El Mercosur es un bloque regional que prometía ser un espejo de lo que fue la Unión Europea en el viejo continente. Pero, con los años, las ilusiones se fueron diluyendo y nada fue lo que parecía. Ahora, surge la Unasur, un bloque que aglutina a todos los países de América del Sur. ¿Qué los une? ¿Qué los diferencia? ¿El Mercosur fracasó por completo? Errores, aprendizajes y aciertos de la integración regional en el continente.

Ilustración: Iván K

La integración entre los países de América del Sur está tomando un rumbo que ya no tiene marcha atrás. Se unen para potenciar sus economías, favorecerse de los intercambios comerciales e ingresar con mayor poder de negociación a los mercados internacionales.

Desde hace unos años, se está gestando una unión de países sudamericanos que engloba entre otros, a los miembros del Mercosur. ¿Hacia donde pretende ir Sudamérica con el funcionamiento de estos bloques regionales paralelos?

La idea integracionista fundada por Brasil y la Argentina a fines de la década de los 80, llevó a la creación del Mercosur (junto con Uruguay y Paraguay). Este bloque regional está cambiando desde hace ocho años. Según muchos analistas, el Mercosur está estancado por su fragilidad institucional y por el escaso avance en la solución de las asimetrías entre países grandes y chicos.

En ese marco de crisis surgió un bloque alternativo que busca integrar a todas las naciones sudamericanas tanto en cuestiones comerciales como políticas: la Unión de Naciones Sudamericanas, más conocida como la Unasur.

Estos procesos de integración llevan a preguntarnos hacia dónde tiene pensado ir Latinoamérica, si es que realmente los mandatarios tienen un rumbo claro al que quieren llevar al sub-continente. ¿La creación de un nuevo organismo regional puede reparar los errores y deficiencias de los bloques ya existentes?

El Mercosur

El Mercosur es un bloque regional integrado por la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, quienes en 1991 -con sucesivos tratados posteriores- formaron una unión aduanera. Esta alianza significó en la práctica la eliminación de barreras arancelarias y permitió el libre tránsito de los ciudadanos de cada una de las naciones, facilitando los intercambios comerciales.

El foco más grande de conflicto que se generó a partir de su creación fue que los países más pequeños se veían perjudicados frente a los más grandes a la hora de colocar sus productos en el mercado regional. Brasil es una de las 10 economías más poderosas del mundo y supera ampliamente a las capacidades limitadas de las pequeñas economías uruguaya y paraguaya, que no pueden competir en precio, cantidad ni variedad.

El segundo gran problema de este bloque regional está vinculado a lo institucional. La reducción de asimetrías, la coordinación macroeconómica, la solución de controversias y la formación de un mercado común, requieren de un tipo de instituciones que goce de cierta autonomía por sobre los países que integran el bloque. El MERCOSUR logró construir espacios de este tipo y todo queda sujeto a las negociaciones entre los presidentes, quienes determinan el rumbo del bloque regional.

Pese a la mega burocracia que ostenta el Mercosur, no se lograron grandes avances organizacionales. Su Parlamento, por ejemplo, fue una excelente idea que todavía no logró los avances que se esperaban; todavía está muy lejos de asemejarse al Parlamento de la Unión Europea.

En el Mercosur, los únicos beneficiarios de la estructura regional parecen ser aquellos que acceden a cargos públicos privilegiados (secretarios, directores y asesores), con sus abultados sueldos y sus escasas funciones.

Unasur

La Unasur fue creada en 2004, en la cumbre presidencial del Cuzco, con la iniciativa expresa de Brasil y Venezuela. Tiene entre sus objetivos los de conformar un espacio sudamericano en temas económicos, políticos, sociales, ambientales y de infraestructura. Busca fomentar el diálogo político, la integración energética, las asimetrías, promover la inclusión social y de la justicia social, y las telecomunicaciones.

Si bien Unasur nació hace seis años y sus objetivos están perfectamente expuestos en el acta fundacional, todavía no muestra utilidad en sus funciones. Desde su creación, son doce los países miembros que la conforman, pero sólo cinco ratificaron la carta constitutiva de la unión (Bolivia, Ecuador, Guyana, Perú y Venezuela).

El caso de la Argentina es llamativo. El ex presidente Néstor Kirchner asumió en el cargo de Secretario General de la Unasur (máxima autoridad regional) pero el país sigue sin ratificar su adhesión al bloque. Esto muestra la poca seriedad con que se encaran este tipo de iniciativas.

Habrá que esperar y ver qué intereses se juegan en la Argentina y los demás países que aún no ratifican en sus parlamentos la adhesión al bloque.

¿Integración sin espíritu?

Sudamérica pretende unirse para afianzar su identidad frente al mundo. Pero la integración paralela entre el Mercosur y la Unasur, pareciera dar síntomas de falta de espíritu en la región.

El actual Secretario General de Unasur, Néstor Kirchner, afirma que ni el Mercosur ni la Comunidad Andina de Naciones (CAN) están amenazados por el nuevo bloque que él encabeza. Según Kirchner, se trata de una unión que engloba las dos comunidades antecesoras, pero respetando sus respectivas funciones y tratados. Sin embargo, si analizamos las funciones de los bloques, notamos que en todos se trabajan las mismas cuestiones.

Podemos concordar con el ex presidente Kirchner, sobre la posibilidad de englobar a los dos bloques existentes en Sudamérica, pero es difícil entender cómo van a funcionar paralelamente y de manera eficiente. Es decir, cómo van a ser coordinadas las discusiones en uno u otro bloque y cómo van a evitar que los temas que se traten entre los cuatro países del Mercosur interfieran en las disposiciones tomadas por los doce países de la Unasur.

Ante este panorama, cabe preguntarnos: ¿Viene a ser la Unasur la unificación definitiva entre las naciones de Sudamérica? ¿Busca darnos una identidad común a todos los países o simplemente es una superposición de bloques regionales, donde lo que se juega realmente es la puja de intereses estratégicos entre los países miembros.

Habrá que esperar y ver cómo evolucionan los procesos de integración en la región. Y también ver si las medidas adoptadas en conjunto sirven para lograr una mayor equidad en las sociedades latinoamericanas.

Ilustración: Iván K

¿Te gustó esta nota? Suscribite clickeando acá