El mundo está cambiando y las formas de hacer política también. En la siguiente nota, el autor analiza cómo la militancia cara a cara es reemplazada por Internet. ¿Qué falta en la región para profundizar los caminos de participación a través de la web? ¿Por qué la opinión pública desplazó a las ideologías? Opinan Belén Amadeo, Javier Noguera y Carlos Achiary.

Nada es como era. Antes la gente se agolpaba en las plazas para ver a su líder hablar; hoy se pueden ver y oír discursos en vivo por Internet, aún cuando los medios tradicionales no quieran transmitirlo. Antes había que acudir al comité del barrio para enterarse de la postura del partido sobre un tema; hoy se puede construir un blog gratuito que se lee hasta en Hong Kong. Antes las decisiones se tomaban en virtud de un proyecto político e ideológico, hoy los políticos parecen cada vez más jaqueados por las presiones de “la opinión pública”.

Democracia de opinión

Sobre el software libre

Desde su fundación, Javier Noguera promociona el software libre en la Argentina, porque considera que para países como el nuestro significa una gran transferencia de recursos. (ver más)

Existe una asimetría entre la velocidad de la información periodística y la reacción estatal sobre la agenda desarrollada por los medios, lo que genera en la población una sensación de lentitud y falta de eficacia en el accionar político.

El tema es rescatado en un reciente trabajo de investigación de María Cristina Ferrier y Jorge Tirenni editado por FLACSO, donde desarrollaron el concepto de “democracia de opinión”. Para los autores, los medios de comunicación masivos manejan una información que tiene la particularidad de tener un carácter unívoco y escaso para quien la consume, la opinión pública, y que muchas veces también construye los temas de agenda de los gobiernos. Este nuevo contexto conduce a que -a la hora de tomar decisiones políticas- lo central sea la coyuntura y no lo ideológico. Lo cotidiano y el sentido común en política terminan constituyendo y consolidando cada día más una democracia de opinión.

La ideología, que en otro momento actuaba como mediadora entre los partidos y el pueblo, hoy es reemplazada por los medios y el sentido común como nuevos protagonistas del espacio público. La ciudadanía adquiere una nueva dimensión: la del ciudadano espectador.

La política territorial tiende a desaparecer y es reemplazada por una política que interpela a un electorado difuso: la opinión pública. Belén Amadeo, profesora de la Carrera de Ciencia Politica e investigadora del CONICET, concuerda parcialmente con esta visión: “Más que pérdida de territorialidad habría que decir que existe un traslado de escenario, porque pierde un territorio quien pierde votos, y no siempre el cambio de escenario implica menos seguidores”. Y continúa: “El traslado de escenario también inaugura otros ámbitos, como la TV con los debates televisivos, la web con los correos electrónicos, etc. Hay un cambio de actitud de las personas en relación a los medios de comunicación. La TV ya es tomada como un medio tradicional, y ahora que está surgiendo con fuerza Internet, hay un cambio en el uso que se le da a estos medios”.

Javier Noguera es secretario de Gobierno y Justicia de la provincia de Tucumán y titular de la Fundación Generación Libre, una ONG dedicada a la promoción de las ventajas que ofrece la sociedad de la información. Noguera coincide con Amadeo: “Puede haber una pérdida de territorialidad desde el punto de vista del lugar físico de intercambio de ideas, pero lo que Internet no puede hacer es crear fronteras entre países. La visión de la política en la Red es distinta porque el escenario del intercambio es distinto”. Y enfatiza: “Lo que hacen las tecnologías de la información es reforzar la política tradicional”.

Surge así la opinión pública en un espacio público virtual, donde las formas tradicionales de hacer política adquieren formas novedosas. Internet se convierte en uno de los ámbitos más propicios y masivos, reinventando incluso algunas prácticas establecidas: cibermilitancia, campañas políticas on line, boletines electrónicos, blogs personales de los candidatos, etc.

Carlos Achiary es director de la Oficina argentina de Tecnologías de la Información (ONTI), área encargada de definir las políticas gubernamentales en relación a estas nuevas tecnologías. Consultado por Opinión Sur Joven: “Hay un impacto muy fuerte de las tecnologías de la información sobre la política y se están generando cambios. El desafío es que la militancia y la sociedad se adapten”.

La red de redes tiene su propia lógica: sus bases son la horizontalidad y la falta de jerarquías, lo que permite concebir formas más democráticas para el consumo de la información y la participación de los ciudadanos. “El que está en Internet, como en cualquier lugar, por acción u omisión hace política”, opina Achiary. “Los blogs empiezan a generar espacios de encuentro impensados tiempo atrás. Para que haya interactividad en la política tradicional tiene que haber un cara a cara, y el límite de esto es cuantitativo: no se pueden reunir un millón de personas como sí puede suceder en la red”. Pero advierte: “el acceso de este canal no es para el 100 % de la sociedad”.

Entre la web 2.0 y la política

En Argentina la clase política comenzó a utilizar significativamente Internet recién en la campaña de 2003. Si bien en los grandes centros urbanos el grado de conectividad es bastante alto (en algunos lugares supera el 90%), el porcentaje baja cuando hacemos referencia a la totalidad del territorio: sólo el 35% de la población tiene conexión, y hay que tener en cuenta que no todos votan.

