En las últimas semanas una noticia pasó casi inadvertida en los grandes medios de comunicación argentinos: la Presidenta de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner vetó una ley aprobada por unanimidad en el Parlamento por la que se le otorgaría a los glaciares una protección especial, restringiendo la minería y la perforación petrolera en sus inmediaciones. En el veto presidencial se explica que la prohibición era “excesiva”, ya que igualmente se podrían desarrollar actividades económicas “en perfecto cuidado del medio ambiente”.

Sin embargo, algunas voces críticas al veto aseguraron que el contundente “No” del Ejecutivo se dio por presiones de los gobernadores de las provincias andinas, que veían con malos ojos la imposibilidad de concreción de algunos potenciales negocios. También por el fuerte lobby minero que tiene a la cabeza a la mayor firma mundial, Barrick Gold Corp, que planea construir una mina de 2.400 millones de dólares en los picos nevados entre la Argentina y Chile.

Este mes, Opinión Sur Joven trae en su sección de Medio Ambiente un artículo que analiza la relación entre la virulenta crisis financiera y la lucha por el cambio climático, haciéndose eco de algunos llamados, preocupantes por cierto, de líderes mundiales sobre la “necesidad” de posponer el combate contra el calentamiento global en pos de cerrar las cuentas más fácilmente.

Tal vez el veto de la Presidenta sirva de ejemplo a esto. Y a recordarnos que, con el arrasador vendaval que disparó en Wall Street, se ha prendido una luz amarilla en lo que hace a la lucha por el cambio climático y la atención de la opinión pública y los Gobiernos a la misma.

El cambio climático es, junto a la pobreza, uno de los asuntos más importantes de la agenda política del siglo XXI. La batalla mediática se ganó y el tema está instalado. Los gobiernos del mundo, gradual pero persistentemente, comenzaban a prestarle cada vez más atención y energía a orientar políticas en ese sentido.

Permitir que la crisis económica no haga retroceder esos avances, es tarea de todos nosotros. Que la luz no pase de amarrillo a rojo.