Se creó el Parlamento del Mercosur, noticia que básicamente no le importa a nadie. Pero acá te contamos por qué es clave y de qué manera su efectividad va a terminar de decidir si somos ciudadanos de América Latina o si cada país seguirá encerrado sobre sí mismo. Además de grandes cuestiones políticas también se definirán temas cotidianos como equivalencias de títulos universitarios, normas de tránsito, ambientales o de salud.

Manoel es portugués, pero hablaba español a la perfección, vivía en Bélgica, trabajaba en Holanda y estaba casado con una sueca. El título de operador de radar lo obtuvo en España. Lo interesante es que vive así su vida, girando de un lugar al otro, sin necesidad siquiera de usar un pasaporte. Da lo mismo dónde nació: es ciudadano europeo… y punto.

Hoy Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y recientemente Venezuela integran un bloque de libre comercio llamado Mercosur. Por ahora esto implica simplemente una reducción en determinadas tasas de aduaneras, pero estamos muy lejos de la situación de Manoel: todavía para cruzar las fronteras hacen falta documentos; las leyes de tránsito son distintas; un médico que se recibe aquí no puede ejercer en Brasil, porque no hay equiparación de títulos. Además de las diferencias culturales, sociales y económicas que existen entre todos los países.

Tal vez pueda parecer un tema lejano, pero el pasado 7 de mayo se puso en funcionamiento por primera vez el Parlamento del Mercosur, que servirá para limar todas esas asperezas. El tema no es menor, y puede repercutir directamente sobre tu vida. Aquí te contamos por qué.

juntos podemos

“Proceso de integración regional” es una frase que se oye mucho pero se entiende poco. Tal vez la inauguración de este Parlamento sea una categórico ejemplo para comprenderlo.

Hasta el momento, el bloque regional lanzado en 1991 es integrado por Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, y cuenta con Bolivia y Chile como miembros asociados. Hasta ahora ahora, no había un ámbito con representaciones de los diferentes partidos políticos y todo lo que se decidía dependía de la buena voluntad de los presidentes de turno. Ahora no dependerá tanto de una persona -sino de muchas- con lo cual el Parlamento es un paso más en el proceso de integración, es decir, en el camino hacia el desarrollo de políticas comunes y supranacionales [1].

Claro que esto será por etapas: todavía las decisiones del Parlamento no tienen fuerza de ley, sino que son consultivas (o sea, que opina pero no determina). Por eso no se puede decir que vaya a ser una entidad supranacional (porque las decisiones en el Mercosur deben ser unánimes entre todos los países miembros y no se impone una mayoría sobre una minoría: pese a eso tendrá consecuencias positivas inmediatas.

Desde el punto de vista institucional, habrá un involucramiento más directo en los temas de la construcción del bloque por parte del sistema político de los países miembros. Hasta el 2010 los representantes saldrán de los Congresos de cada uno de los países. Por ejemplo, si el Partido de los Trabajadores tiene más bancas en el Congreso, también tendrá más diputados en el Parlamento de Mercosur. Pero a partir de 2010, podrás elegir en forma directa a quién quieras que te represente allí.

Lo interesante es que se abren más posibilidades de participación de la sociedad civil, en la medida que los representantes electos democráticamente van a canalizar sus demandas. Vas a poder reclamarle a tu diputado -al que vos votaste- que acelere por ejemplo alguna ley de cuidados ambientales comunes.

Como explicábamos antes, todo acuerdo realizado en el Parlamento del Mercosur es cosnultivo y para ser convertido en ley debe ser refrendado por los Congresos locales. ¿Entonces para qué sirve? Lo importante es que de esta manera se aligeran los consensos Los legisladores mercosureños serán la vía natural y accesible para poner estos temas en las agendas parlamentarias de cada estado. Tal vez conflictos como el de Argentina y Uruguay en torno a la construcción de las papeleras podrían haberse evitado de existir ese carril de diálogo.

