Por Sharon Blicher

A la hora de hablar de medidas en el mundo de las empresas indumentarias uno de los conflictos que surge, y que es a su vez una de las principales excusas de los comerciantes, es que los talles más grandes no se venden y les ocasiona un gran problema económico. Esto sucede ya que para las prendas que se realizan en talles más grandes se debe utilizar una mayor cantidad de tela, lo que lleva a que los dueños de las grandes marcas de indumentaria decidan aumentar sus precios o bien evitar las prendas en esos talles.

Para evitar esta situación, el 3 de diciembre del 2009, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sancionó la Ley 3.330, más conocida como la “Ley de existencia de talles”, que tiene como objetivo “garantizar a los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires la existencia de un mínimo de ocho (8) talles correspondientes a las medidas corporales normalizadas en las Normas IRAM de la serie 75300 (talles obligatorios del 38 al 48, etiquetados con medidas de busto, cintura y cadera) y sus actualizaciones, en los establecimientos comerciales cuya actividad principal, accesoria u ocasional sea la venta, fabricación o provisión de indumentaria.”

Pese a que el artículo 5 está dedicado a las sanciones que se le adjudican a aquellos que no cumplen con las normas previamente pautadas, debemos decir que esta ley no se cumple al pie de la letra como se debería.

A simple vista se puede observar el incumplimiento  ya que a demás, la ley establece que se deberá poner a disposición del público copias de la Tabla de Medidas Corporales Normalizadas, que sigue la reglamentación implementada en Provincia de Buenos Aires, junto a carteles explicativos del listado. Estas se deben colocar en cada prenda permitiendo que los consumidores puedan controlar que se esta cumpliendo con la disposición acordada.ley de talles 2

No obstante, luego de recorrer diferentes locales de indumentaria se puede comprobar que la mayoría de éstos no cumplen con las normativas y que aunque sus prendas lleven las etiquetas correspondientes en base a lo que dispone la ley. A la hora de solicitar alguno de los talles más grandes, las vendedoras se excusan diciendo que esa prenda llega hasta un talle medio, o bien te entregan una prenda que a simple vista se observa que no se respeta a las dimensiones pautadas en la normativa.

ley de talles

Para las personas que sufren problemas de obesidad o bien simplemente aquellas que no encajan en los talles “tipo” que presentan las marcas, esto se convierte en un gran problema, ya que a la hora de querer comprar prendas deben exponerse a respuestas como “en tu talle no hay”, “para vos no tenemos”, para luego simplemente tener que conformarse con comprar ropa en lugares que trabajan con talles especiales.

Mientras para muchos la ley 3.330 parece una medida importante para luchar contra enfermedades como la bulimia y la anorexia, los comerciantes siguen manteniendo su postura al ver que ésta disposición no los favorece en ningún sentido.

Es importante que tanto el Estado como la industria de la indumentaria puedan llegar a un acuerdo para hacer que la ley se cumpla como se debe.

Mientras este mercado crece día a día, los talles se siguen achicando. Quizás en un futuro no tan lejano, si la inclusión convence al marketing, lo único que esté de moda sea la conciencia.