Capital Federal es el distrito con mayor porcentaje de acceso. La siguen Tierra del Fuego, Mendoza y Córdoba. Casi cuatro millones de argentinos navegan en la web pero se estima que sólo el 1% la utiliza para temas relacionados con la política.

¿Qué usos políticos tiene el soporte digital en la Argentina? “Quien usa la web en política lo hace pensando en los propios militantes, como herramienta comunicacional para ratificar el voto. Se incita a participar o a movilizar adherentes, pero no se utiliza para ganar votos”, opina Belén Amadeo. “Si bien la gente de los grandes centros urbanos reacciona más a estos estímulos, la red no está explotada en todo su potencial. Es probable que en el futuro se expanda a otros ámbitos, no sólo al microclima político”, agrega.

Carlos Achiary también opina: “Hay lugares donde hay fuerte penetración y otros donde es baja. En los centros urbanos las tecnologías son muy importantes, un canal estratégico. En tanto la audiencia esté digitalizada, los candidatos con menores recursos económicos pueden llegar más fácilmente a la población”.

Javier Noguera coincide con Amadeo y Achiary: “El potencial del desarrollo tecnológico en la Argentina es enorme: venimos creciendo al 5% anual en los últimos años. En Europa tiene sustancia jurídica ya que es un derecho de cuarta generación junto con otros como el medioambiente. Esto va a ir cambiando en nuestro país a medida que haya una mayor conciencia de la clase política”, afirma el joven funcionario.

Para Belén Amadeo Internet es más efectiva en la comunicación gubernamental que en la electoral. Y nos da el ejemplo de Gran Hermano de España: “El gobierno aprovechó la gran audiencia que tenía el programa para potenciar su campaña antitabaco en los medios. Una de las pruebas semanales de los concursantes era que no podían fumar en la casa. La campaña fue un éxito”.

Pero también hay límites, ya que después el gobierno español siguió con otra prueba que consistía en que los concursantes memorizaran y explicaran la Constitución española, como una suerte de clase masiva de educación cívica. Los niveles de audiencia e interés del público bajaron.

El escenario de hoy es intangible, es un territorio virtual donde predomina la imagen por sobre la palabra. El discurso tiene que adaptarse a los soportes que utiliza esta lógica de representación, donde su lugar está subordinado a lo visual. Si a esto le agregamos la escasez de tiempo que llevan implícitos estos formatos, nos encontramos con un panorama donde lo ideológico pierde protagonismo frente al sentido común de la información y se empobrece el discurso político.

¿Nativos o inmigrantes?

En este contexto, la gran presencia de los jóvenes en la red no es casual. La mayor parte de los políticos de hoy pertenecen a una generación que no tiene incorporada naturalmente las nuevas tecnologías de la información: son los denominados “migrantes digitales”.

Los jóvenes, en cambio, ya han nacido dentro de esta revolución tecnológica y podemos diferenciarlos en este aspecto llamándolos “nativos digitales”. Pero esta situación arrastra ciertas particularidades: “Se da la paradoja de que los jóvenes saben usar la web pero no aprenden a escribir correctamente. De hecho, aprenden defectuosamente, chateando o mandando mensajes por celular”, cuenta Amadeo. Así, la política debe adaptarse al nuevo perfil de los internautas: “Quizás sirva explotar el aspecto lúdico para llegar a ellos, porque en la vida virtual se habla de la real, aunque todavía no la condicione”.

Al cambiar la estructura de la información, Internet abre la puerta para una nueva distribución del poder en su interior. ¿Es esto positivo o negativo? “No hay que perder de vista que la web es un canal que se puede utilizar para mejorar la política, pero hay que desarrollarlo y participar más”, dice Carlos Achiary. “Sucede lo mismo que en otras actividades: tiene ventajas y desventajas. No hay que ser reaccionario ni tampoco tomarlo como una panacea”. ¿Apocalípticos e integrados?

La política 2.0 emerge como un producto de la participación en la era de la información, aunque con limitaciones. Su potencial es enorme, pero tendrán que ser las nuevas generaciones de internautas quienes se apropien de ella y desarrollen estas nuevas configuraciones de la política, más democráticas y participativas.

+Info

Información sobre los Estados y el software libre

De Ugarte, David “El poder de las redes. Manual ilustrado para personas, colectivos y empresas abocados al ciberactivismo”, (España, edición digital de domino público, 2007). Un interesante trabajo sobre las nuevas tendencias de la participación en la web.

Tirenni, Jorge y Ruiz Del Ferrier, María Cristina “El desarrollo en la democracia de opinión. Del liderazgo político a la concentración de la propiedad mediática” en García Delgado, Daniel y Nosetto, Luciano (compiladores) “El desarrollo en un contexto neoliberal. Hacia una sociedad para todos”, (Buenos Aires, FLACSO, 2006). Muy buen artículo de investigación acerca de las relaciones existentes entre la democracia y los medios de comunicación.

UNA PELÍCULA: “La revolución no será transmitida”, (Irlanda, Documental, 2003). El intento de golpe de estado en Venezuela durante el año 2002 para derrocar a Hugo Chávez, desde la mirada de dos integrantes de la televisión irlandesa que se encontraban en ese momento filmando un documental en el Palacio de Miraflores. La podés ver online acá abajo.