Y, lo más importante, es que se instalará la agenda de la integración regional en el corazón del sistema político; estarán representadas todas las corrientes de pensamiento. Esto derivará, probablemente, en un fenómeno interesante: la formación de “familias políticas” entre los legisladores, es decir, alineamientos supranacionales basados en torno a la ideología o a posiciones comunes frente a distintos temas y no meramente por afinidad nacional. Los argentinos, brasileños, uruguayos, paraguayos y venezolanos que piensen afín, se aglutinarán por eso, más allá de los intereses locales. Se irán borrando, seguramente, las diferencias entre el afuera y adentro en las políticas de los países. En la actual composición hay siete grupos: los populares europeos (demócratas cristianos), Socialistas, liberales, verdes, izquierda y dos bloques minoritarios. Además hay 37 legisladores que no están alineados a ninguno de ellos.

Lo interesante es que, al trabajar en bloques ideológicos, se dejan de lado las cuestiones nacionalistas y se puede pensar en cuestiones más globales de la región a la que representan. El modelo es similar al del Congreso Nacional en donde cada legislador es electo por su provincia, pero representa a todo el país.

Sin embargo habrá que ver cuáles son las limitaciones que tiene este modelo al aplicarse en América Latina. Nuestros países tienen un fuerte arraigo nacionalista en que podría ser mal visto que un legislador no piense en el país sino en el conjunto. Por otro lado habría que ver quiénes se sentarían en bloque con -por ejemplo- el Frente Amplio Uruguayo. ¿Los kirchneristas o los radicales? Ambos se reivindican en la misma posición ideológica. Cabe señalar que el ordenamiento por grupos es más fácil en países en que el sistema de partidos está mucho más consolidado.

En busca del ciudadano

En su primera sesión, que tuvo lugar en la bella Montevideo, el debate del Parlamento del Mercosur se centró en la creación de comisiones para crear el reglamento, cuestiones administrativas y definir la duración del mandato de la mesa directiva.

Sin embargo, lo más saliente de aquella jornada inaugural, fueron las declaraciones que pronunciaron los legisladores y otros invitados especiales.

Antonio Ríos, senador uruguayo por la agrupación Alianza Progresista (que integra la coalición de gobierno del Frente Amplio) explicó que, a su entender, “los procesos de integración pasan porque los pueblos entiendan que tienen que participar, y este Parlamento tiene que ser el canalizador de esa participación, y así pasar de la democracia formal a la construcción de ciudadanía”. Para él, es esencial que “sean tangibles las mejoras que se logren a través del Mercosur”.

Al principio de esta nota hablábamos de que hasta ahora el Mercosur era un simple mercado común económico: no es poco, pero no alcanza. “Debe haber un avance cultural y social a la par de la discusión económica. El Mercosur no tiene que estar constituido sólo a partir de los intereses de las empresas sino de los de la gente, en defensa de la calidad de vida de los pueblos”, opina Eduardo Macaluse, diputado argentino de centroizquierda, pero duro opositor al gobierno de Kirchner. Sin embargo, es conciente de la importancia del nuevo impulso a la unidad sudamericana. “Esta es una política de Estado, la idea de fortalecer el bloque más allá de quién gobierne y del estilo que le quiera imprimir. Es importante que exista esa política, porque hoy todo el mundo avanza por bloques regionales”, dice comparando a este bloque con la Unión Europea.

Carlos “Chacho” Álvarez, fue vicepresidente de la Argentina durante el gobierno de la Alianza. Su renuncia anticipada lo alejó de la política local, pero su acercamiento al presidente Kirchner le permitió recalar como Presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur.

En diálogo con Opinión Sur Joven, Chacho afirmó que se debe poner el énfasis en el ciudadano. “Ahí está el gran desafío, en trabajar en temas vinculados a la vida cotidiana de la gente. Cuanto más sea así, más fuerza política tendrá y más legitimidad este Parlamento”. A su entender, la clave pasa por despertar en la gente el rasgo identitario, es decir, que piense “cómo ser ciudadano del Mercosur, cómo se ciudadaniza el proceso de integración, y de esa manera, cómo se hace no tan mercantil”.

