consigo utopías que en ningún momento pierden enlace con el terreno de lo posible.

Daniel Wizenberg