En cuanto al rumbo que debe encarar el flamante congreso regional, Chacho es categórico: “tendría que tomar una agenda positiva, de temas no conflictivos entre los países, porque sino el Parlamento se terminará empastando y repetirá las controversias que ya hay”. Esta es una clara referencia al conflicto de las papeleras entre Uruguay y la Argentina, que en la sesión inaugural no pudo evitar colarse [2]. “Si la gente ve peleas y controversias, las mismas que se dan en el espacio nacional, se va a dificultar mucho.”, enfatiza.

Un contexto histórico especial

No en cualquier momento podría haberse llegado a esta instancia de integración regional. Si bien el Mercosur surgió en 1991, también es imposible negar que su nacimiento tuvo un fin netamente mercantil y en un contexto de impulso a la apertura y liberalización económica.

“La concreción del Parlamento es un hecho importantísimo, trascendente, que se da en un momento donde hay vocación clara de los distintos presidentes para promover la integración. Reina un pensamiento que deja atrás el pensamiento único neoliberal de la década del ´90”, dice Martín Sabatella, intendente del municipio argentino de Morón, que asistió a la inauguración del nuevo congreso en su carácter de Secretario Ejecutivo de la Red de Mercociudades, una entidad que nuclea a los municipios del Mercosur y que tiene como objetivo colaborar con la integración regional desde los gobiernos locales, para ver cómo pueden aportar los municipios al proceso.

Si bien es otro momento histórico, las críticas persisten, de izquierda a derecha. Desde algunos sectores se mira con dudas esta nueva apuesta a la unión sudamericana, y se cuestiona si en definitiva no se transformará en un organismo que consuma recursos y que no justifique su existencia.

Conde tiene una mirada positiva al respecto, y queda claro: “El Parlamento es una de las construcciones más audaces e importantes que la región ha hecho en su historia”. Por eso, su deseo mayor, y el del resto de los que comparten el entusiasmo por este nuevo emprendimiento, es que “en nuestras sociedades aparezca pronto una conciencia colectiva de ciudadanía mercosureña, y que comiencen a apreciar lo mucho que ya produjo esta integración”.

La nueva etapa ya comenzó. Con el ejemplo de la Unión Europea de fondo, los ingenieros de la política exterior sudamericana se dieron el gusto y lanzaron un congreso regional que, dentro de unos años, contará con representantes de los pueblos elegidos por voto directo. Como vimos, puede ser una buena oportunidad para acercar el Mercosur a la gente. Y para que la gente se acerque al Mercosur.

+Info

Información de la Wikipedia sobre el Parlamento del mercosur

Parlamento Europeo: Para que veas cómo funciona uno ya conformado.

MercoSurABC: una buena página con info del Mercosur.

[1] El antecedente es la Comisión Permanente Conjunta (CPC), cuyo rol era consultivo, como también lo será el del Parlamento mercosureño, que lo reemplaza. De acá a 8 años se espera que los ciudadanos de cada país miembro puedan elegir por voto directo en cada país a los legisladores que los representen allí. Por ahora no será un órgano supranacional ni tomará medidas vinculantes, y no es obligatorio que trate todos los temas. Sin embargo, deberá aprobar el presupuesto del bloque y sus resoluciones tendrán un mayor peso político. El órgano que toma las decisiones en el Mercosur continuará siendo el Consejo del Mercado Común (CMC), que es la instancia política donde los poderes ejecutivos de cada país discuten y pactan las determinaciones a seguir. El Grupo del Mercado Común (GMC) es el órgano ejecutor

[2] A pesar de que las comitivas legislativas argentina y uruguaya habían pactado de antemano no traer el diferendo por las pasteras a la sesión inaugural del Parlamento, el tema se coló en los discursos y en los pasillos. La intervención más directa la hizo el senador paraguayo Alfonso González Núñez, primer presidente del Parlamento del Mercosur. Su delegación intentó que las papeleras se discutan en el bloque, pero el resto de los representantes de los países miembros lo rechazaron. Fuentes de la comitiva paraguaya dejaron entrever que buscan que el diferendo pastero se trate multilateralmente para evitar que algún día ocurra con el conflicto que Asunción mantiene con Brasilia por la represa de Itaipú lo mismo que con las papeleras entre Montevideo y Buenos Aires